Capítulo 4

Echando un último vistazo a su alrededor Chat Noir abrió la ventana de su habitación y sin más preámbulos entró. Ciertamente ninguna medida de precaución era muy grande o muy pequeña para el felino. El pertenecer a una familia cuyo apellido era conocido, no solo en París, sino en distintas partes de Francia, hacían que lo ojos de cientos de personas estuvieran pendientes de cada movimiento que él realizaba, sin embargo, la mayor preocupación de Adrien era el desconocer el paradero de su padre. Debido a su trabajo él salía y entraba de las puertas de su hogar incontables veces en el día ¿Qué sucedería si él descubriese que su hijo es en realidad Chat Noir? Adrien miles de veces se lo preguntó y jamás obtuvo una respuesta concreta.

Cuando los pies de Adrien tocaron el frio suelo de la habitación se sintió lo suficientemente seguro como para poder liberar su transformación. Había sido un largo día así que, sin siquiera molestarse en mirar a un pequeño kwami negro que lo observaba detenidamente, se lanzó sobre las suaves sabanas que cubrían su cama. Su mente se relajaba a medida que repasaba todo lo que había sucedido durante el día, se sentía tan tranquilo o eso fue hasta que Plagg no aguanto más.

"¿Qué fue todo eso?" Preguntó mientras se colocaba frente a las narices de Adrien. Su expresión lo decía todo, el pobre chico no se salvaría de él.

"¿Qué fue qué?" Respondió Adrien evitando abordar el tema. Él sabía perfectamente a donde quería llegar.

Adrien se dio vuelta en su cama dándole la espalda al kwami. Esperaba que este entendiera la indirecta, no quería hablar de eso. Plagg soltó un suspiro lleno de frustración "¿Cómo que fue qué? Me has tenido toda la semana llevándote donde esa muchacha sin siquiera darme un pedazo de camembert ¡¿y ahora la besas?!"

Las palabras usadas por el pequeño felino hicieron que una holeada de calor se posara en las mejillas de Adrien. "¡No la bese! Bueno, quiero decir…" La mirada penetrante de Plagg hacía que Adrien se ahogara con sus propias palabras. No podía explicarlo "Solo fue un beso en la mejilla" Dijo tratando de excusarse, sin embargo, ni siquiera sus palabras lograban convencerlo y mucho menos al felino "Ajá ¿y eso por eso que estas sonrojado no?" Dijo Plagg sin apartar su mirada de la de él. Él solo quería saber que estaba sucediendo con el muchacho.

Adrien soltó un quejido lleno de exasperación. La verdad era que aunque él quisiera no podía explicar lo sucedido. Solo fue… algo espontaneo. Quería verla, quería besarla y quería ver su rostro sonrojado otra vez.

Plagg decidió dar por perdida esta batalla. Sabía que del muchacho no sacaría nada. Quizás sería lo mejor. "Los humanos son tan complicados" pensó sin poder retener un suspiro que escapó de sus labios.

Mientras Plagg se alejaba con un evidente cansancio la mente de Adrien se convertía en un verdadero desastre. Repasaba una y otra vez aquel momento para poder descifrar la razón detrás de aquel impulso. Y sin siquiera percatarse se encontró pensando en ella, no en aquel instante, sino en el beso, en la suavidad de sus mejillas, en cómo sus ojos aun llenos de confusión brillaban. En lo frágil que se veía en ese instante porque había sido capaz, quizás por primera vez, de hallarla con la guardia baja. Plagg miraba en silencio como el muchacho rubio ocultaba su rostro debido a la vergüenza y la frustración, sin evitar notar cómo, a pesar de sus esfuerzos, no había sido capaz de cambiar el rumbo de su destino en absoluto.

Adrien fue uno de los primeros en llegar al salón el día siguiente. Como solía hacer se sentó al lado del asiento de Nino para aguardar tranquilo hasta el inicio de clases. Se podría decir que durmió lo suficiente a pesar de que la mayor parte del tiempo su mente viajaba directamente a cierta muchacha de ojos azules. Debido a su trabajo para Adrien era de lo más común levantarse antes del amanecer y dormir a altas horas de la noche. Sorprendentemente, a pesar de lo poco saludable, estaba tan acostumbrado a ese ritmo de vida que le había sido de provecho en algunas situaciones, como por ejemplo para interrumpir su sueño por la presencia de un akuma o de algún robo a altas horas de la noche.

