Hola a todos! Lamento la tardanza de este cap. Y pude haberme tardado más, pero tengo a cierta personita insistiendome cada vez que me ve conectada que "¿y el fic?". Decidí subirlo antes de que me vaya de vacaciones y tenga que esperar otra semana.

No me gusto como me quedo. Pero son las seis de la mañana, y no he dormido nada (sonó a canción de mi secundaria…¡no fue a propósito!=O), así que no es que pueda hacer mucho.

En fin, disfrútenlo!!


Las cosas no eran tan malas como podrían parecer.

Si, había mucho rosado, y corazones por todos lados. Y había demasiadas cosas dulces en el menú… bien, solo había dulces en el menú. Y había muchas parejitas románticas adentro….¿Y tenía que haber música de Ayumi Hamasaki? Si querían poner a una cantante melosa bien podían poner a Nana Kitade…¡todo menos Teddy Bear! Exacto, a Syaoran Li se le acabo el positivismo de estar dentro de ese horrible café maid, ya solo quería salir corriendo y escuchar Nightmare.

Ni siquiera podía sentirse bien de que no estuviera solo en esa tortura, porque sus acompañantes estaban disfrutando de el lugar. Eriol estaba viendo a las meseras con uniformes rosados, y Tomoyo estaba grabando animosamente a la culpable de que el estuviera en ese infierno pasteloso.

-Anno…¿ya no van a ordenar más?

Con un extraño rubor rosado en las mejillas, Tomoyo fue la que hablo-Si, date un vuelta, y luego di: "kupi!" mientras haces una V.

-¡No, eso me da pena!

Sakura estaba trabajando en un café maid para poder pagar las cosas que faltaban su cosplay. En si, Syaoran veía esto ridículo, el podía pagar lo que hiciera falta. Hasta Tomoyo se ofreció, pero Sakura resulto ser orgullosa, y tan humilde, que quiso que su primer cosplay fuera todo ganado por ella misma. Que Tomoyo lo hiciera no fue de su elección, le daba miedo el decirle que no lo hiciera… quien sabe como se pondría. Syaoran le comento a Eriol que quizá se suicidaría. Eriol no lo negó. Syaoran estuvo apunto de ordenar a Sakura que el pagaría lo del cosplay, puesto que el se sentí culpable que ella trabajar por un capricho que el tuvo… pero nada, Sakura solo pestaño y sonriendo diciendo un: "todo estará bien". Eso basto para que Syaoran se quedara sentado bebiendo malteada de chocolate.

Es cierto que el podría irse, Sakura le dijo que no tenían que estar ahí, que hasta se sentiría con menos presión si no la veían trabajando con un uniforme de maid, pero Syaoran estaba moralmente ligado a estar ahí. Es decir, ¿Quién iba a defender a Sakura? Nada más había que ver a Eriol, tirando su dinero en jugos de manzana y kiwi para que la maid de cabello rubio (de caja) le atendiera… el muy pervertido. Y a su pesar, su amigo era decente, bien sabía que había otros descarados en las calles que solo se aprovechaban de las chicas moe y les tomaban fotos para… quien sabe Dios que hagan con ella, Syaoran no ha querido ni imaginarlo.

-Hey, señorita…¿me permite una foto con usted?

Syaoran volteo y encontró a Sakura, siendo acosada por un tipo de más de treinta años, con jeans gastados y sudadera, con una mochila colgando de sus hombros y una cámara lista. Sakura se movió nerviosa hacia atrás, diciendo que no le estaba permitido tomarse fotos con los clientes, por políticas del trabajo, más el tipo seguía insistiendo. Justo cuando iba a tomarla por el hombro para jalarla hacia él, Syaoran lo detuvo en seco, poniéndose en medio de ellos dos.

-¿No escuchaste, paria? Ella dijo "no".

-No te metas, niño-refunfuño.

-¿Niño?-Syaoran tenía una vena hinchada.

Se trono los dedos, estaba apunto de golpearlo, cuando la gerente del lugar salio gritándole al de la cámara que se alejara de las chicas o llamaba a la policía. El pervertido salio corriendo, y Syaoran estuvo a dos pasos de hacerlo, pero escucho el suave suspiro de Sakura por detrás, y se quedo a asegurarse de que ella estaba bien.

-Gracias, Li-kun, me salvaste.

Sakura sonrió, encantadora como siempre. Syaoran casi sufre una combustión espontánea. Con ese vestido rosado con delantal blanco y esos grandes moños de encaje adornando su cabello, Sakura se veía mucho más kawaii que nunca.

