¡KALOS: Aventuras de Sirena!
Por: ChibiFjola.
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CAPÍTULO 4
Viajando por el Tiempo
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Después de una inesperada reunión entre viejos amigos, a pesar de los altos y bajos que hubo, ahora todos ellos se aventuran a un viaje con el fin de divertirse y prolongar más su tiempo compartido. Y aunque apenas han pasado una noche juntos en el bosque…
Ya amaneció dando inicio un nuevo día que parece prometedor con el cielo soleado, admirando la belleza y verdor del bosque mientras que escuchan de fondo en la lejanía los rugidos de los pokémons salvajes…
Aunque a otros les costaba disfrutar del paisaje.
— Y aquí… va-vamos de nuevo… ¡Aff!… —Se quejó exhausto Clemont que después de un par de minutos, comenzó a resentir el recorrido.
— Ay hermano, ni siquiera llevamos una hora caminando.
Él se mostro disgustado… y regañado por el comentario de su hermanita ¿No podía ser más solidaría? A poco que lleva sus herramientas y utensilios de cocina, es obvio que va bien pesadito.
— ¿Está todo bien allá, Clemont? —Cuestionó Misty que se detuvo junto con Max al ver que los dos hermanos se quedaban atrás del camino.
— ¿Necesitas ayuda? —Intervino el niño que veía al genio secar el sudor de su frente con su antebrazo.
— Estoy bien, descuiden… ya es algo común en mí —Alegó Clemont tranquilamente, empezando a sentir que recobraba las energías con el pequeño descanso.
— Demasiado común…
— ¡BONNIE!
La rubia tan sólo se carcajeo divertida e incluso hasta con cierta picardía al oír el llamado de reprimenda de su pariente.
— Tranquilo hermano, no importa cuánto te tardes. Eso no te quita lo bueno que eres.
— Gracias… —Luego frunció el ceño ligeramente al interpretar mejor el comentario, siendo en conclusión un tanto ofensivo para él. — ¡Oye…!
Misty junto con los niños y pokémon (Dedenne y Azurill) no tardaron de reírse por el asunto al encontrarlo gracioso. Ambos hermanos eran muy simpáticos y a pesar de sus obvias diferencias, lograban congeniar muy bien.
— Admito que siento un poco de celos de ti, Bonnie.
— ¿De mí? —Cuestionó la niña extrañada situándose al otro lado de Misty, ya que a la otra par de la pelirroja estaba Max.
Asintió sonriéndole para después centrar su mirada al frente del camino, perdiéndose en sus recuerdos. — Seh… la relación que tienes con tu hermano es muy buena, quisiera llevarme así de bien con mis hermanas.
— Si lo dices así… supongo que yo también —Intervino Max rascándose la cabeza un tanto apenado. — May y yo ya no discutimos tanto como antes pero en ocasiones nos es inevitable.
— ¡Wow~! ¿Ambos tienen hermanos mayores…?
— ¡Ah! Es cierto, ya lo habían mencionado antes cuando nos conocimos —Intervino Serena, dándose media vuelta y caminando en retroceso para no darles la espalda a sus amigos.
— Sí, pero yo solamente tengo una lo cual me basta. Muy diferente de Misty ha quien no le envidio su posición al tener tres hermanas mayores.
— ¡¿TRES?! —Repitió incrédula los hermanos de la ciudad Lumiose.
— ¡Vaya~! ¿Tres hermanas mayores? Debió ser una infancia muy agitada —Opino la pelicastaña quien desconocía como era tener un hermano mayor o menor ya que era hija única…
Sin embargo, la compañía de Bonnie le daba una idea de cómo sería tener un hermano… ¿Y saben qué? Era grandioso pero como todo lo bueno, tiene sus altos y bajos por lo que hay que admirar a Clemont que cumple con cariño, paciencia y responsabilidad su papel de hermano mayor.
—…Aún sigue siendo agitado —Pensó en voz alta la pelirroja que recordó el día cuando se fue del gimnasio, dándole las indicaciones a sus hermanas de la rutina que debían cumplir pero ellas estaban como siempre en sus propios asuntos e ignorando lo que les decía. Por lo que no tardo en explotar en un grito y estresarse. — Pero… cuando las necesito, ellas me brindan su apoyo —Añadió, al saber que en primer lugar el motivo que hacía esté viaje fue porque sus hermanas lo arreglaron todo con el fin de ayudarla.
«Cómprate algo lindo en Kalos ¡Y no olvides traerme algo lindo a mí también, eh!», recordó nostálgica Misty las palabras que le dijo sus hermanas Daisy y Lily que las despedía junto a Violet y Tracey., «Tú tan sólo diviértete» Le dijo su amigo pintor con una gota surcando en su cabeza mientras que sumisamente le recordaba a las hermanas que el viaje iba con fines para que la joven líder de gimnasio tomara un merecido descanso.
«Tracey tiene razón pero si te encuentras a la fabulosa campeona-actriz Diantha ¡Pídele un autógrafo en mí nombre!», esas habían sido las palabras de Violet quien era fanática de una joven actriz que también es una entrenadora pokémon que se convirtió en la campeona de Kalos al ser invencible con su Gardevoir, un pokémon tipo hada y psíquico, que según su hermana Violet y el profesor Oak tiene la habilidad de mega evolucionar… pero no estaba segura en creer sobre lo último. Sabía que el profesor Oak jamás le mentiría más no podía evitar ser escéptica de la mega evolución, era demasiado fantástico para ser real.
— ¿Y cómo son tus hermanas, Misty?
La ojiverde meditó un poco para responder apropiadamente la pregunta de Serena. — Pues ellas… son alocadas, egocéntricas y con la cabeza siempre en las nubes.
— ¡Oye~! Para mí ellas son muy lindas y simpáticas —Intervino Ash, aprovechando que sus amigos de Kalos quedaron mudos con unas graciosas muecas de estupefacción y confusión.
— Claro, tú no tienes que tolerarla las veinticuatro horas del día —Objeto la pelirroja pero a diferencia de tiempo atrás cuando se refería a sus hermanas, percibiéndose enfado o malestar en su voz; ahora se apreciaba calma, despreocupación e incluso diversión. Algo que pudo notar Ketchum para su sorpresa. — Pero por alguna razón a mis hermanas les caes bastante bien.
— ¡Hehehe! Bueno no me gusta presumir, pero soy encantador ¿O no?
Entonces Ash recordó la vez que conoció a las hermanas de Misty y de las tres, la que posee los ojos de color verde al igual que su amiga, se despidió de él diciéndole "Nunca cambies". Muy diferente de Misty que recordó todas las veces que sus hermanas la fastidiaban, preguntándole por Ash como su novio… lo cual le sacó un sonrojo.
— ¡Ehem! —Tosió la pelirroja en un intento de calmarse ya que al ver a los ojos a Ash, le genero una inesperada vergüenza. ¿Por qué tuve que recordar algo como eso?, se cuestionó mentalmente en reproche, incomoda porque los nervios despertaron inconscientemente.
En cuanto al pelinegro notó para su extrañeza que Misty súbitamente había desviado su mirada ¿Y ahora qué le hizo?
— ¿Entonces eso es todo de tus hermanas? —Intervino Bonnie al finalmente salir de su letargo.
— No, claro que no.
— ¡¿Eeeeh?! ¡¿Hay más?! —Exclamaron al unísono Serena y Clemont un tanto aterrorizados porque la manera que describía sus familiares la joven de Kanto, les hacía pensar que sus hermanas eran unas personas realmente malas y difíciles de tratar.
— Es verdad que son egocéntricas e imprudentes pero también te sorprenderías lo buenas que son. Yo me sigo sorprendiendo de las hazañas que hacen y eso que las conozco de toda la vida —Se encogió de hombros, perdiéndose en numerosos momentos que convivio y compartió con sus hermanas.
— No lo entiendo, parece muy complicado.
Misty se carcajeo y por reflejo miró a Max que con tan sólo verse a los ojos, ambos entendieron que pensaban lo mismo.
— La familia es complicada, todos tenemos diferencias ya sean gustos, sueños o ideales pero al final siempre nos une ese sentimiento sincero de amor hacía nuestros seres queridos. Es sólo… saber entender y respetar.
Serena no tardo en vincular las palabras de la ojiverde con la relación que tiene con su madre Vera. Ambas eran distintas e incluso la mayor parte del tiempo ella no entiende a su madre pero gracias a este viaje al que se ha aventurado, poco a poco ha llegado a comprenderla mejor. Además que sus enseñanzas como corredora de Rhyhorn le han ayudado mucho, algo que jamás se espero.
…Ante esa revelación de parte de la especialista de pokémon acuáticos, despertó una gran simpatía en la novicia entrenadora pokémon por está porque comenzaba a ver que la pelirroja no era muy diferente de su persona e incluso podía tener más cosas en común de las que esperaba. Tan sólo… deseaba que eso ayudara para que su amistad se fortaleciera durante esté pequeño viaje.