A los poco minutos lentamente cada uno de los asientos que poseía el salón fueron ocupados a excepción de uno. La clase había comenzado y Adrien no podía evitar mirar la entrada del salón cada 5 segundos"¿Se habrá quedado dormida?"

Fue ahí cuando se percató que lentamente la puerta se abría hasta dejar un espacio suficiente como para asomarse a través de ella ¡Era Marinette! Aprovechando de la distracción de la maestra Marinette tan solo se limitó a meter su cabeza. Solo unos pocos se percataron de la presencia de la muchacha y no pudieron evitar esbozar una sonrisa al ver como se escabullía casi gateando dentro del salón. Nino aprovechando la situación saco su teléfono bajo el pupitre y la fotografió en su peor momento. Alya, quien se encontraba a sus espaldas suavemente golpeó la cabeza del muchacho en modo de reproche, aún sabiendo que pronto esa fotografía terminaría en sus manos. Marinette aprovechaba el pequeño espacio existente entre la pared y los pupitres. Mientras avanzaba trataba de no mirar nada que no fuera su objetivo. Podría jurar sentir los ojos de Adrien clavados en ella pero no se atrevía a mirar ¡Todo esto era demasiado vergonzoso! Se había quedado dormida y ahora tenía que afrontar las consecuencias. En el momento en que llegó junto a Alya esta no pudo evitar ahogar una pequeña carcajada a medida que intercambiaba puestos con su amiga. Ya sentada Marinette sonrió tranquila por su hazaña, la cual drásticamente cayó en el instante en que su maestra habló: "Me alegro de ver que llegara señorita Dupain" dijo sin apartar la mirada de la pizarra.

Adrien hizo su mejor esfuerzo para no reír al ver como el rostro de Marinette chocaba contra el escritorio luego de soltar un suspiro lleno de frustración. Había sido una noche eterna. En su cabeza no había más que Chat Noir por todas partes. Y para ser sincera eso la asustaba un poco.

"¿Estás bien?" Apenas esa voz resonó sus oídos Marinette recobró la compostura en un santiamén. Y ahí estaba Adrien, observándola con curiosidad. Marinette sentía como su rostro se calentaba y como segundo a segundo su mente se nublaba. "Estoy bien… sí" dijo enredándose con sus propias palabras. La mirada de Adrien estaba llena de dulzura hacia la muchacha "Me alegro" Dijo antes de que su mirada retornara hacia el frente de la clase.

Un enorme sentimiento de felicidad embargó a Marinette "¡Adrien estaba preocupado por mi!" Su felicidad era tan evidente que dos pulgares se alzaron a su lado en modo de aprobación. Alya adoraba compartir su alegría.

El resto de la clase, por suerte de Marinette, pasó volando. Pronto el salón quedo vació ya que apenas estas acabaron nubes negras se asomaron por las ventanas. Una tormenta se acercaba, cosa que no era de extrañar en aquella época del año. Y era mejor evitar encontrarse afuera cuando comenzara a llover.

Alya fue quién se marchó primero junto a Nino. Tenían que realizar unas cuantas compras antes de llegar a casa, y con la tormenta pisándole los talones lo mejor era apresurarse. Luego fue Adrien. Como solía acostumbrarse en días así un automóvil lo esperaba fuera del lugar por lo tanto Marinette no tuvo más opción que caminar sola rumbo a casa.

No era como si le molestara. Amaba los días así, de cierto modo la llenaban de energía y existen cosas que solo se pueden hacer en un día de lluvia. Mientras caminaba en silencio Marinette podía sentir ya el dulce sabor del chocolate caliente deslizándose por su garganta. Quizás aprovecharía y leería un libro o simplemente charlaría con Tikki mientras comen unos pastelillos.

