Disclaimers: Este fanfic esta basado en personajes creados por un amigo, así que técnicamente los derechos le pertenecen totalmente a él

Bajo el Sol de Brasil

Bicuriosidad

Era una mañana de sábado en el hogar de los Do Santos, se oían los suaves rumores del mar del pedazo de playa que tenían por patio delantero junto con los sonidos de las aves que se posaban en los arboles que cubrían las bardas que separaban la vivienda de las otras. Pero todos esos sonidos de la naturaleza eran fácilmente opacados por los sonidos provenientes de la morada de los Do Santos. Y eso era entendible dado que los gemelos Gyro y Chiro, ambos de ya cumplidos catorce años, se encontraban fornicando fuertemente con un par de muchachas que vivían a un par de calles de su residencia.

Las chicas, una rubia de ojos cafés y piel blanca, y la otra de pelo negro y ojos marrones, eran un par de chicas que recién se habían mudado juntas a una de las casas cercanas, e irónicamente sólo habían ido a la residencia por la típica taza de azúcar, sin esperar recibir otro tipo de forma de romper el hielo… y otra cosa. Eran las nueve de la mañana recién entradas; ellas habían ido a las siete y media por la taza de azúcar. Finalmente, ambos gemelos eyacularon dentro de sus parejas, Chiro dentro de la rubia y Gyro dentro de la pelinegra; antes de caer ambas parejas cada una en la cama de uno de los gemelos.

-Wow, ¿qué edad dijeron que tienen otra vez?-preguntó la rubia, maravillada en la forma en la que Chiro la había penetrado durante su faena.

-Catorce, pero como ven la tenemos para mayores de 30-declaró Chiro, distinguible de su hermano sólo por la estrella blanca que llevaba tatuada en su hombro, regalo de sus padres por su decimocuarto cumpleaños.

-Nosotras apenas tenemos veintitrés y veinticuatro-declaró la pelinegra.

-Y verdad que nosotros las maravillamos, ¿no, preciosa?-preguntó Gyro divertido. Las dos féminas rieron divertidas por el comentario del chico.

Luego de bañarse ambas parejas, Gyro con la rubia y Chiro con la pelinegra, aprovechando cada uno para follarse a la que su hermano había encantado anteriormente, dejándolas doblemente encantadas a las chicas, y haciendo necesario alargar sus duchas para asegurarse de limpiarse todos los fluidos. Finalmente, para las once de la mañana, las dos chicas fueron servidas de su taza de azúcar y se marcharon a su casa. Los chicos, ya vestidos, Gyro con una camiseta negra con las mangas desgarradas, jeans deslavados y tenis negros y Chiro con una camiseta roja con capucha con una estrella estampada en el pecho, shorts de mezclilla lavados con ácido, y botas de montaña, fueron a desayunar con su madre. Ambos sonrieron encantados al ver a su progenitora, la bellamente esculpida actriz porno Isis Do Santos, vestida únicamente con un delantal rosa de encaje, y sonreírles gatunamente.

-Hola, meu machos-dijo la mujer con cariño, dándoles a cada uno de sus hijos un beso en la boca.

-Buenos días, mami-declaró Chiro, agarrándole una teta a su madre tras darle un beso.

-¿Algo planeado para hoy?-preguntó Isis al ver que ambos estaban vestidos, algo inusual dado que ella y Rafael los alentaban a sentirse orgullosos de sus cuerpos.

-Yo tengo una fiesta con mi club de futbol, cortesía de mi papá por ganar el último partido-explicó Gyro, con una sonrisa que hizo que Isis en su cabeza tradujera su afirmación como "papá nos organizó una orgia a mi club de futbol y a mí por ganar el último partido".

Su marido y ella solían alentar a sus hijos, y a veces a los amigos de estos, a explorar su sexualidad, llegando a organizar orgías a las que animaban a sus hijos a invitar a sus amigos y compañeros de escuela. Isis estaba casi segura que esto era por lo que sus hijos eran básicamente los mandamases de la escuela, llegando a tener varias novias cada uno, de distintos cursos y salones.

-¿Y tú, Chiro?-preguntó a su otro hijo.

-No sé la verdad, creo que sólo saldré a ver qué se da-dijo el chico encogiéndose de hombro. Isis no pudo evitar sonreír divertida; la última vez que sus muchachos salieron a "ver qué se daba", volvieron a casa con una bolsa grande llena de bragas femeninas.

