n.n ¡Hola! Gracias por leer ésta historia, agregarla a favoritos, a sus alertas y sobre todo gracias a quienes comentan, es importante para mí saber sus opiniones al respecto así que aprecio que lo hagan :3 ... setsuna17 gracias por tus buenos deseos!... también espero que te vaya bien y me alegra mucho que te gusten los capítulos, ¡gracias por comentar! ... woow, ¡cuidado con lo que deseas! aaw, eres bien cruel con Sasukito al decir esas cosas u.u muajajaja xD nos leemos pronto :3 ... Kunoichi2518 thank's! xD ... gusto en leerte de nuevo :3 ... GIZETLEO ¡por supuesto! la idea era esa ¬w¬ jajaja, gracias por comentar :D ... DaNiuchija15 aaw,, gracias por tus lindas palabras, me alegra que te guste,, see actualizo seguido porque a mí en lo personal me mata la intriga cuando leo una historia, así que pienso que todo el mundo es igual y subo capítulos seguido (casi siempre xD) ... karliss ¡bienvenida! Oh, me alegra tu actitud ^^ , pues, no tengo un calendario definido pero por lo general tardo entre tres y cuatro días o incluso menos :/ ... espero seguirte leyendo por aquí! :D

Gracias a todas de nuevo y ahora al siguiente capítulo... espero que les guste ^w^


Cap. 4

Sakura se removía entre sus sábanas, los recuerdos de la primera misión que tuvo como miembro del equipo siete la abrumaban y la tenían sumamente inquieta; cuando Tsunade les aseguró que era una tarea sencilla para que la pelirrosa se acostumbrara, jamás imaginó que las cosas dieran un giro tan inesperado… lo que había empezado como una tranquila misión de escoltar a un terrateniente hasta su aldea natal, se había convertido en una terrible emboscada por parte de ninjas renegados en busca del dinero y todo lo de valor que transportara el importante extranjero.

Flash back…

- Gracias Sakura-chan – agradeció el rubio mientras la pelirrosa curaba sus heridas más graves – pero ya me siento bien, ahora debemos ir por los que lograron escapar.

- Pero Naruto – trató de protestar la oji jade con preocupación al ver que aún no terminaba su trabajo – no es conveniente que…

- Naruto tiene razón – intervino el peli plata con tono serio, lo cual puso en alerta a los demás; después de todo Kakashi no es de los que se preocupan por cualquier cosa y el que haya cambiado su tranquila forma de hablar era demasiado extraño – debemos alcanzarlos antes de que la situación empeore.

- Es cierto – habló el pelinegro poniéndose de pie con algo de dificultad, durante la pelea uno de los enemigos quiso atacar por la espalda a la pelirrosa y Sasuke se interpuso, recibiendo así todo el ataque por ella.

- Pero Sasuke-kun – dijo preocupada la oji jade por el crítico estado del azabache, el ataque que recibió por su culpa había sido muy fuerte.

- ¿Sasuke-kun? – preguntó el oji azul, extrañado por la forma como su prima había llamado al azabache – ¿desde cuando es "Sasuke-kun"? ¿Por qué a mi no me tratas así?

- ¡No seas baka Naruto! – espetó la pelirrosa dándole un golpe al rubio y tratando de disimular los nervios – eres mi primo, no es necesario ese tipo de formalidad… además Sasuke-kun me ha demostrado que es un buen compañero de equipo, así que tal vez no sea tan malo tratarlo después de todo.

- Encantador momento – intervino el peli plata tratando de hacer reaccionar a sus alumnos – pero me temo que no es el momento adecuado, debemos irnos ya. Sakura, ¿crees que éste par resistan una pelea con los que lograron escapar?

- Si son cuidadosos y no malgastan mucho chakra – explicó la oji jade con calma – no tendrán problemas durante la pelea, ya curé sus heridas más graves y lo único que necesitan es un poco de descanso para recuperarse por completo.

- Suficiente para mí – dijo Kakashi – ahora debemos planear nuestro contra ataque.

- Tal vez si nos separamos podamos cubrir más terreno – propuso la oji jade luego de recordar que los enemigos se dispersaron por el bosque.