— Aún no lo entiendo, sigo pensando que no tiene que ser complicado.
Los demás tan sólo se carcajearon ante el comentario honesto de la niña pero a diferencia de los adolescentes, Max no se pudo contener de decir con ese aire de "sabelotodo":
— Eso indica que todavía eres una niña.
Bonnie se volteo molesta hacía Max con los mofletes hinchados. — ¡Te informo que tú también eres un niño! ¡Y uno muy molesto, sabiondo!
— ¡¿Qué?! ¡¿Cómo me llamasteis?!
Rápidamente Clemont y Misty se interpusieron entre los niños que se miraban con mala cara.
— ¡Cálmate Bonnie! Es grosero referirse así a alguien.
— ¡Él empezó!
— ¡Tan sólo di mi opinión!
— ¡Pues nadie te pregunto!
— ¡Bueno ya es suficiente! —Vociferó la líder de gimnasio Cerulean, alzando la voz lo suficiente para callar la disputa entre los menores del grupo. — Max, está bien que opines y defiendas en lo que crees pero debes tener cuidado en lo que dices porque puedes ofender a los demás como en este caso. Y Bonnie, esa no es la manera de responder ante una situación así.
—…El quien lo viene a decir… —Susurró por lo bajo Ketchum, recordando todas las veces que Misty en el pasado explotó por cualquier comentario que él dijera, recibiendo a cambio un agrio comentario, un coscorrón o un potente grito de ella.
— ¡Cállate Ash!
El aludido se puso tenso al oír la firme (y amenazante) voz de su amiga pelirroja que le dio una mirada fugaz en clara advertencia de que guardara silencio o el próximo que recibirá un buen sermón sería él (con una buena tunda incluida).
— Lo que quiero decir… —Relajándose y suavizando su semblante cuando su mirada esmeralda se centró en los niños, agachándose para quedar a la altura de los infantes. — Es que los dos son amigos ¿No?
No tardo en ser apoyada la ojiverde por Serena, Clemont y los pokémons (Azurill y Pikachu), causando que los niños con los mofletes hinchados más una mueca aparentemente enfurruñada intercambiaran miradas para finalmente ceder y estrechar sus manos, disculpándose respectivamente. En cuanto a Ash le parecía un poco inesperado pero grato ver lo bien que llevó la situación Misty, demostrándole a él que así como creció y maduro… su amiga también lo hizo.
«¿Tan malo es que Misty cambie?»
Las palabras de Serena se materializaron en la mente de Ketchum, despertándole un inesperado alivio y sintiéndose un poco tonto por haberse inquietado anteriormente por los cambios que observo en su vieja amiga. Misty siempre será Misty, sin importar qué., sentenció finalmente él mientras que miraba a la pelirroja con una pequeña e indescriptible sonrisa…, ¿Eh?, llevó inconscientemente su mano a su pecho al sentirlo cálido pero aún más raro era que su corazón latía apresurado ¿Qué rayos? ¿Por qué su pulso se acelero? ¡No tenía sentido!
— ¡Pika…! —
El aludido salió de sus reflexiones al oír un rugido familiar en su hombro izquierdo, encontrando a Pikachu que le miraba un tanto preocupado y curioso. En consecuencia atrajo la atención de los demás que lo primero que notaron fue que Ash tenía la mano en el pecho.
— ¿Qué pasa Ash? ¿Te sientes bien? —Cuestionó Serena preocupada.
El pelinegro mayor se ruborizo al sentirse pillado y también que los nervios lo traicionaron por lo que no pudo hablar correctamente, así que cabeceo apresuradamente.
— ¿Seguro? Te vez algo sonrojado —Intervino Max.
— Tal vez sea por el sol —Dedujo Bonnie.
— Pero si es temprano, los rayos del sol en la mañana no son tan fuertes —Aclaró Clemont, ajustándose las gafas.
— Chicos ¡Estoy bien, enserio! —Alegó, haciendo el ademan de retomar su andar mientras que apresuraba a los demás a continuar, ignorando los consejos de Serena de revisarle la temperatura porque tal vez tenga fiebre… — ¡Ah! —Pero una mano agarrando firmemente su muñeca lo retuvo, así que se volteo para ver el dueño de esa mano. Teniendo la sospecha que sea Serena ya que era la que estaba más cerca de su persona, aunque sería inverosímil por el modo de que su muñeca era sujetada y la joven artista pokémon era alguien que trataba a los demás con mucha delicadeza y mesura.
…Y tuvo razón, porque cuando se volteo lo primero que sus ojos castaños chocaron fue con una deslumbrante mirada esmeralda que lo observaron con severidad.
— ¿M-Misty…? ¡Oye! —Reclamó al sentir como ella le quito su gorra con total familiaridad. — ¡Devuélve…! —Guardó silencio cuando sintió que la mano con que sujetaba su muñeca, ahora se situaba en su frente mientras que la pelirroja con el ceño fruncido parecía meditar algo… ignorante que su contacto intensifico el sonrojo en las mejillas del entrenador. — H-Hey…
— Quédate quieto, Ash Ketchum del pueblo paleta —Le interrumpió con ese tono mandón y amenazante que él le conoce de toda la vida, aún así fue obediente como raras veces hacía con ella… quien parecía bastante concentrada en tomarle la temperatura. Provocando que se cuestionara en su mente si acaso se debía que estaba preocupada… por él, y eso tan sólo incito que su corazón latiera con mayor rapidez de lo que ya hacía… — Pues parece que estás bien…
— ¡P-Pues claro que lo estoy! —Vociferó, quitándole la gorra para ponérsela y retomar su marcha a pisotones. Queriendo alejarse lo mayor posible de Misty por temor que oyera los latidos de su corazón.
— Uy, perdón —Dijo irónica la pelirroja, fastidiándole un poco la conducta infantil de su amigo. — Pero que humor te traes…
— Sólo no tomes mi gorra otra vez.
— Sí, sí, como digas —Manifestó despectiva e indiferente, retomando también su andar al igual que los demás pero con la diferencia que mantenía una gran y prudente distancia de Ketchum.
En cuanto a los demás… se sentía incómodos porque ahora una atmosfera pesada los envolvía por el modo que terminaron las cosas entre los viejos amigos.
— Ay ¿Siempre son así? —Le preguntó Bonnie por lo bajo a Max.
— A decir verdad, de acuerdo a lo que me contó Brock, eran peores —Confesó pensativo y manteniendo un tono de voz bajo, caminando bien retirados de los involucrados (especialmente de la pelirroja). — Pero ahora se ve que su intensidad ha bajado.
…Y todo se debía que el temperamento explosivo de Misty ha cambiado significativamente. Si fuera sido la chica de antes, sin duda le fueran dado inicio a una gran discusión que fuera terminado en comentarios hirientes entre ambos que tan sólo complicaría todo hasta que la bronca se les pase. En otras palabras… Ambos amigos se incitaban entre ellos mismos a discutir, uno que lo inicia y el otro que termina por darle la contienda.
— Chispas… —Fue lo único que consiguió decir Bonnie que le dio una furtiva mirada a su pariente quien observaba al dúo con preocupación. — Hermano ¿Crees que ellos estén bien?
Clemont le dirigió una sonrisa, intentando transmitirle calma y seguridad a la niña. — Claro, es común que a veces los amigos se peleen.
Pero Bonnie no se mostró muy convencida porque ni siquiera ella peleaba de esa forma con su hermano, Serena o Dedenne por muy en desacuerdo que esté con ellos.
— Ey, míranos a nosotros. Recientemente acabamos de pelear y no fue la gran cosa —Su comentario surtió efecto en ella porque su mirada azulada recobró un brillo renovado.
— Max tiene razón, también recuerda las veces que discute Chespin y el Pancham de Serena. Eso no significa que se odien o algo por el estilo, sino que… —Meditó un poco para ver que podría decir pero no fue necesario porque su familiar añadió con su regocijante personalidad:
— ¡Se quieren mucho! —Rápidamente Max le recordó que bajara la voz. — ¡Ups! —Se cubrió la boca con sus manos pero afortunadamente Serena ni Ash o Misty le prestaron atención porque estaban sumergidos en sus propios pensamientos. — Pero ya lo entiendo, Ash lo dijo una vez. Que los que pelean mucho es porque se quieren mucho(1).
— Exacto.
— Eso significa que Misty y Ash se quieren un montón —Ambos chicos de gafas tan sólo asintieron, aliviados que la pequeña volvió a su actitud enérgica… aunque repentinamente ella pareció meditabunda.
— ¿Y ahora que sucede?
— Pues pensaba que si los que se pelean se quieren, eso significa que también Max y yo nos queremos mucho ¿No?