Luego del pasar de unos cuantos minutos Marinette pudo divisar finalmente la fachada de la Patesserie. Sin embargo, algo llamó poderosamente su atención. Las puertas no solo se hallaban cerradas, lo cual solían estarlo la mayor parte del tiempo, sino que el letrero indicaba que el lugar se hallaba cerrado. Unas cuantas gotas comenzaron a caer del cielo por lo que Marinette decidió que lo mejor sería apresurarse en entrar. Por suerte siempre traía consigo una copía de las llaves del lugar para esta clase de situaciones. Sus padres de vez en cuando salían del lugar para realizar entregas que requieren la presencia de ambos, las cuales suelen ser más grandes de lo normal y al no haber nadie a quien dejar a cargo lo mejor era cerrar el lugar. Las sospechas de Marinette fueron confirmadas en el momento en que entró y sobre el mostrador un pequeño papel rosa se asomaba sobre un plato lleno de pastelillos. Se habían ido.

Marinette no iba a desaprovechar la oportunidad de tener la cocina solo para ella, lo cual era algo que no ocurría muy seguido. Aprovechando que no había nadie Tikki pudo salir del bolso de Marinette sin problemas. Habían sido días eternos para la pequeña debido a la constante presencia del felino en la habitación de Marinette. Ciertamente no le molestaba en absoluto, pero el tiempo parecía transcurrir más lento cada vez que se mantenía lejos de todas las miradas. A pesar de que Tikki no quería decir nada al respecto Marinette sabía perfectamente lo que sentía la pequeña. Se sentía culpable por no haberle prestado la atención que se merecía en todo este tiempo, pero era algo que no podía evitar.

Apenas el chocolate se encontró listo Marinette colocó en una bandeja una taza para ella y una para Tikki junto al plato de pasteles que sus padres le habían dejado sobre la mesa. Todo iba de acuerdo a lo planeado hasta que un ruido proveniente del piso de arriba les advirtió de que no se encontraban solas.
Debido a que sería completamente imprudente transformarse en caso de que se tratara de un ladrón ya que solo revelaría que Ladybug vivía ahí, y con el tiempo que Marinette era en realidad la defensora de parís, Marinette decidió tomar el asunto en sus propias manos. Valiéndose de una de las tantas sartenes de su padre subió por las escaleras evitando hacer ruido alguno. Marinette sentía como su corazón comenzaba a palpitar con mayor intensidad. A pesar de que Tikki se encontraba a sus espaldas el tener que lidiar con alguien siendo solo ella la ponía sumamente nerviosa. Lentamente llevó su mano al pomo de la puerta, tragó saliva y sin más de un golpe abrió de par en par la puerta de su habitación mientras alzaba de manera amenazante la sartén.

Todo sucedió tan rápido que Marinette solo logró alcanzar a ver como una especie de masa negra caía con fuerza en el suelo.

La expresión de Marinette cambio drásticamente de una "decidida a hacer lo que fuera para salvar a su hogar" a una que no lograba asimilar lo que estaba viendo. Frente a ella se encontraba Chat Noir en un charco en el suelo de su habitación completamente empapado y mirándola de una manera que podía interpretar que no había esperado eso.

Marinette sin decir nada bajó la guardia y sin antes lanzarle una última mirada a Chat Noir se retiró de la habitación. Apenas la puerta se cerró detrás de ella Tikki apareció frente a sus narices con una enorme sonrisa. Marinette solo se limito a romper el contacto visual fingiendo molestia, quería compensar a Tikki, de verdad, pero por ahora eso tendría que esperar.

