CHANGING TO BE HAPPY
Resumen: En la Batalla Final Harry y Voldemort se enfrentan en un cruento combate. Se lanzan un Avada al mismo tiempo pero… la magia decide brindarles una nueva oportunidad y son transportados a la época en que Voldemort era solo Tom Riddle, un dotado alumno de Hogwarts de 16 años.
Nuestro ojiverde pasa entonces a ser el "hermanito perdido" de su otro Némesis (deben fingir para no alterar la historia y ambos se necesitan si quieren regresar a su época)... ¿Qué sucederá cuando Walburga Black, Abraxas Malfoy y demás "futuros mortífagos" convivan con el niño dorado? ¿Podrá Harry mantenerse al margen o tentará a la suerte modificando el pasado y con ello el futuro del Mundo Mágico? ¿Como afectará esto en el presente donde Albus, Sirius y los Malfoy esperan el desenlace?
Categoría: Harry Potter
Personajes: Harry Potter, Tom Riddle/ Lord Voldemort
Géneros: Humor, Romance
Clasificación: NC-17
Advertencias: AU=Universos Alternos, Chan=Adulto/Menor, Lemon, Mpreg=Embarazo Masculino.
Capitulo: 4/20
Completa: Sí
Beta: Antares
Disclaimers: Los personajes de este fic no me perteneces, los utilizo sólo por mera diversión.
Simbología: *_*_*_*_*_*_*_*_*_* = cambio en el tiempo.
La furia de la serpiente
— ¿Qué se supone que haremos ahora? — Preguntó Remus. Le molestaba la alegría que parecía causar en Albus lo que acontecía con su cachorro.
— Bueno, lo primero es mantener ambos cuerpos bajo vigilancia constante — dijo el anciano — Creo que sería bueno dividirnos en grupos para custodiarlos las 24 horas, ya que no sabemos el tiempo que les tomará volver.
— ¿Por qué no sólo destruimos a ese monstruo? — Sugirió Draco. También le fastidiaba la poca seriedad con la que Dumbledore tomaba la desaparición de Potter. Había aprendido a llevarse bien con el impulsivo león.
— No podemos. A no ser que queramos arriesgarnos a perder a Harry. Tengo la sospecha de que si dos son los se fueron, dos son los que deben volver.
— ¿Entonces qué hacemos? ¿Montamos guardia hasta que Potter y el Lord se dignen despertar? Podrían tardar años… — espetó Severus con más mala leche que al comienzo de la batalla.
— Creo que sí, mis muchachos — sentenció. — No nos queda de otra que esperar a que ellos encuentren como volver… o que el hechizo se disuelva por si solo.
Y los presentes no hicieron más que acatar la orden. Después de todo, nadie tenía una mejor idea.
La cena había concluido. Pero no así la curiosidad general por saber más del chico nuevo aparecido de la nada… y que para colmo de males era un león hermano de una serpiente.
— Creo que tu hermano es la comidilla del castillo — le susurró Avery. Pero al ver la tensión en su compañero, prefirió dejar el hostigamiento por lo que quedaba de la velada… no era que le intimidara, pero mejor prevenir que lamentar.
— Ya es hora de que nos vayamos a la sala común — les comunicó Malfoy. Los demás asintieron y se pusieron de pie para seguir al rubio.
En todo el camino a las mazmorras Tom no pronunció ni la más mínima sílaba. Aún estaba molesto por lo que había hecho Potter y tenía la plena seguridad de que no sería nada fácil convivir con el maldito mocoso que estaba destinado a matarlo. Ja, como si pudiera, se decía para si mismo; mas que nada como excusa para mantenerse atento.
Harry estaba fascinado: había conocido al que podría convertirse en su abuelo en unos años más; ahora le picaba la curiosidad de saber quien podría haber sido su abuela ¿Por qué nunca me preocupé de buscar mis orígenes? ¡Ah, sí! Debía mantenerme con vida, se dijo con sarcasmo… Y ahora que lo pensaba ¿Dónde demonios se metió Tom? Les faltaba hablar de cierto problemita que habían olvidado y que no sabía como podría resolverse.
Se puso de pie y miró a la mesa de las serpientes. Nada. Tom había desaparecido junto a la tropa de prospectos a mortífagos.
— Lo siento, pero me retiro, debo hablar con mi hermano — explicó. Que atroz suena eso, pensó, y un estremecimiento lo recorrió entero, fingir será más difícil de lo que me imaginaba.
Los demás sólo lo observaban. Pensaban que realmente era un chico bastante raro, pero que más daba, era un nuevo miembro de la camada y había que integrarlo.
