Capítulo 04: Un agradable paseo
Alice y Clover fueron las primeras en levantarse e ir al bufet, era un sitio muy amplio lleno de mesas y sillas de madera, en el centro estaban los expositores con la comida para servirse, había macedonias de todas las variedades, bollería de todo tipo, tostadas recién hechas para untarlas con la gran diversidad de mermeladas que ofrecían. Por otra parte, había máquinas para servir: café, leche fresca, chocolate, zumo e infusiones.
Las chicas quedaron sorprendidas con todo lo que había, imitaron a los demás turistas agarrando una bandeja y los cubiertos envueltos en una servilleta blanca, y comenzaron el tour por los expositores. Clover se sirvió un par de croissants y unos tarritos de mermelada de fresa, Alice unos bollos de leche y un poco de macedonia, después fueron a la parte de las bebidas y ambas se hicieron un café con leche y se fueron a una mesa. Justo cuando se sentaron vieron a lo lejos a Light y a Aoi que las saludaron con la mano, no tardaron en reunirse con ellas con sus bandejas ya servidas, llevaban unas tostadas con unos tarritos de mermelada de melocotón y para beber lo mismo que las chicas.
—¿Cómo habéis pasado la noche? — Preguntó Light.
—Bien, las camas son muy cómodas, ¿vosotros qué tal? —Preguntó su hermana.
—Bastante bien. —Le respondió.
—Bueno podría haber estado mejor. —Comentó Alice mientras miraba descaradamente a Light y su amiga la observaba con instinto asesino. —Parece que la parejita va a llegar tarde.
—Deben de estar aún en su nidito de amor. —Bromeó Aoi.
—Me sorprende que te lo tomes tan bien tratándose de tu hermana. —Dijo sorprendida la morena.
—No soy quién para meterme en su relación, Akane decidió estar con él y Junpei es buen tío y se nota que la quiere, me conformo con eso ya lo que hagan en su intimidad es cosa de ellos.
—Dan bastante envidia, son como la pareja perfecta e idílica. ¿Nunca se pelean?
—Alice, eso no es asunto tuyo. —Le reprochó su amiga.
—Tengo curiosidad.
—Alguna vez se han peleado, siempre por tonterías, pero enseguida vuelven a hacer las paces y tan amorosos como siempre.
—Vamos que en cualquier momento se casan y te dan sobrinos.
—Puede ser, pero de momento quieren terminar sus estudios y luego encontrar trabajo.
—Debe ser bonito tener sobrinos o hijos. —Comentó Light.
—Tú tranquilo, Clover aún es joven y seguro que dentro de unos años te los dará…Aunque puede que tú le des sobrinos a ella antes. —Su amiga casi escupió la comida.
—¡Alice!
—Es lo más probable, aunque no tengo prisas. —Respondió el chico de cabello grisáceo riendo avergonzado.
—¿Qué me dices de ti, Aoi? ¿No te gustaría tener hijos y darle sobrinitos a Akane? —Preguntó la mulata con curiosidad.
—Claro que me gustaría, pero tampoco tengo prisas.
—¿Tu novia opina lo mismo? —La pelirosa le pegó un codazo para que se callara, pero pasó de ella.
—No tengo novia. —Le respondió Aoi riendo por los intentos desesperados de Clover de callar a su amiga.
—¿Enserio? Tranquilo ya te saldrá alguna que quiera tener hijos o dar sobrinos a su hermano. —Al decir esto miró por el rabillo del ojo a su compañera de habitación que se dio cuenta y empezó a toser, en ese momento quería matarla, de hecho, lo estaba haciendo con la mirada, y deseaba venderle su alma al diablo para que el albino no se diera cuenta de su indirecta.
—Ya saldrá, mientras no tengo prisa. ¿Y tú quieres tener hijos o dar sobrinos a alguna amiga? —Ante el interrogatorio de Alice, Aoi se sintió algo incómodo, no le gustaba hablar de su vida personal ni siquiera con su hermana. Sin embargo, en vez de enfadarse, decidió seguirle el juego, acostumbrado a lidiar con la presión en su trabajo.
—Me gustaría, pero todo a su tiempo.
—Seguro que tu novio debe estar contento o algo aterrado por eso, así que intenta no presionarle mucho, a los hombres nos ponen nerviosos esos temas. —Clover se rio por lo bajo al ver que Aoi miro discretamente a su hermano y refiriéndose a la presión que ella ejercía sobre él para seducirle, había puesto el juego en su contra.
