Perdón por el atraso.

¡Que les guste!

"Si lloras porque no puedes ver el Sol, las lágrimas no te dejaran ver las estrellas."

R. Tagore.


Capitulo tres. / "Dios te da la vida que no quieres, para que aprendas a quererla."

Bella "la maltratada por la vida" Pov.

Dos meses después. Viernes.

- pero… ¡Bella! - gritó mientras lo dejaba atrás, bajo la lluvia.- ¡no te vayas!

Me volteé, con el cabello mojado golpeándome las mejillas. Jacob caminó hacia mí, sus ojos pequeños a causa del persistente aguacero, se detuvo a solo dos pasos de mi cuerpo.

Apreté mis palmas y sollocé.

- yo, Bella…- estiró su mano, pero se detuvo.- los dos sabíamos que algo como esto iba a pasar.

Lamí las gotas de agua que se acumulaban en mis labios, gruñí y me acerqué para pegarle un puño en el pecho.

- vete a la mierda, Jake.- me alejé y lo miré a los ojos, furiosa.- haz lo que quieras, no me interesa.

Cuando iba a golpearlo otra vez, con mucha más fuerza, atrapó mi puño en su enorme mano.

- pero yo te quiero.

Volví a lloriquear, quité mi mano de la suya de un tirón. Los ojos de Jacob se tornaron rojos, él también estaba llorando.

¿Y es por eso que me dejas de lado?

- ella no te quiere, Jacob.- corrí la gruesa cortina de cabello fuera de mis ojos.- lo único que Jessica quiere es presumir que sale con el chico que hace canastas. Si no fuera así…

Me callé antes de soltar la bomba, levanté el rostro demasiado tarde. Jacob estaba dolido, sus ojos estaban apretados tan fuerte como sus dientes blancos.

- si no fuera así… ¿qué? ¿No soy lo suficientemente hombre como para que alguien se interese en mí, Bella?

Dio un paso atrás, me acerqué, él se volvió a alejar. Estiré los dedos y tomé su codo, el tiró de su brazo lejos.

- Jacob, yo, no era eso…- pero era una estúpida.

¡Vaya vida de mierda que tengo!

- no era eso lo que querías decir.- se dio media vuelta y levantó la vista una última vez.- entonces, Bella. Me voy a la mierda, espero que encuentres la tuya en casa también.

- Jake.

- adiós, Cullen.- levantó la mano y se fue.

Resentido Jacob Black, otro ser humano para indigestarse.

Después de mí, obviamente.

Subí a mi auto y castigué al motor haciéndolo acelerar más fuerte y rugir de manera macabra. Golpeé con rabia el manubrio e imaginé la manera más dolorosa para acabar con la perniciosa existencia de la tonta de Jessica Stanley.

No serian muchos la que la extrañarían.

¿Cómo pudo Jacob, el chico más guapo del instituto y de nuestra promoción, pensar que nadie podría fijarse en él? Yo me fijaba en él. ¡Y como no hacerlo! El chico era el hombre más astuto, divertido, guapo, atlético, dulce…y podía seguir así hasta la noche.

- soy tan, tan estúpida.- hipé.

Me pegué un susto de muerte cuando, mi demasiado ostentoso Mercedes Guardián, regalo de Edward para mi cumpleaños número dieciocho, derrapó en el acceso y las llantas chirriaron ante mi maniobra salvavidas.

- da igual, este auto es a prueba de bombas nucleares.- suspiré y me quité rápidamente el cinturón de seguridad.

Cuando llegaba a la puerta Sue salió disparada y me quedó mirando, boquiabierta.

- pequeña, ¿Qué te está pasando?- aguanté las lagrimas.- Bella, ¿estás bien?

Sollocé y me tiré a sus brazos, ella me recibió y, sin importar que estuviera toda mojada, me apretó contra su cuerpo cálido.

- Sue, yo, me siento tan mal.- balbuceé.- ¿Por qué la gente que ama la vida se muere, y a la que le repugna sigue en esta porquería?

Sue me soltó, sus ojos negros preocupados. Pasó sus manos por mis mejillas congeladas y me llevó dentro.