— ¿Vas a las mazmorras? — Preguntó Charlus, y Harry sólo se limitó a asentir — Porque si es así te acompaño, seguramente mi pichoncita esta con la demonio…
El ojiverde quedó más confundido que de costumbre y su amigo se echó a reír:
— ¡Bah! No me hagas caso. Ya entenderás cuando lleguemos.
Se encaminaron hacia el lugar luego de excusarse con Minerva (quien se molestó porque no iban directo a la cama) y con Hagrid y los demás, que ya enrumbaban a la sala común de Gryffindor.
Llegaron y se quedaron a un lado, mientras unos chicos de segundo pasaban por la puerta.
— ¿Qué buscas aquí, Potter? — Dijo una voz áspera.
Eso fue demasiado raro hasta para mí, pensó Harry, quien ya estaba a punto de contestar la pregunta. Se contuvo al recordar que Charlus estaba a su lado y era "el Potter" al que se referían ¿Luego como le explico que responda a su apellido?
— Nada que te interese, Malfoy — dijo su futuro abuelo de mala gana - Sólo busco a mi pichoncita que de seguro ha venido a ver al demonio…
Abraxas bufó y se adentró en su sala común llamando a alguien.
Harry, a estas alturas, ya se imaginaba que debía tratarse de su abuela. Esperaba que no fuera alguien desagradable… pero tenía sus dudas, ya que los Slytherin no eran precisamente las personas más atrayentes del mundo.
— ¿Charlus? — Dijo una suave voz desde dentro. Luego de eso apareció por la puerta una hermosa joven, con la piel clara y el cabello negro azabache, enfundada en el impecable uniforme azul de las águilas.
¡Merlín, ella es mi abuela! ¡Y es una Ravenclaw! dedujo al ver la indumentaria de la muchacha. Es realmente linda, dijo admirándola.
— Mucho gusto — el ojiverde hizo gala de unos modales que no sabía que tenía — Harry P… Riddle — se corrigió a tiempo. ¿Cómo explicaría que también soy Potter? Que idiota llego a ser, se reprendió mentalmente.
— Un gusto. Dorea Black — se presentó — Así que saliste león… a pesar de tener un hermano en Slytherin — le acotó, como tratando de buscar algo malo en él.
— Digamos que somos demasiado diferentes — explicó con una sonrisa, ocultando la incomodidad que sentía: Aún no nacen mis padres y ya le estoy mintiendo a mi abuela, pensó acongojado.
— ¿Quieres ver a Tom? — Preguntó Abraxas — Por que si es así pierdes tu tiempo. Fue a buscarte al comedor — Luego de su informe dio media vuelta y se metió.
Harry suspiró y se encaminó al comedor junto a "sus abuelos", quienes seguían conversando entre ellos sin hacerle mucho caso. Si bien no tenían que importarle, se había dado de manera casi instintiva el que quisiera saber todo sobre sus ancestros.
— Aun no entiendo ese afán tuyo de ir a meterte a la cueva de las víboras, con perdón de los lindos animalitos — añadió jocoso, como defendiendo a las "inocentes alimañas" que esos desagradables Sly encarnaban.
— Sabes que Wal me agrada. Aunque sea un poco… extravagante — le contestó la adolescente.
— ¡¿Walburga Black extravagante? — Gritó con incredulidad — ¡Esa mujer esta loca! ¡Con todo eso de que las sangres pura deben ser superiores perdió la cabeza!
Fue en ese momento que Harry se dio cuenta del por qué del comportamiento de su padre. Si Charlus Potter era así de esquivo con todas las antiguas tradiciones, era lógico que criara a James de forma liberal. Por eso este no vio mal el hacerse amigo de un licántropo (como lo es Remus) o de un mestizo (como lo fue Pettigrew).
Obviamente no se inmiscuyó en la conversación de la pareja. Solo se mantuvo caminando a paso tranquilo hacia el comedor, disfrutando de la compañía de la familia que recién estaba empezando a conocer.
— ¿Dónde demonios andabas? — Dijo una voz frente a ellos. Recién en ese instante se dio cuenta que había llegado a su destino.
— Te fui a buscar a las mazmorras, pero Malfoy me informó, "amablemente", que me buscabas por aquí — le dijo Harry, remarcando con sarcasmo el carácter del que sería el abuelo de Draco.
— Bien. Necesito que hablemos en privado — le dijo, caminando hacia la oficina del director y dejando a Harry atrás.
