IV.

El día de la primera prueba había llegado. Lily había resistido la última semana para no acercarse a Scorpius pero ahora se arrepentía de ello. Le daba miedo que pudiese pasarle algo y no haberle deseado suerte la estaba matando. Todo el mundo se encontraba en las gradas de un estadio en el que daría lugar la prueba.

-Por si te interesa, los competidores están en aquella cabaña esperando – le dijo Mary, sentada a su lada.
-¿Me guardas el sitio?
-Claro.

Lily se levantó y se abrió paso entre la gente. Abrió la puerta sin pensárselo dos veces y lo primero que vio fue a Scorpius sin camiseta y colocándose unos pantalones.

-¿Qué haces aquí? – le preguntó Scorpius.

Lily se dio la vuelta mordiéndose el labio. Notaba el calor por todo su cuerpo.

-¿Puedes vestirse? – le preguntó la chica.
-Es lo que estaba haciendo hasta que has decidido espiarme porque estaba desnudo.
-¡No seas idiota!
-Está bien, está bien… Ya está.

Lily se dio la vuelta pero Scorpius seguía sin camiseta y con una sonrisa arrebatadora. La pelirroja apretó la mandíbula e intentó no perderse en sus músculos, por lo que desvió la mirada hacia otro lado. Los otros competidores los observaban por el rabillo del ojo.

-He venido a… Bueno, yo…
-¿Sí?
-No te acerques Malfoy.
-¿Qué tiene de malo?

En menos de un abrir y cerrar de ojos la chica se encontraba atrapada entre la pared de la cabaña y el cuerpo de Scorpius. Tragó saliva e intentó no mirarle a los ojos por nada del mundo.

-¿Te pongo nerviosa Lily? – le preguntó Scorpius.
-¡Por nada del mundo!

Lily decidió encararlo así que lo miró directamente a los ojos.

-Así me gusta, que me mires para que pueda apreciar esos ojos color caramelo cuando te estoy hablando.

Scorpius le acarició la mejilla y después el mentón.

-¿Qué ocurre, Lils?
-Yo…
-¿Tú…?
-Bueno, ya sabes, tenía que desearte buena suerte. No soy tan mala como para no hacer eso. Tampoco te odio tanto.
-¿Me odias?
-Un poco.

Scorpius negó con la cabeza sonriendo.

-No necesito suerte Lily, todo va a salir bien.
-Ya te he dicho que no todo está siempre de tu parte como te crees. Ten cuidado, ¿quieres?

El chico asintió con la cabeza mientras Lily lo observaba con preocupación y le miraba a los ojos.

-Ya te dije que tienen que pasar muchas cosas entre tú y yo antes de que a mí me pueda pasar algo.
-Deja de bromear Scorpius.
-No bromeo.

Scorpius agarró la mano de la chica y le dio un suave beso en el dorso mientras no dejaba de mirarla a los ojos. Lily sintió que hiperventilaba. Se oyó una voz que anunciaba la inminente salida de los competidores y el primero de ellos era Scorpius. El chico le soltó la mano lentamente y le dirigió una última mirada cómplice. En cuanto soltó su mano, Lily se abalanzó sobre él y lo abrazó con fuerza. Scorpius hundió su cara en su cuello todo el tiempo que pudo para recordar su olor. Le acarició el cabello y le dio un rápido beso en la frente. Dio media vuelta sin mirarle, pues sabía que eso solo ocasionaría retrasar aún más su salida al estadio. Lily se quedó ahí parada, de piedra, mientras que Scorpius salía.

Después de unos minutos y de oír gritos y exclamaciones, Lily decidió salir también de la cabaña y corrió hacia el castillo sin volver la vista atrás ni mirar el estadio. Entró al castillo y se sentó en las escaleras del vestíbulo intentando respirar y calmarse. Si a Scorpius le pasaba algo…

Pasaron tres horas y la chica no se había movido del sitio. Comenzaba a sentir los pasos y murmullos de la multitud acercándose al castillo. Se puso en pie apoyándose en la barandilla y esperando a que alguien entrase con buenas noticias. Los primeros fueron los de Dumstrang, que llevaban a su campeón en brazos mientras exclamaban gritos de júbilo. Lily supuso que había sido el ganador de la prueba. Entonces vio a Scorpius entrando con Albus y Rose y el resto de la casa Slytherin. Rose se separó de los chicos y se acercó a su prima mientras la casa se dirigía a las mazmorras.

-¿Qué ha pasado? – le preguntó Lily.
-Ha quedado segundo. No está muy contento, pero se le pasará. Le ha preguntado a Mary por ti. ¿Cuándo vais a empezar a salir, entonces?
-Déjate de tonterías, Rose.