Y el final ha llegado! Del primer caso por supuesto... En el siguiente tendremos a 2 detectives en acción :D

Ninguno de los juegos de la saga Dark Parables me pertenece, ni tampoco sus historias originales ni los nombres de los personajes que aparecen en los juegos :)


X

Y todo para llegar hasta un bote de remos. Me dirigí hacia la isla de la sirenita. Donde encontré diversas estatuas de ella y tesoros de hace muchos siglos, pero lo más importante para el caso es que había encontrado la última de las piezas del emblema de tres partes de una de las puertas cerca del invernadero, así que debía ir a ver que escondía esa puerta... Remando por supuesto.

Había logrado entrar al castillo. Tomé un pasillo de la izquierda rápidamente ante movimientos en la habitación del frente. Terminé en la cocina donde a parte de una rana y una pócima para ranas -¿Irónico?- no había nada más, así que decidí seguir adelante... ¿Qué podría salir mal?

Era el pie de unas imponentes escaleras adornadas fríamente con estatuas. Estatuas que activaban el mecanismo de la puerta... Y otra vez ¡A buscar cosas que huyeron de las estatuas!

En mi búsqueda logré transformar a una rana en un cerdo -para ser más precisos mediante una posición, y la rana de la cocina en específico- encontré la manzana dorada y con ella me dirigí a la casa de Blancanieves. Cuando logré abrirla y entrar, la princesa Ivy apareció de nuevo.

- No mucho después de que el príncipe rana se casara con Blancanieves una terrible Maldición cayó sobre él una vez más -¿Cuántas maldiciones pueden caber sobre un pobre príncipe?- se quedaría para siempre con forma humana, pero cualquier mortal que tocara se convertiría en rana... Poco después de eso, el príncipe se exilió del reino e hizo de los bosques su hogar y construyó un reino subterráneo lleno de templos y recordatorios para sus seres queridos... La hija del canciller como muchos otros, ha sido maldecida por él... Solo tú puedes salvarla antes de que sea demasiado tarde...

Y se desvaneció... ¿Ahora Marie es una rana? ¿Qué tan mal podían pintar las cosas? ¿Había sido realmente una buena idea venir sola? ¡No! ¡Ahora no era el momento de sentirse mal o tener dudas! ¡La hija del canciller y también el príncipe dependían de mí!

Descubrí el pasadizo secreto a la sala de los espejos y descubrí allí un documento que mencionaba el libro de piedra que le faltaba a una de las estatuas del palacio. Una vez que tuve el libro en mano -extraído de la cocina- logré abrirme paso hasta la biblioteca. Una vez dentro, avancé ignorando todo ya que había una puerta abierta al fondo. Seguí hasta encontrarme con las riquezas acumuladas del príncipe. Había un montón de oro y joyas y espadas... ¿Quizá alguna me serviría para la estatua de caballero? También encontré una nota que hablaba de la varita mágica y la posición y efectos mortales... O algo así.

En fin, encontré también entre los cálices uno que brillaba en particular y me llevó directo al altar de las princesas que ahora podía examinar de más de cerca. Había una espada atrapada en hielo y cuando coloqué el cáliz al lado del otro que ya estaba ahí, el hielo saltó en mil pedazos liberando la espada. Puse la espada en mi cinturón, porque sí, mi cinturón tenía un espacio para espadas -recomendación de Philip- y me dediqué a observar a las princesas.

En el centro estaba la princesa Ivy, a su derecha Blancanieves, y a la derecha de esta cenicienta -y a los pies de cenicienta por cierto había un escudo. A la izquierda de Ivy se encontraba la princesa del lago de los cisnes, y a la izquierda de esta la sirenita.

- Vaya eso sí que es tener esposas -dije mientras tomaba el escudo y me disponía a arrastrarlo hasta el palacio- Espero que ese príncipe rana sea sordo porque esto meterá bastante bulla...

Cuando logré llegar -con un dolor de brazos increíble- le di el escudo al caballero y la espada al príncipe -luego de ver que cabía entre las manos del caballero. Y la puerta de detrás de la estatua del príncipe se abrió. Aun necesitaba la espada del caballero... Subí las escaleras.

- ¡Vaya! -dije cuando miré por las ventanas que daban al santuario acuático de la cueva

El reflejo se veía hermoso. Y en uno de los pilares encontré otra nota sobre círculos de transmutación, santuarios y reliquias mágicas. Otro documento para Zinnia.

Lo que sí encontré de utilidad fue un grueso libro que fui a devolver a la biblioteca donde ya había visto que en una de las repisas había otro similar. Y luego de eso descubrí el diario del príncipe.

- Hm... Leerlo o no leerlo -finalmente decidí no entrometerme más en su vida, después de todo lo que me había contado la princesa Ivy, y lo coloqué en su posición en la habitación detrás de su estatua, solo para encontrarme que la puerta perfectamente cerrada a mi izquierda se abría fácilmente

Lo que me llevó a una habitación hermosa también, pero sin salidas. Las tres puertas que se podían distinguir estaban todas bloqueadas por plantas... ¿Alguna vez terminarían estos callejones?

XI

Después de varias vueltas mágicas más encontré el zapato de cristal que faltaba en la puerta de la cenicienta en la biblioteca.