- ¡No! – exclamaron al tiempo Naruto y Sasuke, sobresaltando a la pelirrosa.

- ¿Qué les pasa? – inquirió la pelirrosa disgustada, creyendo que sus compañeros subestimaban sus capacidades de análisis y estrategia.

- No nos separaremos – dijo firmemente el rubio, con la mirada fija en Sakura. La pelirrosa abrió la boca para preguntarle a Naruto las razones de su negativa, pero su sensei la interrumpió; él ya sabía la razón y ahora no disponían de tiempo para historias y distracciones.

- No nos separaremos individualmente pero sí por equipos – ordenó Kakashi con autoridad – Naruto, necesito mantenerte controlado así que vendrás conmigo; Sakura, como ya te llevas mejor con Sasuke, ustedes irán juntos. Me encargaré de mantener a salvo al terrateniente.

- ¡Sí!– respondieron los tres ninjas y se dividieron de acuerdo al plan.

- Gracias, Sasuke-kun – dijo tímidamente la pelirrosa mientras saltaba entre los árboles junto al azabache – aunque no debiste arriesgarte por mí.

- Hmp – gruñó levemente el pelinegro con la vista al frente – aún no lo entiendes, ¿verdad molestia?

- ¿Molestia? – inquirió enojada la oji jade por el adjetivo que usaba el Uchiha con ella.

Sasuke se detuvo, haciendo que la pelirrosa parara su paso un par de árboles más lejos para girarse y verlo con gesto interrogante.

- Jamás me habría perdonado el que te pasara algo – dijo el azabache con voz ronca, dejando a Sakura atónita en su lugar mientras él se encaminaba de nuevo y se le adelantaba un poco – ¿vienes o debo llevarte? – preguntó el pelinegro con arrogancia y sonriendo de lado.

Fin del Flash back…

- ¿Qué fue todo eso? – se preguntaba a sí misma la oji jade desde su balcón, con la mirada fija en la enorme y hermosa luna llena; y es que el resto de la misión fue tan fácil como la Hokage lo había dicho, en cuanto encontraron a los ninja enemigos los derrotaron con mayor facilidad, pues la pelirrosa se concentró más para no ponerse en riesgo ni a ella misma ni a Sasuke.

- ¿También entrenas al amanecer Sakura-san? – preguntó un pelinegro de grandes cejas llegando al balcón de la pelirrosa.

- ¡Lee-san, me asustaste! – gritó molesta la oji jade, sintiendo su corazón latir con fuerza por el susto – ¿qué haces aquí a ésta hora?

- Entreno un poco – respondió enérgico el pelinegro.

- ¿A ésta hora? – pensó inquieta la pelirrosa, sin embargo ahora no se sentía con ganas de hablar y ese chico la asustaba un poco con sus rasgos físicos tan extraños y exagerados – yo… yo me iré a dormir, te veo luego Lee – se despidió la oji jade mientras entraba de nuevo a su casa.

A la mañana siguiente Sakura se dirigió temprano al hospital de Konoha, su misión había terminado y tenía que presentarse a una revisión de rutina como todos los ninjas; así que se levantó, se arregló con un traje informal ya que no era necesario que usara su vestimenta ninja y se apresuró a llegar al hospital, ya desayunaría algo allí.

- ¡Frentona! – saludó una rubia al ver entrar a la oji jade a la cafetería del hospital, hacía relativamente poco tiempo que se conocían, pero era más que suficiente para haberse hecho buenas amigas – ¿qué tal te fue en tu primera misión? ¿algo interesante que contar?

- No molestes Ino-cerda – respondió con fingido enojo la pelirrosa al ver el tono cómplice que usaba la rubia – tú misma me dijiste que Sasuke-kun no era de fiar, así que deja de insistir con lo mismo.

- Yo jamás dije eso – protestó con el ceño fruncido la oji azul – lo que te dije fue que si querías diversión sin compromiso él era una buena opción, pero que si se te acercaba no te fueras a ilusionar con algo serio; ¡pero en ningún momento te dije que sacaras corriendo al chico más lindo de Konoha!