¡Que haga lo que quiera! El se quedaba ahí a que no le pasara nada, pero ya la querría ver con el cosplay puesto.

Cap 4- Shinning Collection

Primera semana-Casa de Sakura

La idea de preparar el traje en casa de Sakura esa semana no fue muy buena, sobre todo porque a Touya no le había caído nada en gracia Syaoran. Y viceversa; desde el primer momento que se vieron fue declararse la guerra con las miradas. No hubo dialogo, ni presentación de nombre, Touya le llamaba mocoso, y Syaoran el sujeto hermano de Kinomoto. Syaoran estuvo apunto casi de rogar porque no le dijeran su no nombre, alegando algo de maldiciones por medio de esa información, Eriol le dijo que ya le estaba afectando tanto anime.

En si, Syaoran no tenía un motivo real y justificable para que le cayera en la punta del dedo gordo Touya. Pero este si tenía una: estaba llevando a su hermana a un nuevo nivel de rareza. Cuando Sakura le comento lo del cosplay y la convención, Touya sintió un ataque, ¿cómo su hermanita termino metida en esas cosas raras? Y lo peor fue, cuando le pidió dinero prestado. Ella juro que trabajaría para pagarle, que era una emergencia y que el próximo cosplay no le pediría nada. Estuvo apunto de negarse a semejante ridiculez, pero ¿Quién resiste a ese puchero tan propio de ella? Touya no podía negarle nada a Sakura. Aunque el cosplay no era lo que le preocupaba, ella podía vestirse y ser como quisiera (no le quedaba remedio más que aguantarse), lo que le preocupada era lo que sus amigos de la universidad le habían comentado sobre esos otakus.

"Son unos pervertidos de lo peor. Solo están buscando chicas a las cuales manosear. ¿Supiste del que mando un pedido para hacer legal casarse con una niña de anime? Te lo digo, no solo son depravados, también son unos fracasados"

Touya no podía temer más por su hermana menor. Le consolaba un poco que Tomoyo estuviera todo el rato entre ese grupito y mundo al que Sakura había entrado… aunque igual no era como si Tomoyo estuviera protegiéndolo. Todo lo contrarió, la alentaba a seguir.

Por suerte, esa tarde Touya había tenido trabajo, y la casa estaba más que disponible. Nadie los molestaría y lo mejor, nadie saldría herido.

-Chicos, esperen aquí-habló Tomoyo- mientras tomo las medidas del pantalón.

-¿ya terminaste la blusa?-preguntó Eriol.

-Falta la pedrería. Quiero tener todas las piezas listas para que al final las piedras se pongan juntas.

-¿Y la cadena cual será siempre?

-La de los óvalos. Sakura-chan no me dejo usar oro para su cosplay. Sería tan hermoso…

Tomoyo suspiró con pesadez, encaminando al cuarto de Sakura.

Syaoran estaba entretenido cambiándole a la televisión. Era su imaginación o ¿en esa casa estaba el anime? No podía encontrar el canal donde pasaban a esa hora el nuevo capitulo de Bleach. Era una suerte que lo tuviera grabando en su casa, así no se lo perdería.

Tomoyo bajo dando saltitos en la escalera, donde Eriol la esperaba con su mano extendida para empezar a hacer un escena "romantica", casi montando un baile. Syaoran agradeció que no se besaran también. Después bajo Sakura, arreglándose el cabello con sus dedos. Tomoyo empezo a parlotear sobre lo bonito que le estaba quedando el traje, lo que le faltaba y el maquillaje que le pondría a Sakura para darle un aspecto un poco más real, aun cuando los chicos dijeron que eso no era necesario, puesto que era el personaje ideal para Sakura.

-A quien le hará falta maquillaje es a Syaoran. O una operación en los labios, ya sabes, para que sonría como niño bueno. Con esa mirada de lobo que tiene como que no parece mucho…

-Pues me pareceré ese día, no te preocupes tanto-le dio con uno de los cojines de la sala.

Las chicas se rieron. De pronto, el ambiente cambio. Touya había llegado de un agotador día en la universidad y lo primero que vio en aquella sala fue al pervertidor otaku que acosaba a su hermanita.

-Creo que será mejor irnos…-Syaoran se empezó a levantarse.

-No-hablo Touya- hace falta. Quédense.

Sakura lo vio de reojo, ella sabía que significaba eso: "…Donde pueda vigilarlos mejor". La tarde empezaría a ser larga.

