Aquí el cuarto capítulo.

Los personajes pertenecen a Akira Toriyama.

Capítulo 4: El comienzo de una batalla.

Los rayos del sol entraban por la ventana de Bulma, dándole directamente en los ojos provocando una gran molestia. Los abrió poco a poco y vio a su hermana sentada en su cama sonriendola de oreja a oreja. Ya tenía la explicación de porque había luz en su cuarto, Tami movió las cortinas, y lo peor... quería algo.

-Tami-llevó una mano a sus ojos tapándolos-¿qué haces?-

-Verás, me he levantado pronto, con ganas de divertirme y he pensado ¿qué mejor día que pasarlo con tu propia hermana? Así recuperamos el tiempo perdido-contestó mientras apartó las sábanas haciendo que Bulma se molestara.

-¿Todo el tiempo?-contestó irónica-creo que no se necesitará un día.-

-Anda, perezosa-quitó la mano de Bulma que tenía tapado sus ojos-así me cuentas porque terminaste con Yam, con la buena pareja que hacíais.-

Bulma la miró cabreada, ya había pasado dos meses desde que lo dejó con Yamcha y la verdad no sufrió tanto como creía. Tenía la duda de porque lloró cuando recordó su infidelidad por no decir que todo pasó hablando de Vegeta con Chi Chi. ¿Tendría algo que ver él con sus lágrimas? No tenía sentido ninguno. En cambio, Tami que vive en un mundo diferente al de su hermana piensa que dejó a su novio por el saiyajin. ¿Terminar justo cuando el está en casa? Eso no era coincidencia ninguna.

-Sabes que no quiero hablar del tema-se levantó y fue al armario a buscar algo que ponerse-vete, me voy a duchar.-

-¿Te espero? Vamos a desayunar a una cafetería que han abierto hace poco. Es preciosa y tiene un camarero que es guapísimo.-

-¿Ya te has olvidado de tu querido Vegeta?-alzó una ceja, su hermana era única para cosas así.

-Por supuesto que no-respondió con las manos en la cadera-solo que si el no quiere nada conmigo, por ahora, tendré que divertirme mientras tanto ¿no?-

-No sé que entiendes tú por divertirte la verdad-suspiró al pensar en las cosas que hacía su hermana-en cuanto a lo de esperarme en la habitación... largo.-

-Vale, vale-salió del cuarto de su hermana-no entiendo como ha tenido novio... es una amargada.-

Cuando salió de la ducha fue a la cocina para desayunar, no tenía interés en irse con su hermana, ni contarle porque lo dejo con Yamcha ni oir los romances que tuvo ella, o lo peor, que le hable de Vegeta. Estos dos meses no hablaba de nada más que de él, por no hablar que Tami veía acciones del guerrero que no eran. Si la echaba una mirada de "no te acerques" ella entendía "te necesito ya". Si coincidían y él se iba porque no quería estar cerca de ella pensaba que lo intimidaba. Por no decir que Bulma se aguantaba la risa con cosas así.

Al llegar a la cocina se encontró con el guerrero, estaba claro que ella era con quien más mantenía conversación, y la más formal era para pedirle robots o mejoras a la cámara de gravedad, las demás eran peleas que por decirlo de una manera a Bulma le gustaban, sobre todo cuando ganaba ella y el se iba enfadado, cuando era al revés le maldecía a gritos mientras Vegeta se iba con una sonrisa de victoria. Siendo sinceros le empezaba a gustar estar cerca de él.

-¿Desayunando?-preguntó cuando le vio comer ese banquete-que extraño, si tú tienes un estomago pequeño.-

-Si vas a empezar será mejor que te largues-contestó al ver que empezaba la pelea con esa burla, pero estaba preparado.

-No, hoy no va a ver discusiones-Vegeta la miró enfadado ¿si no hay pelea qué? no tenía nada que hacer con la mujer gritona.

-Eso es que tienes miedo-intentó cabrearla.

-Ni lo pienses, solo que no me apetece-contestó sentándose para desayunar unos cereales con leche-¿no has visto a mi hermana?-

-Si hubiese visto a esa loca no estaría aquí-respondió mirando a la peliazul.

-Menos mal... cada vez se hace más pesada-luego miró al hombre-eso tú lo sabes de sobra.-

-Esa hermana tuya es un incordio, dame las gracias de que no la haya eliminado de las veces que molesta mi entrenamiento.-

-Cierto, no deja en paz ni a una mosca-suspiró y empezó a comer-pero no lo entiendo.-

-Raro que entiendas algo-se burló provocando una mirada de pocos amigos en Bulma.

-Lo que no entiendo es que una mujer como mi hermana se te insinúe y tú no hagas nada-dijo haciendo que Vegeta tuviera toda su atención-mi hermana es como yo, bueno, yo soy más guapa está claro, pero nunca ningún hombre la rechazó por lo que yo sé, y menos si busca algo de diversión.-

-Tu hermana no busca diversión, esa mujer quiere ser un juguete y si tanto te interesa te diré que a mi no me interesa una terrícola débil que moleste mi entrenamiento y que tardé en transformarme en un super saiyajin-contestó al asombro de Bulma, espero que dijera algo diferente, no eso.