- No tienes remedio – suspiró cansada la oji jade mientras se limpiaba la boca con una servilleta y se levantaba de su silla – es hora de irme, Shizune me espera.

- ¡Suerte con tu chequeo! – exclamó en voz alta la rubia cuando la pelirrosa se alejaba – ¡y no olvides lo que te dije: deja de alejar al chico…..!

- ¡Ino! – gritó molesta la oji jade por lo que su amiga gritaba a los cuatro vientos como si nada, es cierto que el azabache era atractivo, pero lo último que ella haría sería seguirle el jueguito a ese Uchiha.

Luego de su revisión, la pelirrosa salió del consultorio donde Shizune la había atendido y quiso dirigirse al despacho de la Hokage, la rubia de ojos miel le había pedido que la informara acerca de su desempeño en la misión; y aunque no se enorgulleciera de haber puesto en peligro a sus compañeros, debía ser honesta y admitir lo que había pasado frente a su maestra.

- Perdón – se disculpó la pelirrosa cuando sintió que chocaba contra alguien mientras caminaba, la costumbre que tenía de pensar en otra cosa mientras avanzaba la hacía estrellarse contra las personas últimamente.

- Es la segunda vez que te tropiezas conmigo – habló con voz profunda la persona con quien chocó la oji jade, haciéndola fijar su vista en él.

- Sasuke-kun – susurró avergonzada, después de todo él tenía razón, era la segunda vez que por ir distraída resultaba golpeándose contra el fuerte cuerpo del pelinegro – no fue mi intención.

- ¿Adónde vas? – preguntó el azabache al ver que Sakura se alejaba hacia la salida del hospital.

- ¿Te importa? – inquirió secamente la oji jade, pensó que el hecho de que ella se chocara contra él no le daba derecho de querer controlar sus movimientos.

- No realmente – respondió indiferente el pelinegro, encogiéndose de hombros – sólo quiero saber qué esperas para atenderme.

- ¿Disculpa? – dijo la pelirrosa comenzando a irritarse por la arrogancia con la que le hablaba el azabache.

- Tengo cosas que hacer y no puedo esperar todo el día por ésta inútil revisión médica – volvió a hablar el pelinegro, haciendo enojar más a Sakura.

- ¿Inútil? – dijo la pelirrosa al borde de perder el control de su ira – la última vez que viniste no me pareció que fuera tan inútil el tratamiento que te di; y durante la misión, tampoco vi inútil el hecho de haberte curado todas esas heridas.

- Hmp – gruñó el pelinegro con el ceño fruncido – pues si tenemos en cuenta que la mayoría de esas heridas me las hicieron mientras te protegía, era lo mínimo que podías hacer, ¿no crees?

Y eso fue todo, luego de escuchar eso el juicio de la oji jade se nubló por completo debido al enojo que hacía estremecer todo su cuerpo, ¿cómo se atrevía ese arrogante a sacarle en cara todo eso? ¡Se supone que son compañeros de equipo! Y lo que los compañeros de equipo hacen es respaldarse entre sí durante las misiones. Lo siguiente que se escuchó fue un gran estruendo, mientras todos veían a un pelinegro salir volando y estrellarse contra las sillas de la sala de espera unos metros más allá de donde estaba la pelirrosa.

- ¡Sakura! – gritó Ino asustada cuando llegó donde su amiga – ¿qué crees que haces?

- Irme de aquí – bufó molesta la oji jade mientras se daba la vuelta y se dirigía a la puerta.

- No tan rápido Sakura – intervino Shizune que recién llegaba, viendo al azabache incorporarse con dificultad y la expresión de infinito enojo de la pelirrosa.

Sasuke luchaba contra el sufrimiento que sentía al mover su molido cuerpo, casi podía oír su propio cuerpo gritar de dolor luego del gran golpe que le dio la pelirrosa, sin embargo él no estaba dispuesto a admitir eso, y menos aún demostrar el daño que la oji jade había causado en sus huesos. Por primera vez, su orgullo le había hecho pagar caras las consecuencias de sus actos; es cierto que cuando le dijo eso a Sakura su intención no era echarle nada en cara, sino recordarle que él se había arriesgado por ella y que estaba dispuesto a hacerlo las veces que fuera necesario con tal de que ella estuviera bien y lo aceptara… sin embargo las cosas se le salieron de control y ahora estaba más que seguro de que si Sakura no lo odiaba, ahora sí que debía aborrecerlo.