Una vez acabado el desayuno, ambos chicos tomaron caminos separados, Gyro iría a su club de futbol para su pequeña fiesta con su padre y compañeros de equipo, casi deseando que las muchachas a las que invitara su progenitor fueran compañeras del trabajo, pues eran por ellas que ambos hermanos ya ansiaban cumplir la mayoría de edad y empezar a ejercer en el estudio Brasil Fogo, donde sus padres trabajaban.

Chiro, por su parte, tras unos diez minutos se detuvo en una plaza a meditar qué podría hacer. Por un momento pensó en ir a visitar a su tía Iliana a ver cómo iba con su embarazo; como regalo de cumpleaños catorce, la bella gemela de su madre les permitió a los gemelos tener relaciones con ella en uno de sus días de riesgo, y como resultado había quedado embarazada, claro sin poder decir de cual de los dos gemelos era el bebé, y la verdad a ninguno le interesaba, les bastaba saber que alguno podría haberla embarazado para enorgullecerse.

Claro que eso significaría soportar a su primo Alexis. No se debía malentender, Chiro y su hermano amaban a su primo, no sólo porque sabían que también era su medio hermano pues eran conscientes que había sido su padre quien había embarazado a Iliana, pero la verdad era que desde que su primo había recibido su iniciación un par de meses atrás, pudiendo Alexis presumir que la recibió un año antes que sus primos, no había quien lo aguantara, más porque, desde entonces, el menor había follado como loco y, para colmo para los gemelos, casi todas las fornicadas que Alexis había tenido terminaban con la mujer embarazada. Mientras que Chiro y Gyro con catorce sólo habían embarazado a una mujer, y ni podían afirmar cual lo hizo técnicamente, con sólo doce años, Alexis podía presumir de haber embarazado dieciséis mujeres.

Finalmente pensó en ir a la playa de Abaricó, la primera y hasta ahora única playa nudista de Rio de Janeiro. Había dos motivos para decidir ir ahí: en primera que deseaba entrar al mar a nadar un rato, en segunda, si bien multaban a quienes mostraban erecciones en la playa de Abaricó, cosa normal en las playas nudistas, Chiro no lo necesitaba, puesto que bastaría con ver su tamaño para conseguir varios palos con distintas mujeres; él sabía que cerca de la playa había varias formaciones rocosas, o incluso en el propio océano, donde poder llevar a las féminas para un rato de intimidad sin temer ser atrapados por los salvavidas.

No obstante, apenas llegó a la playa de Abaricó, se llevó una decepción casi monumental pues, si bien había mujeres ahí, eran mucho muy mayores de lo que acostumbraba, en algunos casos llegando a desagradar al rubio por el hecho de que estuvieran desnudas. Chiro estuvo a punto de rendirse e irse a otro lugar, cuando alguien se le acercó, un muchacho no mucho mayor que él, a lo mucho de diecisiete años. Fueron rasgos distintivos como la finura de los labios, la piel color canela, los ojos ligeramente rasgados y la nariz negroide, que en cierto modo entonaban con el peinado de corto de los lados y atrás y una mata de pelo oscuro arriba, lo que delató al chico como de etnia hawaiana, lo que hizo al brasileño pensar que era un turista o parecido.

-Hola, mucho gusto-dijo el chico sonriente.

-Hola, ¿puedo ayudarte en algo, amigo?-preguntó Chiro, con algo de desconfianza por la sonrisa del chico.

-Disculpa el abrupto, me llamo Keoni Ohana, tengo diecisiete y soy nuevo en la ciudad, recién mudado de Oahu y me preguntaba si podrías ayudarme, quería saber si esta es la playa de Abaricó-explicó el chico.

-Sí, esta es la playa de Abaricó, pero no te recomiendo ir en estos momentos-explicó Chiro.

-¿Por qué?-preguntó el mayor confundido.

-A estas horas parece que hay pura anciana, nada lindo qué mirar-explicó el rubio con pesar.

-Eso parece molestarte mucho-declaró el hawaiano sonriendo de medio lado.

-Buscaba algo de… diversión-explicó el chico mientras frotaba su entrepierna. Keoni rió divertido ante la insinuación dada por el menor.

-Sabes, creo que podemos ir a mi casa para planear cómo podríamos buscar nuevas chicas-ofreció el hawaiano.