El peliverde se sintió un tanto incomodo y hasta tímido por el repentino tema, llegando incluso a ruborizarse por lo que volteo rápidamente del lado contrario de donde estaba Bonnie quien le sonreía. Rehuyendo de la mirada azulada de ambos hermanos.
— E-Ehm… no sé… supongo —Contestó algo esquivo al darle vergüenza el tema y no es porque fuera exactamente Bonnie sino que no se le daba bien interactuar con las personas (Y en parte admitía que era culpa suya por su actitud soberbia) sino con los pokémons.
En cuanto a la niña sonrió complacida por la respuesta de Max. Y Clemont tan sólo estaba contento que su hermanita volvía a ser la misma.
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~ No muy lejos de ahí… ~
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— Quien lo diría. Los torpes se han multiplicado. —
Dijo una de las tres presencias que se ocultaban entre unos arbustos, vigilando a los protagonistas de la historia junto con sus amigos por medio de los binoculares de avanzada tecnología.
— ¡Nyaah! Así es. Ya nos bastaba con los torpes de siempre —Refunfuñaba el pokémon felino que tenía la capacidad de hablar el idioma humano e incluso caminar como uno. — Esto nos va afectar en nuestro protagonismo ¿Saben?
— ¡No digas eso ni de chiste! ¿Y qué dices tú, Jessie? —
La aludida se veía pensativa sin dejar de mirar por los binoculares, observando exactamente a la pelirroja del grupo. — Mmm… reconocería esa cabeza de zanahoria por donde lo viera.
«Ah, miren es la ancianita»
— ¡GRRRR! ¡Anciana tu abuela, mocosa! —Explotó la mujer del grupo, provocando que su grito llamara la atención de los jóvenes a quienes seguían, los cuales se voltearon para ver donde supuestamente vino la repentina voz más no hallaron nada… por lo que continuaron con su camino.
La realidad fue que los otros miembros del grupo Meowth y James junto con Wobbuffet que salió de su pokébola ocultaron a la temperamental de su amiga, todos situando una de sus manos (o patas en el caso de los pokémons) en la boca de la pelifucsia.
— Jessie ¡Nyah, contrólate! —Le decía el felino junto con el pokémon azulado.
— ¿Quieres darnos en bandeja de plata o qué?
— ¡Mmmm! —Ella usó de toda su fuerza, zafándose del agarre de sus compañeros y sobretodo quitándoselos de encima ya que la aplastaban. — ¡Quítense! Estás pesaditos, eh. A ver si rebajan un poco.
— Si rebajamos más, vamos a desaparecer. Además no es como si comiéramos mucho… —Indicó James sintiéndose un poco ofendido.
— A diferencia de otros… —Agregó Meowth de brazos cruzados y mirando acusadoramente a Jessie y a Wobbuffet.
— ¡¿Qué insinúan?!
James vociferó un chillido del susto porque no es conveniente recibir el temperamento de Jessie quien para ser una mujer posee una considerable fuerza.
— ¡N-Nada! ¡Ese es Meowth!
— ¡Yo s-sólo dije a "otros"! No señale a nadie con mi garrita.
Ella miró fijamente a sus compañeros quienes detrás de sus espaldas cruzaban los dedos y empezaban a sudar como unos puercos que se encaminan al matadero. Finalmente después de unos segundos que parecieron eternos para James y el pokémon parlanchín, Jessie cedió volviendo su atención a "los torpes".
— Estuvo cerca…
— Casi, casi.
— ¡Wobbe~! —Canturreó acusadoramente el pokémon psíquico a los amigos de su entrenadora por lo que estos rápidamente le miraron con mala cara y amenazantes, intimidando al azulado. — ¡WOBBE! —Exclamó al sentir como se le abalanzaba encima James y Meowth, dispuesto a callarlo ya que los iba acusar con la tercera integrante.
— ¡Chicos compórtense, estamos en el trabajo!
Los tres que discutían intercambiaron miradas para después ver a la ojiazul que se volteo a ellos con una sonrisa maliciosa.
— ¡Oh~! Conozco esa mirada, tienes un plan.
Ella se carcajeo estridentemente de esa manera tan propia de su personalidad excéntrica. — ¡Por supuesto! Como siempre robaremos a Pikachu pero también iremos por todos los de esa cabeza de zanahoria, le enseñare a respetar a sus mayores.
El resto del grupo observo con una gota surcando de sus cabezas; la risa desquiciada de la pelifucsia más el fuego interior que se veía en sus ojos azules. En definitiva las intenciones ahora de su amiga iban meramente en venganza y personales por lo que sabían de antemano que algo malo sucedería a lo largo del plan.
…Pero eso ya lo saben, y no le arruinaremos la historia. Así que…
— ¡Sería bueno tener ese Azurill, nyah!
— Es cierto Meowth, esa hadita bebé es muy fuerte. Recuerden que ha peleado con nosotros e incluso una vez destruyo una de nuestras maquinas sin ayuda de los otros pokémons de los torpes.
— ¡Ya lo verán! Este plan es infalible —Y a continuación empezó a reír de esa manera tan pomposa.
James y Meowth intercambiaron miradas, comprendiendo automáticamente que estaban más propensos a fallar pero…
Uno para todos y todos para uno(2).
Así que ellos también empezaron a reír pomposamente junto a su querida amiga que si bien ella tenía un montón de defectos, la estimaban en demasía tanto con sus virtudes y defectos.
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~ Volviendo a lo importante… ~
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— ¡Ah, Serena…!
La aludida salió de su letargo al escuchar a Ash llamarla, sólo para ver que entre ellos se interponía una pequeña colina de enredaderas y raíces de los árboles en el camino.
— Ten cuidado, ven… —Le extendió la mano y caballerosamente le ayudo a bajar de la colina.
— Gracias Ash —Le agradeció Serena con una sonrisa, siendo devuelto el gesto por el pelinegro que le dijo un resuelto "¡No hay de qué!". El momento agradable pudo durar más… hasta que la novicia entrenadora se percato que todavía su mano sujetaba la de él, así que azorada deshizo pronto el contacto.
No muy lejos de ahí, estaba Misty que ya casi en la cima de la colina observo la escenita en primera fila.
— ¿Sucede algo?
La repentina pregunta de los menores del grupo, atrajo la atención de los demás que centraron su atención en la pelirroja que al no cargar en brazos a Azurill… los tenía en posición de reflexión; uno lo tenía a la altura de su pecho que era usado como punto de apoyo para el otro brazo porque su codo reposaba en él y su mano sujetaba distraídamente su pequeño mentón.
— Mmm… —Vociferaba la ojiverde pensativa con el ceño ligeramente fruncido y su semblante más que verse intimidante, se veía… adorable con esa mueca infantilmente enfurruñada.
— ¿Misty?
—…Te has vuelto inesperadamente caballeroso —Dijo finalmente la líder del gimnasio Cerulean.
Hubo unos minutos de silencio que fue roto por la exclamación de Ketchum:
— ¡¿AH?! ¡YO SOY CABALLEROSO! —Protestó infantilmente entre molesto y avergonzado, asomándose un ligero rubor en sus mejillas.
— ¡No lo eres! —Refutó, situando sus manos en sus caderas sutilmente pronunciadas que todavía están en desarrollo. — Veo que por fin mis enseñanzas te llegaron —Dijo risueñamente y con cierta arrogancia.
— ¡Yo siempre he sido caballeroso! ¡Y si alguien me enseño fue mi madre, no tú!
— Claro que no lo eres, Ash Ketchum del pueblo paleta. Incluso May se quejaba de lo poco considerado que eras.
— ¡Yo soy muy considerado! Sí discutía con May es porque siempre pensaba en comer, queriendo desviarse del camino.
— Es verdad —Intervino Max dando un extenuado suspiro al recordar aquellos tiempos.
— ¿Lo ves? Yo siempre fui caballeroso, tanto así que no tienes ni una prueba.
…Pero el pelinegro se equivoco porque la entrenadora pokémon de tipo acuático no tardo en enumerar todos los eventos pasados donde él no fue caballeroso en el tiempo que viajo con ella (o con May que, al ser buenas amigas, le contó las veces que le exasperaba Ketchum). Al no poder refutar el adolescente con la indiscutible verdad que revelaba la pelirroja; Ash se incomodó al recibir las miradas condescendientes de sus demás amigos y la mirada resignada por parte de Max y Pikachu.
— ¡Y-Ya entendí! Tan sólo te pedí una —Misty sonrió satisfecha y mentira sería si no dice victoriosa. No obstante, Ketchum que no le pesa la lengua… añadió: — Pero en mi defensa personal, si no lo fui contigo es porque no eras muy femenina.
— ¡¿QUÉ?!
— ¡Ash! —Llamaron en reprimenda Serena y Clemont.