Segunda semana-Akihabara

Sakura aun no se acostumbraba al mundo otaku. Le era difícil… y a la vez fascinante. Era como entrar a un universo paralelo, donde toda la genialidad con la que ella siempre soñó estaba reunida, dándole la bienvenida. Lo bueno de que Tomoyo fuera su diseñadora (aparte de su excelente gusto y talento), era que administraba tan bien el dinero, que después de haber comprado todo lo que hacía falta, le sobraba dinero para gastarlo en algún lujo.

-Oh my God, the original soundtrack of Lovely Complex!-se pego a una vitrina-. I can't believed, King of fighter… edition deluxe!

Mientras Sakura corría como toda una novata en su primera visita a Akihabara, Syaoran y los demás la veían con un sonrisa, como quién llevaba a una niña a un parque de diversiones.

-Esta en la misma tienda de la vez pasada. Y ve lo mismo-dijo Eriol.

-Sakura-chan es feliz con cosas tan sencillas-concluyó Tomoyo.

A un lado, Sakura empezó a escuchar murmullos de unas chicas de la misma tienda. Se quedo quieta y apenada, debían estarse burlando de ella por su comportamiento, pero al escuchar bien, se dio cuenta de que hablaban de uno de sus compañeros.

-¿Nos esta viendo?-dijo una.

-¡Si, si lo hace! Tiene una carita de enojado tan… moe!

-¡Compre la ultima banda que uso para su cosplay! Es más la traigo-le enseño su muñeca.

-¡Te odio, yo también quiero algo de Li-sama!

Mientras Syaoran tomaba despistadamente de su bebida, Sakura se le fue acercando tímidamente. Estaba curiosa de saber de que iba esa conversación de esas chicas, y sobre todo, de donde podían conocer a Li-kun. Ya había visto que él tenía muchos amigos en Akihabara, y que todos lo saludaban e informaban sobre la ultima mercancía que les acababa de llegar, pero no creyó que unas chicas tan ¿alegres?, fueran a saber de él.

-¿Las conoces, Li-kun?-señalo discretamente a las chicas, las cuales seguían viendo fijamente a Syaoran.

Syaoran les dedico una mirada rápida. Sorbió su refresco.

-Para nada.

Sakura parpadeó varias veces, confundida. Eriol se empezó a reír.

-Son fans, Sakura-san. Syaoran es muy famoso en esta zona. Y como cosplayer, se ha dado fama de "el chico más moe".

-¿Mei-ling era "la chica más tsundere, verdad?-preguntó Tomoyo.

Eriol asintió.

-¿Y por qué tienen cosas de Li-kun?

-De algún lado tiene que sacar para el próximo cosplay ¿no?-sonrió.

-Pensé que…

-Mi madre no sabe que soy cosplayer. Ni en que me gasto lo que me da. Asumió que tiene un hijo popular que sale demasiado y es popular. Ella es feliz, yo soy feliz. Todos ganamos. Igual, como es su dinero, lo reciclo. Es todo-sorbió de nuevo su refresco.

-¡Eso es genial! Tengo un amigo Idol y conciente de su situación-dijo Sakura, rosada de pies a cabeza-. Te envidio, Li-kun. Eres tan maduro.

Ambos se quedaron en una burbuja rosada, donde el tiempo no existía, observándose detenidamente. Syaoran llego a pensar que Sakura era la chica más extraña que había pisado la Tierra por todos esos comentarios tan poco acertados que le daba y ella creía firmemente que eran ciertos.

-No way! All the seasons of InuYasha! I will buy it!

Y otras ocasiones, Syaoran pensaba que era la chica más otaku del mundo, y por eso llegaba a esas conclusiones.

Semana 3-Casa de Syaoran

A veces, ese dúo malévolo que tenían por amigos, eran de verdad el demonio, uno usando lentes de marca y la otra delicados listones de encaje. Bueno, Syaoran no iba a mentir, no era a veces, si no siempre que podían salirse con la suya, sacaban sus afiladas garras y atacaban a inocentes corderos, en este caso, Sakura. Y un poco a él.

Habían decidido pasar una tarde viendo series y comiendo algo de comida chatarra. El problema es que al encender el DVD, todos tenían un titulo por ver. Después de un piedra, papel y tijera, para que todo fuera más justo, el ganador puso su serie.

