Gracias a los que leen y dejan comentarios. Este ya es el capítulo final de este fic, gracias a todos los que lo leyeron.
Disculpen por la tardanza pero, parece que mis musas se murieron o se fueron de vacaciones sin mí jajajajjaja, bueno, hasta luego ^^
Antano: XD pues este ya es el capítulo final…. Lo de Vi, pues esa era la intención desde un inicio. Jejejejeje
Inu-kyubi: Gracias Inu-Kyubi ^^ La intención era esa, que fuera casi seguro que Vi era Virgil jajajajaj
Innecesario…
Nero toma las riendas del primero, Trish del segundo y toma a Helen en sus brazos. Numto le da a Vergil el portafolio, le dice que se lo de a Dante. Ellos ascienden por los cielos, esquivan rocas encendidas que se esparcen por todos lados. Vergil lanza espadas azules para desviar o desintegrar proyectiles peligrosos.
Llegan a la costa, saltan para correr hacia las aguas, ven el yate de Lady. La cazadora al verlos se dice con una gran sonrisa:
— Dinero fácil. —
Nero es el primero en llegar, arroja a Dante como si fuera un costal de papas, Trish hace lo mismo, pero arroja a Helen. Vergil, aborda con calma. Lady sonríe al decirles:
— El transporte cuesta. — Vergil le dirige una mirada gélida. Trish camina hacia ella al decirle con una sonrisa:
— Todos iremos a partes iguales. — Lady le dice:
— Pero la mitad de lo que le pensabas quitar a Dante es mío. — Las dos se estrechan la mano, la rubia le dice:
— Echo. —
Nero siente un escalofrío, piensa:
— Que bueno que no son mis amigas. — Vergil cruza los brazos, sonríe malévolamente.
Lady pone en marcha el yate, se aleja a toda marcha de la isla que se ha comenzado a hundir. Dante comienza a reaccionar unas horas después. Escucha el sonido del motor, sigue recostado de espaldas, observa el cielo, el cuál comienza a pintarse de rosa y naranja. Siente a alguien más ahí, voltea a su derecha, ahí está sentado Vi, abrazando sus rodillas, con las ropas de Vergil que le quedan enormes, parece que está dormido. El cazador sonríe al sentarse.
— No estoy dormido. — Dante comenta:
— Sólo descansas los ojos. —
Vi no responde a aquello. Dante escucha los pasos de Nero, le dice:
— Caminar en silencio no es lo tuyo Kid. — Nero se defiende:
— Cállate viejo, no tengo la culpa que ya estés como esos viejitos que escuchan la energía correr por los cables. — Dante señala:
— Kid tú eres tan malgeniado que puedes escuchar la luz correr por los cables… — Vi y Dante ríen; aunque Vi, lo hace de manera discreta, moviendo apenas sus hombros.
El transcurso del viaje se va en calma, por así decirlo. Ya que Nero y Dante se pelearon durante todo el trayecto, se tiraron por la borda mutuamente en remeditas ocasiones. Lady casi los abandona a la mitad de la mar, de no ser por su parte del dinero de Dante.
Antes de llegar al puerto, el equipo de comunicación que el señor Takanaka, le dio a Dante suena. El cazador responde la llamada, incluso deja hablar a Helen por el intercomunicador. Trish se aproxima a Dante, le pregunta:
— ¿Ella es Helen Numto? — Dante niega con la cabeza, le indica:
— Es Helen Takanaka. — Los otros tres cazadores gritan al unísono:
— ¡Takanaka! — Vi deja salir una gran carcajada, le hace saber a los otros cazadores:
— Fueron contratados para rescatar a Helen Numto, por la misma Helen Numto, que era el demonio que debían dar caza; al cual ninguno de ustedes atacó en ningún momento.
— ¿Ustedes iban tras Numto? — Pregunta Helen al terminar de hablar con su padre. Trish, Lady y Nero han quedado petrificados, pues todo lo que hicieron fue para nada, no hay quien les pague, pues debieron matar al demonio que los contrató y no se enteraron de ese pequeño detalle.
Trish, Lady y Nero voltean a ver a Dante, pues es él único que recibirá su paga. Él pregunta:
— ¿Qué?… —
Dante ve a los tres cazadores irse sobre él. Cobrándole, por cosas que no tienen nada qué ver; como cobrarle por el aire que respira en ese bote. Después de las negociaciones, por no decir amenazas a Dante, llegan al puerto.