— ¿Qué? ¡Sí es la verdad! Ella tan poco fue muy considerada. Siempre regañando, mandando y quejándose.
Ahora era el turno de sonrojarse de Misty por la misma irritación y vergüenza porque en parte… recordó todas las veces que fue gruñona con él. Aunque la mayoría de las ocasiones fueron justificadas porque Ash le desesperaba por su imprudencia en el cuidado de los pokémons.
— ¿Mhn?
Sin advertencia, en el campo visual de la ojiverde apareció una mano que le fue extendida. Busco el dueño de aquella mano que ya sabía de antemano, encontrándose a Ash sonrojado con una careta infantilmente enfurruñada.
—…Sin embargo, eso no justifica el hecho de no haberte tratado con más amabilidad —Concluyó, sorprendiendo a Misty (y su chillón sonrojo disminuyo, volviéndose de un tono más suave) que no esperaba que él cediera en semejante conclusión e incluso reconociera su error. Si fuera sido el Ash de diez años, rezongaría fervientemente en demostrar su inocencia. — Después de todo… sigues siendo una chica.
El "agradable" momento se fue cuando Misty escuchó la última frase, desapareciendo su sonrojo de un soplo y asomándose un tic en su sien de clara irritación. ¿Cómo que "Después de todo", idiota?, cuestionó mentalmente.
Al ser la pelirroja alguien orgullosa, valiente y autosuficiente. Todas esas características salieron a flote al sentirse ofendida, rechazando el gesto de su amigo:
— ¡No gracias! Está Señorita puede sola.
— ¿Eh? ¡¿No aprecias mi bondad?! —Irritándose también Ash y cuando vio que su mano extendida ella no lo tomaría por ningún motivo… se enojó más. — ¡Ya deja de ser tan terca!
— ¡EY, SUÉLTAME!
Max que estaba del lado opuesto de la colina junto con los hermanos; suspiró pesadamente al oír el inicio de una riña, trayendo la atención de los dos rubiales. En cuanto Azurill que yacía en los brazos del niño y Pikachu que estaba al lado de Serena que admiraba la discusión desde un mejor ángulo; ambos pokémon bajaron sus orejas mientras que rugían resignados por sus respectivos entrenadores.
— ¡T-Tengan cuidado…! —Reprochó preocupado Clemont al ver desde su lugar como Misty se tambaleaba en la cima de la colina y forcejaba con Ash que la había agarrado atrevidamente por la cintura.
…Por el lado de Serena no se sintió capaz de vociferar palabra alguna al sentir un nudo en la garganta y un dolor punzante a la altura de su pecho. Porque el simple hecho de ver a Ash actuar tan cercano hacía una chica… siempre le despertaba un gran desaire.
— ¡…ASH!
— ¡MISTY…!
En medio del forcejeó, Misty perdió el equilibrio y el azabache al notar que ella se caería. Rápidamente la trajo consigo, maniobrando para amortiguar la caída de su amiga y no se lleve la peor parte… a diferencia de él que sintió el impacto en su espalda.
— ¡¿Están bien?! —Preguntó Serena preocupada por los dos, impulsada por dicho sentimiento es que reaccionó y se acerco apresuradamente a ellos.
Pikachu no se quedo atrás al igual que Bonnie que escaló con suma facilidad la colina y bajo de ella, seguido de Max pero se mantuvo en la cima de la colina… junto con un extenuado Clemont que impulsado por la preocupación subió pero al hacerlo quedo sin fuerzas ya que no es muy atlético.
— Ouch… —Ash abrió un ojo y luego el otro, viendo en su campo visual a Serena y a la ratita amarilla de cabezas. Él les sonrió, asegurándole con ese gesto que estaba bien… siendo captado rápidamente por el pokémon eléctrico que respiro calmado pero la pelicastaña no se convenció, ese golpe había sonado muy fuerte.
Entonces él fue consciente que el peso que sentía sobre su cuerpo, era otro ajeno que empezó a moverse y a emitir un débil quejido. Ketchum por reflejo paso una mano en dicho cuerpo, justamente en la cabeza donde enredo entre sus dedos la melena naranja de su amiga que resulto ser sedoso que emanaba un sutil y dulce olor frutal que reconoció como mandarinas.
Inesperadamente al ser consciente de su cercanía le despertó una sensación de cosquilleo en su mano que tocaba su cabello naranja, así como también lo sentía en su estomago y en su pecho. Una sensación cosquilleante similar a cuando estás en una montaña rusa, subiendo y bajando.
Esto no es bueno…, pensó incomodo al comenzar a sentir como los latidos de su corazón se aceleraban pero a diferencia de otras ocasiones. Pudo percibirlo como un latido dulce…, ¿Me estaré enfermando?
— Misty ¿Estás bi…?
La ojiverde que se incorporo al ejercer fuerza en sus brazos, estando sus manos ubicadas a los lados de la cabeza del pelinegro y sentándose en el suelo a un costado del cuerpo masculino; alzó su rostro para revelar su ceño fruncido, expresando malhumor y su mirada esmeralda lo fulminaba. Ante ese semblante de la pelirroja, el corazón del pelinegro quedo helado y todas esas extrañas sensaciones se borraron de un soplo.
— ¿Qué parte no entendisteis de que me soltaras? —Con una de sus manos, lo apuntó. Apoyando su dedo índice en el pecho del pelinegro y ante cada palabra que decía lo acompañaba con un golpeteo con el dedo.
Frunció el ceño y como su gorra voló de su cabeza por la caída, se podía admirar mejor su rostro en el que se asomaba varios tic del mismo enojo. — ¿Acaso me estás culpando?
— ¿No es obvio? Por TÚ culpa nos caímos.
— ¡Sí serás…! Te estaba ayudando a bajar.
— ¡Yo podía sola! —Levantándose del suelo, sacudiendo en el proceso la tierra. Siendo un inconveniente cuando usas pantaloncillos blancos.
— Tú… —Decía levantándose del suelo y moviendo las manos con saña. — ¡¿Y así quieres que sea amable contigo?! En verdad eres una odiosa malcriada y de mal carácter.
El resto del grupo tan sólo les surco una gran gota de sus cabezas ¿Cómo esos dos lograron ser mejores amigos?, aunque era reconfortante verlos pelear porque si tenían la energía para hacerlo eso significa que salieron ilesos de la caída… a excepción del orgullo, razón numero uno de porque ninguno cede en la discusión.
— ¿Ah? Me lo dice el quién es infantil, cabezotas y no entiende el término "sutileza".
— Ya basta… por favor… ¡aff!… no peleen… —Decía Clemont tirado boca abajo en la cima de la colina, apenas con aire por haber subido apresuradamente al estar preocupado por sus amigos que se habían caído.
— Hehehe… —Max se rió condescendiente al ver al joven inventor a su lado sin aliento. Se agacho, hincando su rodilla entre las raíces de los árboles y le palmeo la espalda en un intento de transmitirle apoyo como también sus buenos deseos para que recupere fuerzas. — Clemont, tiene razón. Ya está bueno de las peleas…
— ¡Él empezó!/ ¡Ella empezó! —Protestaron al mismo tiempo los entrenadores enemistados, señalándose de manera acusadora ante el niño y actuado de una manera muy infantil.
— Ash, Misty, no deberían preocuparse por eso. Ustedes son amigos y eso debe ser lo importante ¿No? —Intervino Serena en un intento de apaciguar a los dos "niños".
— ¡Es verdad! ¡Es verdad! Ya paren con las discusiones —Apoyó Bonnie y Dedenne que asomó su cabeza fuera del bolso.
Por otro lado Pikachu se alejó para ir a buscar la gorra de su entrenador, hallándolo a un par de metros de donde se desenvolvía la discusión. La ratita amarilla olfateo un poco la gorra, moviendo sus orejas igual que unas antenas para después con su cola sacudirle la tierra y volvió a observarla satisfecho que ya estaba limpia.
Así que lo tomo con sus patitas delanteras… más no se esperó que estuviera siendo acechado.
— ¡PIKA…! —
Todos centraron su atención de dónde provino el rugido, hallando a Pikachu encerrado en una especie de cubo traslúcido con la excepción de la parte superior que sobresalía un dispositivo metálico y las esquinas que eran del mismo material.
— ¡Pikachu…! —Exclamaron preocupados Ash y Misty, admirando como el pokémon golpeaba con sus patitas delanteras las paredes sin dejar de rugir alterado.
— ¿Qué está pasando…?
— ¡No lo sé, pero liberaré a Pikachu…! —Hizo el ademán de acercarse pero un ataque de algo largo y metálico impacto contra el suelo enfrente de él, impidiéndoselo.
— ¡Ash! —Llamó preocupada Serena al ver la tierra levantarse y cubrir la silueta del pelinegro.
— ¡Estoy bien…!
— ¡Nyah! Pero no por mucho tiempo.