Chiro pensó unos instantes la propuesta de su aparente nuevo amigo. La verdad no conocía nada de Keoni, dado que lo había conocido hacía menos de cinco minutos, la verdad no sabía realmente cuales podrían ser las intenciones del chico, pero sabiendo que su otra opción era morir de aburrimiento al no saber qué hacer con su tarde, y sintiendo envidia de su hermano quien seguramente estaría pasándola bien con las compañeras de trabajo de su padre, a quienes su progenitor habría pedido que ayudara a premiar a Gyro y a sus compañeros de equipo.

-Muy bien, te sigo-aceptó finalmente, haciendo sonreír de medio lado a Keoni.

Tras una caminata de quince minutos, llegaron a la que parecía la casa del hawaiano, una modesta cabaña de dos pisos, pero que Chiro suponía estaba seguro tendría comodidades modernas, y su aspecto rústico seria únicamente por gusto de los padres del chico.

-¿Vives aquí con tus papás?-preguntó Chiro impresionado porque la cabaña parecía de alguien con dinero.

-Con mi mamá, de hecho-explicó el mayor, mientras estaba de espaldas frente a una mesa sobre la cual había varias botellas de licor.

-Y dime, ¿qué tienes exactamente en mente para conseguirnos más chicas?-preguntó el rubio interesado.

-Antes de eso, pensé que podríamos tomar un poco-ofreció Keoni alcanzándole a Chiro uno de los vasos que había llenado con vodka.

-Claro-aceptó el chico agarrando el vaso.

No obstante, apenas se paso el vodka, sintió un fuerte calor en su cuerpo, sobre todo en su entrepierna, que no tardó en mostrar una imponente erección, la cual le molestaba aún con lo holgado de sus pantalones, como él y Gyro tendían a usarlos para que no les incomodara cuando tuvieran una erección. El problema era que no sólo su miembro empezaba a sentir calor, sino que su entrada también, cosa que si bien le incomodaba mucho pues casi sentía cómo su entrada empezaba a abrirse.

-Veo que el afrodisiaco que te di ya está haciendo efecto-declaró Keoni con una sonrisa, mientras veía a Chiro casi desmayarse del placer.

-¿Afrodisiaco?-preguntó Chiro confundido.

-Descuida, te acabará gustando, güerito-declaró Keoni, mientras sacaba su propia hombría de su pantalón, sorprendiendo al rubio con una tranca casi del mismo tamaño que la suya y la de su hermano. Acto seguido, Keoni puso la mano en la cabeza de Chiro y lo hizo agacharse hasta quedar su cara a la misma altura que su miembro.

Chiro no supo de momento si era por la calentura provocada por el afrodisiaco o si realmente le estaba calentando la situación, pero apenas tuvo el miembro del hawaiano en la cara abrió la boca y empezó a devorar el falo del mayor con gula. Ni le importó notar que Keoni empezaba a bajarle el pantalón y a acariciarle el trasero; ni siquiera le importó al sentir sus callosos dedos empezando a introducirse firmemente en su entrada, pues lejos de molestarle empezaba a excitarle cada vez más.

-Veo que a alguien le está empezando a encantar nuestra situación-declaró el mayor divertido viendo como el esfínter del rubio casi se tragaba sus dedos cuando los introducía.

-¿Me la vas a meter?-preguntó Chiro excitado, antes de volverse a meter el pene del mayor en la boca, llegándole esta hasta la garganta.

-Qué caliente está el chiquito, ¿no?-preguntó Keoni divertido-bueno, si tanto quieres tenerla adentro-declaró mientras sacaba su miembro de la boca de Chiro, hacerlo ponerse en cuatro y ponerse en posición.

Para sorpresa de Keoni y del propio Chiro, apenas el mayor introdujo su virilidad en la entrada del menor, apenas tuvo que hacer presión para que su erección resbalara de un golpe en el interior del rubio, quien gimió de total placer ante la tan completa invasión. Keoni no pudo evitar reír por lo bajo ante lo ocurrido.

-Para ser virgen tu culo es bien tragón-declaró mientras pegaba todavía más su pelvis al trasero del rubio, quien gimió al sentir eso.

