En la habitación abundaba el silencio y la oscuridad. Muy poca luz se hacía paso entre las cortinas y entraba desde la ventana, pero era suficiente. Korra se encontraba mirándose en el espejo que tenía justo enfrente. Era grande, viejo pero delicado aunque eso no le llamaba la atención a la joven Avatar.

Bajó un poco la vista para mirarse completamente, notaba el gran cambio en su cuerpo que era sorprendente pero solo se había mirado por hacerlo, no tenía una verdadera razón su acción. Volvió a levantar la cabeza y abrió los ojos alarmada con el reflejo que vio en el espejo.

-¡Zaheer! –gritó.

Giró sobre si misma de una manera tosca. En los ojos de Korra se mostraba el temor notorio que ella tenía, todo su cuerpo lo mostraba, las manos tensas, piernas inmóviles, ni siquiera sabía cómo reaccionar. Mientras que el maestro aire estaba de brazos cruzados mientras la miraba con una sonrisa serena en el rostro.

-Tu… tu… -susurraba nerviosa.

Korra extendió ambas manos al costado de su cuerpo. Sabía que se encontraban unos jarrones con agua a los extremos de la habitación pero aunque intentaba no lograba controlarla. Miro sus manos sin entender que ocurría. Gruño de golpe y respiro para luego extender el puño con furia, pero tampoco obtuvo fuego.

Las ganas de gritar que tenía la morena eran infinitas, pero antes de que lo haga sintió como unas manos la empujaban hacia el espejo. Korra gritó al sentir como los pedazos del vidrio caían sobre ambos. Zaheer estaba con ambas manos presionando contra el cuello de la muchacha.

-¿Qué… -pronunciaba gritando aunque le era imposible- ha…ces… aquí?

-Vine a terminar lo que empecé hace muchos años –explicó riendo.

El maestro aire la acercó a él y rápidamente la tiró contra una de las paredes.

Mako se alarmó al escuchar los gritos. Corrió hasta la habitación en donde ella se encontraba. Básicamente en su trayecto por el pasillo había tirado todo pero no le preocupaba. Abrió la puerta y se quedó quieto, como si no supiera cómo reaccionar, pero al ver a Korra en ese estado entró.

Se acercó hasta la cama y se arrodillo para quedar a su altura. La morena estaba con los ojos bien abiertos y cristalinos, respiraba entre cortado mientras intentaba aguantar las ganas de llorar.

-Korra –dijo el pelinegro.

Al escucharlo hablar, ella dirigió su mirada hacia él y en ese momento Mako notó lo débil que ella era. No la veía como los primeros días que la conoció, la muchacha fuerte, con carácter, que siempre decía lo que pensaba sin medir las consecuencias.

Korra comenzó a llorar. Las lágrimas caían sin control por sus mejillas, y sintió como Mako la atrajo a su lado, para simplemente abrazarla.

El maestro fuego tomó aire y lo largo, estaba nervioso. No era la primera vez que Korra gritaba a la madrugada por sus pesadillas, pero nadie sabía de qué se trataban o que veía en ellas la muchacha.

-Vas a estar bien, Korra –susurro contra su oído- Te lo prometo.

Ella se separó un poco de el para que puedan mirarse.

-Zaheer… -dijo entre dientes y aun temblando- ¿El…

Mako frunció el ceño.

-¿Sobre él son tus pesadillas? –cuestiono. Al hacer esa pregunta notó como ella se tensaba por completo- Sé que no quieres hablar, pero quiero saber… lo necesito.

Ella asintió levemente y desvió su mirada hacia su otro costado. Rápidamente se limpió las lágrimas, mientras lograba contenerse. Sintió como Mako intentaba correrla de la cama y lo miro sin entender su idea.

-Cuando murieron mis padres –comenzó a relatar el pelinegro- los primeros meses, mi hermano vivía con pesadillas. Constantemente, todas las noches, se despertaba gritando por ellos, ese dolor que le generaba haberlos perdido –colocó su mano sobre la de Korra y ella lo miró atenta- y, cuando le pasaba eso, yo hacía lo que estoy haciendo ahora.

Korra sonrió débilmente al ver que se había sentado a su lado.

-Y Bolin me contaba todos sus pesadillas, eran completamente distintas pero siempre terminaban igual –relato serio- con la muerte.

La morena bajo la mirada lentamente.

