CAPITULO 3 UNA RIVAL I
Saben hoy les diré algo que ya he dicho con anterioridad pero que ahora que estoy casada, es más difícil de conservar, como decía el día anterior los celos muestran inseguridad, ¿Dónde queda la confianza entonces?
Si uno esta inseguro de sí mismo y piensa que en cualquier momento esa persona que tanto amas nos abandonara, entonces ¿Dónde diablos quedo tanta confianza que se tenía uno en el otro? La verdad es que se vuelve más difícil de conservar, si cuando eres novio de una persona es un poco más fácil, por así decirlo, si eres posesivo como es mi caso pero normalmente no convives con esa persona las 24 horas del día, no la sientes tanto o más tuya cuando son simples novios…ese sentimiento de amor y de posesión a veces se vuelve más fuerte cuando el lazo es más grande.
Si confió en muchas personas, pero realmente saben ¿Cuál es el verdadero problema en matrimonios y a veces en noviazgos? ¿Cómo diablos tienes seguridad en ti misma cuando has sido invisible prácticamente toda tu vida para tu familia? La respuesta es…nunca sentirás seguridad si no comienzas a amarte a ti misma y no te importa la aprobación o amor de los demás, lo cual es muy difícil conseguir y yo…no…pude hacerlo pensé que con las terapias, pero…realmente no lo estaba haciendo…
H.G.P
Helga solo señalo la caja que yacía en el suelo, el rubio la tomo y mirando el contenido quedo sorprendido… -Helga
-¿Qué…qué diablos es…?
-Puedo explicarlo
-Más te vale…te escucho –Le miro con los brazos cruzados molesta por fuera pero por dentro se estaba quebrando
Arnold tomo la fotografía y la ropa interior que habia dentro –Lila me puso una trampa –Comento –Fue antes de casarnos –Arnold se acercó a la rubia para tratar de no comenzar una pelea –Ella estaba aquí esperándome…tú estabas en el hospital y…
-Ella estaba vestida así entonces –Dijo la rubia molesta señalando las cosas que Arnold tenía en sus manos
El asintió –Pero no pasó nada
-Eso es lo que todo hombre dice –Helga miro con asco en dirección de su esposo antes de dirigirse a la ducha –Así me has estado haciendo el amor que asco…no puedo creer que tú me…hicieras esto –Murmuraba ya con lágrimas en los ojos pero procurando que Arnold no la viera
-No, ¡Espera eso no es verdad! Entre ella y yo no pasó nada, porque yo…
-No me interesa ¿Acaso me dirás la verdad? Si no tuvieras nada que esconder me la hubieras dicho de inmediato pero no lo hiciste…. ¡Oh por dios! He vivido en un maldito engaño –Dijo la joven melodramáticamente
-¡Yo no me acosté con Lila!
-¡Yo no lo puedo saber!
-¡Confía en mí!
-¡¿Cómo tu confías en mí no?!
-¡Basta Helga, para tu información Lila me habia pedido a cambio de decirme dónde estabas, que me acostara con ella y después te dejara por ella! ¡¿Acaso lo hice?! ¡Ese día estuvo Gerald y mi familia de testigo, cuando ella y yo comenzamos a pelear, ella termino por enloquecer y mi familia tuvo que sacarla de aquí!
-¡Y la fotografía donde tú la besas con eso puesto! –Exclamo molesta -¡Es foto-shop ¿no?!
-¡No pero ella me beso!
-¡Y tú no pudiste quitártela de encima ¿no?!
-Helga por favor, me tomo de sorpresa y ni siquiera entiendo ¿Cómo diablos pudo tomar una foto? –Dijo el rubio confuso y molesto
-¡La verdad no te creo!
-¡Es la verdad!
-Se hace tarde, mejor me apuro –Dijo molesta ingresando al baño, dejando al rubio molesto y triste.
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En la hora del receso la rubia estaba algo más triste que molesta, se encontraba en una mesa apartada de su esposo y de sus amigos, solo Phoebe se acercó a ella.
-Hola Helga ¿Qué es lo que te ocurre?
-Nada Phoebs, solo quiero estar sola ahorita
-¿Porque?
-Tengo jaqueca, Phoebs
La oriental le miro inquisitoriamente, se dio cuenta de que Helga tenía algo más que solo jaqueca pero no quería incomodarla ni hacerla sentir más mal de lo que ya se sentía, así que opto por dejarla un rato sola –Bien.