Adentro de la habitación había un carruaje de calabaza muy lindo.
- Es una linda referencia, al menos -dije mientras avanzaba hacia la habitación frente al carruaje- Por supuesto -dije una vez que entre
¿Qué se podía encontrar en la habitación de cenicienta? Zapatos... Muchos, muchos zapatos... Bueno, zapatos y una alabarda de piedra.
- ¡La próxima vez aprenderé como traerme una carretilla! -dije mientras hacia todo lo humanamente posible en mis condiciones de agotamiento para llevar la pesada arma hasta el caballero, porque una espada no estaba cerca de ser encontrada aparentemente

Entré a una habitación llena de armaduras y armas y un llamativo pedestal incompleto.
- ¡Agh! -ya estaba bastante cansada, pero debía seguir buscando cosas para avanzar

Resultó ser luego de varios cabezazos que había olvidado activar la palanca que estaba al lado de la puerta del diario del príncipe... Y una simple palanca se llevo todas las plantas... No es eso... ¿Mágico?

Así que pasé por las escaleras que estaban por el frente solo para terminar subiendo por muros de roca y llegar finalmente a donde me había encontrado con el príncipe e invocó esas plantas. Por suerte para mí la verja para salir había cedido por las enredaderas, así que con unos cuantos golpes, cedió por completo. Y pude contemplar... ¡La puerta de la cabaña! La puerta de la cabaña cubierta por espesas raíces...

- ¡Dios! ¿No hay nada que pueda salir bien? -dije mientras me sentaba a descansar un momento

Después de eso decidí ir a estirar las piernas y me encontré con una cimitarra -no es que haya aparecido de la nada, sino que la busque con un poco de ayuda mágica. Ya era tiempo de terminar con esto... Luego de unos minutos de descargar frustración, me encontré ante la puerta, que no perdí tiempo derribando porque tenía la llave. Una vez adentro, la vista fue bastante pobre. Estaba todo deteriorado y con claras pistas de abandono.

- Mm... Creo que unas horas en este lugar y la hija del canciller aprenderá que no hay que meterse de noche a los bosques... -dije tratando de que el suelo no cediera debajo de mi

Logré llegar a las escaleras sin que la cabaña se me viniera encima y descubrí a la hija del canciller -supongo- y a su guardaespaldas en unos tanques convertidos en ranas.

- Espero que no escuche esto, pero con eso sí que debió haber aprendido la lección -dije apoyando mi mano en los tanques- ¿Ahora como los saco de aquí? -de repente recordé que había probado solo una de las puertas de la habitación del príncipe así que volví rápidamente a ese lugar

A la derecha encontré un gran árbol y una puerta con la inscripción: Supera el desafío, solo los dignos podrán aventurarse más allá de esta puerta. En resumen nada que me sirviera y a mi derecha encontré la habitación de la princesa Ivy en donde combatí contra todos mis deseos internos de dormir en la gran y acogedora cama.

- ¡Concéntrate Ágata! ¡Esa chica y su guardaespaldas dependen de ti! -me dirigí al invernadero para recoger las pociones de flores y usar el frasco de la poción para curar maldiciones

No lo había hecho antes porque quería asegurar el paradero de la hija del canciller. Una vez lista -y después de haber quedado mareada con tantos aromas- me dirigí al santuario

XII

Una vez listo todo en el santuario accioné la llave de transmutación, que había encontrado junto con la nota correspondiente. El dispositivo reveló el círculo en el que coloqué la varita y luego vertí la poción, entonces apareció el príncipe.

- Detective, esto ha durado demasiado tiempo -¡Por dios ya lo creo!- así que acabaré con esto ahora... -levantó la mano y yo traté de pensar cómo defenderme de él

- ¡James!... Estoy aquí... Por favor, no le hagas daño... -dijo apareciendo la princesa Ivy

- Ivy, ¿Mi amor? Cada día desearía poder estar a tu lado de nuevo... Pero ¿Cómo estás aquí?

- No lo se... Pero estoy aquí a tu lado ahora... En la vida y en la muerte

Yo simplemente miraba la escena, ¿Qué sacaba con intervenir?

- Mi Maldición es la inmortalidad... Ver a todos mis seres queridos morir... -dijo James volteándose hacia mi- Ahora que tienes la varita inmortal detective, por favor, te lo ruego pon fin a este sufrimiento

¿James quería que yo...? Bueno viéndolo desde su punto de vista dudo que tuviera más opciones. Respiré profundo y asentí con determinación. James asintió y yo agité la varita usando su poder contra James.

Una luz cegadora cubrió el lugar y James se desintegró apareciendo nuevamente junto a su amada Ivy, libre de maldiciones.

- Mi princesa amada, yo estaré contigo para siempre y por siempre... Felices
- La Maldición esta deshecha las ranas han vuelto a su forma original, toma el medallón del príncipe -dijo Ivy mientras James me lanzaba el objeto, por suerte mis reflejos estaban intactos- Y libera a la hija del canciller
- Gracias y adiós detective -dijeron ambos antes de desaparecer

- Un placer... -dije al vacío mientras me encaminaba hacia el tanque donde se encontraba Marie

Fue un largo camino hasta el lugar y cuando llegué efectivamente la chica y el guardaespaldas ya eran humanos de nuevo. Coloqué el medallón y los ayudé a salir de los tanques.

- Estoy caliente ahora gracias por la manta detective -dijo la chica aferrándose a la manta como si su vida dependiera de ello

- No hay de que Marie -me intenté levantar, pero la chica me tomó de la muñeca
- Detective... Antes de que nos rescatara una figura de blanco apareció... La miré directamente a los ojos, su mirada era fría como el hielo -dijo la chica con un escalofrío- susurraba locamente sobre un reino cubierto en nieve en el fin del mundo

La quedé mirando un momento tratando de reaccionar lo que me acababa de decir con algo que yo supiera.

- Yo no sé ni me importa lo que significa -dijo soltándome finalmente- Por favor, solo lléveme a casa

- Por supuesto, me encargaré de eso...

Y una vez con Marie en casa del canciller -y de recibir agradecimientos como por 20 minutos- me dirigí devuelta al castillo de los detectives.