Disclaimer: La historia NO me pertenece. Esta basada en la Pelicula "A moment to Remember" Personajes pertenecientes a Stephenie Meyer.
Todos humanos.
Sumary:- - Que dices? Porque desaparecería tu alma también? – tomo su rostro entre sus manos y la miro – déjamelo a mí, si? – le sonrió – Yo seré tu memoria... Yo seré tu corazón, entiendes? – Le limpio las lagrimas con sus pulgares – solo... no me dejes.
ADVERTENCIA: Este cap contiene Lemmon!
Capitulo anterior [III]
- Ella se ha desmayado a causa de un intenso stress y también por un poco de anemia – hablo el doctor – ella estará bien luego de una buena noche de reposo – Masen aprovecho el momento en que Charlie fue a firmar unos papeles y se adentro a verla. Con ella se encontraban su madre y su hermana, Bella apenas lo vio se tiro a sus brazos. En ese instante llego su padre y lo supo. Ese era el hombre indicado para su hija
Lo que Charlie decidió, fue el impulso para realizar la boda. La ceremonia fue privada, solo los amigos mas cercanos de ambos estaban con ellos. De Edward, solo sus amigos Emmett, Jasper y Sam fueron a verlos, de Isabella fue Rosalie, Alice y Emily, contando con sus padres y su hermana. Isabella se veía preciosa, era un vestido que habían diseñado sus amigas.
Un momento para recordar
CAPITULO IV
- La colgare acá que te parece? – le pregunto Bella acomodando la foto del día de la boda
- Donde? – pregunto Edward saliendo de la ducha
- Al lado de tu licencia de Arquitecto, están en las fotos más importantes – el rio y asintió. Al rato Bella fue a bañarse, el cobrizo estaba haciendo unos planos cuando sintió el olor a quemado, levantándose rápidamente fue a la cocina y apago la estufa
- Oh! – llego Bella atrás de el – lo siento, lo siento. Que pasa conmigo? – gimió, el solo sonrió
- Terminaste de bañarte? – le pregunto mientras la veía en la bata, ella asintió – segura?
- Por supuesto – el rio divertido
- Hare una inspección – ella se ruborizo cuando lo sintió desatar el nudo de su bata, la abrió y la miro descaradamente
- Edward – rio
- Lavaste bien tus pechos?
- No se – respondió con una sonrisa
- Tus brazos? – le bajo la bata por los hombros
- Creo que si – el sonrió – ya deja de mirar – rio ella mientras iba a la habitación pero Edward la siguió y la tomo en brazos
- Mal dicho señora Masen, ahora tendré que asegurarme mejor - ella rio y lo beso
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Los brazos de Bella se enredaron alrededor del cuello de Edward, acercándolo más a ella; su lengua, tímida y cautelosa, se abrió paso adentrándose en la boca de su esposo. Eso provocó que Edward gimiera, dejándola suavemente en la cama, la observo desde arriba, "Dios es hermosa" se dijo, admirando su cuerpo y como su pelo castaño hacia contraste con las sabanas blancas, se saco la camiseta y se recostó encima de ella pasando su mano por debajo para ponerla en la espalda, pegándola más a su cuerpo y pegando sus labios a los de ella en un beso más profundo y desesperado. Sus lenguas luchaban entre ellas por llevar el control de la situación. Las manos de Bella se aferraban a su cabello, y esos suaves tirones que le daba, provocaba que escalofríos de placer recorrieran su columna vertebral.
Sus manos cobraron vida propia, y dejaron la cintura de su mujer para iniciar su paseo por los costados de la joven, provocando que unos gemidos brotaran de su garganta. A duras penas consiguió separarse de ella.
- Eres hermosa- murmuró sobre sus labios, ella suspiro y la observó. Sus labios hinchados y húmedos, de un apetecible color rojo muy suave, sus mejillas sonrojadas y su respiración errática y dificultosa.
-Edward... - susurro
El bajo los labios hacia el cuello, depositando pequeños besitos bajando hacia sus hombros. Isabella suspiraba con los ojos cerrados, disfrutando de tan agradable sensación, los abrió lentamente, y llevo sus pequeñas manos a los pantalones del cobrizo. Edward se volvía loco por momentos... esa parte tan íntima de su anatomía cada vez apretaba más y más pidiendo liberación. Él se dispuso a disfrutar de los senos de su mujer, los beso y lo lamio mientras posaba una de sus manos en su vientre, provocando que Bella se estremeciera ante su toque y contuviera la respiración
-Cariño... - le advirtió en voz baja, al sentir las manos de Bella adentrándose en sus pantalones. El recargo la cabeza en el hombro de su esposa cuando sintió la mano de bella rosarlo -Ahhh...- suspiro. Las caderas de Bella se sacudían en un movimiento que le estaba volviendo loco, los mismos movimientos que el estaba haciendo. No soportaba mas -Bella- jadeó Edward, cuándo los labios de la joven bajaron por su mentón y por su cuello -dios, me encantas-.