—Aunque no lo parezca, soy una mujer muy pacífica y paciente.
—Veo que os lo estáis pasando bien. —Dijo Akane con una gran sonrisa.
—Y vosotros también lo habéis pasado bien, ¿no? —Comentó burlona Alice.
—Ha sido una noche genial, ¿verdad Jumpy?
—Deberíamos ir a buscar algo para desayunar, seguro que falta poco para que cierren. —Junpei rojo como un tomate fue corriendo a servirse el desayuno para evitar una situación embarazosa y su novia le siguió.
Mientras seguían desayunando, planificaron qué lugares irían a visitar, esta vez recorrerían las afueras del hotel para ver los museos, los monumentos, ir a la playa, etc. Al terminar, no tardaron en emprender su viaje turístico, Akane iba agarrada al brazo de Junpei, para ellos era como su luna de miel, Alice fue corriendo al lado de Light para imitarles, pero Clover la frenó a tiempo.
—No me puedo creer que llegaras a interrogarle de esa manera.
—Anoche te dije que te conseguiría buena información, deberías estarme agradecida.
—Le has incomodado. —Le reprochó la pelirosa.
—O le preguntabas tú o lo hacía yo, pero en vista de que no te atrevías decidí echarte una mano.
—Estás más loca que una cabra.
—Oye, ¿no decías que querías encontrar un chico maduro y con la cabeza en su sitio? Pues ahí lo tienes, está soltero, le gustaría formar una familia y, como no espabiles, vendrán a quitártelo porque no pasa desapercibido por ninguna. —Dijo señalando a Aoi.
—No estoy preparada para afrontar una relación y ni para pasar una noche loca.
—Un poco de diversión no te vendría mal, eres una chica atractiva y cuando te lo propones eres pura sensualidad. Así que dudo que te rechace, además si no sale bien pues al menos te habrás acostado con un chico guapo, simpático, listo y bueno, aunque algo reservado, pero igual en confianza resulta que es un volcán en erupción.
—¿Por qué ese empeño en juntarme con él?
—Porque llevo dos años viéndote esa cara de amargada y aburrida, quiero verte sonreír de nuevo, que recuperes tu autoestima y vuelvas a ser una chica segura de ti misma. Y algo me dice, que él es la clave y si vas a decir: "es muy mayor para mí", te recuerdo que la edad es igual a experiencia.
—No me importa la edad, es cierto que Aoi es un buen chico, pero no, necesito tiempo así que no insistas, por favor.
—Como quieras, pero luego no te lamentes si una chica exótica de las que hay por aquí se lo liga.
—¿Va todo bien chicas? —Preguntó Light preocupado ya que se habían quedado un poco atrás de ellos.
—Al menos piénsalo. —Le susurró a Clover en voz baja y se fue corriendo al lado de su amado para agarrarle del brazo. —Está todo bien, por cierto, te queda muy bien la blusa.
—Gracias. —Se sonrojó el chico alto. Nuestra protagonista se quedó muy atrás de ellos pensando en la conversación que había tenido con su amiga, en parte tenía razón, necesitaba pasar página, merecía ser feliz, amar y sentirse amada, pero esa inseguridad de volver a intentarlo se lo estaba impidiendo.
—¿Clover va todo bien? —Le preguntó Aoi viendo que todos seguían su camino y la dejaban atrás.
—Sí, todo bien. —Forzó una sonrisa.
—No tienes buena cara. —La pelirosa aún tenía las palabras de su amiga en la cabeza, lo cierto es que su imaginación no tardó en echar a volar, imaginándose a ella viviendo una pasión desenfrenada con Aoi, los dos desnudos, besándose, tocándose…amándose.
—Debe ser que no desayune lo suficiente o el calor. —El albino la miro preocupado. —Es un clima muy caluroso el de esta isla. —Bromeó para romper el hielo.
—Si quieres paramos a descansar.
—Tranquilo, se me pasará…—Su visión se volvió borrosa, perdió el conocimiento y se desmayó, por suerte Aoi consiguió atraparla a tiempo para que no cayera al suelo.