-No finjas, no conmigo. Tu no lo hacías y no puedo soportar que lo hagas…

-Yo… -murmuro Korra, pero no sabía que decir, no le salían las palabras de la boca. Tenía tantas ganas de decir miles de cosas pero a la vez solo quería gritar.

La joven Avatar apoyo su cabeza sobre el hombro de Mako. Aunque no era la primera vez que hacia este gesto con el muchacho, sintió un gran nerviosismo.

Mako sonrió.

-Entonces –susurro- ¿Qué es lo que te preocupa, Korra?


-¿Cómo pudiste hacer eso, madre? –preguntó Tenzin a los gritos mientras caminaba por la habitación. Intentaba pensar una explicación lógica pero lo que acaba de contarles a todos no era legal, y era lo menos pensado.

-Los métodos de sanación no mejoraron en el primer mes –comenzó a relatar la maestra agua, ella se encontraba sentada en uno de los tantos sillones de la sala pero muy pocos estaban tan relajados como Katara. Ella los miró a todos, Kai y Jinora estaban enfrentados apoyados contra la pared mientras que Lin estaba tan nerviosa como el maestro aire.

-Continua –sentenció Tenzin y luego miro a su hija- será mejor de que se vayan, Jinora. Ya han escuchado suficiente y…

-Deja que se queden –intervino su madre.

-¡No te metas, madre! –Grito extendiendo los brazos completamente enojado- lo que hicieron en la tribu del norte no estuvo bien, todos queremos que Korra se mejore pero de esta manera ella simplemente saltó toda la parte de la curación.

-Tenzin, por favor.

-Lo siento Katara –habló Lin pensativa- pero esto no es correcto, no tuvieron que hacerlo, ninguna de las dos. Es ilegal y si alguien se llega enterar posiblemente irías a juicio por ello.

-¡Tienen que dejar esas sesiones! –habló el hijo menor de Aang.

-Papá… -susurraba Jinora.

-¡No sé cuánto tiempo es necesario que pase pero Korra se mejorara por si sola! Fue una decisión irresponsable y…

-¡Fue mí idea! –Exclamó Jinora de golpe, atrayendo la atención de todos en la habitación menos de Kai- ¿Por qué te piensas que Korra quiso irse luego de que se negó al principio?

-Jinora… -susurro Tenzin- ¿Cómo se te ocurrió eso… a ti?

-Hable bastante con la abuela sobre el tema, además es algo que la ley negó y considerando lo que paso hace poco con Amon –se encogió de hombros- la sangre control era la única opción.

-No lo es

Jinora suspiró

-Papá, seamos realistas. Korra se recuperó mucho más rápido gracias a eso, puede parecer una mala idea pero solo acelero el proceso.

-Eso no está bien –intervino Lin Beifong en la conversación- El avatar no tendría por qué saber esa técnica.

-Es el Avatar, tiene todo el derecho a hacerlo –comento Kai con una sonrisa de satisfacción- por eso casi pierde con Amon y Tarrlok.

Todos lo miraron intrigados.

-¿Qué? También robaba diarios –contesto encogiéndose de hombros- ella es el avatar, lo que le pase llega a todo el mundo.

-Y por eso no podía estar desaparecida tanto tiempo –completó la frase Jinora.

Tenzin y Lin compartieron una mirada rápida sin saber muy bien que decir, a pesar de todo ellos tenían razón.

-Pero esto no es lo que me preocupa –habló Katara logrando obtener la atención de todos- lo que le paso hoy a Korra no sé por qué sucedió... pero

-¿Hola? ¿Hay alguien ahí? –Comenzó a llamar una voz que provenía de la radio de comunicaciones- Soy el comandante Iroh.

El hijo menor de Aang miró a su madre y luego fue hasta el comunicador.

-Aquí el concejal Tenzin –contesto- ¿Qué ocurre?

-Necesitamos que vengan, es urgente –contesto rápidamente.

-¿Qué sucedió? –cuestionó Lin llegando al lado de Tenzin.

-Hemos sido atacados… mi abuelo, esta en muy mal estado.

-Saldremos en cuanto podamos –comunico el maestro aire.

-Gracias. Y por favor –rogó- vengan rápido.

La habitación volvió a ser inundada por el silencio, todos se miraban sin decir alguna palabra si quiera. Katara se puso de pie y fue hasta la puerta.