-Edward... - le pidió ansiosa y excitada cómo nunca, él la miro confundido – pantalones, fuera, ahora - le imploró entre jadeos. Esas palabras enloquecieron al hombre, que se apartó un momento para despojarse de sus zapatos y pantalones, quedando desnudo enfrente de ella, se mordió el labio, Dios... era magnífico, quería que Edward la hiciera suya, un hormigueo se había instalado en su bajo vientre, y podía sentir que estaba mojada, muy mojada, hecho que corroboró su esposo cuándo se volvió a posicionar sobre ella y sus dedos palparon delicadamente el centro de la joven. No pudo reprimir el jadeo al sentir los largos dedos del cobrizo acariciándola... cerró los ojos de nuevo, perdiéndose en un mar de sensaciones. -Edward... – volvió a murmuraba la castaña, deslizando sus manos por el pecho de él, deleitándose con cada músculo que sobresalía. Los sexos de ambos se rozaban el uno contra el otro, y eso, unido a los dedos de su pequeña, que bajaban sinuosamente por su bajo vientre, por sus caderas, hizo que empezara a gemir.
-Bella... si sigues por ese camino, no aguantaré mucho sin hacerte mía- dijo entre dientes, no podía aguantar esas caricias.
-Hazlo - le respondió ella, para después volver a besarle. Edward no necesitó ninguna otra señal, y sin dejar sus labios en ningún momento, guió su miembro hacia la entrada de ella. Siseó con un gemido, cuando estuvo completamente unido a ella, Bella se aferró a la espalda de su marido, y alzó un poco más sus caderas, chocando con las del hombre, que no pudo reprimir un jadeo de placer ante ese gesto. Lentamente volvió a salir para adentrarse en ella.
Ambos tenían los ojos cerrados disfrutando de las oleadas de placer que se clavaban en sus cuerpos, ella recorría su inmensa espalda con sus manos, hundiendo sus dedos en su piel. Edward buscando una de las manos de su esposa y entrelazo los dedos con los de ella, llevando la unión a la altura de sus hombros mientras con la otra se afirmaba de su codo, ella tenía su mano en la cintura de él acercándolo mas aun. Repetían sus nombres en suaves susurros, el calor que emanaba de ellos hicieron que el espiral de placer arremolinarse en su bajo vientre. Edward estaba al borde de caer al abismo, y supo que su esposa estaba en igual condición al verla cerrar fuertemente sus ojos y exhalar con más dificultad. Busco sus labios, que besó hasta que sintió a Bella convulsionar y estremecerse entre sus brazos. Edward, jadeante y sudoroso se desplomó sobre ella. Cerró los ojos, disfrutando de ese momento tan íntimo
- Te amo – le susurro Bella
- Te amo Señora Masen – le respondió
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- No, esto no es del todo bueno, tendrás que volver a hacerlo – comento divertido
- Que hay de malo con esto? Oh vamos, Edward sabes que hemos estado esclavizados por esto!
- Emmett tiene razón. Ed, vamos... no nos hagas hacer esto de nuevo – apunto hacia la pared de cerámicas
- Háganlo otra vez – rio – ni siquiera está alineado
- Otra vez! Olvídalo – se cruzo de brazos el moreno
- Claro que no Sam, en serio háganlo de nuevo, el reflejo rompe, lo vez? – se acerco a un lado
- Esta bien – suspiro Jasper
- De qué lado estas! – le gritaron al unisonó Sam y Emmett
- No! No lo van a volver hacer! – los cuatro se giraron
- Oh, Mike Newton, no empieces con lo mismo
- Mira quién habla imbécil – resoplo – está bien como esta, quien te crees que eres? Un maldito artista?
- Hey! – todos se quedaron congelados en sus lugares, menos Edward – Masen! saluda al señor Aro Vulturi
- Señor Swan – inclino la cabeza en modo de saludo
- Mucho gusto – le sonrió el anciano – felicitaciones por todo – el cobrizo sonrió – le he estado pidiendo a tu suegro para arreglar un encuentro contigo.