- tu padre siempre decía que la vida era como cada uno la veía. Si tú la vez negativa, tu mundo estará lleno de oscuridad, pero si tú solo ves lo bueno, tu mundo tendrá tanta luz que te cegará.- me remolcó a mi habitación y me sentó sobre mi cama.- por eso el equilibrio, he ahí el día y la noche. En el día el sol te da calor y un cielo azul, en la noche esta el frio y la luz de las estrellas. Tienes que aprender a conformarte con eso.

Me dejé caer sobre la colcha, sin hablar, solo mirando como Sue revoloteaba por mi pieza y me dejaba una toalla, ropa nueva y me quitaba las llaves que estaban incrustadas en mi mano. Me miró y acarició mi rostro con ternura, me sonrió.

- tú tranquila, que después de la tempestad viene la calma.

Rodé los ojos y me acomodé en la cama, estrujando mi cabello en la toalla.

- estamos en Forks.- refunfuñé.

Sue pegó una risita y se fue a la puerta.

- por eso no te digo nada del sol, niña. Cámbiate y ven a tomarte un té con tu tía Sue.

Asentí y le lancé un beso antes de que atravesara el umbral.

Cuando ya estuve sola y semi desnuda, mis ojos se llenaron de lagrimas de tristeza.

No pienso llorar.

Me enfundé con soberbia los jeans y la blusa púrpura, me coloqué las botas y me detuve antes de salir del cuarto.

- no llores, tonta.- me advertí.- lloras y te pego.

Respiré profundo y emergí con una sonrisa que ni un recién follado me la creería.

Sue llenó dos tazas con té verde, se sentó frente a mí y me miró seriamente.

- empieza.

Respiré profundo y comencé a voltear la tortilla de fatalidades que solo podía dejar ver a ella.

- la vida está acabando conmigo. Es en serio, los días se empeñan en superarse y hacer records entre ellos mismos. Jessica Stanley, la rubia esquizofrénica…- Sue me enarcó una ceja.- bueno ella, siempre he sospechado de que no me traga muy bien, no me interesa, pero es una tonta.- suspiré.- Jacob, mi mejor amigo…

- ¿el hijo de Billy Black?- preguntó con una pequeña sonrisa.

- sí, Jacob Black.- afirmé.- bueno, ella me lo ha quitado. Sí, eso hizo, ¿de qué otra manera puedo describirlo? Jacob es todo lo más bonito que tengo, siempre pienso en él como mi sol, es como si mi día brillara y fuera tal, solo si puedo girar alrededor de él.- mis ojos se llenaron de lagrimas.- ¿qué hago si Jessica se lleva mi sol? Todo mi mundo se queda a oscuras, en una niebla pesada y densa. ¿Qué puedo ver ahora? Adoro a Ángela y ella es mi mejor amiga, pero debo aceptar que ellos no tienen comparación.

Sue estiró su mano a través de la mesa y tomó la mía.

- ¿se lo has dicho?

Arrugué el ceño, llevé la taza a mi boca para humedecerla.

- ¿decirle el qué?

Sue sonrió y apretó mis dedos.

- ¿no le has dicho a Jacob que lo amas?

Me atraganté y solté la mano de ella, repentinamente.

- ¡no! Es que no lo entiendes, esa no es de la forma en que veo a Jack. Jacob es mi amigo fiel, mi compañero de fiestas, casi mi hermano. Amar es algo que está sobrevalorado.

Sue negó efusivamente, mirándome como si hubiera soltado una de las blasfemias más negras.

- Bella, hija, ¿Qué dices? El amor jamás estará sobrevalorado, lo que sucede es que tiene tal magnitud que nadie puede describirlo. Como cuando tú te enamores…

Carraspeé y corté la conversación de la manera más rápida que tenía.

- yo no amo a Jacob así que, al menos por eso, no me debo preocupar. Ahora, ¿quieres que te siga contando?

Mis ojos fijos en los de ellas, sin humor para interiorizar el tema, vidriosos pero gélidos como el hielo.

- continua.

- bueno y luego viene…- Edward.- Edward.

- ¿Edward? ¿Desde cuándo te interesa tanto lo que dice Edward?

Desde que lo besé y tengo ganas incontrolables de mirar sus ojos y perderme en ellos. De jugar con él. De que sus dedos peinen mi cabello, de que sus labios rocen mi mejilla, de que…

- desde que el muy tarado no quiere dejarme ir en paz.

Sue rió por lo bajo y le dio un sorbo a su té.