-Hay que irnos de inmediato –sentenció.

-Lin y yo arreglaremos todo, madre –dijo Tenzin- relájate y…

-¡No! –gritó la maestra agua completamente molesta- Zuko es uno de los pocos amigos que me quedan con vida –su voz se ponía cada vez más débil- y él me necesita.


-En este tiempo me hizo bien estar en la tribu del agua.

-¿Entonces te sirvió alejarte?

-No, claro que no. Fueron duros estos meses –relataba Korra un poco más tranquila. Ella estaba sentada en su cama y justo al frente suyo se encontraba Mako mirándola atentamente. La morena soltó un suspiro- al principio fue pesadilla tras pesadilla, pero con el tiempo que iba recuperándome se iban yendo y podía pegar el ojo durante toda la noche…

Mako frunció el ceño.

-¿Sobre qué son tus pesadillas?

-¿Por qué te interesan tanto? –contestó ella con una pregunta mirándolo dudosa- ya te lo dije.

-Tiene que ser algo sumamente doloroso o impactante para que te atormente de esa forma, todo el tiempo, cada vez que intentas dormir… es algo que te perturba, un pensamiento constante.

Korra lo miró asombrada y suspiro. Odiaba cuando las personas tenían razón y la hacían pensar más y más. Algún día su cabeza explotaría por tantos pensamientos.

-Zaheer, el veneno, sentirme impotente en mi propio cuerpo –contestó ella de golpe- pero al menos esta muerto…

La joven Avatar había dicho esa frase con toda la seguridad del mundo pero, al ver la cara de Mako, el miedo la inundo de repente. Los ojos del maestro fuego ya no la miraban de una forma dudosa y expectante, sino que contenía dolor y pena.

-¿Qué esta ocurriendo y yo no sé? –Preguntó ella de golpe- ¿Mako?

-Cálmate –susurro el y acerco su mano hasta la de ella- no lo sé… es solo una idea mía.

-Dímela.

-Korra…

-¡No hagas eso! –gritó ella con bronca- ¡No me trates así!

-¿Qué hice? –cuestionó sorprendido Mako.

-¡Actúas como si estuviera rota! ¡Como si no pudieran decirme nada porque me desmoronare! ¡Soy fuerte, soy el avatar! ¡Dímelo!

-¡Creo que Zaheer está vivo! –habló Mako de golpe.

Korra abrió los ojos al escuchar esa frase y con ambas manos se tapó el rostro. El maestro fuego al no tener respuesta durante unos segundos, y más conociéndola, se acerco a ella y se colocó justo a su lado.

-Kuvira, quien nos traiciono, había sido la encargada de matar a Zaheer en la prisión.

La morena levanto la mirada intrigada.

-Pensé que solo estaba preso, como antes.

Mako negó.

-Iban a matarlo en secreto, sin preguntarle a nadie… era un plan de Lin y Tenzin –murmuro- entonces Suyin le pidió a Kuvira, ella era como su mano derecha.

-Oh –fue lo único que salió de la boca de la muchacha en un leve susurro.

La habitación se silencio luego de eso, pero no era un silencio placentero como antes, sino que era incómodo y devastador.

-Y… -dijo Korra- ¿Qué hiciste estos meses?

Mako se quedo helado con la pregunta de ella, acababa de decirle que posiblemente el revolucionario que quería matarla y la enveneno, posiblemente estaba vivo y Korra se preocupaba por él. Estuvo apunto de replicarle que era tonto enfocarse en hablar en eso, porque serían meses sumamente aburridos y no tenía ánimos de recordarlos pero no lo hizo, porque no pudo. Korra lo miraba con sus ojos celestes fijos en él, observándolos atentamente. Una de las cosas que mas le gustaba de ella, eran sus ojos y ahora se sentía un bobo hipnotizado por ella.

El maestro fuego tosió nervioso y notó que Korra estaba colorada.

-Normales –se encogió de hombros- seguí trabajando con Lin, había mucha demanda de la policía porque hubo grandes robos pero todas cosas manejables…

-Me alegro –murmuro Korra sonriendo- ¿disfrutaste tus vacaciones de mí?

Mako la miro seriamente.

-No.

Korra borró su sonrisa. Ella lo había dicho en broma, sinceramente no sabía porque le había preguntado aquello pero en otro momento, Mako se hubiera reído con ella para evitar la tensión o incluso le diría que sí, que adoro estar sin su molestia constante para luego abrazarla. Pero no, el estaba siendo francamente sincero.