Por poco más de dos horas, Keoni se folló fuertemente al menor, que lejos de sentirse incomodo o violado iba adorando más y más la sensación de sentirse llenado por un miembro tan imponentemente grande como el del hawaiano. Era su primera vez teniendo sexo gay, y Chiro Do Santos ya había tomado la decisión de que seguiría teniendo sexo de esta forma siempre que pudiera, y si se pudiera con miembros viriles todavía mayores que el de su nuevo amigo y amante.

Finalmente, el hawaiano, quien durante esas dos horas estuvo embistiendo con fuerza al joven rubio, sintió que finalmente llegaría a su límite así que, tras dar un par de duras y profundas penetraciones, dejó salir su semilla dentro del menor. Ambos, sudados y cansados por el ejercicio, se dejaron caer sobre la alfombra.

-Dime, güerito, ¿te gustó tu primera vez con otro chico?-preguntó el hawaiano interesado.

-¿Qué te dice que apenas estemos recuperados quiero repetir?-preguntó el menor con ironía, haciendo al mayor carcajearse por su comentario.

Era de tarde en la residencia Do Santos, Gyro se hallaba en su cama, bastante satisfecho por la tarde que él y sus compañeros de futbol habían tenido, follándose por turnos a las compañeras de trabajo de su padre, algunas tan calientes que incluso aceptaban trío o folladas en grupo. Gyro incluso apostaba que o su padre o las bellas mujeres con las que él y sus amigos habían compartido la tarde habrían decidido presentar a alguno que otro con Josseline, la socia de Enrico dedicada a la parte "encubierta" de Brasil Fogo.

Dejó sus cavilaciones sobre el muy posible futuro de sus compañeros con el estudio de sus padres de lado al ver a su gemelo entrar en la habitación, aunque hubo algo en Chiro que le llamó la atención, pues el otro rubio parecía ido, como si se hubiera metido alguna de las drogas que él empezaba a probar.

-Oye, bro, ¿qué tienes?-preguntó el de estrella blanca.

-Nada, sólo tuve un día… revelador-declaró su mellizo.

-¿Revelador cómo?-preguntó Gyro confundido.

Gyro no esperaba que con esa pregunta él acabara recibiendo una lección que vendría en forma de una mamada y una cabalgata de parte de su gemelo, que tras recuperarse de la sorpresa ante ver cómo su hermano literalmente se lanzaba a meterse su hombría hasta la garganta, acabó disfrutando por la maestría que su mellizo había adquirido al parecer en una sola tarde solo. Ese día se les abrieron nuevas puertas a los gemelos Do Santos.

En un lujoso cuarto de hotel, de esos que cuesta un ojo de la cara la noche, se organizaba una orgia entre chicos adolescentes con chicas mayores, usando los varones máscaras para ocultar sus identidades. Para complacer a las quince féminas había un total de cinco muchachos. Uno era un skater de trece años de piel lechosa, pelo color canela con una gorra con la visera hacia atrás, que a través de su antifaz blanco con rojo se veía que tenía ojos marrones, quien se encontraba en un jacuzzi siendo cabalgado por una frondosa rubia mientras se besaba con la que parecía ser su gemela; otro era un chico también de trece años de ascendencia árabe, de pelo negro, piel aceitunada, ojos marrones vistos a través de su máscara estilo El Zorro; quien se encontraba haciendo un 69 con una pelirroja de pechos tremendos; un rubio de catorce años, de pelo largo, piel blanca pálida y ojos verdes a través de una máscara veneciana verde con detalles dorados, quien fornicaba sobre una alfombra de piel de oso con una preciosa pelirroja de ojos verdes; dientes ligeramente chuecos y un pelirrojo de piel pecosa y ojos azules, con aspecto de pajero constante, se tiraba a una preciosa negra contra el muro. Cabía mencionar que lo mencionado estaba siendo grabado por un equipo de grabación profesional.

Los cuatro jóvenes eran chicos de distintas clases sociales, desde el hijo de una familia acomodada hasta un malandrín de la calle, y todos habían sido reclutados por el mismo chico, el que en ese momento se encontraba subido a la cama en una cuarteto con las que podían parecer madre e hijas, pues todas eran rubias de ojos azules y piel pálida, usando la mayor de las dos jovencitas, de unos quince años, un antifaz azul marino con detalles dorados, y la más joven, de unos trece, un antifaz rosa con detalles también en dorados. El chico no era otro que Keoni, quien ese momento usaba una máscara de luchador con un corte en la parte superior que dejaba ver la mata de pelo que lucia en la parte de arriba de su cabeza, y se hallaba follándose con fuerza a la mayor mientras turnaba entre besar a la de trece años y chupar los pechos de la de quince.