Perdieron de vista al grupo, quedando ellos dos solos, Aoi la cargó en sus brazos y buscó un sitio con sombra hasta que recuperara la conciencia. Llegó a un parque con unas grandes palmeras que daban mucha sombra y debajo de cada uno había bancos, la dejo en uno de ellos colocando su cabeza encima de su regazo mientras la abanicaba con el mapa. Mientras esperaba, observó el lugar, los jardines estaban muy bien cuidados llenos de césped, de flores y de árboles coloridos y las palmeras eran majestuosas, por todos lados se podían ver parejas de enamorados agarrándose de la mano y dándose besos, se alegró de ver alguna que otra familia con niños para variar las vistas. El sonido de su teléfono le sacó de sus pensamientos.
—¿Sí?
—¿Dónde estáis? —Le preguntó Akane preocupada.
—En un parque, Clover se desmayó.
—Pero si esta mañana estaba bien.
—Ha debido ser un golpe de calor, cuando se recupere os alcanzaremos.
—Vale, cuida bien de ella y cuando esté mejor llámame y te digo dónde estamos.
—Sí, te avisaré, no te preocupes.
—Hasta luego.
—Hasta luego. —Colgó el teléfono.
—Alice estás loca, no insistas… —Deliró la pelirosa y Aoi no pudo evitar reírse, la veía adorable diciendo cosas sin sentido. Al cabo de unos minutos abrió lentamente los ojos.
—¿Ya estás mejor?
—Sí, un poco. —Al darse cuenta de la perspectiva con la que miraba al Kurashiki, se dio cuenta de que estaba encima de su regazo, abrió los ojos como platos e intentó levantarse, pero la frenó agarrándola de los hombros y obligándola a que se tumbara de nuevo.
—Si te levantas muy rápido va a ser peor.
—Pero…
—No me molestas. —La calmó con una sonrisa y decidió hacerle caso, la verdad es que con el intento de levantarse la cabeza volvió a darle vueltas, además se sentía como en el paraíso en el regazo de Aoi mientras le abanica y el paisaje daba ambiente.
—¿Qué me ha pasado?
—Tenías muy mala cara, estuvimos hablando y te desmayaste.
—¿Y los demás?
—Avanzaron sin nosotros, cuando estés mejor iremos a buscarlos.
—No me digas que cargaste conmigo hasta aquí y he estado todo el rato así encima de ti.
—Así es.
—Lo siento mucho. —Se llevo las manos a la cara, imaginándose la situación y más después de lo que le había dicho Alice.
—No pasa nada, ¿por cierto te pasó algo con ella? No parabas de insultarla y maldecirla.
—Le gusta sacarme de mis casillas y meterse en mis asuntos, sé que lo hace de buena fe, pero a veces se sobrepasa. Eso me recuerda a cuando estábamos desayunando, se pasó con aquel interrogatorio, lo siento intenté callarla.
—Deja de pedir disculpas, además no fue culpa tuya y vi que hacías todo lo posible por callarla y matarla al mismo tiempo. —Dijo riendo al recordar como miraba a su amiga y sus gestos hacia ella.
—Sé que te hizo sentir incómodo como yo ahora, lo…—Le dio un ligero golpe en la cabeza con el mapa.
—Deja de disculparte, esto y lo otro eran algo inevitable y ya te he dicho que no pasa nada. —La tranquilizó con una sonrisa, esa sonrisa que comenzaba a volverla loca ya que se veía muy sexy y dulce. —Por cierto, deberías beber algo de agua para hidratarte.
—Tengo una botella en mi bolsa. —Aoi buscó con su permiso, fue fácil encontrarla ya que no llevaba muchas cosas dentro.
—Gracias…Bueno gracias por todo…
—Está bien, pero por favor no te disculpes de nuevo. —Le advirtió con una media sonrisa.
—Vale. —Le devolvió el gesto y tomo un buen trago de agua. —Este sitio es muy bonito, tienes buen gusto.
—Fue el primer sitio que vi con sombra.
—Es muy relajante, las vistas, el sonido de los pájaros y estando así tan cómoda. —Dijo bromeando.
—Me alegra ser una buena almohada. —Se burló.
—Es cómo el paraíso sólo que no eres un morenito exótico.
—Disculpe señorita por ser un muerto viviente.
—Bueno al menos eres guapo, no me quejo. —Aoi se sorprendió, ninguna chica le había hecho un cumplido. Clover al ver su expresión se levantó rápidamente maldiciéndose por haber arruinado el ambiente entre ellos.