El pelinegro acarició su mejilla y ambos se miraron, por un segundo olvidando todo lo que estaba pasando. Mako se acercó a ella, y cuando estaban solo a centímetros Korra se alejó de él de una manera brusca.

Mako la miro dudoso por su reacción pero antes de que pudiera preguntar Korra simplemente se acerco hasta el borde de la cama y comenzó a ponerse sus botas sin mirarlo. Una vez que lo había hecho se paro y fue hasta la mesa que había en la habitación. Ahí, se colocó unas vendas a lo largo de ambos brazos.

El muchacho no dejaba de mirarla dudoso y a la vez enojado. En todo lo que llevaba de la noche, Mako había tenido recuerdos constantes de todo lo que había pasado entre ellos antes, intentando ser solo amigos, sus peleas constantes y siendo novios.

Korra se acercó hasta la puerta y al ver esto, Mako rápidamente se paro para frenarla, lo cual hizo.

-¿Qué estás haciendo? –preguntó tomándola del brazo y girándola para que ella lo vea, ese fue un gran error. Al hacerlo vio que ella tenia los ojos cristalinos y no se atrevía a mirarlo- Korra…

-Iré a entrenar, lo necesito.

Mako negó enojado.

-¿Después de lo que paso hoy? –Gritó- ¿estás loca?

-Déjame ir –murmuro ella entre regañadas intentando mover su brazo pero le era imposible, Mako la sostenía fuertemente.

-No iras a ningún lado –sentenció.

Mako sintió como el cuerpo de Korra se tensaba completamente y de un segundo al otro lo empujo de una manera bruta.

-No tienes derecho a decirme que hacer –gritó ella- ¿Quieres lo mejor para mí? ¡Entonces déjame tranquila! –y tras decir eso se fue dando un fuerte portazo.


Asami llevó su mano hacia su boca para tapar un bostezo. La habían despertado para comunicarle que se irían a la nación del fuego, pero más precisamente para que repara una de las aeronaves porque no funcionaban. A su vez, tenía mucho beneficio saber acerca de motores y naves, pero no a las cinco de la mañana cuando solo quieres dormir después de un mal día.

La muchacha suspiro y comenzó a buscar las herramientas. Había conseguido algunas, pero no las mas esenciales como el taladro. Luego de pensar, durante mucho tiempo, se percató de que estaba en su habitación.

Resignada fue a buscarlas. Sonrió al no equivocarse, no tenía ganas de seguir buscándolas. Se acercó a la caja y cuando intentó levantarla no pudo evitar soltar un gemido.

-Genial –susurró y llevó su mano a su hombro. En la batalla, había recibido un gran golpe en ese lugar que la había dejado prácticamente inmóvil. Todavía recordaba ese extraño sentimiento al no poder controlar su hombro ni ningún musculo del brazo derecho.

-¿Quieres que te ayude?

Asami se sobresaltó al escuchar a alguien en su habitación, creía que estaba sola, pero lo que mas le llamó la atención era que fuera él. La muchacha se giró para verlo, notaba que como siempre el pelinegro tenía una gran sonrisa en su rostro.

-No tienes que esforzarte de más, yo puedo –insistió.

-Está bien, Bolin –contestó seriamente la ojiverde.

El maestro tierra sonrió y avanzo para tomar la caja de herramientas. Estaba pesada pero no era nada descomunal. Ambos, en silencio fueron bajando las escaleras. Era común entre ellos casi ni hablar últimamente.

-¿No crees que ya me has tratado lo suficientemente raro? –pregunto Bolin frenándose justo delante de ella, provocando que se detenga.

-No –contesto Asami.

-Por favor –rogó el muchacho mirándola fijamente y de una manera triste- hablemos.

Asami lo miró fijamente. Por una parte quería hablar, necesitaba decir todo lo que pensaba por ese secreto que estaba guardando pero a la vez le parecía una pérdida de tiempo tener esta discusión cuando pasaban muchas cosas importantes. Pero, sabía que para ella, lo más importante era hablar con Bolin.

-Está bien.

-Excelente… veras –comenzó dudoso el maestro tierra, había pensado muchas veces que tenían que hablar pero nunca planeaba las mejores conversaciones- yo…

-Bolin –llamó una voz interrumpiéndolos.