Esa voz parlanchina la he oído antes, pensó Misty con cierto fastidio, cayendo sus parpados en aburrimiento mientras que una ceja se arqueaba. Y tal como lo sospechaba… cuando la nube de tierra se disperso; revelo a Ash tosiendo de pie e ileso mientras que por los aire se reveló un gran globo con la forma de la cabeza de un Meowth y en ella estaban el Equipo Rocket, debajo de la gran cesta guindaba una mano mecánica que prontamente se estiró y agarró entre sus dedos la prisión en la que estaba confinada Pikachu.
Ketchum al verlo se abalanzó impulsivamente para evitarlo pero falló, ahora el pokémon amarillo guindaba debajo del globo Meowth, siendo fuertemente sostenido por la mano mecánica.
— ¿Qué es esto? ¿El Equipo Rocket? —Cuestionó Max, ajustándose las gafas en un intento de asegurarse que su vista no le fallaba.
— ¡Así es y no lo olviden, porque…!
Y el equipo Rocket comenzó a recitar su discurso de presentación (siendo escuchado impotente por los jóvenes, a excepción de Misty que de brazos cruzados y con una expresión aburrida los oía) pero a mitad de la introducción cuando fue el turno de Jessie en decir su parte…
— ¡Corsola cañón de picos!
— ¡EEEK! —Vociferaron a gritos "los malos", agarrándose de los bordes del canasto verde al sentir como el globo se agito porque el ataque del pokémon acuático acertó en la mano mecánica que explotó, destruyéndose y al mismo tiempo afecto el dispositivo de la prisión, liberando a Pikachu que caía por los aires… para ser atrapado en los brazos de su entrenador.
Cuando el globo se estabilizo, dejándose de tambalear, el trío de villanos suspiraron aliviados para después reclamarle a la pelirroja:
— ¡Oye, cabeza de zanahoria eso fue grosero! —Gritó furiosa Jessie con varias venitas hinchándose en su sien.
— ¡Mocosa ten un poco más de respeto! Apenas sales y ya quieres abarcar las cámaras ¡Nyah!
— No todo gira en torno a ti —rezongó James que le salió la voz un tanto femenina y amanerada, sólo para después volverla más profunda de lo normal, añadiendo en su objeción: — A diferencia de nosotros que tenemos un contrato de por vida.
— ¿De qué rayos están hablando? —Preguntó fastidiada Bonnie a lo que Max que ya había bajado de la colina le dijo que los ignorara.
— Bueno si quieren que los escuche, primero no deberían de acosarnos y robarnos ¿No lo creen?
— ¡Wobbe~! —Rugió con cierto tono irónico Wobbuffet, quien salió de su pokébolla, situándose a espaldas del trío.
Meowth se le erizo su pelaje tal cual como un gato enrabiado y se giró para encarar al pokémon azul: — ¡¿Y tú de qué lado estás?!
— ¡Olviden eso y acabemos con los torpes!
— Pero para aclarar, "acosar" es una palabra fuerte —Indicó filosóficamente James. En consecuencia recibió un coscorrón de Jessie. — ¡Ay, eso dolió…!
La pelifucsia le dio una mirada fulminante que fue suficiente para que su compañero dejara sus quejas a un lado y sacara a regañadientes (con lagrimitas en sus ojos al todavía resentir el golpe) su pokébolla que prontamente se agrando, dispuesto a citar su pokémon.
— ¡Salid ya Pumpka…!
Jessie fue interrumpida por un potente chorro de agua que atinó en su cara y eventualmente el resto de su cuerpo, tan sólo asomándose sus ojos desorbitados en medio del torrente de agua. El ataque había venido de Azurill que había saltando fuera de los brazos de Max para situarse enfrente de su entrenadora.
— Nyah, Jessie ¿Estás bien?
La única mujer del equipo Rocket, tosía ahogadamente que apenas que agarro fuerzas se volteo hacía Meowth. — ¡¿Parezco que estoy bien?!
— ¡Ash! —El aludido viró su rostro hacía su lado izquierdo para ver de pie a Misty que no apartaba su mirada tenaz y templada de los villanos, los cuales dos de ellos intentaban calmar a la temperamental de su amiga.
Ketchum no tardo en entender lo que quería su vieja amiga, así que se levanto del suelo mientras que Pikachu se situaba en el suelo.
— ¿Listo amigo? —La ratita amarilla asintió contagiándose de la energía luchadora de la pelirroja y la de su entrenador. — ¡Bien…! ¡Atactrueno!
Por otro lado, Jessie hecha una furia volteo a encarar a Misty… sólo para ver como en su campo visual se aproximaba un triple ataque de Corsola con rayo burbuja, Azurill con chorro de agua y finalmente Pikachu con atactrueno. Una combinación potente que los mandó a volar… otra vez.
— ¡Wow! Eso fue asombroso —Dijo Clemont, ajustándose sus gafas con un destello en su mirada azulada al ver como se desenvolvió la situación sin muchos problemas.
Sin duda alguna Ash era un entrenador especial, razón número uno de porque hacía esté viaje para tener más de un punto de vista y aprender a ser mejor él mismo como un líder de gimnasio… una cuestión que lo estaba logrando porque gracias a Ash, ahora tenía otro nuevo punto de vista con Misty quien por segunda vez lo acaba de sorprender.
La líder de gimnasio Cerulean utilizo a sus pokémon de una manera precisa, eficaz e impecable.
— ¡Genial~! No pensé que Azurill fuera tan fuerte también —Manifestó Bonnie emocionada al ver el potente chorro de agua que dirigió contra el Equipo Rocket las dos veces. Algo bastante entendible por lo pequeño que es el pokémon hada. — ¡Misty es asombrosa! ¿Verdad?
Serena reaccionó, volteando para ver a la niña que le sonreía risueña. — Sí… —Le devolvió el gesto, sonriéndole.
Posteriormente la novicia entrenadora situó su mirada azulada al frente que a un par de pasos adelante estaba Ash y Misty… lo cual causo que su sonrisa se borrara paulatinamente. La razón es que la pelicastaña sentía admiración, no había duda de que Misty es sorprendente y el ataque combinado con Ash lo hizo todavía más asombroso…
…Demasiado para ser verdad. Porque pudo apreciar una gran sincronía entre ellos, el ver como se entendieron sin muchos miramientos y palabras. Tal vez se deba a su amistad, una cuestión que no ponía en duda pero aún así… no podía evitar que le doliera un poco.
No cuando ahora observa como los viejos amigos, de pie uno a la par del otro, intercambian miradas, sonriéndose mutuamente… y nada más, como si ellos fueran los únicos en ese instante en el tiempo.
— ¡Pika~! —
Las miradas esmeralda y castaña centraron su atención dónde provino el rugido para hallar a Pikachu usando la gorra en su cabeza que obviamente le quedaba grande por lo que con una de sus patitas se ayudaba para que la gorra no le cubriera hasta sus ojos negros.
— Hehehe… gracias amigo —Se agachó para tomar la gorra y cuando se la iba a poner, noto que la pelirroja le miraba intensamente. — ¿Qué pasa?
Ella en el momento no dijo nada, tan sólo se midió con él usando la mano. Él seguía viéndola confundido pero sobretodo curioso cuando aprecio como Misty le miraba con una sonrisa nostálgica, aunque en el fondo expresaba también alegría.
— Ash… has crecido —La expresión aturdida del pelinegro le causo gracia, tanto que no pudo evitar soltar una modesta carcajada. En cuanto Pikachu y Corsola al apenas notar esa observación, rugieron enérgicos al corroborar que era cierto porque ahora ambos amigos eran de la misma estatura. — Antes yo era muchísimo más alta que tú, pero ahora veo que me has alcanzado.
Él no supo si fue que algo estaba mal en su vista o si el sol estaba muy brillante pero… Misty se veía tan resplandeciente y literalmente hablando porque ella parecía brillar de manera encantadora con todo el entorno que parecía adaptarse a su persona. Era una imagen mítica pero sobretodo…
Linda., cruzó por la mente de Ketchum sacándole un sorpresivo sonrojo y que su pulso se acelerara. ¡¿Ah?!, gritó aturdido en sus pensamientos ¿Por qué se sentía avergonzado?, no era la primera vez que tenía ese pensamiento de una amiga (que hasta la a halagado francamente de lo bien que se ve) como May, Dawn, Serena e incluso Misty… en la vez que se disfrazo como la asistente del mago Marvin.
— Mhn… —Se colocó su gorra y oculto su mirada bajo la visera (y si es posible, disimular el suave sonrojo que se asoma en sus mejillas). — Sí, supongo que ya no podrás bromear sobre mi estatura.
— ¡Nah! —Le dio un suave codazo que asentó en el brazo, sin lastimar a su amigo. — Tú mismo siempre das algo de que reírse.