- Ino, llama algunos enfermeros para que me ayuden con Sasuke – ordenó Shizune sin quitar su mirada de reprobación con la pelirrosa.

- Claro – asintió la rubia mientras salía corriendo en busca de la ayuda.

- Tú Sakura, vendrás conmigo – dijo firmemente la pelinegra luego de asegurarse de que Sasuke se había levantado.

En ningún momento el Uchiha permitió que alguien le ayudara, su gran ego ya se había visto lo suficientemente herido (al igual que su cuerpo) como para permitir que lo compadecieran; aunque el dolor que sentía era inmenso, no tenía ni la más mínima intención de dejar que todo el mundo se enterara. Por su parte la pelirrosa, aún enojada, decidió ir con Shizune a regañadientes.

- Aunque más te vale que no me hagas curar al Uchiha – espetó la oji jade mientras pasaba por un lado del azabache que pese a sus heridas la miró con una sonrisa de superioridad en su rostro; en su interior, a pesar de sentirse apaleado por la pelirrosa, el azabache rogaba porque fuera ella quien lo sanara, así tendría doble beneficio: por un lado, se cobraría el golpe al verla molesta y sin otra opción más que atender sus heridas, lo cual la haría enojar y a Sasuke ya se le hacía divertido verla así; por otro lado, estaría rodeado de las atenciones de Sakura que con seguridad tendría que dedicarle un buen tiempo a dejarlo como estaba antes de mandarlo a volar… literalmente.

- Espérame aquí – ordenó Shizune mientras salía del consultorio y dejaba a la pelirrosa sentada frente a su escritorio.

Luego de que la pelinegra examinara a Sasuke, mandó llamar a Tsunade para contarle la situación y pedirle su opinión sobre lo que deberían hacer.

- No lo entiendo – dijo la Hokage cruzada de brazos – Kakashi me aseguró que se llevaban mejor y que tal vez Sakura tendría futuro en el equipo siete.

- Ya conoce usted el temperamento de Sakura y la forma de ser de Sasuke – dijo Shizune con una sonrisa nerviosa – es más que obvio que sus personalidades chocan entre sí.

- En ese caso – habló la rubia de ojos miel mientras ponía una expresión que le hizo pasar en escalofrío a la pelinegra – habrá que ayudarles… deja a Sakura a cargo de la recuperación de Sasuke.

- ¿Está segura Tsunade-sama? – preguntó inquieta Shizune, sin embargo ante la sonrisa torcida de la rubia sólo suspiró antes de ir a darle la noticia a la pelirrosa.

- Sakura – dijo Shizune una vez entró de nuevo donde la oji jade la esperaba – espero que estés más calmada. Probablemente no te guste mucho lo que tengo que decirte.

- No me digas que…

- Me temo que sí – respondió la pelinegra, anticipándose a la pregunta de la pelirrosa – y antes de que digas algo, son órdenes de la Hokage.

Mientras tanto, un pelinegro con varias fracturas y un intenso dolor que aún nadie se preocupaba por calmarle, se removía en la incómoda cama de la habitación que le asignaron. ¿Que nadie se iba a dignar ir a verlo? Definitivamente esa molestia sí que se había enojado en serio con él, pero aún así se las debía… y ya encontraría la forma de cobrárselas, de hecho podía usar eso a su favor para poder acercarse a ella, sólo necesitaba pensar bien su estrategia y calcular mejor sus movimientos para lograr cautivar a Sakura.

Por fortuna para Sasuke, la suerte estaba sin saberlo a su favor, pues en cuanto se abrió la puerta de su habitación, su oscura mirada se encontró de frente con los ojos de la persona encargada de curarlo y cuidarlo hasta que se recuperara por completo.


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