La pareja de cosplay estaba más que arrepentida por ser justo. Eriol había puesto un hentai tan grotesco, que era imposible de ver. Sakura se había hecho una bolita, con las rodillas pegadas a sus ojos, comiendo entre el pequeño espacio; Syaoran solo se retorcía en su asiento, pensando que para la próxima ocasión impondría su autoridad. Le era increíble como Tomoyo podía ver esas cosas sin sobresaltarse como Sakura.

-Eriol-san, esto se vuelve aburrido. He visto la misma posición desde hace tres escenas diferentes-mordió su rebanada de pizza.

-Vaya, te das cuenta de todos los detalles-se llevo un fritura a la boca.

-¡Me aburró! El hentai es aburrido. Juguemos a algo.

Eriol puso pausa a la televisión y la apago. Sakura y Syaoran por fin pudieron sentarse bien, y dieron gracias a que Eriol era débil ante los deseos de Tomoyo.

-¿A qué quieres jugar?-preguntó Eriol.

-A la botella-dijo, mostrando la botella de un refresco de uva que ya se había acabado.

Todos hicieron un sonoro "glup". Todos estuvieron a punto de dar una creíble excusa del porque no debían jugar eso, pero Tomoyo se les adelanto y giro la botella.

La boca de la botella dio en dirección a Syaoran.

-Verdad.

-¿Quién te dijo que elegirías? Te voy a dar la penitencia.

-¡Así no es el juego!

-¡Es mi botella, mis reglas!

Todos se pegaron a sus asientos. Tomoyo Daidouji dejaba de ser la criatura más adorable y pacifica de todas cuando se trataba de sus obsesiones. Y de no hacerle caso, eso la ponía realmente de malas.

-Tienes que besar a Eriol-san.

-¿QUÉ?-ambos chicos fueron los que gritaron.

Sakura se puso completamente roja.

-Si, es el castigo de Li-san.

-¡Eriol, esto es tu culpa!

-¿Mía?

-¡Por no dejarla ver el yaoi que traía, ahora se esta desquitando! Daidouji, no hare eso.

Después de mil y un gritos, amenazas a su bienes más preciados, destrucción al cosplay de Sakura y demás cosas altisonantes, Syaoran no tuvo más remedio que aceptar su penitencia.

Sakura estaba con una almohada cubriéndose media cara, observando tímidamente la escena que Syaoran empezaba a montar. Tomoyo estaba filmando todo desde su lugar.

-¡Esto es mejor de lo que pensaba! Ahora que Syaoran esta obligado, parece más uke.

-No vayas a moverte. Ni abrir la boca-dijo Syaoran.

-Como si quisiera hacer esto…

-Todo por tu novia…¡que ni aun lo es!

La escena, desde el mundo de Tomoyo, era bastante dulce:

Syaoran era un chico tímido, iniciando la experiencia de su primer amor con su mejor amigo. El amor de su vida. Eriol le observaba, paciente por que el jovencito diera su primer paso. Ansiando por esos pequeños labios vírgenes tocaran los suyos con esa torpeza que debía tener, y enseñarle como era el mundo de los adultos.

Syaoran temblaba de pies a cabeza, mezclando su nerviosismo con las ansias locas que le daban por demostrarle a su mejor amigo que él ya no era ese niño ingenuo. Qué el también podía enloquecerle.

La distancia por fin parecía romperse, solo era un milímetro para que los amantes dieran el primer paso… y el timbre sonó.

-¡La otra pizza llego!-Syaoran corrió, tirando todo a su paso, resbalándose hacia la puerta. Bueno, huyendo.

-¡Syaoran Li, vuelve!

Tomoyo salio corriendo tras él. Eriol, por su parte, se relajo en el sofá, abanicándose con su mano, y soltando aire pesadamente. Sakura lo compadecía de verdad.

-Au… Daidouji ¡deja de golpearme! Au, ¡Eso duele, loca yaoísta! No, no..Ahuu!

El de la pizza ya no sabía ni que hacer. Sentía que su obligación era ayudar a Syaoran, pero también le daba miedo que esa chica de listones y vestido lila le hiciera daño.

El juego de la botella quedo suspendido, Eriol había puesto la serie yaoi de Tomoyo y con eso ella se quedo tranquila, suspirando en su lugar y sin molestar a nadie.

-¿Acaso necesita una dotación de yaoi al día o se vuelve loca?-preguntó Syaoran, en quedito hacia Sakura.

-E-eso parece-respondió.

-Solo pido salir cuerdo de todo esto.

Sakura también lo pedía. Tal vez pasando la convención, la locura terminaría y todos se tranquilizarían. Eso quería creer ella.