— ¡Oye~! —Exclamó con inofensivo reproche, solamente para después reírse los dos juntos con sus pokémons que se contagiaron del buen ánimo.
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Después de un largo recorrido, cuando llegó la hora del medio día. Pronto hicieron una pausa al escuchar los rugidos de la pancita de Bonnie quien se disculpo avergonzada, motivo por el que Clemont y Misty no tardaron en recomendar el descansar para almorzar. Rápidamente los demás estuvieron de acuerdo y cuando Ash escuchó lo que el ojiazul iba a cocinar…
Su panza rugió casi instantáneamente, disculpándose pronto mientras que se rascaba la cabeza apenado. Sacándole más de una carcajada a los demás del grupo.
— ¡Muy bien, salgan ya…!
Los cuatro entrenadores sacaron sus pokébolas y las apuntaron a un punto del lugar, donde no tardaron en materializarse sus respectivos pokémons. Todos rugieron contentos de salir al exterior, esperando expectantes las ordenes de sus entrenadores pero…
— ¡Psya~duck~…! —
Cuando advirtieron la presencia de Psyaduck… Chespin no tardo en sobresaltarse, ocultándose entre Luxio y Pancham. Mientras que Goomy no tardo en arrastrarse hacía Ash porque le brindaba mayor seguridad.
— Supongo que no los presentamos antes —Indicó Bonnie con cierta diversión que compartía con Misty y Max.
— Chicos ellos son unos amigos, Max y Misty —Intervino Clemont, presentando a los aludidos que no tardaron en saludar. — Ella es entrenadora pokémon.
— ¡Eeeeh! No la minimices hermano —Rezongó infantilmente la niña para después girarse hacía los pokémon y con gran entusiasmo dijo: — Misty es líder del gimnasio Cerulean de la región de donde viene Ash —Los pokémon del aludido parecieron sorprenderse y mostrar mayor curiosidad, comparado con los demás. — Especialista en pokémons… mhn…
— Del tipo acuático —Añadió resignado Max, interviniendo al ver que Bonnie olvido parte de su improvisada presentación. La rubiales le agradeció risueña para después retomar su presentación.
— ¡Así es! Misty viajo tiempo atrás con Ash así que son buenos amigos, y Max viene de la Región Hoenn y cuando Ash viajó allá a retar los líderes de gimnasios de ese lugar viajo con Max y su hermana mayor y… mhn…
— Con Brock. ¿Era tan necesaria toda esa introducción?
— Estoy de acuerdo con Max —Opinó Clemont. En cuanto a Misty se sentía algo incomoda con esa presentación y Pikachu que desde hace un rato se situó en el hombro de la pelirroja, estaba al tanto de la incomodidad de está.
— ¿Y qué tiene? Si todo lo que dije es verdad —Nadie tuvo un argumento para contradecir su punto pero aún así… — ¡Además! Aún no he llegado a la parte importante —A Clemont, Bunnelby y Max les dio mala espina la sonrisita pícara de la niña. — Porque con un poco de suerte, haré que en este viaje Misty reconsidere ser la novia de mi herma… ¡AH, OYE!
— Ay… ya decía yo. Por favor, ignoren lo último… —Decía avergonzado y resignado Clemont disculpándose, cargando a su hermana al situar sus manos debajo de las axilas de la niña para llevarla lejos mientras que está rezongaba.
— ¡¿Por qué dices que lo ignoren?! Estamos hablando de tu futuro… ¡Verdad Serena!
— ¿Ah? —La aludida salió de su letargo cuando escuchó su nombre. Fennekin, Bonnie y Misty que eran perceptivas pronto se dieron cuenta que algo le pasaba a la artista pokémon que se ha mantenido muy distante del grupo y pensativa.
— ¡Bonnie! Lo que haga para el futuro es asunto mío y más bien encárgate de tu propio futuro.
La niña tan sólo se cruzó de brazos, aparentando enfado e hinchada los mofletes. Por otro lado Max, Misty y los pokémons se carcajearon ante la graciosa e inofensiva pelea de los hermanos.
Después de la escena fraterna. Chespin fue el primero que dio el primer paso para presentarse, acercándose posteriormente Fennekin y Fletchinder que eran los más extrovertidos del grupo. Siendo recibido por Misty y Max que se agacharon para saludar también. Poco a poco los demás pokémons se integraron a su manera…
Aunque había que admitir que Hawlucha le agrado mucho a Max que parecía fascinado de ver un pokémon tipo lucha. Y Hawlucha que no se aguanta… hacía sus poses al estilo de un fisicoculturista.
— Ellos son mis pokémon. Psyduck, Corsola y Azurill. Un placer —Cuando mencionó al tercer pokémon que llevaba en brazos, saltó para caer limpiamente en el suelo y acercarse hacía los otros pokémon que lo recibieron a gusto.
— Vamos Goomy, no hay nada de que temer —Le aseguró afable Ketchum a su pokémon que llegó a obtenerlo porque cayó literalmente del cielo. — Ellos son unos amigos que viajaran con nosotros por un tiempo —Se agachó y le dio un suave empujoncito a Goomy hacía donde estaba Corsola y Psyaduck.
El pokémon coral pronto saludó de forma amigable mientras que el pato tan sólo ladeo la cabeza sin dejar de sostenérsela con sus patas, pero no funcionó porque Goomy se escondió detrás de Ash. Y el pelinegro junto con sus compañeros que provienen de Kalos, no tardaron de reírse resignados a la cobardía del pokémon babosa que también era del tipo dragón.
— Está bien, no le insistas —Intervino calmadamente Misty. — Habrá tiempo suficiente para conocerse.
— Sí, tienes razón.
Por otro lado Goomy respiró aliviado al mismo tiempo que Ash le dejaba de insistir a su pokémon. El último que ha atrapado en la región Kalos, conformando en su equipo como el quinto integrante junto con Pikachu, Frogadier, Fletchinder y Hawlucha.
— ¡PYS…! —
Todos centraron su atención donde vino el rugido y el sonido del agua agitándose nada más para ver que en el estanque que no estaba muy lejos de donde decidieron darse un descanso, el singular pato estaba luchando en el lago para no ahogarse.
— ¡Psyduck! —Misty automáticamente fue a socorrerlo.
— ¿Eh? ¿Psyduck no que es un tipo agua? —Cuestionó Serena extrañada, concordando con Bonnie. Ambas voltearon a ver a Clemont en busca de respuestas al ser uno de los más sabios y experimentados del grupo.
— E-Eh… pues se supone que sí o eso creía… —Decía pensando seriamente a ver si hallaba una respuesta lógica que aclare está situación tan insólita.
— Bueno Psyduck es… especial —Intervino Ash condescendiente, trayéndole recuerdos al ver como su amiga se sumergía al estanque. Nadando sin dificultad hacía el pato que calmo su lloriqueo cuando la adolescente lo rodeo con un brazo y lo acerco contra su cuerpo mientras que regresaban a la orilla.
— ¿Ah? —Espetaron confundidos los originarios de Kalos.
— Psyduck no sabe nadar —Confesó tajante Max ya que ¿Para qué esconderlo?, a cambio recibió la esperada estupefacción de sus amigos.
— Pero eso es científicamente impo…
El joven inventor se vio interrumpido por el potente gruñido de Misty que salía toda empapada del estanque, cargando en brazos a Psyduck con esa careta boba que desesperaría a cualquiera. Ella lo dejo en el suelo para después con las manos en las caderas reclamarle tal cual como si el pato fuera un niño pequeño:
— ¡Psyduck! Ya te he dicho que te mantengas lejos de las aguas profundas sin tus flotadores ¡Deberías saberlo! Teniendo en cuenta que no nadas.
Pero el pato tan sólo ladeo la cabeza a un lado sin dejar de sostenérsela con sus patas superiores. En consecuencia exaspero a Misty que se veía amenazante, rodeándole un aura de fuego… provocando que los demás temieran por la integridad del pokémon y antes de que unos intimidados Serena, Clemont y Ash intervinieran para evitar presenciar un homicidio.
Súbitamente la pelirroja se agacho enfrente de Psyduck y le tomo los cachetes al pato, empezando a estirar de ellos sin infringirle dolor ya que el pokémon ni se quejaba. Aparte que era una imagen bastante chocante, inesperada y sobretodo graciosa… porque Misty con un semblante aparentemente enojón, le reprochaba sumisamente al pato sin abandonar su tarea de estirarle los gordos cachetes.
— Pato tonto, mira que eres terco —El pokémon exclamaba"¡Psyñaña~!", sin alterarse esa habitual y característica careta boba e indiferente que tiene. — Nada de peros —Le objeto, como si realmente fuera entendido lo que dijo Psyduck. — Tú en verdad estás tentando tu suerte, sí sigues así vas a ser un pato tonto y ahogado.
