El carro se habia detenido, estábamos Ayato, Hinami el hombre que manejaba y yo adentro, parecía ser que habían ordenes que darnos o más bien dicho darme a mí, tenía una túnica color vino puesta al igual que ellos, además de unos tenis pantalones y playera, todo de color negro.

Me había arrojado la máscara que atrape en el aire, era de color roja con negro y cubría mi ojo humano, el otro lo dejaba al descubierto, me recordaba un poco al diseño de la marca del ojo parchado, pero la mía tenía un diseño diferente, dejaba a la vista mi boca; Hinami también tenía la suya, me extraño que Ayato tuviera otra que no fuera la suya de conejo, tal vez era porque no quería decir claramente que era el conejo y poner en alerta a los investigadores.

–Partiremos ahora mismo –Ayato estaba en su modo mandón –como la de un ojo se está acostumbrando a esto, solo si nos ponemos en peligro la usaremos de señuelo.

–No hables como si no estuviera –le quería gritar, me resistí.

– ¿Prefieres que Hinami sea el señuelo?

–A mí no me importa –Hinami parecía resignada y lo que me asusto más, fue ver que no le importaba si moría.

–Solo por esta vez –suspire – ¿A dónde tenemos que ir?

–Distrito tres, los interceptaremos antes de que puedan llegar a su destino –Ayato se colocó la máscara, seguí su ejemplo, no se sentía tan mal como imagine, Hinami también ya tenía la suya –tendremos algunos refuerzos por si acaso, pero nosotros nos encargaremos de la información.

Asentí, salimos de aquel lugar en un carro que manejaba otro ghoul que no conocía, ahora mismo tenía una peluca del color castaño claro, previnieron cualquier cosa para que no pudieran entregarme a la CCG o que yo escapara, me necesitaban para rescatar a su arma poderosa. Aunque sabía que en cualquier momento seria desplazada, ellos estaban creando a más personas como yo, la idea me aborrecía.

–Hay un investigador de primer nivel –la voz de Ayato me saco de mis pensamiento, lo mire –parece ser que es un tal Suzuya, ¿lo conoces?

–Si –dije –es ágil y rápido, tiene una debilidad por las navajas.

– ¿Le has hablado alguna vez?

–Solo lo he visto –ahora estaba mirando a la ventana –dudo que me reconozca, me vio solo una vez y era como un niño, es de temer.

–Te encargaras de él.

–Tu dijiste lo de yo siendo carnada.

–Se lo que dije, ahora no volveré a repetir la indicación otra vez, soy tu superior y no quieras ser más inteligente que yo.

Iba a decir algo, pero el otro hombre detuvo el carro y se giró a mirarnos.

–Llegamos al punto –informo –es hasta donde puedo llevarlos.

–Vete de una vez –Ayato de bajo del carro y Hinami también, abrí la puerta y tan rápido como ninguno de nosotros estuvo dentro, el auto se fue a una velocidad increíble.

–Es un cobarde –me cruce de brazos –ni siquiera ha visto a un investigador y comienza a mearse en sus pantalones.

–Siempre ha sido un idiota miedoso, ahora vamos. ¿Estás bien Hinami?

–Si Ayato –ella asintió, por una vez pude distinguir un toque diferente en Ayato, era como preocupación por la niña, yo también quería protegerla, no sabía muy bien porque Hinami se encontraba siempre con esa cara tan triste pero no quería que le pasara algo, ella apenas estaba viviendo, por más que hubiera sufrido tenía que superarlo.

Subimos corriendo hasta llegar a la parte de arriba de la azotea, mire alrededor y pude distinguir algunos ghouls escondidos, claramente solo los podías ver desde arriba. Mis ojos se clavaron en la camioneta que estaba cruzando, mordí mi labio fuertemente que casi lo hago sangrar, si nunca me hubieran atrapado, yo seguiría siendo una investigadora, probablemente me habrían asignado una misión o estaría hablando con mi hermana, me estaba empezando a enojar y no quería hacerlo.

–No te descontroles –gruño Ayato –no quiero tener que cargar contigo.

–Hare mi esfuerzo.

–Eso no sirve.

–Solo déjame hacer las cosas a mi manera –dije firme, el carro venía a mayor velocidad y me estaba preparando mentalmente para lo que pudiera ocurrir.

–Ahora –Ayato activo se kagune y lanzo unos pequeños misiles justo en las llantas, otros ghouls lo siguieron y se interpusieron en frente de la camioneta.

– ¿Hinami? –pregunte mirándola, ella estaba perdida.

–Ve, estaré bien –me sonrió débilmente –no mueras por favor.

–Si tú me prometes que tampoco tú lo harás –ella asintió y suspire, brinque del edificio, en otras circunstancias nunca lo hubiera hecho, pero ahora mi regeneración era increíble, es por eso que tenía algunas partes de la espalda de color negro, me habían forzado a regenerar tantas veces la piel y las uñas de pies y manos, me las habían arrancado una por una.

Por mis características podía saber que era una Rinkaku, la gran mayoría de ghouls tenían activados sus kagunes, pero yo no sabía cómo hacerlo todavía, todos ellos estaban luchando, mire a todos lados para encontrar al que quería.

No tarde mucho el localizarlo, llevaba un portafolio y su ropa era anormal, el cabello estaba de color blanco y parecía tener una leve cogerá, nadie parecía haberlo notado, pero yo sí y Ayato me había encargado mantenerlo ocupado y por lo que notaba él también tenía la información, no lo pensé y corrí en su dirección, él se volteo rápidamente y sacó una navaja que me lanzo, la esquive.