Pasaban los minutos y Chat Noir se sentía más y más incomodo en la habitación de la muchacha. No pensó que lo recibiría sosteniendo una sartén por sobre su cabeza. Lo tomó tan desprevenido que le fue imposible no resbalarse con el charco que él mismo había formado. Chat procuró quedarse ahí mismo, mientras miraba detenidamente la puerta de la habitación. Luego de unos minutos sin respuesta alguna de su princesa cerró los ojos para enfocarse en los ruidos del lugar ¿Qué estaba haciendo ella? La curiosidad lo estaba matando y la lluvia solo estaba dificultando su tarea. Fue ahí cuando pudo oír como unos pasos subían por las escaleras. Chat Noir trató de lucir lo más tranquilo posible, pero cada posición que adquiría solo lo hacían sentirse mas y mas incomodo hasta que decidió limitarse a cruzarse de piernas. Apenas Marinette cruzó el umbral de su habitación una sonrisa enorme brotó de los labios de Chat. Ella levaba consigo la bandeja que había preparado para Tikki, pero eso no significaba que la pequeña se había quedado sin golosinas. Dejando la bandeja de lado Marinette se dirigió hacia el felino. Chat miraba con curiosidad como Marinette se arrodillaba frente a él. "Pensé que a los gatos no les gustaba el agua" Dijo mientras colocaba por sobre la cabeza del felino una pequeña toalla rosa. Chat no pudo evitar reír por el cometario "Para tu suerte princesa creo que soy una clase especial de gato" respondió con ese habitual aire a grandeza.

Mientras el felino secaba el resto de su cuerpo Marinette fue a buscar la bandeja con golosinas que habían dejado atrás. La muchacha sintió una oleada de ternura cuando vio como los ojos de Chat miraban con apetito e inclusive deseo a los pasteles que yacían sobre la bandeja. "Entonces… ¿Porqué estas aquí? Preguntó mientras colocaba la bandeja en el suelo. Chat antes de responder eso tomó dos de los pastelillos y se los introdujo en la boca "Empezó a llover y no tenía donde esconderme entonces vine hasta aquí" dijo sin preocuparse de tener la boca llena ¡Los pasteles estaban deliciosos!"¿No que eras una clase especial de gato?" Dijo Marinette con astucia "Touché" respondió él. Antes de que siquiera Marinette pudiese abrir la boca Chat tomó el tazón con Chocolate y le dio un enorme sorbo. Cualquiera que no lo conociera hubiese jurado que el pobre se estaba muriendo de hambre. Para Marinette era como él solía ser.

"Es enserio… Chat ¿Por qué estás aquí? ¿Te sucedió algo? El rostro de Marinette pareció empalidecerse súbitamente al imaginar que su compañero nuevamente estaba pasando por un mal momento.

"No ¡No! Tranquila princesa. Solo es que…"La mirada de Chat pareció opacarse en el instante en que su mirada se posó en sus manos que sostenían con fuerza el tazón "Solo… ¿Te gusta alguien princesa?" Chat trató de ocultar su rostro con su cabello sin despegar la mirada de la muchacha "Verás" Dijo aprontándose a continuar antes de que ella lo detuviera "Ese día en que estábamos juntos en el balcón vi tu rostro y me vi… a mí. Y pensé lo egoísta que había sido al ir hacia ti sin pensar en cómo te sentirías al respecto y sin pensar que quizás tu también estabas sufriendo" Su voz parecía ahogarse a medida que continuaba.

Marinette lo quedó mirando "¿Por qué crees que estoy sufriendo Chat?" Preguntó sin despegar su mirada de aquellos brillantes ojos escarlata.

Chat procuró tomarse un segundo o dos para poder responder. Necesitaba buscar las palabras correctas: "Porqué me mirabas de la misma manera en que yo miraba a Ladybug"

Esas palabras tomaron con la guardia baja a Marinette. Era verdad, en aquel instante no solo estaba pensando en él, sino que su mente inevitablemente había viajado hacia cierto muchacho rubio que día a día se sienta frente a ella ¿Qué sucedería si por suerte del destino sus sentimientos fueran correspondidos? ¿Sacrificaría todo por Adrien tal como Chat lo hizo por ella? El felino miraba impaciente a Marinette. Por alguna razón que él no podía comprender necesitaba saber.

Marinette meditó por unos segundos que debía qué hacer o decir ¿Era necesario revelar sus sentimientos a él? Sin embargo, Chat confió en ella y ella también tenía que confiar en él "Tienes razón Chat, me gusta alguien, pero mis sentimientos no son correspondidos" Y creo que jamás lo serán."¡Pero está bien! Él ni siquiera sabe lo que siento" dijo Marinette con evidente angustia en su voz.