Ketchum no podía creer lo que sus ojos veían ¡Su amiga no le había dado una tunda a Psyduck!, Misty amaba a los pokémons (exceptuando los de tipo insecto) y los que recibían su incondicional amor eran sus propios pokémons pero Psyduck resulto ser todo un reto, llegando a ser tan intolerable a veces para ella que explotaba estresada y furiosa. Pero el pato es bastante indiferente a estas amenazas, ya sea porque sabe que Misty realmente lo quiere o simplemente no comprende sus acciones como ocurre con todo a su alrededor.
…Aún así… esto, lo que acaba de suceder, es impactante.
— E-Ehm… Misty —Intervino Serena al finalmente salir de su sorpresa por el súbito cambio del momento. En cuanto la pelirroja viró su rostro hacía la pelicastaña, soltando en el proceso los cachetes del pokémon acuático (que corto le queda la referencia de su naturaleza) los cuales rebotaron por unos segundos. — Será mejor que te cambies de ropa.
— Si, tienes razón… —Admitió dándole un vistazo a su vestuario que chorreaba agua. — Pero primero quiero secar a Psyduck o si no se resfriará seguro.
— Ten —Max que había ido un momento a buscar el bolso de la ojiverde, tomo la toalla que tenía guardada. Tomándose esa atribución al saber que Misty no le molestaría el asunto porque al final no estaba hurgando en sus pertenencias para fisgonear.
— Gracias Max. Bueno Psyduck vamos a secar… —Su cometario quedo inconcluso al ver que el pato se había alejado de su persona, cuando lo busco con la mirada lo halló a quince pasos. — ¿Pero qué…? Ven aquí.
Sin embargo, el caprichoso pato se mantuvo indiferente a su orden sin tener siquiera la intención de acercarse. Eso no le hizo gracia a la ojiverde que frunció ligeramente el ceño por su desobediencia pero no explotó en furia, en su lugar volvió a repetir la orden y… nada a excepción de que el pato ladeo la cabeza a un lado.
— ¡Psyduck no tengo todo el día…! —Se aproximo al aludido con la toalla en manos pero el pokémon rápidamente huyó de ella, manteniendo una distancia considerable entre ellos dos. — ¡Tú…! —Estrujó entre sus manos la toalla y empezó a perseguir al pokémon por un par de minutos más, terminando por exasperarla.
— Mhn… parece que Psyduck es bastante caprichoso —Comentó pensativo Clemont observando la escena que se le presentaba a la originaria de Kanto, ajustando sus gafas.
— Caprichoso o no, está buscando que Misty en verdad se enfurezca —Indicó Ketchum preocupado por la integridad del pokémon amarillo que si bien era algo torpe y gracioso de ver… la paciencia de su amiga tenía un límite.
Y es que Ash todavía no se olvidaba de aquella vez que la pelirroja indignada iba a romperle una bicicleta en la cabeza a Psyduck(3) que quedo igual de aturdido que él mientras que Brock arrodillado y abrazando la cintura de Misty, le suplicaba que no lo hiciera (afortunadamente ella no lo hizo o sino Psyduck sin duda alguna fuera pasado a mejor vida).
— ¡Pues a mí me parece simpático! —Opinó risueña Bonnie.
— ¡PSYDUCK QUE VENGAS ACÁ!
El pato seguía rehuyendo de Misty hasta que en medio de su huída, se interpuso en su camino Azurill para que así dejara de causarle problemas a la pelirroja quien ahora más calmada por la oportuna intervención felicitó al pokémon azul mientras que se acercaba a cumplir con su cometido…
Pero durante esos instantes ambos pokémons acuáticos dialogaron, tan sólo para después el más grande de los dos tomar entre sus garras al pequeño y ponérselo sobre la cabeza sin dejar de sostenerlo por sus piecitos…
— ¿Ah?
…Y a continuación Psyduck volvió a huir de Misty, resistiéndose a su petición de secarlo… con la diferencia que está vez se le unía Azurill que lo llevaba cargado sobre la cabeza.
— ¡¿Qué Azurill, tú también?! —La hadita bebé como respuesta tan sólo se carcajeo encantado al ser cargado y unirse en esta "rebelión" ante su querida entrenadora. Por otro lado Misty ya harta con un semblante severo que intimidaría a cualquiera, se puso la toalla en el cuello y declaró la guerra: — Con que así son las cosas, pues bien… ¡Lo haremos a la mala!
Al ver que la pelirroja salió corriendo y se abalanzo contra los dos pokémons de tipo agua, por reflejo varios pokémons del grupo y Serena junto con Clemont y Ash gritaron preocupados:
— ¡Espera Misty, no…!
No obstante, su oración quedo inconclusa al ver que Psyduck sin dejar de cargar a Azurill, lograron esquivar a Misty y en varias veces más. Prontamente se unió a la revuelta Corsola al ser llamado por los dos pokémons rebeldes.
— Pato malo, también pusisteis a Corsola contra mí —Le rezongó aparentemente molesta. — Pues no importa, ¡Ya verán…!
La acción se repitió varias veces: los pokémons huían de Misty, resistiéndose y está que no dejaba de perseguirlos con una careta de enfado. Pero después de observar bien la escena… ellos parecían más bien estar… jugando. Y es que había que ver que los pokémons acuáticos reían encantados…
— ¿Están… jugando a las "Atrapadas"? —Cuestionaron confundidos Ash y Serena.
— Así parece —Alegó Clemont sonriente y aliviado que la situación no es nada seria.
— ¡Ugh, pues yo quiero jugar también! —Manifestó Bonnie haciendo un puchero al ver como se divertían. Por otro lado, el resto de los pokémons también pensaban lo mismo pero en vez de hacer un puchero rugían dándoles ánimos a los "rebeldes" para no ser atrapados. En cuanto a Max, a diferencia de los pokémons, era neutral por lo que animaba a ambos bandos… dando comentarios de alientos.
— ¡Te tengo! —Exclamó victoriosa la pelirroja al capturar a Corsola con un brazo, trayéndolo consigo. En cuanto al pokémon coral se reía y rugía extasiado. — Va uno, ahora falta dos —Viró su rostro hacía Psyduck con Azurill.
El pato rápidamente salió corriendo pero gracias a su torpeza cayó al suelo, por suerte Azurill no recibió daño alguno ya que rápidamente saltó y cayó de pie en el suelo sin mucho esfuerzo. Después la hadita se situó al lado de Psyduck, animándolo que se levantara luego de asegurarse que estuviera bien. El pato se incorporo del suelo, sonriéndole al pequeño pokémon que le devolvió el gesto…
— ¡Ajá, los tengo…!
Los perseguidos pronto advirtieron la presencia de su entrenadora que se aproximaba a ellos por lo que rápidamente corrieron pero ya era demasiado tarde, en un último impulso, Misty se abalanzó hacía ellos… capturándolos en sus brazos y en el proceso rodó en el suelo para terminar sentada en el césped y entre sus piernas estaban sus pokémons que reían junto con ella.
— ¡Oh, Psyduck eso es asqueroso…! —Exclamó Misty sin enfado alguno al ver que el pato estornudo por lo que le termino guindando un moco de su pico. Por el lado de Corsola y Azurill se asquearon, saliendo instantáneamente del abrazo grupal para situarse bien lejos del pato.
Ubicándose los dos pokémon acuáticos más pequeños del equipo de la ojiverde a los lados de está mientras que ella ni se inmuto, manteniéndose en su lugar.
— Ahora vamos a secarte…
La pelirroja tanteo su cuello pero no encontró la toalla, cuando fue a buscarla con la mirada la halló tirada en el césped no muy lejos de donde estaban. Antes de que fuera ella misma por la toalla, Pikachu al sospechar lo que iba hacer la entrenadora; no tardo en ir a buscarla pero fue Chespin quien tomo la delantera y agarro la toalla para entregárselo a ella quien le agradeció sonriente. Causando que el pokémon tipo planta se le hinchara el pecho de manera jactanciosa.
Por el lado de Pikachu, Bunnelby y Luxio suspiraron resignados por el comportamiento altanero de Chespin además de ser un glotón y miedoso, también era muy presumido sacando de la cosa más diminuta e insignificante un hecho heroico. Pero a pesar de esos pequeños defectos, podías convivir con él porque al final es un buen compañero y amigo con el quién puedes contar en los momentos críticos.
— ¡Oye Ash! —El aludido salió de su letargo en observar a su vieja amiga para descender la mirada y ver a Bonnie. Le sonrió, expectante a lo que fuera a decirle. — Ya sabía que Misty es genial pero no sabía que fuera tan divertida y atlética.
