FEMME FETALE

Capitulo 3. Bruja

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Jasper

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Loco

Esta mujer me volvía loco.

Ya ni siquiera podía sacármela de la mente, estaba presente en todo. ¡Demonios! Me estaba trastornando.

Me descontrolaba con solo una mirada, con solo una sonrisa, con su solo aroma.

Y ella lo sabe, sabe que me vuelve loco, sabe que no puedo dejar de mirarla, sabe de mis dilemas mentales. Es una bruja. Una bruja con cara y cuerpo de ángel.

Nunca pensé que una mujer pudiera descolocarme tanto, amaba a Alice, ella es la mujer de mi vida, pero Bella… Bella es puro fuego.

Lo intuí desde que la conocí, desde que la toque por primera vez, pero ese beso… Ese beso era la confirmación, ella es pura pasión y eso me vuelve más loco aun.

Nunca había hecho algo así, amo a Alice por sobre todas las cosas y nunca pero nunca se me había cruzado por el pensamiento otra mujer, pero desde que conocí a Bella, es como si me olvidara de todo lo anterior. Tiene un poder sobre mí y por lo que me he percatado sobre otros muchos también para hacer lo que quiera y para descontrolarme. Y no es solo su extrema belleza, es lo que ella irradia, la seguridad, la confianza, la fuerza y el coraje con la que hace las cosas. No es de las mujeres que van por el mundo quejándose de sus desdichas y rogando por compasión o por cariño, ella tiene una gran fortaleza, que a pesar de que sufra por que me doy cuenta, soy demasiado persuasivo y tengo gran capacidad en sentir las emociones de los demás, ella sufre, a pesar de todo lo que tiene y de todo lo que puede hacer no es feliz y eso la hace mas atractiva a mis ojos.

Ni siquiera fui consiente de mis propios actos cuando ya la estaba besando, cuando por fin sentía sus labios contra los míos. Nunca había hecho algo así, nunca ni siquiera había pensado en engañar a Alice, ella era mi vida, pero estaba en esa banca, con esa sonrisa tan suya, no la que saca para deslumbrar, sino una natural, son su traje entallado que resalta mas sus curvas, con su cabello desordenado por el viento, sus labios rojos y carnosos… era una la visión de la pura sensualidad, yo simplemente no pude contenerme. Lo mas triste de todo es que no me arrepiento, en mi no hay ni un gramo de eso y me atormenta.

Antes de conocerla ya estaba teniendo problemas con Alice, y no me escudo en eso pero llevamos cinco años de casados y ocho juntos en los que la rutina nos esta acechando, a pesar de que ella es una maquina de irreverencia, de alegría, de acción y de cosas nuevas, todo se va apagando, se va marchitando, yo no quiero que eso le pase a nuestro matrimonio, quiero que ella sea la mama de mis hijos, envejecer a su lado, cuidarla para siempre…. Pero ¡Mierda! A veces ni siquiera eso me importa, puedo aceptarlo, estoy cegado por esa mujer. Totalmente cegado.

Hipócrita esa es la palabra correcta. Es lo que soy.

Le dije a Emmet que no se metiera con mi hermana, era esa clase de tipos que no valen la pena y que cada noche tienen una mujer diferente adornando su cama. Pero ahora soy yo el que esta engañando a su mujer.

Aun así no quiero a Rose a su lado. A pesar de que lo he visto unas pocas veces, me di inmediatamente cuenta que era un manipulador y mujeriego. Aun no he podido averiguar a quien buscaba ese lunes, tampoco es que lo halla intentado nunca, Bella me tiene hecho un nudo, pero tarde o temprano voy a saber cual es la zorrita que se esta revolcando con Emmet.

—Jasper es hora de la reunión, pasa a la sala de juntas –Me indico mi secretaria.

Por lo que pude entender Bella estaba furiosa por la nueva orden de Aro, ahora tenía que compartir su cargo con otro. Ese otro que también la miro como todos los demás, pero con emociones distintas y la expresión calculadora de ella daba algo de miedo. Estaba seguro que la situación no iba a ser nada fácil.

Esa tarde no hable mas con ella, de hecho desde el beso compartido el viernes no habíamos dialogado mas de dos o tres palabras y todas relacionadas con el trabajo, y no es que ella o yo nos estuviéramos evadiendo, así se iban dando las cosas, ella no es una mujer que huye y yo tampoco así que supongo que fue algo que debía pasar, que lo dos deseábamos pero algo a lo que no tenemos que darle la mayor trascendencia.

A pesar de que ya casi no aguante las ganas de ir y tomarla en su oficina, debo controlarme… tengo esposa.