– ¿Te conozco? –Dijo al verme – ¡ya te recuerdo! ¿No eras una investigadora?

–Cállate –susurre, intente reprimir el dolor de cabeza que estaba surgiendo –dame el maletín ahora.

–No lo hare –negó con la cabeza, tenía una voz infantil –me encargaron protegerla.

–Dámela.

–Con palabras bonitas nunca harás que te la de –el sonrió –de hecho me das curiosidad, ¿Por qué tienes mascara si eres investigadora? ¿Te llamas Toshiko no?

Sabía lo que estaba haciendo, no se lo dejaría tan fácil, me concentre unos segundos y luego intente expulsarlo afuera, algo quemo dentro de mi espalda y sentí como algo alargado estaba afuera de mi cuerpo, lo había logrado, pero tenía que mantener todo mi autocontrol para pensar en mis movimientos.

El no espero que diera el primer ataque, se lanzó contra mí y su cogerá desapareció, era demasiado veloz y fuerte, las navajas que me lanzaba eran rápidas y concisas, con el kagune me protegía, solo tenía un tentáculo pero con eso era suficiente. Tenía que pasar de la ofensiva a el ataque, con un salto me subí al techo del carro.

– ¿Por qué eres un ghoul Toshiko?

–No soy Toshiko –conteste y lo ataque con la kagune, el hambre se despertó en mi interior, quemaba pero la soportaría un poco más.

–Yo estoy seguro que sí, solo que tu cabello es castaño, me recuerdas al ojo parchado.

–Callate –en verdad me comenzaba a molestar, esquivo varios de mis ataques, lo estaba conduciendo contra el carro de forma que no lo quedara salida, parecía que él no se daba cuenta de lo que en realidad planeaba.

Una pequeña navaja se clavó en mi hombro, no había dolor, no podía sentirlo y eso me hizo estremecer, había olvidado que me cambiaron mucho, me trague los sentimientos y entonces saque la navaja de mi hombro esquivando una que me lanzo, luego yo la apunte directamente a su pierna coja, le dio en el blanco pero no se clavó, era una prótesis, por eso tenía esa molestia, apenas estaba aprendiendo a manejarla.

–Descubriste mi pequeño secreto –él se burló –es un poco molesta, ¡Conejo!

Mire de reojo a mi lado, Ayato tenía su máscara verdadera puesta y la capa color vino atado en la cintura, lucia imponente y nunca lo diría, de hecho lucia mayor y más experimentado, seguro que lo último era cierto.

–Déjame la pelea a mí –el me gruño –te necesitamos viva, aunque eso me moleste.

–Te ayudare –respondí.

–No lo harás.

–Puedo con los dos –encogió los hombros Suzuya infantilmente –no han logrado quitármelo.

–Todavía –Ayato corrió y le lanzo proyectiles con su kagune activado, yo me quede mirando de rodillas en el suelo, no sabía cómo había terminado en esa posición, pero ahora mi garganta quemaba, el kagune estaba todavía afuera y no lograba controlarlo del todo, sentí una mano en mi hombro y me aparte.

–Dejémoselo a el –era la voz de Hinami –necesitas carne.

–Eso no es cierto –me mentía a mí misma, pero no quería volver a ser débil.

–Tuviste suerte de manejarlo por este tiempo –ella suspiro, todavía veía la pelea de Ayato y Suzuya, eran rápidos.

–No quiero comer –me trague un sollozo.

–Lo sé, pero no hay opción, eres ghoul ahora y lo necesitas.

–Me odio –respondí, me levante con los ojos reteniendo lágrimas y lista para irme, me tenía que ir de aquí, no aguantaba el hambre y sabía que me saldría de control en cualquier momento.

–Adiós Toshiko, Arima te manda saludos –me grito Suzuya, me gire a verlo y le levanto la mano aún estaban peleando, pero me estremecí al escuchar el nombre de Arima quien fue mi mentor, no quería seguir escuchando a mi pasado, odiaba tener que pensar en lo que había abandonado todo por culpa de Aogiri en especial ahora que tenía hambre y todos mis sentidos no estaban a mi disposición.

–Come –Hinami me tendió una bolsa –sígueme, tenemos que correr.

Los gritos de batalla se quedaron detrás de nosotras y yo comencé a comer lo que estaba adentro, me sentía miserable y débil, después de cinco minutos encontramos un carro detrás de un callejón, ahí estaba el hombre que se suponía era mi compañero junto a Hinami y Ayato, lucia nervioso y me pareció cobarde.

–Suban –no tenía confianza pero seguí a Hinami en la parte trasera.

–Ayato nos alcanzara ahí –dijo Hinami – ¿otra vez cambiamos?

–Sí.

–Ya no tienes la Kagune activada –me dijo Hinami, no me había dado cuenta pero era cierto, podía sentir la sangre entre mi boca y su sabor dulzón, el dolor de cabeza volvió y con más intensidad, hice una leve mueca y mire a la ventana sin responderle.

Quite la máscara que todavía me cubría la mitad de la cara, estaba manchada de sangre solo que no se notaba por el color rojo del que estaba hecha, la arroje aun lado, nos detuvimos cuando estábamos enfrente de un edificio de color negro y arruinado.

– ¿A dónde estamos? –pregunte.

–En nuestro nuevo centro de operaciones –respondió el hombre débilmente e inseguro.

Era obvio que algo así pasaría, no entendía como me pude haber asombrado, los del Aogiri era muy listos, yo también, solo que estaba sola en esto y no lograba controlarme del todo, suspire, por ahora tenía que mantener la calma y fingir, no quería pertenecer a los ghouls y ya no podía volver a mi vida antigua, ¿Qué era lo que me esperaba?