El semblante de Ketchum inesperadamente se volvió taciturno a pesar que preservaba su sonrisa afable. Yo tan poco…, pensó sintiéndose culpable y decepcionado de sí mismo porque en el corto tiempo de esté viaje que apenas inicia, acababa de descubrir que desconoce muchas facetas de su amiga…
— ¿Crees que mi hermano tenga chance con ella…?
— ¡BONNIE! —Llamaron en reprimenda los dos cerebritos del grupo (entiéndase Max y Clemont).
— ¡Ops! —Exclamó traviesamente la niña, echándose a correr lejos de su hermano mayor que ya iba a buscarla para llevársela lejos y sermonearla sumisamente. Por el lado de Max tan sólo cabeceo en negativa, resignado y en desaprobación que la rubiales siga empeñada en hacer algo tan vergonzoso ¿Acaso no entiende que es penoso para Clemont?, no es el joven inventor y siente pena ajena por esté.
— ¡Psyduck no…!
Ash que no le había prestado atención a Bonnie ni advertido cuando se fue, volvió a centrar su atención dónde provino la voz que de tan sólo oírla aceleraba los latidos de su corazón; admirando a Misty que entre risas era salpicada por Psyduck que sacudía la cabeza como si fuera un perro para quitarse el residuo del agua en el pelaje.
¿Qué me está pasando?, esa era la pregunta del millón para él. Desde que se ha vuelto a reunir con Misty a experimentado infinidades de sensaciones que jamás había sentido como por ejemplo: sentir como si algo atravesara su pecho y a pesar de ser doloroso… al mismo tiempo no lo es. Aún más extraño es que no odia esa sensación.; otra rareza es que antes de que se dé cuenta, su mirada ya está en su amiga porque su mente no deja de pensar en ella, estando al pendiente de lo que hace siempre ¡Era frustrante!; también cuando está con Misty le dan unas repentinas ganas de llorar sin razón alguna.
…Más y más cosas le han estado ocurriendo ¿Y lo peor de todo esto? Que cuanto más pasa el tiempo esas sensaciones se volvían cada vez más fuertes. Quería saber, quería descifrar esté gran misterio que hay en él. No obstante, ahora se sumaba otra meta y es que en definitiva…
Quería saber todo sobre Misty porque… el hecho de que ignore tantas facetas de ella, manifestando que al final no la conoce como aseguro ingenuamente, le generaba una ansiedad casi asfixiante. Era insoportable, embriagador y extraño… Todavía no alcanzaba a comprenderlo, aún así el deseo de aprender y conocer más de ella no menguaba.
— ¿Pika? —Rugió curioso Pikachu que casualmente viró su rostro hacía donde oía a Goomy que estaba a los pies de Ash, llamándolo en un intento de tener su atención para pedirle que lo refrescara dándole agua ya que al ser un pokémon tipo babosa tiene que mantenerse hidratado siempre por lo que comúnmente su ambiente idóneo sería uno con mucha humedad como un pantano.
La ratita amarilla rápidamente se tensó al ver que Goomy se debilitaba, así que iba a llamar alterado a Ash (y si era necesario electrocutarlo) pero… su rugido quedo trabado en su garganta cuando con sus ojos negros admiraron que él parecía abstraído en ver algo por lo que siguiendo la mirada del pelinegro, rápidamente dio con la pelirroja que ignoraba el hecho ya que estaba sumergida en atender a sus pokémons y uniéndosele en el cuadro Chespin más Frogadier y Fletchinder que parecían simpatizarle mucho a la adolescente…
No extrañándole a Pikachu porque Misty era muy agradable pero otra historia era la conducta de su compañero humano. Sabía que algo le estaba pasando, años compartidos con su entrenador no han sido en vano y podía asegurar por toda la salsa kétchup que ha comido que al adolescente le turbaba algo que tenía relación con la entrenadora amante al océano y a los pokémons acuáticos.
¿Pero sobre qué podría ser? Y si le afecta tanto… ¿Por qué no lo habla directamente con ella? ¿Por qué los humanos se complican tanto y no eran más honestos consigo mismos?
Lo que ignoraba tanto pokémon y entrenador que sólo es cuestión de tiempo en que el segundo comenzara a "sincerarse" pero eso no significará que todo esté resuelto porque pronto se sumergirá a un vórtice sin retorno…
Un vórtice interesante y peligroso que lo hará sentirse hasta… ¿Entusiasta?
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[*]
FIN DEL CAPÍTULO 4.
****Aclaraciones del Capítulo:
(1) Ash lo dijo una vez. Que los que pelean mucho es porque se quieren mucho. No es invento mío porque en realidad es cierto y aparece en un capítulo de la decimoctava temporada de Pokémon sobre la serie XY, que es la actual donde las aventuras de Ash se desenvuelven en la Región Kalos.
Donde Ash da la referencia sobre los que se pelean es después que Pancham (de Serena) y el Chespin (de Clemont) inician una nueva disputa, apareciendo esa escena al final del capítulo, siendo en el: 854 (sería el episodio en la versión japonesa); 843 (sería el episodio en la versión ESP/HA).
(2) Uno para todos y todos para uno. No sé si les pareció conocida la frase pero por si acaso me explicó: es el juramento de los Tres Mosqueteros en que se expresa la fidelidad a la amistad que los une y que se ha popularizado enormemente. (En la enciclopedia de donde saque la fuente informativa, sale como referencia el nombre "Alejandro Dumas (Padre)").
(3) la pelirroja indignada iba a romperle una bicicleta en la cabeza a Psyduck. Está escena tan poco es invento mío porque en realidad sucedió. Desafortunadamente no sé el número exacto del capítulo pero si sé que aparece en la primera temporada de Pokémon donde se desarrolla las aventuras del protagonista en la región Kanto, así como también sé el nombre del episodio donde aparece tan cómica escena «La banda de la bici del puente (ES)/ La banda del puente (HA)».
En resumen, el motivo de la escena y que Misty haya llegado a tal extremo es que Psyduck como siempre hace de sus payasadas, poniéndola en vergüenza y provocando que la gente de su alrededor se burlen tanto de ella como del pato (Pero sobretodo de este último).
¡PREGUNTA(S)!
De PsyAnn. "No se si lo mencionaste y se me paso, pero que edades tienen? Las mismas del anime? 10 y 12?"
R= Al principio del primer capítulo lo mencioné como segunda aclaración. Pero no tengo problema de recordárselos ;). En la historia las edades de Ash, Misty, Serena y Clemont son de (14) años por lo que ya son adolescentes. En cuanto a Max y Bonnie que son los menores del grupo, tienen (8) años.
En la trama de mí historia Ash comenzó su viaje como entrenador pokémon con (10) años, y con el transcurrir del tiempo fue creciendo hasta la actual edad de 14 años.
Espero haber aclarado tu duda PsyAnn y de todo aquel que se haya preguntado lo mismo x3.
NOTA DE CHIBIFJOLA: Bueno por esté capítulo me declaro culpable al haber quedado tan largo (para ser exacto acaban de leer –24pág.– de Word, incluyendo las notas de autor y aclaraciones) y lo peor que tuve que eliminar un par de escenas porque entonces me quedaría un poco más largo.
Aparte de eso, también espero que les haya gustado la portada del Fic que disfrute en dibujarlo y diseñar el nuevo look de Misty para esta historia. No soy Leonardo Da Vinci (xD) o algún otro pintor reconocido pero aspiro realmente que mi "retrato" de Misty se parezca a ella lo suficiente a pesar de lo cambiada que está.
Sin más que decir, no les degasto más la vista queridos lectores (xD) y me despido. Como siempre GRACIAS Y MIL GRACIAS por comentar, dándome sus opiniones lo cual apreció mucho ya que me indican si estoy haciendo un buen trabajo o no de entretenerlos. También les agradezco aquellos lectores que se dan un tiempito para leer mi fic pero sobretodo se anuncian agregándome en sus favoritos o en follows.
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NOTA I – Para EnglishRoseNath: ¡Hola~! Me alegra que te haya gustado mi historia. Sobre tu observación en confundir los tiempos en las personas lo tendré en cuenta y me las ingeniare para mejorar ese detalle lo mejor posible. Gracias por tu observación y por comentar, lo apreció un montón ;3.
NOTA II – Para PsyAnn: ¡Hola~! Me alegra que te haya gustado mi historia, en verdad entiendo porque la mayoría no trata el tema de Serena/Misty ¡Es dificilísimo! xS. Me es complicado llevar el tema de Serena ya que no es mi personaje predilecto pero admito que los creadores de Pokémon la dibujaron muy bien ya que su look me agrada.
En cuanto al tema de Pikachu en verdad lo ignoraba, me dejasteis sorprendida O.O. De igual modo agradezco el dato, así como también apreció mucho tus opiniones ;D.
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Les mandó a todos un GRAN abrazo virtual ¡Bye-bye! Les deseo un feliz día, tarde o noche. Nos leemos en el próximo capítulo sí así ustedes lo desean.