—Cuidado. —La avisó.
—Ya estoy mejor, si quieres vamos a buscarlos.
—¿Segura?
—Sí, tranquilo. —El Kurashiki se levantó para llamar a su hermana por teléfono y ella no paraba de reñirse a sí misma por el comentario que había hecho. Antes de darle al botón de llamada, él se giró para verla. Estaba sentada en el banco cabizbaja estrujando la botella, la observó con una sonrisa y la llamó.
—Clover. —Le miró aún avergonzada. —Gracias por el cumplido. —Le dedicó una gran sonrisa, la pelirosa estaba más tranquila al saber que su elogio no le desagradó, ella también le dedicó una sonrisa y por un momento pensó en la idea de Alice de intentar tener algo con él. La primera vez que le vio en el juego nonario ya le pareció un chico bastante atractivo y sexy, y al reencontrarse con él se llevó la sorpresa de que era bastante amable y muy gracioso, era el tipo de chico que le gustaba y al ver que no le disgustaba su compañía empezó a pensar en la posibilidad de aproximarse más a él, pero la realidad la trajo de vuelta. No tenía ni idea de lo que pensaba de ella, si le gustaba, si no la encontraba guapa, si la veía como a una niña o si para el Kurashiki la diferencia de edad era un impedimento, las dudas y las inseguridades volvieron a apoderarse de ella.
—¿Akane?
—¿Cómo está Clover?
—Mejor, así que dime donde estáis.
—Estamos cerca del puerto, mirando de conseguir ir en barco hasta una isla, nos encontrareis cerca de una escultura con unas cigüeñas.
—Ok, iremos preguntando a la gente y mirando en el mapa a ver dónde está eso, hasta luego.
—¿Dónde están? —Preguntó la Field.
—Dicen que cerca de una plaza con una escultura de unas cigüeñas. —Aoi abrió el mapa, ella se levantó para también mirar.
—Es ahí, ¿no? —Señaló la pelirosa con el dedo.
—El parque donde estamos está aquí, si seguimos el paseo y giramos a la izquierda, se supone que ya estaremos allí. —Dijo dibujando la ruta con el dedo sobre el folleto.
—Está cerca.
—Pues si ya estás mejor, vamos.
Los dos siguieron el paseo del parque, se pararon cerca de un lago donde había una gran aglomeración de gente mirando a una mamá pato con sus crías. Un poco más adelante se encontraron un señor haciendo un espectáculo de marionetas al que le dejaron unas monedas y avanzando más vieron un puesto de helados.
—Tengo ganas de un helado fresquito, ¿tú no? —Comentó Clover.
—La verdad es que no estaría mal tomar algo fresco.
—Eso me recuerda que me toca invitarte.
—Cierto, me debes una.
—¿Qué les sirvo pareja? —Preguntó el heladero, la Field se sonrojó ante su comentario y Aoi sonrío algo ruborizado.
—Quiero una bola de helado de fresa con trozos de fresas. —Pidió ella.
—Yo una de vainilla con almendras.
—¡Marchando! —El heladero sirvió en unas pequeñas tarrinas una generosa bola de helado en cada una, ella le pagó, se despidieron de él y siguieron con el paseo.
—Mmmm, ¡qué bueno está! —Exclamó ella.
—Sí que está bueno, ¿quieres probarlo? —Le ofreció Aoi.
—¿Puedo? —Él asintió y Clover agarró su cuchara y se llevó un poco de la bola de helado. —También está bueno, prueba del mío si quieres. —Le ofreció ella y Aoi recogió con su cuchara un poco de su helado.
—No está mal.
Continuaron caminando mientras iban tomando su helado. Aoi se sentía bien con su compañía, a parte de su hermana, ha sido la primera chica en invitarle a algo, aunque se lo debiera. Su ex novia nunca le agradeció los detalles que tenía con ella, siempre debía que complacerla en sus caprichos que no eran baratos y de dar cariño ni hablemos, si llegaba a darle un beso daba gracias. El albino decidió que era hora de darse una nueva oportunidad y que mejor que con Clover, una chica guapa, cariñosa y agradable y la única que fue capaz de volverle loco en mucho tiempo, pero las dudas le invadieron al pensar que podría ser demasiado mayor para ella y que cuando le dijo que era guapo simplemente fue un comentario sin ninguna intención.