Justo cuando los chicos terminaban por última vez, terminando con eso la grabación, una mujer rubia, de ojos verdes y piel bronceada, vestida con un traje a sastre y usando lentes de sol entró en la recámara. Era Josseline LaPutain, la socia de Enrico en Brasil Fogo, y encargada de la parte más... ilícita, entiéndase aquella para cual reclutaba menores de edad. De hecho había sido idea de ella que los jóvenes actores usaran mascaras para las grabaciones, así, junto con los cambios causados por el crecimiento, podrían permitirse seguir usándolos cuando estos cumplieran la mayoría de edad. Apenas vio a la rubia entrar al cuarto, Keoni dejó a sus bellas amantes, se levantó de la cama y se puso frente a ella mientras se retiraba la máscara.

-Veo que los nuevos reclutas que trajiste salieron muy buenos-declaró la francesa, viendo como los cuatro muchachos descansaban luego de su faena todos con enormes sonrisas en la cara.

-Si, ya sabes que yo tengo buen ojo para los que tienen talento, mamá-declaró el chico con una sonrisa. Muy pocos incluso dentro de Brasil Fogo sabían que, a pesar de usar su apellido de nacimiento, Keoni era hijo adoptivo de Josseline, adoptado luego de que ella lo reclutara tras sus vacaciones en Maui cuando él tenía trece años y era un simple huérfano de la calle. Keoni podía presumir que él era lo único que su madre adoptiva amaba más que el dinero o el poder tener sexo con muchachillos.

-¿Ya los cuatro firmaron sus contratos?-preguntó la rubia a su hijo adoptivo.

-Antes de empezar a grabar-respondió el hawaiano.

Dichos contratos eran irrevocables e irrompibles, y validos hasta que los cuatro chicos, así como las dos chicas que habían participado en la grabación, cumplieran la mayoría de edad. Cuando eso pasara se les ofrecería un contrato para trabajar en la parte del estudio que Enrico manejaba de manera publica, y Keoni casi apostaba que todos aceptarían la oferta; escasamente pasaba lo contrario.

-Por cierto, Esteba, el chico rubio, Will, el de la gorra, y Ronaldo, el pelirrojo, no son precisamente niños de la calle cuyos padres ni notarán a donde se van todo el día, ¿cómo harás para que sus padres no sospechen?-preguntó el chico interesado.

-Aw, Mon Chéri, como lo he hecho desde antes de que entraras a mi vida-declaró la mujer mientras rodeaba con los brazos el cuello del hawaiano y le daba un beso en la mejilla.

Keoni sabía a qué se refería su madre; nunca faltaba que ella o Enrico se interesaran en usar a jóvenes de familias acomodadas, aquellas que no dudarían en demandar al estudio si averiguaban a qué invitaban a sus hijos, por lo que a ella se le ocurrió formar cosas como equipos deportivos o grupos juveniles, que costaban poco dinero en comparación a lo que ganaba el estudio, y daban una coartada perfecta para los jóvenes, y de paso una que otra temática para los filmes.

-Por cierto, Isis me llamó, me pidió que te agradeciera por lo que hiciste hoy por Chiro-dijo la mujer con una sonrisa.

-¿Lo notó?-preguntó Keoni divertido.

-¿Ella? Creo que todo Rio de Janeiro los oyó cuando Chiro le pidió a Gyro ser su segunda vez-dijo la mujer igual de divertida que su hijo-Isis también me dijo que estará gustosa de cumplir su parte del trato-agregó con una sonrisa picara que contagió a su hijo.

-No puedo esperar al siguiente mes para cumplir dieciocho y quitarme esta tonta máscara-declaró Keoni, mientras en su mente pasaban todas las cosas que planeaba hacerle a Isis Do Santos una vez que el cumpliera la mayoría de edad y pudiera trabajar en la parte legal de Brasil Fogo. Sólo un mes más…

Fin

Un nuevo fic hecho para mi amigo Boneless, creador de los personajes originales de los Do Santos y varios de los aquí mencionados, ojala les gusten, y los anime a pasearse por su Tumblr y su para ver más arte relacionado con estos personajes. Les habla BlackRose9213 deseándoles buenos días tardes o noches, sea la hora en que lean éste fic.