Recomendaciòn mùsical: Not like the other girls de The Rasmus -- ht tp: / / www.youtube. com/ watch?v UcsfxA71zus
Quiten los espacios
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Otoño
Siameses perfectos.
Amor… es aquel que nos hace temblar, es aquel que nos hace reír, es aquel que nos hace feliz, es aquel que nos hace sufrir, pero sobre todo, es aquel que no hace renacer. Odio que alimenta a la furia y promueve a la ira. Odio… profesor del rencor y enemigo del perdón. El destino los une, ellos se complementan. Amor y Odio, siameses perfectos.
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Estaba totalmente desconcertada, era como si de tanto pensar en lo sucedido con èl, su subconsciente le estuviera jugando una broma y hubiese llegado hasta ahí sin ningún aviso.
-¿Pero qué demonios?...- dijo con tono petulante y por poco se queda sin habla.
-Tranquilízate Granger y deja el drama – le ordeno con voz serena y acentuando la ultima frase.
-¡Si claro!, me voy a tranquilizar, pero cuando este fuera de aquí. – contesto dándose la vuelta para irse.
- ¡Hey Granger! ¡Espérate! – espeto comenzando a molestarse. No podía dejar que se fuera, de esa entrevista dependía su futuro en el mundo mágico. Luego salio corriendo y la agarro por el brazo volteándola bruscamente.
- ¡Maldición Malfoy! ¿Qué quieres? – pregunto enojada. Aunque dentro de ella algo no andaba bien, alguna cosa que creía que ya no existía comenzó a latir con fuerza.
- ¡Que entres de una vez por todas!
-¿Estas mal? ¿Para qué diablos iba a querer entrar a tu casa? – Lo miró despectiva - ¿me sueltas?... ¡gracias! – terminó con ironía. Draco no obedeció, en vez de eso la sujetó por el otro brazo y acercó más hacia él con fuerza.
-Granger…-dijo con un susurro – necesito que entres y hagas tu trabajo, y después si quieres te largas – pidió con voz grave. Sentía que la clavaba por la forma en que la miraba a los ojos, estaba reacia a cumplir con lo que se le había encomendado, porque por más que fuera su trabajo él era Draco Malfoy y ella sabia que si cedía todo se tornaría insoportable.
-Por favor…- ¿de cuándo a acá Malfoy pedía un favor?, y mucho menos a ella. Ahora si que estaba más que desconcertada.
-Además me debes una, si recuerdas quien te sacó del ascensor ¿no? – "¡Ja!, por supuesto, no podías quedarte con esa, tenias que restregármelo en la cara, bueno al fin de cuentas, ¿qué otra cosa podía esperar de ti?" pensó disgustada y podría decirse que algo decepcionada.
- ¡Por supuesto!, y tenias que sacarte esa espinita. Pero no te preocupes, te devuelvo tu entupido favor porque no me gusta tener deudas y ¡muchísimo menos contigo!. Ahora si, ¿podrías soltarme? – preguntó con voz chillona del disgusto y una sonrisa irónica.
- Ah… claro. – y la soltó de inmediato – sígueme.
Hermione pensando todo tipo de insultos en contra del rubio lo siguió. Y como ya lo había imaginado, la casa era más hermosa aun por dentro, el piso de mármol negro, unas paredes de color ocre, otras de color perla y en ellas, cantidades de cuadros y arreglos que le daban a la casa una elegancia única. Al frente unas enormes escaleras, a su derecha un arco que daba hacia otra sala y a su izquierda unos muebles esquinados con forma de ele. Miro hacia el techo y se deleitó con un candelabro de bronce circular, adornado con tiras de pequeños cristales, que nacían en el centro y se distribuían luego al contorno de la circunferencia. Simplemente hermoso.
-¿Te gusta?, era de mi bisabuela, pero eso no te importa. – comentó al ver el rostro impresionado de Hermione.
- Uhmm… no esta tan mal. – dijo asesinándolo con la mirada – Y bien, ¿en qué parte de tu pequeña choza voy a "hacer mi trabajo" – quiso saber enfatizando en eso ultimo y haciendo comillas con las manos.
-Pues Granger, no pretenderás que lo hagamos en mi habitación ¿verdad? – Ella lo miro escandalizada por el doble sentido que impregnaba sus palabras -¿te parece bien si lo hacemos en el sillón? – finalizo señalando el sofá con una sonrisa burlona. Ella trató de estrangularlo con los ojos pero desgraciadamente no pudo.