-Vegeta...-él la miró, era raro pero no podía apartar la mirada de esa mujer-me alegro de que no te dejes llevar por ella, porque se que sufrirá.-

Él no dijo nada solo se levantó y se fue a seguir entrenando, tenía cosas más importantes que hablar con Bulma o conversar de su hermana. Tenía un objetivo y si seguía así no lo alcanzaría nunca. Para cuando se fue la peliazul terminó de desayunar y fue al salón para ver un rato la televisión, ese día no trabajaría, mucho hizo esos dos meses arreglando robots, también merecía un descanso.

-Podría irme de vacaciones-dijo cuando se sentó en el sofá-pero irme sola es muy aburrido.-

Suspiró al pensarlo, podría irse a Kame House si ese viejo no fuera tan pervertido, por no hablar de la compañía animal, una tortuga y un cerdo, además no podría discutir con Vegeta, no era lo mismo que con ellos. Bulma abrió los ojos. Genial... ya me estoy volviendo una obsesa como Tami. Tan solo me falta ponerme a babear como un perro. Pensó la peliazul algo cabreada, estaba segura que pasaba demasiado tiempo con su hermana. ¿Tiempo? Estos meses no he pasado nada de tiempo con ella. Solo peleándome para que dejara de de hacerme preguntas y las veces que coincidimos en la comida... me voy a volver loca. No dio más vueltas a ese tema y encendió la televisión. Pasó canal tras canal, nada, eso era lo que veía. Optó por apagarla y ver si podía hacer algo más interesante que estar sentada.

-Podría ir a ver a Chi Chi.-

-¡Sí!-gritó Tami apareciendo por detrás-hace tanto que no veo a Goku.-

-No es buena idea, Tami-dijo su hermana enfadada-¿acaso no tienes respeto por Chi Chi?-

-¿Respeto?-preguntó con una risa inocente.

-¡Está casada!-dijo más que cabreada-deja de ser una niña, Tami. Tienes que respetar que tiene a Goku y que la quiere.-

-¿Eso lo pensaba la otra?-

-¿La otra?-preguntó sin entender.

-Con la que te era infiel Yam-dijo como si de algo normal se tratara.

-Pero...-Bulma se impactó por esas palabras, no sabía como se había enterado, tampoco si le importaba pero dolió que se lo dijera y más siendo su hermana-¿sabes una cosa? Haz lo que te de la gana.-

-¡Bulma!-la paró al nombrarla viendo que se iba a marchar-pensé que no te importaría.-

-¿Qué no me importaría?-la miró fríamente-Tami, tú deberías apoyarme y en vez de eso dices las cosas sin razonarlas.-

-¿Razonarlas? ¿Y tú qué?-se enfadó esta vez ella dejando a Bulma más anonadada-dices que debo tener respeto a una mujer por estar casada con alguien que no la ama.-

-¿Qué sabrás tú de los sentimientos de la gente? Puede que eso fuera antes por circunstancias que desconoces de Goku-defendió a su mejor amigo-pero ha aprendido y sabe lo que es amar y ama a su mujer, pero tú... dime Tami ¿a quién amas? Solo piensas en ser un juguete ¿cuándo vas a poner los pies en el suelo y ver que no siempre seras joven?-

-¡Yo tengo bien puestos los pies!-gritó provocando a su hermana-¡no soy una amargada como tú que solo piensa en buscar marido! Los tiempos cambian, Bulmita. Tú serás una vieja amargada rodeada de nietos insoportables. Mientras, yo estaré con una casa en Hollywood y gracias a operaciones seguiré siendo joven y guapa siendo la envidia de mujeres y el deseo de hombres.-

-¡Lo que tú serás es una vieja que vivirá donde vive ahora pidiendo por un triste papel del cual solo cogerán a mujeres jóvenes y guapas! Y las operaciones no te harán como dices, ¡eso se nota!-gritó colérica Bulma-¡por no decir que lo más seguro de que te quedes embarazada y no sabrás si quiera quien es el padre!-

-¡Yo no seré vieja! ¡A mi me admirarán! ¡Y si tuviera hijos ya elegiría un padre para ellos!-respondió más alto que la peliazul.

-¿Quién? ¿Un actor famoso? ¿Un futbolista millonario?-preguntó en forma de burla.

-¡Vegeta!-gritó su nombre a lo que sorprendió y por algún motivo dolió a Bulma-quédate su nombre en tu mente, porque será mio cueste lo que cueste. No soy tonta y se que vas detrás de él.-

-¿Vegeta? El nunca querría nada contigo-respondió aun más cabreada que al principio-y a mi no me interesa, por mi todo tuyo, ¡por que no lo vas a conseguir!-

En cuanto dio el grito se marchó a ver a su amiga Chi Chi, necesitaba desahogarse, hablar con alguien, sobre todo salir de esa casa y no ver por un rato a su hermana antes de que acaben mal.

-¡Bruja!-gritó cabreada Tami en cuanto se fue. Miró a la mesa que había en el salón, había una revista del corazón con una foto de Yamcha en la portada diciendo que ya estaba soltero-así que quieres guerra hermanita... pues la vas a tener.-