- Bella, Edward te cuida, merece un mínimo de tu respeto.- sonreí.- y, además, no hables como si te fueras a morir, fatalista.

Le saqué la lengua y revolví mi cabello.

- es que me tiene la cabeza en un lio. Es una persona insuperablemente bipolar, me habla, no me habla, me regaña, me evita, no quiere que me vaya. ¿Quién puede con una persona así?

Sue se encogió de hombros.

- tú, Bella. Al menos te he visto sobrevivir bastante bien todos estos años.

Reí, sin evitar sentir una punzada de dolor en mi corazón, miré fijamente mi reflejo en el líquido del tazón.

- ¿Dónde está Emmett?- levanté la vista para mirarla, Sue sonreía de una manera extraña.- ¿Sue?

Agitó la cabeza y despertó de su sueño vívido.

- ah, sí, Emmett. Bueno, él dijo que como era viernes, iba a traer películas y juegos para su cosa esa.

Reí y apoyé mi cara en la mano.

- ¿tanto le odias la wii?

Sue bufó y se arrugó.

- con toda mi alma, esa cosa es tan frágil y tiene tanta parafernalia, esos controles…y sobretodo esos juegos que deja regados por todas partes.

Mordí mi labio y estiré la mano para tomar la de ella. Sue me miró y dejo de enroscarse del coraje, suspiró.

- yo le digo y lo golpeo por ti. No le duele, pero es una buena terapia.

Alzó mi mano y dejó un beso en el dorso de ella.

- gracias mi niña.

Mis ojos se volvieron a llenar de lágrimas, miré a la tasa y recordé a Emmett la otra noche, destruyendo una canción de The Cure. Con los ojos bien delineados y los labios maquillados de un fuerte carmín, haciendo uso de mis cosméticos, disfrazado del vocalista.

Y Edward, nah, él siempre tiene que ser sublime. Cantó una de mi repertorio favorito, solo para hacerme enfadar. Con su afinada voz no tuvo vergüenza en cantar para ti de primavera de Praga, y, por primera vez desde que la escuché, jamás me había identificado tanto como esa noche.

Y bueno yo, yo era otro caso. Para vengarme de Edward le pedí a Emmett que hiciéramos un dúo y violáramos su canción favorita. Memet y yo rockeamos con know nothing de Travis, haciendo que Edward terminara coreando y la pobre de bella saltará por los sillones arrancando desesperadamente de Emmett y sus brazos traga-todo.

- ¿y Edward?

- trabajando, como siempre. Ese chico se parte la espalda afanando, debe de estar agotado. Dejó avisado que llegaría más tarde.

Levanté la cabeza rápidamente, haciendo sonar un hueso en mi columna.

- ¿Por qué? ¿Cuándo dijo eso?

Abrió los ojos sorprendida, recogió su taza y la mía y las llevó al lavaplatos.

- bueno, hoy temprano en la mañana, tú ya te habías ido.

Sospechoso.

- ¿y dijo porqué?

Vi como sus hombros se encogían mientras me daba la espalda.

- trabajo atrasado.

Me mordí el labio y entrecerré los ojos.

Aquí hay gato encerrado.

- ¿te sientes mejor?

- mucho.- mentí.

Suspiré y me puse de pie, caminé junto a ella y la miré a los ojos, fijamente. Sue se retorció y caminó fuera de la cocina.

- ¿adónde vas?- la seguí, ella tomó su bolso.- ¿te vas?

Sue se volteó en la entrada, besó mi mejilla y me sonrió.

- Edward me dejó salir más temprano, debo salir a hacer una diligencia.- abrí mi boca para hablar.- no hagas desastres en mi ausencia, no quiero que me despidan.

- pero… ¡Sue!

- adiós mi niña.

Sue salió de la casa cual vendaval, levanté las manos y las puse en la puerta.

- ¿Cuál es el afán de todos de dejarme clavada en la puerta?

….

….

Una hora y media después estaba en la deprimente oscuridad de mi cuarto, tenía una*Stella en la mano y *falling slowly de la película once a todo lo que mi equipo podía soportar.

Estaba de cabeza en la cama y millones de lágrimas caían hacia mis orejas, creando una posa y mojando mi cabello. Levanté el rostro para darle un traguito a mi cerveza y volver a lamentarme.