- Idiota – soltó caminando hacia el enorme sofá que había en medio de la sala y se sentó. Malfoy la siguió todavía con rostro burlón. Le gustaba hacerla molestar, tal vez era porque le traía viejos recuerdos, donde no tenía responsabilidades y solo se dedicaba a cumplir sus caprichos. Luego se sentó en la punta contraria del sofá en el que estaba la castaña y se cruzo de brazos.
- ¿Quieres algo de tomar? – le ofreció haciendo aparecer un vaso con jugo de naranja para él.
- No gracias, no vaya a ser que se te cuelen unas gotitas de cianuro en mi bebida. – espetò con toda desconfianza.
- Bueno, como quieras. – susurró tomando una trago del jugo con indiferencia.
- Y bien, ¡habla! Mientras más rápido termine, ¡mejor! – Malfoy la miro un poco ofendido pero decidió obedecerle y comenzó a hablar.
-Uhmm ve tomando nota. – ella lo miro irritada.
- Malfoy… ¿Quién va a hacer el trabajo, tú o yo?
- Vale… - dijo y continuo- Bueno mi trabajo con Voldemort comenzó en Hogwarts, tenia que encontrar la forma de matar a Dumbledore y de infiltrar mortifagos en el castillo, pero ya todos sabemos como terminó esa historia. – hizo una pausa y prosiguió- Antes de la batalla final, y de que mis padres murieran, la mansión Malfoy quedo completamente destruida, mi padre quiso huir sin dejar ninguna evidencia que lo vinculará totalmente con todo esto, y qué más evidencia que la mansión… así que no dejó ni rastro de mi antigua casa. Pero Bellatrix no permitiría otra traición y menos por parte de mi padre. Así que simplemente los asesinó he intentó hacer lo mismo conmigo en Hogwarts, pero como ves… fracaso. Y cuando la batalla acabo no tenia a dónde ir, pero recordé que mi madre había adquirido esta propiedad cuando yo todavía era un niño y veníamos aquí cuando ella se disgustaba tanto con mi padre que no quería verle. Así que pues… aquí estoy. –dijo levantando los brazos. – Y hace poco encontré un archivero con todos los nombres de aquellos que fueron mortifagos en la historia, cuando se iniciaron y todos los que se salieron, y por supuesto, todos a los que mataron por haber traicionado a Voldemort. Y eso Granger, es lo que viniste a buscar. – Hermione lo observaba seria.
- Uhmm, pobre de ti Malfoy, casi me haces llorar. – comento cínicamente. El chico la miro enfadado, ¿cómo se atrevía la muy imbecil?
- ¿Qué te pasa Granger?,¿ te dolió recordar a quien te quito a los idiotas que tenias por amigos?- aguijoneó molesto.
- ¡No te atrevas! – dijo poniéndose en pie de golpe.
- ¿O si no qué? – la retó levantándose igualmente y caminando hacia ella. Hermione saco su varita y lo apunto.
- ¡Expelliarmus! - Draco de inmediato le empujo el brazo hacia arriba, y el hechizo fue a dar contra el candelabro, todo sucedió en una fracción de segundo, Draco que mira el lugar donde había dado el hechizo, el candelabro cayendo y Hermione debajo. El la empuja hacia un lado chocando con todo su peso contra el suelo, al mismo tiempo que se escuchaba el frágil cristal impactar sobre el suelo y volando por toda la estancia.
Ella sintió que algo pesado le caía encima, y ya se hacia una idea de qué era, o quién. Tenia los ojos cerrados con fuerza, ¿Qué diablos había sucedido? Todo pasó tan rápido que no le había dado tiempo de analizar las cosas. Intento moverse pero no pudo, estaba inmovilizada, abrió los ojos y lo primero que vio fue el rostro de Malfoy distorsionado por la ira.
-¡¿ Qué demonios te pasa?! ¡¿Estas loca?! – grito enfurecido.
- ¡Suéltame imbecil!, ¡¡quítate de encima!! – exigió. Tratando de quitarlo, pero el estaba con todo su peso sobre ella y la sostenía por las muñecas.
- ¿Por qué rayos hiciste eso? – quiso saber.