En aquel momento ingreso a la cafetería una joven de cabello castaño y ojos de color verde fuerte, tez blanca, llevaba una coleta y un flequillo pequeño en la frente, una blusa escotada y una minifalda de color negra, la blusa era rosa, un suéter negro y miraba a su alrededor, ingresando con una gran seguridad. Los hombres claro necesitaban un vaso pues todos le miraban.
Arnold quien almorzaba no le prestaba atención, estaba ensimismado en la pelea que tuvo con su esposa que apenas notaba a su alrededor.
-Esa chica es tan hermosa –Comentaba Sid mirando a la joven con ojos de amor, Gerald le apoyo.
-Si es una chica realmente hermosa –Se escuchó un carraspeo detrás y el moreno vio a su novia –Pero no tanto como mi novia, mi hermosa princesa –Tomo a su novia rápidamente alrededor para abrazarla
-Si como no, más te vale que no andes mirando como todos, Geraldo
El joven se sonrojo al escuchar aquel sobrenombre que cierta rubia le habia puesto. –Bien
-Daria lo que fuera porque Paula se fijara en mi –Dijo el joven de nariz grande mientras daba un fuerte suspiro, sacando entonces por fin de sus pensamientos del rubio.
-¿Dijiste Paula? –Pregunto el rubio recordando aquel nombre
-¿Conoces a alguien con ese nombre, Arnie? –Pregunto el moreno mirando a su amigo tratando de descifrar
-Sí, cuando era un niño conocí a una niña que… -Se sonrojo
-¿Si? ¿Qué paso con ella Arnold? –El rubio no dijo nada, se sumergió un poco en su pasado cuando…
-¿Arnold? –El rubio levanto la mirada
Paula estaba frente a ellos, realmente entendió lo que decía Sid, esa joven estaba más hermosa que cuando eran niños, realmente era del tipo que siempre le gusto a Arnold, aunque fuera solo físicamente pues habia aprendido que por dentro no eran realmente como el esperaba.
-¿Paula? –Pregunto el solo para asegurarse que no confundía a la niña que conoció hace años con alguien más
-¡Si! ¡Vaya no esperaba encontrarte aquí! –Grito un poco más de lo debido y lo peor por la emoción se abalanzo sobre de él, provocando que este cayera de su silla junto con ella, claro que Helga escucho todo el ruido y observo cuando ambos jóvenes cayeron.
-Vaya, si…que sorpresa –Murmuraba el rubio rascándose la nuca nerviosamente tratando de separarse del abrazo de la joven pero ella seguía abrazándolo
-¡Si! No lo puedo creer
-¿Qué es lo que pasa? –Pregunto tranquilamente o eso quería aparentar la rubia de ojos azules
-Helga –Dijo el rubio levantándose y dejando a la castaña en el suelo
-¿Y…? –Dijo tratando de sonar normal
El rubio se acercó a su esposa –Ella es Paula, amor, Paula ella es Helga mi esposa –Dijo sonriendo
-¿Con que es verdad lo que escuche? –Dijo normal sonriendo -¿Te casaste Arnie?
-Si
-Bien pues felicidades y mucho gusto Helga –Dijo estirando su mano a la rubia quien no la tomo, aquella joven le daba un mal presentimiento, ella solo sonrió –Bueno espero que nos llevemos bien y…Arnie espero que nos podamos tomar un café y ponernos al día con nuestras vidas
-Claro –Dijo cortésmente el rubio sonriéndole algo que no le gusto para nada a la rubia
-Nos vemos
Gerald tomo de la mano a Phoebe para llevársela de ahí para dejar solos a los rubios, pues sabía que Helga no estaba del todo bien, estaba conociéndola y se daba cuenta que era más predecible de lo que nunca habia visto.
-Nos vemos en el salón, Arnie
El rubio asintió y se volvió hacia la joven -¿Ya terminaste? Puedo acompañarte hasta tu clase y…
-No gracias, aún sigo molesta –La rubia iba a retirarse pero una mano la detuvo.
-¿Porque? Te explique ya lo que paso ese día ¿Qué es lo que deseas escuchar entonces?
-La verdad
-Te la dije, mejor dime que quieres que te diga y te lo digo
-De eso no se trata Arnoldo
-¿Solo estas molesta por eso?
-Si
-Mientes
La rubia le miro molesta –Bien si te interesa tanto saber, también estoy molesta por esa tal Paula, ¿Qué diablos? Estoy más molesta contigo ¿Porque diablos accediste a tener una cita con ella, cuando eres casado?
-¿Cita?
-Claro ahora hazte el inocente, y en mi cara ¡Arnoldo! –Dijo ya muy molesta mirando al rubio furiosa -¡¿Cómo se te ocurre?!