TAKE THIS SINKING BOAT AND POIN IT HOME, WEVE STILL GOT TIME

RAISE YOUR HOPEFUL VOICE YOU HAVE CHOICE

YOUVE MADE IT NOW.

TOMA ESTE BOTE AGUJEREADO Y LLÉVALO HACIA CASA,

AÚN TENEMOS TIEMPO

LEVANTA TU VOZ DE ESPERANZA, TU TIENES UNA ELECCIÓN

Y DEBES HACERLA AHORA.

Mi cabello caía a cascada a la alfombra, mi voz salía grumosa y la cerveza se me acababa de terminar.

No podría ser peor.

- al menos sin sol, tengo a las estrellas.

De la nada la música se apagó, sentí un portazo y vi una sombra cruzarse por mi lado.

Esto es excelente.

- ¿vienes a cantar conmigo?

Me quitó la botella de la mano, suspiró y se sentó al lado contrario de mí.

Idiota.

- ¿me harías un favor, Bella?

Negué y pasé mis dedos para borrar las lágrimas.

- deja de beber tanto, ¿sabías que te puede dar cirrosis?

Me encogí de hombros.

- si te hace sentir mejor no me siento fatigada, no he perdido peso, tengo mucha hambre y no tengo diarrea. La vida me sonríe.

- se nota.

Pestañeé lentamente, recordando lo acontecido con mi querida y desleal Sue.

- ¿no que ibas a llegar tarde? Has llegado con una hora de anticipo.- Edward se recargó en su codo y sus ojos aparecieron junto a mí, negros en la oscuridad.- llegaste antes que Emmett.

Sus labios se curvaron un poco y su aliento me acarició en la frente.

- llegué con Emmett, trajo una cantidad de cosas con él.- reparó en algo y estiró su dedo para tocarlo.- ¿estás llorando?- se envaró.- ¿estás enferma?

Sonreí y sequé mis orejas, agité mi cabeza.

- estoy bien.- intenté una sonrisa.

Acercó sus ojos a los míos, los examinó atentamente, las lágrimas odiosas se volvieron a arrancar.

- están rojos, Bella. ¿Qué ocurre?

Me cambié de lado y le di la espalda.

- estoy un poco cansada. La próxima semana ya debo de tener elegidas las universidades en las que voy a postular, estoy un poco nerviosa.

- me mientes. Te conozco demasiado bien.

Lo sé.

Me volteé y me senté en la cama, mis ojos mirándolo como si fuera la única persona que pudiera consolarme.

Y era el único capaz de hacerlo.

Corrí a su cuerpo y lo abracé, mis brazos rodearon su cuerpo inerte. Sollocé con fuerza y hundí mi rostro en la camisa de Edward, mojando su hombro.

- estoy tan sola, Edward…- revelé, finalmente, un peso fuera de mis hombros.- hasta Jacob se aleja de mí. Lo ves, soy yo.

Sus brazos me encerraron a su alrededor, al principio suaves, atrayéndome, y después fuertes, apretándome contra su cuerpo.

- ¿Por qué sigo sintiéndome tan vacía? Tengo a Sue, a Emmett, a Ángela, algo de Jacob e incluso al idiota de Mike newton. Entonces, ¿Por qué? – Su mano acarició desde mi cabello hasta mi espalda.- son los únicos que me quedan, pero sé que hasta ellos se irán. Y si todos se van, volveré a quedar tan sola como antes. No quiero eso de nuevo, estoy harta de ser una persona tan rota, Edward.

- eso no pasará, Bella.

Inexplicablemente mis lágrimas dejaron de brotar y me sentí más apaciguada, los dedos de Edward dibujaban pequeños círculos en mi espalda.

- ¿estás más tranquila?

Suspiré y asentí, lentamente me obligué a quitar mis brazos de su cintura y separarme a regañadientes de él.

- creo que estoy asustada, Edward.- susurré, apenas saliendo mi voz.

Edward sonrió.

- no, en serio. ¿Tú?, ¿tú, Bella?

Entrecerré los ojos y gateé hasta la cabecera de la cama, dejándolo tirado.

- todos sentimos miedo, incluso yo.

Rodé los ojos, la gran cosa.

- no puedo creerlo de ti.- dije cargada en ironía.

- lo sé.- se acercó otra vez, sentado a mi costado.