Chat contemplaba en silencio como su princesa intentaba sonreír haciendo que su sangre comenzara a hervir. Furia corría por sus venas ¡Jamás se había sentido así!

"¿Lo conozco?" Preguntó Chat con una expresión que jamás había visto cruzar por su rostro.

Por primera vez Marinette dudó que la sinceridad fuera la mejor respuesta. Pero se prohibía a si misma a mentirle a su compañero. Aunque él no supiera que ella era Ladybug su relación se basaba en la confianza y esto no se podía quebrar "Se podría decir que si" Se limitó a decir. ¿Y quién no? después de todo no había persona en París que no conociera el nombre de Adrien Agreste.

Chat permaneció en silencio lo suficiente como para que Marinette se preguntara si había sido correcto revelar esa clase de información "No es justo" dijo Chat mas para él que para la muchacha mientras dejaba de lado la taza que todo este tiempo había permanecido en sus manos. No podía soportarlo, no podía manejar lo que sentía. Sus sentimientos lo estaban desbordando.

"¿Chat?" Marinette al notar el repentino cambio de humor del felino. Sin embargo, este no respondió. Solo se limito a dirigirse hacia la ventana. Tenía que salir de ahí.

"¡Chat...!" Más que un reclamo era una súplica. Necesitaba saber que estaba sucediendo en la cabeza del muchacho.

A pesar de que en aquel instante Marinette no podía ver mas allá de la espalda del felino podría haber jurado sentir como su expresión se ablandaba. Sabía que no estaba haciendo lo correcto, pero no podía pensar. Con ambas manos levantó la ventana con la esperanza que el frio aire que traía consigo la tormenta lograra despejar su mente lo suficiente para poder hablar. Su mirada se dirigió a sus espaldas y en el instante que sus ojos se posaron sobre su rostro supo que decir "Yo… sé que no soy merecedor de ninguna clase de amor, aun así siempre desee que ella dejara todo por mí. Soy egoísta, soy débil, soy…" La mirada que le lanzó Chat estaba llena de dolor, nadie podría imaginarse lo destruido que se encontraba por dentro, aun así ella merecía saberlo "Pero tú… Jamás conocí a alguien como tú. Eres tan cálida por dentro y cada vez que estoy a tu lado me siento en paz. Eres dulce, eres divertida, amo verte sonreír… Tu sonrisa pareciera que puede hacer el momento más oscuro brillar. Eres… tan digna de amar y ser amada Marinette"

La sonrisa que le dio Chat Noir en aquel instante hizo que una oleada de sentimientos brotara de su pecho ¿Qué es esto?

Chat Noir y Marinette se miraban lo que pareció ser una eternidad. Una que ninguno de los dos quería que acabara.

Sin embargo, el tiempo corría y Chat no podía permanecer ahí por más que lo deseara "Así que apenas descubra quien no corresponde tus sentimientos le patearé el trasero por hacer sufrir a mi princesa, es una promesa." Y sin más Chat se marchó dejando a una Marinette sin palabras.

Marinette se quedó estática en el suelo sin saber que hacer o que pensar sobre Chat. Se sentía tan… extraña. Y sin siquiera percatarse una sonrisa comenzó a formarse en su rostro hasta que la mirada de una pequeña kwami la hizo desaparecer. "Hum..." Balbuseó Tikki frente a ella logrando nuevamente encender las mejillas de la muchacha. ¡¿Cuánto escuchó?! Se preguntó Marinette.

"¿Hum? ¿Por qué hum?" Dijo Marinette evitando todo contacto visual con la pequeña kwami.

Solo escuchó una pequeña risilla provenir de Tikki "Nada" respondió de manera juguetona.

Marinette decidió retirarse de la habitación con la excusa de que iba a ordenar el desastre de la cocina aun sabiendo que la pequeña de ahí provenía y sabía tanto como ella que el lugar no podría estar más limpio. "La historia se vuelve a repetir" Pensó para sí la pequeña mientras veía la lluvia caer a través de la ventana, y a pesar de sentirse feliz por los dos muchachos, en el fondo sabía que nuevamente tenía que comenzar a prepararse para algo que ni Marinette ni Adrien podrían imaginar.