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Edward

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—Igualmente Edward, soy Isabella Swan –dijo con una extraña sonrisa extendiéndome la mano.

Esta mujer era preciosa.

En el mismo instante que la vi me dieron unas enormes ganas de atarla desnuda a mi cama y no dejarla salir de allí por lo menos por lo que queda del mes.

Era tremendamente imponente.

No seria hombre si no fijara en ella, es una belleza, sin embargo por encima se ve la clase de persona que es y no me interesa ni siquiera conocerla.

No menciono nada mas solo salió de la oficina a paso lento y desapareció de mi vista

—Edward, Bella no esta muy conforme con lo que acaba de suceder, solo quiero que tengas paciencia, puede ser terrible cuando se lo propone.

–No te preocupes Aro se manejar este tipo de situaciones.

Le creía, estaba seguro que cuando se lo proponía esta mujer podría ser un verdadero dolor de cabeza. Sin embargo no creo que sea para tanto, finalmente solo vengo por seis meses y si lo es pues me gustan los retos… voy a domar a esa damita.

Debía ir a hablar con ella y coordinar el trabajo que debía realizar exactamente, después de todo me contrataron para trabajar en equipo junto a ella.

—Adelante –dijo cundo golpee a la puerta de su oficina

— ¿En que puedo ayudarte Edward? –pregunto sin siquiera levantar la mirada del monitor

—Trabajaremos juntos ¿recuerdas? Debemos empezar. Aro me envió este informa de la revista hace unos días y yo lo… -Calle cuando levanto su mano en señal de stop y levanto su vista hacia mi.

—Edward trabajo sola, ve y dile a Aro que te ponga trabajo en otra cosa, aquí no hay nada para ti. Puedes retirarte que estoy muy ocupada –aseguro impetuosamente mirándome directo a los ojos.

—Mira Isabella, esto es muy sencillo: me contrataron para trabajar exclusivamente contigo y no soy ni un asistente ni nada por el estilo, así que deja la furia que sientes porque de todas formas vas a tener que hacerlo, son órdenes ¿no? Y tú debes obedecerlas, después de todo eres una empleada aquí.

Nunca pensé que una mirada pudiera alojar tanta rabia y tanto fuego. Pero alguien debe bajarla de esa nube en la que esta.

—Tienes razón Edward hay que obedecer, puedes sentarte –dijo cambiando inmediatamente su semblante por otro tranquilo y sonriente ¿Qué tramaba? No creo que sea así todo tan fácil.

Empezamos a trabajar, era buena, realmente se merecía el crédito del éxito de la revista, sin darme cuenta trabajamos por mas de tres horas, fue provechoso.

Aunque a veces mi subconsciente me traicionaba.

Quería besar esos labios rojos.

Quería besarlos hasta el cansancio.

Quería que me dejara marcado con ellos.

Debía controlarme, pero me tensaba de solo imaginarlo.

Y ella tenia la culpa… culpa de ser así de atrayente, de segura, todo en sus gestos se notaba que lo hacia por provocarme, y lo estaba logrando. Las sonrisas, las miradas, sus gestos, la determinación con la que hablaba, como lentamente cruzaba la pierna dejándome ver más de esas largas y torneadas piernas, como se retiraba el cabello de la cara con aire inocente, como fruncía el ceño y se mordía el labio. Esta mujer era condenadamente sensual y ella lo sabía.

Era esa clase de mujeres que se jactan de conseguir todo lo que quieren, así no la conociera sabia como eran las de su tipo, las que pensaban que con una cara bonita y un cuerpo perfecto podían doblegar a quien quisieran. Pero conmigo no podría. Iba a ser imposible.

—No mezclo el trabajo con el placer Isabella –dije de repente cuando propuso que almorzáramos juntos

—No te preocupes que yo tampoco. Y es Bella

— ¿Entonces?

— ¿Entonces que?

— ¿Qué pretendes entonces seduciéndome? –me sentí estúpido cuando mencione la pregunta y ella solo lo confirmo con la carcajada que soltó

—Pareces un adolescente cuando hablas, y para que no hallan malos entendidos yo no estoy "seduciéndote" solo estoy siendo amable.

—Yo no quiero ser parte de ninguno de tus juegos

—Yo no te he propuesto ninguno – dijo con una sonrisa demasiado pagada de si misma, con una sonrisa victoriosa que no supe como tomarla. Esta mujer me iba a traer problemas.

No dije nada y ni siquiera supe porque, estaba convencido que esta mujer estaba tratando de seducirme, pero su actitud y sus palabras de ahora demuestran lo contrario. Me sentí estúpido.