Nos quedamos mirando con un dejo de sonrisa, sus ojos estaban algo húmedos y sus dientes brillaban en la luz de la habitación. Su mirada era intensa sobre mí, como si buscara algo en mis ojos con impaciencia, respuestas. Edward era muy hermoso, incluso a tan poca luz, desde hace un mes que su rostro era lo que yo asimilaba cuando alguien señalaba la palabra ángel.

- ¿vendrás a cenar con nosotros?- interrumpió y corrió su mirada fuera.- Emmett está ansioso por empezar su noche explosiva y como sabe que conmigo no le funciona, realmente te necesita a su lado.

Me necesita a su lado.

- iré enseguida.- doblé mis rodillas y las abracé a mi pecho.- necesito cinco minutos sola.

Edward se levantó de la cama y caminó hacia la salida.

- no te tardes o él vendrá a buscarte.

- no lo haré, gracias.

Vi como salía de la pieza y encendía la luz, obligándome a levantar mi pesado culo y ponerlo en acción.

…..

…..

…..

- no, Emmett, cállate.

Puse una mano en su cara y la empujé, el grandote siguió sin hacerme caso, agarró el micrófono y se aclaró la garganta.

And I'm in so deep.

Y estoy tan involucrada,

you know I'm such a fool for you.

Tú sabes que soy tan tonta por ti.

You got me wrapped around your finger, ah, ha, ha.

Me tienes atrapada entre tus dedos…

Me tapé los oídos y forcejeé con él para quitarle a mico, él muy bruto me puso una mano en la cara y me mantuvo alejada.

Do you have to let it linger?

¿Tienes qué hacerlo demorar?

Do you have to; do you have to,

Tienes qué, tienes qué

Do you have to let it linger?

¿Tienes qué hacerlo demorar?

- siente mi pasión musical, Bella.- besó mi frente cuando hubo acabado.- ¿te gustó?

Me tiré sobre el sillón y me crucé de brazos, el mamut se me ganó al lado y me rodeó con el brazo.

- disculpen…-Edward interrumpió, con la boca llena.- ¿podemos empezar ya a comer?

Me zafé del abrazo de Emmett y desconecté la wii, llevándome el micrófono para cerciorarme de que el karaoke "revienta oídos" al fin había terminado.

-¿Ah?- Emmett levantó su cara de la pasta.- ¿no vamos a seguir cantando?

Lo miré y guardé el micrófono en un cajón, Edward me miró de lado mientras tragaba, al cajón le puse llave.

- me parece que no.- Edward dibujó una sonrisa de felicidad.

Terminamos de comer la comida italiana, con Emmett lloriqueando y pidiéndome de rodillas que le prestara la llave. Y me amenazó, que si no lo hacía, él y Edward iban a pensar que quería usarlo de consolador. Le lancé la llave por la cabeza y me puse toda roja.

- eso es lo malo de la comida italiana…-hice un puchero.- siempre quieres más de ella.

Edward volvió de la cocina y se sentó a mi lado, sonrió mientras cruzaba los brazos por su cabeza.

- no es la comida italiana, es que tú eres una glotona.

Emmett rió y tosió, disimulando. Me paré y fui a acurrucarme al lado del cuerpo de Emmy.

- y, dinos Edward…- jugué con la manota de Memet, mientras movía sus dedos en los míos.- ¿Por qué estamos celebrando?- sonreí.

Demasiados años como para pasar de alto ese detalle.

- que perceptiva…- miré por el rabillo del ojo su vista puesta en mí, lo ignoré.- bueno, hoy me dieron una gran noticia.

Arrugué el ceño mientras la cara de Emmett se volteó a la de su hermano.

- ¿te despidieron, bro?

No, claro que no, lo más seguro es que…

Edward bufó y yo me senté de un golpe.

- ¿te ascendieron?- dije sin creérmelo.

Él muy humilde se encogió de hombros y nos sonrió.

- no es la gran cosa…

Me paré y agité mis manos al cielo.

- ¿no es la gran cosa? ¡Estás loco!- chillé, con un júbilo insólito.- ¡ahora eres el jefe, Edward!

Emmett se levantó y le estrechó la mano al chico cobrizo, quien no expelía la misma alegría que yo, pero que se veía muy satisfecho consigo mismo. Lo levantó del sofá para abrazarlo y palmearle la espalda.