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- Que podría lucir bien aquí?
- Disculpé?
- Que debería construir aquí? – le pregunto Aro, lo había llevado hacia un valle hermoso, con colinas bañadas en verde. Edward miro a su alrededor y con las manos en los bolsillos hablo
- Bueno, en vez de un edificio, podría querer dejarlo tal como está – le sonrió
- Dejarlo tal como esta? – Suspiro – ya veo... pero... si insisto?
- Si quiere una casa... debería dejar esos árboles – apunto algunos – los que crecen naturalmente son distintos a los que planta uno mismo. Una casa... que este en equilibrio – sonrió – Uh... dentro y fuera – rio suavemente, el anciano rio encantando y asintió
- Ves ese pino de allá? – apunto hacia otra colina, del cual se podía ver un gran árbol en lo más alto – grandioso, no? Hay una razón para eso. Tampoco estaba bajo una roca cuando joven o sombreado por un gran árbol cercano – miro hacia el árbol – en resumen, fue colocado fuera de lugar. Como un pino en un precipicio
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- Hey! Aun está seco, no lo toques – Bella se enderezo y siguió admirando la maqueta desde lejos. Después de unos segundos carraspeo mientras se sentaba en una silla cruzando los brazos
- Entonces, hablemos del tema
- Tema?
- De donde vino tu diseño?
- De donde vino? – la miro confundido
- Bueno, quiero decir... cual fue tu inspiración?
- Mi esposa fue mi inspiración – ella lo miro sorprendida – tuve una oportunidad para verla feliz con toda su familia y eso... fue muy especial para mí – le sonrió – así que... caminando por esta colina, mirando el hermoso paisaje... he creado una historia de ellos dentro, y he sugerido su interior primero...
...
- Este es el martillo del abuelo de Isabella – menciono Charlase, se encontraban en el sótano de la casa de los padres de la castaña – Edward, sabias que Jesús – apunto hacia un cuadro donde estaba la figura del hijo de Dios – sabias que él era carpintero? – El cobrizo solo lo escuchaba en silencio – Carpintero es una vocación venerable. Sabes como un verdadero carpintero es distinto a uno falso? – el negó – ve a una tienda, está lleno de falsos. Todos ellos se quejan de la madera, el verdadero... – tomo un pedazo de madera que había en el mesón – ve la textura... y que es la textura? – Edward lo miraba interesado – es una posibilidad. La textura te da lo que sea. Un verdadero carpintero puede ver eso, es lo mismo con la gente... estuvieron equivocados, y aun lo están – el sonrió y negó con la cabeza – pero yo... vi tu textura. Entiendes lo que quiero decir? – el asintió – bien... te gusta? – le entrego el martillo
...
-... en vez de enfocar en la hermosas paredes. He considerado que la gente se mueve bajo el techo...
- Continua – le animo su esposa
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- En serio! Firmaron el contrato! Felicidades cariño! – rio alegre
- Isabella!
- Debo colgar... nos vemos en la noche
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- Aun no está hecho? – le pregunto sentada en la mesa – no quiero llegar tarde al trabajo
- Sabes? – le pregunto mientras la taza de café - Los trabajadores de la construcción aman los días lluviosos – se giro para entregarle el café, ella miro su cara y rio quedito – que? – ahora rio mas fuerte – porque te ríes?
- Nada, amor – le sonrió, terminaron de tomar el café en silencio y miradas cómplices. Cuando terminaron, Edward fue hacia el baño, hoy el se quedaría en la casa. Cuando llego levanto la mirada al espejo y se sorprendió, tenía la cara entera con lápiz labial, ahora que lo recordaba, su esposa lo había despertado repartiéndole besos en todo el rostro, divertido salió en busca de ella
- Isabella! – ella estaba parada en la puerta bajo el paraguas
- Adiós cariño – le sonrió y cerro, el solo negó riendo.
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- Bella... Bella! Nos estas escuchando? – la aludida pego un saltito en su asiento y miro a sus amigas – estas tan feliz de estar casada? La lluvia no te pone melancólica? – la castaña solo bajo la mirada avergonzada de la divertida mirada de la rubia
- Hey, planeas irte pronto? – le pregunto Emily – has estado aferrada a tu bolso desde que llegaste
- Oh, no es eso, es que ella quiere irse pronto para ver a su esposo y disfrutar – movió las cejas Alice logrando que todas rieran
- Cállate – rio la castaña – hey – llamo bajito – les quiero preguntar algo – murmuro, las además asintieron – algunas vez... se han perdido en la calle? Me refiero, en ir camino a su casa o a la de una amiga...