-En primer lugar no grites amor, en segundo no es una cita y en tercer lugar es una vieja amiga que no veía desde niño.
-¡¿Qué diablos me importa si es tu amiga?! ¡No quiero que la veas!
-Vamos Helga yo…
-Hablo enserio Arnoldo, me divorciare de ti si lo haces –Sentencio la rubia realmente hecha furia mirándolo penetrantemente que el rubio solo pudo pasar saliva de milagro, se sentía como aquellos años cuando eran niños y la joven lograba intimidarlo realmente.
Ella salió de la cafetería dejándolo pensativo por lo que acababa de decir y realmente no quería perderla.
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El rubio iba camino a la casa de huéspedes, una vez más Helga lo habia dejado esperándolo, lo cual no lo entendía, le habia dicho la verdad de lo ocurrido con Lila pero al parecer ella no lo aceptaba o más bien no confiaba en él, aquello le dolía.
-¡Arnold!
El rubio se dio media vuelta, cuando ya estaba por subir el pórtico, entonces se encontró con Paula, quien venía corriendo detrás de él, al parecer.
-Paula ¿Qué haces por aquí?
-Solo quería saber ¿Cuándo te gustaría tomarte ese café? –Dijo la joven sonrojada
-Lo siento…yo…Paula…no podre
-¿Porque? –Le miro sorprendida
-Bueno es que ahora…soy un hombre…casado y pues…tu entiendes ¿Verdad?
La castaña le miro de manera comprensiva y puso una mano en el hombro del rubio –Claro que entiendo y comprendo perfectamente bien cómo te sientes, Arnold, tuve un nuevo bastante posesivo y desconfiaba mucho de mí –Aquello no hizo sentir bien al rubio, menos porque el habia sido el primero en ser así con la rubia –Pero Arnie no puede prohibirte que salgas con amigos, solo es un consejo, no es porque este molesta o porque te quiera ocasionar un problema con ella, solo es un consejo por experiencia propia y porque pese a todos estos años yo te sigo queriendo como cuando éramos niños –Arnold le sonrió dulcemente
-Gracias Paula
-Por nada Arnie y si necesitas de una amiga no dudes en llamarme –Saco una hoja y pluma –Este es mi teléfono, si necesitas algo no dudes en buscarme, Arnie
-Gracias
-Nos vemos –Se acercó y rápidamente le dio un cálido beso en la mejilla
-Nos vemos
Arnold no se percató que alguien observaba desde la ventana de la cocina; tal vez si lo hubiera hecho ese día no le hubiera tocado dormir en el sofá del departamento donde vivía con su esposa.
"Esto será más complicado de lo que pensé" El rubio estaba en el sofá aquella noche pensativo por todo lo que estaba pasando y por lo que habia provocado en la rubia "Sé que ella no es así siempre, pero…realmente me empieza a sacar de mis casillas" camino hacia la habitación y entonces vio a su esposa quien se habia quedado dormida con… "Hay Helga…sé que me amas y yo te amo a ti, ¿por qué rayos no puedes confiar en el amor que te tengo?" cerró la puerta de la habitación y se fue a dormir al sofá, pensó que era mejor darle su espacio un poco, para que se tranquilizara, al día siguiente esperaba que todo se solucionara después de la sorpresa que le tenía.
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Mientras tanto…
-¿Seguro que esto funcionara?
-Claro que si Lila, Helga nunca ha estado bien con su familia y al sentirse más sola, la haremos más vulnerable –Comentaba el pelirrojo –Ella estará al alcance de cualquiera…solo espero que no tenga más moscas por ahí a su alrededor…más que a mí –Dijo sonriendo
-Su exnovio tal vez…
-No él se ira de Hillwood, ya lo averigüe…pero tengo un sospechoso –Dijo mostrándole una fotografía –Quiero que lo apartes un poco de nuestro camino querida
-Lo hare
-Bien…espero que esta vez todo salga mejor. –Comenzó a reír maliciosamente –Al menos hemos logrado la primera fase…separarlos un poco uno del otro
"Pronto…pronto" pensaba feliz el pelirrojo mientras la joven reía a su lado.
Hola queridos lectores
primero disculpen he estado ocupada y ayer sin internet bien :'( pero aqui estoy ya :) con un nuevo capitulo que espero que les guste tambien ;D
muchas gracias por sus hermosos reviews :D lamento no agradecer personalmente a cada uno de ustedes pero ando a prisa pero lo hare en el siguiente capitulo :D
voten por su fic favorito y quieran que actualice :D
espero que les guste
saludos