Lentamente se levanto de su puesto y con paso sinuoso tomo su abrigo y su cartera, la condenada sonrisa no dejaba sus labios y me desesperaba no saber la razón.

—Nos vemos Edward –dijo saliendo de la oficina y dejándome sentado allí como un verdadero idiota.

Podía ver a todos los hombres de esta revista babeando por ella, pero tendrá que quedarse con las ganas por que yo no me voy a dejar conquistar por solo una cara bonita. Una cara bonita que se esconde detrás de sabrá Dios que. Era notable el poder que ejercía sobre los demás, incluso las mujeres que aunque le tengan una gran envidia querían ser como ella. Definitivamente esa mujer era una bruja.

—Hola Tanya –Respondí al llamado de mi celular

Edward ¿Cómo te ha ido, porque no nos has llamado?

—perdona, tienes razón pero hoy ha sido mi primer día y estoy algo ocupado, pero todo ha ido perfecto.

Eso pensé, que bueno que todo valla bien. Me imagino a tus pobres compañeras suspirando cuando pasas

—Claro que no

See claro, pórtate bien no es que por Nueva York también dejes hijos regados

—Calla Tanya no digas tonterías, que aun no he dejado ningún hijo por ahí –reí, ella siempre era así, conocía mi fama con las mujeres y no perdía oportunidad para decirme que era un descarado — ¿Como esta todo por allá, tu perfecto esposito como se ha portado?

Oye el siempre se porta bien.

—No me digas –dije sarcástico

Edward

—Tienes razón, dejémoslo así. Te llamo luego

Tanya es mi prima, desde pequeños nos hemos llevado muy bien, es una gran amiga y la quiero mucho. Pero no me gusta su esposo, siento que no es sincero con ella, siento que la engaña. Hay algo raro en ese matrimonio porque nunca lo he visto cariñoso con ella, sonriente o complaciente, siempre tiene esa mascara dura para con todos. Ni siquiera han tenido hijos y se que Tanya se muere por ser mama, por lo que deduzco el no quiere, ella siempre dice que no es el momento, que aun es muy pronto, pero puras patrañas, llevan juntos casi ocho años ¿si no es ahora cuando va a ser?

Solo llevo una semana en esta oficina y ya me siento de la casa. Es curioso como la relación con Bella sigue igual, trabajamos bien juntos, por lo que me entere fue donde Aro a exigir que cambiaran la decisión que había tomado con respecto a mi trabajo, pero en vista de que sigo junto a ella compartiendo su cargo, no sirvió de nada. Y me da satisfacción saberlo. Estoy consiente que se muerde la lengua para aguantarse todo, que aun no se hace a la idea de que tenga que tomarme en cuenta y que las decisiones ahora nos correspondan a los dos, pero mejor así, puede que se baje del pedestal en donde cree que esta y baje esa presunción que la caracteriza.

No me inventes mas cuentos, ya se por que no puedes venir acá, el hermano de tu noviecita trabaja en este edificio, te lo encontraste la vez pasada y eres tan cobarde que no has vuelto.

Bella estaba hablando por teléfono con alguien cuando entre a esa oficina, tenia esa sonrisa vanidosa en su rostro. Claramente el otro tipo la divertía por que solo se reía. Mentiría si no dijera que estoy prestado todo el cuidado a esa conversación.

Sabes Emmet te lo ganaste por ser tan insistente, recógeme a las 7

¿y por que aquí no? Según tu son solo ideas mías, entonces ven por mi, solo ten cuidado por que la oficina de Jasper esta muy cerca de la mía.

Y colgó, yo seguí como si nada mirando los informes que venia a revisar con ella, como si no me diera cuenta de que ya no hablaba y de que me miraba insistentemente.

—Ya puedes dejar de actuar como si no estuvieras prestando atención a lo que decía

—No estaba prestando atención a nada

— ¿de verdad? No se porque yo creía que si

—Solo vine a revisar contigo estos documentos si es que quieres trabajar.

—Claro, contigo siempre –afirmo tomando lo papeles y sonriendo. Algún día le iba a borrar esa sonrisita hipócrita de la cara.

En ocasiones me desespera. Lo peor es que no tiene nada que ver con el trabajo.

Condenada mujer quiere poner a prueba mi autocontrol, quiere saber hasta donde soy capaz de llegar.

Divertido, porque este juego lo juegan dos y yo también puedo. Después de todo soy un hombre que consigue lo que quiere y las mujeres nunca han supuesto un problema para mi, se dominarlas, se manejarlas a mi gusto y Bella Swan no será la excepción, vamos a ver quien cae primero si ella o yo.

Hola

¿Qué les pareció?

Espero les haya gustado. Muchas gracias por sus reviews.

Nos vemos luego