-Desna –contestó él al instante.

-¿Sabes qué? –Murmuró Asami- siempre es lo mismo –tras decir eso se acercó a su lado y tomo la caja, dolorida para comenzar a caminar hacia afuera.

Bolin la miro indignado y confundido.

-¿Qué diablos le sucede? –murmuró.

-¿Dijiste algo?

El maestro tierra miro a aquella muchacha de la tribu agua y notó que aún le gustaba. Estos meses había hecho que la extrañe pero no era el mismo sentimiento que tenía hacia Opal o incluso Asami…

-Tengo que irme –habló decidido- Luego hablaremos, lo prometo, Desna querida.

Sin esperar respuesta de la morena, Bolin hecho a correr por el pasillo. A pesar de todo cuando llego a las escaleras, notó que Asami no estaba, posiblemente ya se encontraba en la aeronave. Iba a ir hasta ella pero unos gritos le llamaron a atención. Venían de la parte trasera del templo, la zona de entrenamiento.

Fue lentamente hasta ahí y se quedó observando a Korra como peleaba.

La muchacha estaba fuera de control, lanzando fuego hacia los muñecos que se encontraban a una distancia prudente.

Bolin bajó un poco para observar mejor y notó que Asami también estaba ahí, viéndola seriamente. No era que ella había llegado a la aeronave sino que escucho los gritos tal como él.

-¿Qué le sucede? –pregunto el pelinegro.

Asami lo miro seriamente.

-No lo sé, pero si yo tuviera poderes estaría como ella ahora –murmuro Asami.

Bolin la miro y bajo la mirada sin saber que decir. La muchacha lo siguió mirando pero luego volvió a prestarle atención a Korra.

La joven Avatar todavía no se había percatado de la presencia de ninguno de los dos. Estaba metida en su mundo, completamente aislada en los problemas que habitaban su cabeza.

"Por mucho de que tu actitud me vuelve loco, también creo que eres fantástica"

Korra goleó el suelo y comenzó a tirar discos hacia los obstáculos.

"Suficiente. Tengo una misión que cumplir no puedo estar preocupado de ti todo el tiempo para que no cometas otro gran error"

Comenzó a correr mientras lanzaba látigos de agua.

"Si. Supongo que sí."

De una manera rápida salto y al caer con su pierna impulso una gran cantidad de aire que desplazo varios de los obstáculos.

"Sé que debí hacerlo, pero no quería herirte una y otra vez."

Korra frenó en seco y se quedó mirando fijamente el suelo. Sentía como sus lágrimas salían por sus mejillas y rápidamente las limpió de su rostro.

"Siempre te amare, Korra"

Gritó, extendiendo el puño y tirando una gran bola de fuego.


¿Qué les parece?

¡POR DIOS! ¿VIERON EL TRAILER DEL LIBRO 4? MUCHAS EMOCIONES JUNTAS. Tres año, tantos cambios! TODOS CAMBIARON. Necesito que sea viernes. Aparece Toph. Necesito Kainora. Makorra. Para mi Suyin está del lado de Kuvira, por eso la decepción en el tráiler y también la de Opal. ¿Notaron los trajes de los maestros aires? ¡SON EXCELENTES! Amo el look de Korra, me gusta mucho. Ya quiero ver este libro. ¿Vieron a la hija de zuko? Wow.

Sé que hubo más emociones por el tráiler, pero le grite a mi hermano y li vimos juntos. (Ame la música)

Con respecto a la historia. ¿Les gusto?

Dos preguntas:

a) ¿Cómo llamarían a la hija de la hija de Zuko? Seria a la nieta de él y hermana de Iroh. ¿Honora? ¿Anthea? ¿Alguna idea?

b) Quiero subir otra historia de avatar Korra, no tendría que ver con el libro 4 ni con ninguno de los que están. Seria con sucesos míos mezclados con los que pasaron por ejemplo el loto rojo estaría. La pregunta era ¿si hago otra historia, la leerían?

¡Espero que les haya gustado! Gracias a todos los que comentan, sinceramente no hay nada mejor que obtener un comentario acerca de la historia. los leo y los tengo muy en cuenta. espero que estén todos satisfechos con el capitulo.
¡Gracias por leer!

ESPEREMOS EL 3 CON ANSIASS.