- felicidades, hermanito.- se secó una lagrima imaginaria.- estas creciendo tan rápido.

Así que ahora eres padre, Edward.

Reí y me acerqué a él. Nos miramos divertidos, como en un chiste privado. Necesariamente mi vista dio a la mirada desconcertada de Emmett sobre mi muy efusiva reacción. Aclaré mi garganta y le di la mano, mi sonrisa se desvaneció instantáneamente, Edward apretó mis dedos.

- muchas felicidades.- bajé el rostro, sonrojada.

- gracias, Bella.

Arranqué a mi posición anterior, enterrada bajo el brazo de Emmett. Me conversó de lo excelentemente bien que lo pasaba siendo el mejor personal trainer del gimnasio al que usualmente iba. Y además de hacer ejercicios en las maquinas gratis, en todo horario, le pagaban por compartir con las chicas ardientes de cuerpos sensacionales que requerían de su servicio. ¿Cómo podía decirle no a eso?

- no pudiste encontrar mejor trabajo, Emm. Estás en tu zona.

Sonreí y enguanté el golpecito de su dedo contra mi nariz.

- traje películas, chiquita. La noche es larga y hoy no tengo pensado en salir de fiesta, ¿te apuntas?

¿Tengo otra opción?

- depende, ¿qué tienes?

Se paró y fue a revisar la pila de cajitas que tenia a un lado del televisor.

- contactos del cuarto tipo, conocerás al hombre de tus sueños, comer rezar amar, el origen, pesadilla en la calle Elm, los mercenarios y PD. I love you. - me miró.- voto por pesadilla en la calle Elm, mayoría manda.

La última vez que Emmett había intentado hacerme ver una película de terror, fue hace dos años y me había dicho que veríamos Romeo y Julieta. ¿Cómo terminó? Pues yo tomando pastillas para dormir, vomitándole a Edward en la cama, despertando en un hospital y toda una semana de castigos.

- esa no.- aullé.

Emmett se volteó lentamente frente a mí, en sus manos la caja abierta, vacía. La pantalla oscura dio un golpe de luz y una espantosa imagen de la quemada cara de Freddy Krueger me sonrió desde el plasma.

- ¡una mierda!- cerré los ojos y me tapé la cara.- esto no va a funcionar, tarado.

- vamos Bella, si es solo una película.- puso sus manotas en mi cara y quitó las mías.- yo voy a estar contigo, puedes dormir en mi cama, si te da miedo la detengo, y listo.

Sonreí suavemente.

- tengo miedo, detenla ya.

Emmett me hizo un puchero, sus ojos grises sacando mi parte más dulce.

- por favor, siempre he querido ver un remake, por eso quiero verla.- hice una mueca, él acarició mi mejilla.- vamos, bellota de mi corazón, ¿hagamos algo?, ¿qué tal si vemos esta y después, para que se te pasen los miedos, vemos PD. I love you?

- no.- sacudí mi cabeza.

Tomó mi cara entre sus manos y me apretó las mejillas haciendo sobresalir mis labios.

- di que si, ¿sí?

Pestañeó adorablemente y sus dedos acariciaron mis mejillas, enarqué una ceja.

- sí.

¿Qué fue eso?

- gracias, Bella.- susurró mientras sus labios rozaban mi frente.

- Emmett.

Los dos miramos a la reaparecida presencia de Edward, no muy contento. Sus ojos entrecerrados fueron a caer sorpresivamente a su hermano, no a mí.

- ¿vienes a ver la película con nosotros, antipático?- Emmett me soltó y fue a ganarse al lado contrario de la habitación.

De cierta forma era cómico, Edward en una esquina, Emmett en la otra y yo, casualmente, en medio de dos miradas diferentes.

Edward muy enojado, Emmett halagüeño.

¿Y ahora qué hice?

- ¿quieren sentarse y ver de una pinche vez esta cosa?

Edward le lanzó una última mirada a Emmett y se dejó caer a mi lado, peligrosamente cerca.

- ni creas que te dejaré sentar si no me traes una almohada, no quiero ver esta película.

Emmett rió, me guiñó y me lanzó el control remoto del DVD.

- voy por ella, bebé.


Seis reviewss y la sigo… ¿les parece?

Besossss…Niss.