- ¿Por qué crees idiota?, porque quería verte volar por los aires!, ¡porque eres un entupido!, porque no deberías estar aquí!!, porque es injusto que tu estés vivo y Harry y Ron muertos. –termino ya con lagrimas desbordándose por sus mejillas. El rostro de Draco pasó de estar impregnado de furia, a estar totalmente frívolo, sin expresión alguna. Aquellas palabras le habían dolido como nada en mucho tiempo, nunca imagino oír eso de alguien, o mejor dicho, de ella. Se le quito de encima y ella se levanto de inmediato, agarro sus cosas le dirigió una mirada por ultima vez y comenzó a caminar hacia la puerta.
-¡Auch! ¡Mierda! – se quejo el rubio tocándose la cabeza que comenzó a sangrar en lo que él se movió, Hermione se dio vuelta y quedo sorprendida, el cabello que antes había sido platino casi blanco, ahora era de un rojo intenso, que se abría paso por su cuello y franela. Ella intento tomar su camino nuevamente, pero fue inútil, no podía dejarlo allí, por su culpa ahora estaba desangrándose, así que… se devolvió.
- ¿Estas bien?
- ¿Qué te importa? Además yo debería estar muerto, ¿recuerdas? – dijo con rencor.
- A ver Malfoy, no digas estupideces, déjame ver eso.
- ¡Vete Granger! ¡Lárgate de aquí! – grito furioso, pero luego se arrepintió de haber gritado, el dolor se hizo más intenso.
- ¡No me voy a ir! Además mírate como estás todo paliducho, si es puede más claro. – observo preocupada.
- A ver, ¿qué hablo en otro idioma?, quiero que te vayas, no necesito tu ayuda – dijo entre dientes y clavándole la mirada.
- Y tu no entiendes, que ¡n-o m-e v-o-y a i-r.!- le habló como a un niño cuando no entiende una palabra. – ¡Y deja lo necio! , déjame limpiarte eso, ¿tienes algo de primero auxilios aquí?
- Si, por ahí – contesto resignado señalando una pequeña puerta debajo de las escaleras. Ya hasta el sofá, y el piso tenían sangre.
- Bien, ¿y la cocina? – Draco la miro fastidiado y le señalo el arco que había al otro lado de la sala. Hermione fue y regreso lo más rápido que pudo con un tazón con agua, un pañito y una pequeña caja con una cruz roja en el centro. Colocó el tazón en el suelo y se sentó junto a Draco.
- Déjame ver. – le pidió en voz baja y sin dejar que el rubio le respondiera, le agarro con cuidado por la muñeca y quito la mano que estaba haciendo presión en la herida. – ¡Ufff...!, es profunda- observo. Luego quitó los cabellos con cuidado, y con la punta de los dedos índice y pulgar extrajo el pedazo de cristal que sobresalía.
- ¡Auch Granger!, ¿podrías tener un mínimo de cuidado?
-Eso hago Malfoy, y deja lo llorón que pareces un niño. - Luego humedeció el pañito y comenzó a limpiar la herida con toda la delicadeza que pudo. Al terminar saco un pedazo de gasa y adhesivo y cubrió la herida. Draco estaba sorprendido, había terminado muy rápido, a parte de que se esperaba un mal trato por parte de ella, pero no fue así, al contrario, de hecho nunca alguien lo había tratado con tanta delicadeza. Hermione volvió a humedecer el pañito se sentó en frente del chico y comenzó a limpiarle la sangre que le cubría parte del rostro. Draco se puso rígido, no sabia por qué lo hacia, en realidad estaba muy confundido, pero dejo que ella siguiera con lo que inició. Se miraban fijamente, y la mano de Hermione se movía casi por inercia, ya que ella prácticamente no se estaba fijando en lo que estaba haciendo, tan solo observaba esos ojos grises que la habían atrapado… otra vez, y en esta ocasión, no tenía escusa alguna para dejar de mirarlos. Draco observaba a la chica serio, demasiado serio, de pronto su mirada viajo hasta un mechón de cabello que andaba deambulando por ahí sin permiso, extendió la mano y lo coloco detrás de la oreja de la chica, quien sintió un escalofrío que inicio en su oreja y termino en la punta de sus pies.