— Lo siento chicos, me tengo que ir sino quiero que se enfade conmigo — les sonrió a modo de disculpa. Si, claro, como si me preocupara mucho enfadarlo, pensaba molesto ¡Ay, no, por favor no me lastimes! ¡Ja! Como si fuera a dejar que me tocara un pelo… Le molestaba sobre todo tener que aparentar ser el fiel hermanito menor del maldito bastardo que le arruinó la existencia.
Casi llegaban cuando Tom se paró y lo empujó fuertemente contra uno de los salones vacíos. Harry reaccionó; se lanzó contra el mayor tratando de golpearlo, pero le salió al revés y todo lo que consiguió fue una fuerte cachetada.
— ¡Ay!
— ¡Te lo advertí, mocoso! ¡Te dije que no iba a soportar tus arranques! — Le gritó acercándosele de manera aterradora.
— ¡Maldito! — Lo insultó mientras se sobaba la ardiente mejilla — ¡Nada te da derecho a golpearme, pedazo de mierda! — Sentía una terrible impotencia y lo reflejaba apretando su puño libre — ¡Te dije que no haría lo que tú quisieras! ¡Que estoy lo bastante grandecito como para defenderme! ¡Yo soy un Gryffindor y lo seré hasta el final!
— Te expliqué que te quería cerca para tenerte vigilado — refutó, molesto por tener que escuchar los "chillidos" del otro.
— Y yo te dije que se me cuidar solo — le retó.
— ¿Ah, sí? Dime entonces… ¿Por qué Quirrelle estuvo a punto de matarte?
— Bueno, eso…
— Además ¿Por qué casi mueres envenenado por la ponzoña del basilisco?
— Bien, ahí…
— A Wormtail no le hubiera costado nada asesinarte mientras estuvo en Hogwarts.
— ¡Pero no lo hizo! — Dijo en su defensa.
— Porque es un maldito cobarde. Pero a Crouch hijo tampoco le costó nada ponerte la trampa en el torneo.
— ¡Bien! ¡Ya entendí el punto! —Admitió furioso. ¿Qué? Tenía un maniático tras mi cabeza, con cientos de aliados dispuestos a cortarme la yugular.
— Pues espero que reflexiones la próxima vez que quieras desobedecerme — lo tomó del brazo sacándolo del salón.
— Me importa muy poco lo que digas — murmuró con los dientes apretados — ¡Auch! — se quejó al sentir como lo apretaba mas fuerte.
— Ya te lo advertí. No juegues conmigo si no quieres salir perjudicado — lanzó su última amenaza y subió a la oficina del director.
— Jóvenes Riddle — saludó el hombre nuevamente.
— Director, creo que tenemos un problema… — le dijo Tom, llegando a su lado.
— ¿Merlín, que le ocurrió? — Preguntó al ver la mejilla roja de Harry.
— Un pequeño accidente — dijo el ojiverde mordiéndose la lengua. ¿Serviría en algo decirle que este animal me golpeó?, se preguntó a si mismo.
— Bien, díganme ¿Cual es el problema entonces?
— Harry no tiene varita ni nada de lo que necesita para estudiar. Como sabrá, no tengo los medios para surtirlo de lo necesario — le dijo con voz de víctima.
— Bien, creo que podríamos arreglar eso de la misma manera en que lo hicimos con usted. Le entregaremos todo lo necesario y lo devolverá al colegio luego, cuando termine sus estudios y pueda trabajar.
— Se lo agradezco director — dijo Tom caminando a la salida.
— Joven Harry, pase mañana por mi oficina para recoger lo necesario.
— Sí, gracias — se despidió el menor.
Caminó tranquilamente al lado de Tom y llegó a la puerta de la sala común de Gryffindor.
Asumo que no pagaste nada después ¿O si? — Ironizó Harry con ganas de cobrarse la cachetada.
— ¿Qué querías? ¿Que fuera y le dijera a Dumbledore "vengo a pagar mi cuota mensual, no me mates todavía, que sino no te pago"? Créeme, no hubiera resultado — le respondió con sarcasmo.
— Me lo imaginaba — dijo, y entró sin siquiera despedirse.
Frente a la chimenea lo esperaba Charlus, leyendo sus apuntes. Cuando lo vio se paró para mostrarle donde sería su habitación. Ambos muchachos se alejaron hablando animadamente.
Afuera, Tom miraba su mano; la que había utilizado para golpear a Harry. Esperaba que el cosquilleo que sentía en ella se debiera a la fuerza con la que dio el golpe… y no a otra cosa.