- No somos como tu – comento divertida Rose – tú te pierdes todo el tiempo Bella, eres tan despistada – le sonrió – aunque nunca olvidas el camino al trabajo
- Recientemente... he estado teniendo problemas para encontrar el camino a casa – bajo la mirada – es muy extraño – sus amigas la miraron preocupadas, pero después rieron nerviosas
- El debe dejarte exhausta todas las noches – comento Emily
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Isabella llego, a la casa, tres horas después de haber salido del trabajo. Preocupada y nerviosa, miraba hacia todos lados cuando estuvo enfrente de esta. Insegura, inserto la llave en la cerradura de la puerta principal y abrió. Cuando entro y vio las fotos de ella y Edward recién casados, respiro tranquila. Contenta fue a la cocina, pero sus miedos volvieron, ya no estaban esos estantes de madera gastados, ahora estaban unos hermosos muebles de maderas blancas y relucientes, con una hermosa mesa del mismo color. Se giro rápidamente cuando sintió unos pasos y vio a su esposo con el pelo húmedo, gotas que bajan por su pecho expuesto, un buzo blanco y descalza.
- Edward – susurro – esto... – miro la cocina – se ve distinto
- Que? – pregunto divertido
- La cocina
- Que hay con eso? – se acerco a ella, pero la castaña se acerco a los muebles
- Ha cambiado... cierto? – vio que sobre la mesa estaba su cinturón con herramientas. El se recargo en la mesa y se cruzo de brazos, su mujer soltó un jadeo y rio. Empezó a abrir y cerrar cajones, los estantes.
- Te gusta? – la voz del cobrizo hizo girar a la castaña, el se acerco y la abrazos por la cintura
- Te amo – le susurro, el sonrió y lentamente la beso.
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- Adelante, el Doctor Cullen la atenderá enseguida – bella asintió y entro a la consulta. Se encontró con un hombre de cabellos rubios, bastantes claros por lo cual se atrevió a decir que algunos de estos eran señales de su edad, a pesar de que era atractivo, se notaba que ya había pasado los 40, el hombre le sonrió, y con la mano le indico que se sentara
- Buenas tardes, soy Carlisle Cullen, usted debe ser... – miro el expediente – Isabella Swan – ella asintió – bien, vamos al grano – de un cajón saco una grabadora y la puso sobre el escritorio – se ha desmayado recientemente debido a un insoportable stress... o un bajón emocional?
- Eh... – ella lo miraba sorprendida, pero después sacudió la cabeza – esto... una vez debido a la anemia por stress... perdón... pero, es necesario grabar esto? – pregunto apuntando la grabadora
- No se moleste por eso, podría ayudar después – le sonrió – solo responda mis preguntas – ella asintió
- Una vez... quise a un hombre casado, pero no lo revelo en la estación del tren. Estaba con el corazón destrozado como si me muriese – trato de hacer memoria – días antes... fui atacada por su esposa, ella me tironeo un buen puñado de mi pelo
- Bueno, los casos que tratan psíquicamente con stress emocional, todos reaccionan distinto. Tus síntomas recurrentes pueden devenir de un stress severo – hablaba mientras escribía en una libreta – vuelva la siguiente semana, haremos un scan MRI y CT en usted.
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- Hey – le pego una patada al grandulón – agarra esto
- Linda oficina – le alabo Sam
- Bien hecho, capataz – le golpeo el hombro Emmett cuando dejo las cosas en la mesa
- NO mas capataz – le respondió Edward
- Ahora soy yo el capataz – hablo Jasper
- No es divertido – hablo Sam – larguémonos de aquí
- Hey hombre! – trato de detenerlo Emmett
- Que no ves? Se volvió un engreído, todos cambian – el cobrizo solo negaba con una sonrisa divertida
- Nos vemos Ed – se despidió el rubio, mientras que McCarty lo hacía con un movimiento de cabeza
- Claro adiós – se despidió el, después se dio cuenta que a Emmett se le había quedado el chaleco – Emmett! – el aludido volteo y vio su chaleco, apurado se devolvió
- Gracias hombre – pero Edward no respondió, estaba congelado y blanco como la cal – bueno... adiós – se giro – oh lo siento – se disculpo al chocar con una mujer.
- No me vas a saludar? – el cobrizo la ignoro y entro a su oficina, seguido por ella.
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Reviews?
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Hoy vi por segunda vez BREAKING DAWN! Y no hay segunda sin tercera... :D