Ella no sabia por qué rayos no se paraba de ahí y se iba, se lo reprochaba al principio pero después del acto de Draco, todos sus pensamientos se concentraron en el latir veloz de su corazón, sentía que se le iba a salir del pecho en cualquier instante. El rubio la volvió a mirar a los ojos, ella ya no se movía, ni siquiera su brazo lo hacia, tan solo apretaba el pañito húmedo entre sus dedos con fuerza. De pronto la mirada de Draco bajo de sus ojos hasta su boca. En definitiva su corazón se saldría en los próximos segundos, estaba segura de ello y más al ver que el rostro del chico se aproximaba, más y más. Hasta que sintió unos labios fríos y suaves posarse sobre los suyos, ella ahogo un gritito, él la tomo por la cabeza para acercarla más aun. Se sumergieron en un beso lento y suave que poco a poco fue tornándose más apasionado; sintió la lengua del chico acariciar la suya y se sorprendió al ver que le correspondía. Sus pensamientos se nublaron y la sangre en sus venas comenzó a ir más rápido, y en tan solo un instante que Draco se detuvo y utilizó para agarrar aire y seguir, volvió a ella algún resquicio de su cordura. Se separo de él bruscamente y lo miro asustada, se puso de pie agarro sus cosas y se fue de allí lo más rápido que pudo. Draco tan solo la observo huir despavorida, "¿Quién lo creería? se necesitaba tan solo un beso para amedrentar a la castaña "pensó con una sonrisa picara, luego un dolor en su cabeza le recordó que estaba herido, así que decidió ir a su habitación y despejarse un poco la mente de cantidades de imágenes prohibidas de la chica.
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Había pasado un par de meses desde lo sucedido con Malfoy, no lo había vuelto a ver, pero revivía ese beso casa día, en cada momento que podía. También recordaba el regaño que le había metido a Percy por no haberle advertido al menos, este solo se disculpo con ella, aunque no se le veía arrepentido. Pero lo que más recordaba era que al día siguiente de haber estado en la casa de Malfoy, encontró en su escritorio una pequeña cajita de terciopelo verde esmeralda con un pequeño pergamino que llevaba tan solo una palabra "Gracias" y al final del pergamino una D y una M con letra pulcra. Al abrir la cajita encontró en ella, para su sorpresa, su reloj amado en perfectas condiciones. Se coloco el reloj y guardo la nota dentro de la cajita, la cual por cosas del destino fue a parar a la gaveta de su mesita de noche, ni siquiera ella sabia el por qué.
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Estaba sentada en un banquito del parque que quedaba a un par de calles de su casa. Llevaba ropa un poco más abrigadora, ya las brisas frías del invierno se estaban aproximando. Ella tan solo pensaba en lo que iba a ser de su vida de ahora en adelante, qué sucedería con su futuro, qué pasaría con Draco Malfoy… Aunque no lo quisiera, era inevitable pensar en él, por cualquier camino que escogieran sus pensamientos, siempre terminaba en lo mismo… un rubio. Era como si estuviera perdida en un bosque dando vueltas en círculos y llegaba siempre al mismo lugar sin saber como salir de allí. Y así, sumergida en sus pensamientos miro su reloj por enésima vez, sonrío y observo caer una a una las pocas hojas que se aferraban todavía a los las ramas de los enormes árboles.
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Miradas… ventanas del alma.
miradas… solo una basta.
Una basta para admirar,
una basta para querer
una basta para amar…
Tus labios que fríos están,
tus labios que reviven mi corazón,
te tengo grabado entre mi piel y mi alma.
Y cuando el día se una con la noche
conversaré con el tiempo
sabio de futuro incierto
èl me indicará el camino correcto
para que formemos un eclipse perfecto.
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Holas mis mi gente!! al fin terminé!! "celebra, brinca y hace porras", de verdad aunque no es algo de gran calidad, me costo escribirlo, ni lo crean! pero me encanto! tengo que ir aprendiendo a escribir historias ya que estaba acostumbrada a lo corto de un poema y pues aquí tienen mi primer historia de varios capítulos, espero con ansias que les guste!! lo escribí con mucho cariño de veras! :P
Y pues sin más que decir, gracias a todas las que me han dejado reviews, y porfass!! si lees esta historia, nada te cuesta dejar un comentario, y si me aconsejan "constructivamente" muchísimo mejor, ya que tengo mucho por aprender! ;).
Ah! tambien espero que les haya gustado la canciòn que recomendè :), esta genial.
Las quiero!! Cuídense! un besazo!!
Chauuu
"Iri"