Helen baja corriendo, va a los brazos de su padre quien ya esperaba ahí. Dante baja, para entregar el equipo que le dieron. Sólo intercambian unas cuantas palabras. Después el señor Takanaka se marcha con todo su sequito.
Dante va por su motocicleta, la cual se había sido traída por el señor Takanaka desde el edificio donde está el helipuerto. Vi baja con un poco de esfuerzo, pues las ropas le quedan grandes, además el portafolios que está algo pesado; Lady le ofrece ayuda, pero él le dirige una mirada seria en manera de rechazo.
Dante toma de los costados a Vi, lo sienta en la motocicleta, le pone el casco al salir del puerto a toda velocidad. Lady salta de su yate en su moto, le dice a Trish que si la lleva; la rubia salta a la parte de atrás al arrancar. Nero les grita:
— ¿A dónde van? — Trish le responde:
— ¡Vamos a Devil May Cry a cobrarle a Dante! — Eso hace que el joven reaccione, si no se presura, ese par de arpías se van a quedar con todo el dinero, sale corriendo para conseguir transporte.
Vi nota que la motocicleta va más rápido de lo que debería, de pronto se detiene frente a un local con un letrero que dice "Devil May Cry". Dante le dice:
— Es aquí. —
Dante trata de ayudar a Vi a bajar, pero Vi se baja por su cuenta. Vi entra al local, mientras Dante va a guardar la motocicleta. Vi entra al local, lo observa, hay una torre de cajas de pizza en un rincón; va hacia el sillón, eso lo salva de ser aplastado por la entrada, cuando la motocicleta de Lady queda encima de los trozos de puerta.
Las dos cazadoras se bajan, sacan sus pistolas al comenzar a buscar a Dante. El cazador entra tranquilamente, las mira y les saluda. Ellas le apuntan al decirle:
— Danos nuestra parte del dinero. —
Nero entra sosteniéndose de la pared, pues llegó corriendo. Necesita recuperar el aliento. Tarda unos segundos, para que se una a las damas. Vi interviene, muestra el portafolio al decir:
— Numto le dejó esto a Dante. — Ve venir a los tres cazadores, así que lo lanza lejos. Así se salva de un altercado innecesario. Dante se aproxima, le agradece:
— Me salvaste de una Vi… — Dante sonríe. — O debo de decir Vergil. — Vi encoje los hombros al decir:
— Puedo recordar todo, pero aún no me siento como yo. — Dante le dice:
— Entonces cuéntame qué pasó, de otro modo no me lo vas a contar. — Vi asiente.
Vi toma asiento en el sillón; mientras Dante se acomoda en el piso frente a él, lo observa, disfruta verlo, pues se siente como cuando eran niños. Vi tose un poco, le indica a su hermano que lo deje de ver tan insistentemente.
Los otros tres cazadores han dejado de repartirse la paga y no le han dejado nada a Dante. A Dante no le importa, porque su hermano está de regreso. Los tres se aproximan, con discreción se acomodan cerca. Vi comienza a relatar:
— Después de escapar de Mundus, terminé muy herido. Caí de espaldas, no supe cómo o a donde, pues mis sentidos se apagaban. Vi un túnel con una luz al final, antes de que todo fuera negro. No supe cuanto tiempo pasó, estaba entumecido, escuchaba agua a mí alrededor, supe que estaba flotando en el agua. Entonces, alguien me sacó de las aguas y mi espalda reposó en la nieve. Mi vista estaba borrosa y perdí el sentido. Cuando desperté, estaba Numto ahí; me dijo que mis heridas eran muy graves, tanto que creía que jamás curarían, sólo había una opción. — Dante interrumpe con impaciencia:
— ¿Qué era eso Vi? — Vi le dirige una mirada severa antes de continuar:
— Los demonios, la ser parte de las sombras, su poder es mayor en la oscuridad; pero a los humanos no tienen la misma facilidad de sobrevivir en tal oscuridad. Mi parte demoníaca podría restablecerse, pero la humana no. Numto me señaló algo que escuché una vez, que el cuerpo de los niños humanos, se restablece mejor que el de los adultos. Numto me dijo, que si de día mi cuerpo tomaba la forma de la de un infante y de noche era como soy, entonces podría restablecerme por completo. — Dante cuestiona:
— ¿Cuánto tiempo pasarás así Vi?
— No lo sé… — Numto y Zack entran a Devil May Cry, el primero indica:
— Sólo este día o tal vez mañana. Pues Vergil ya está curado por completo. — Vi y los cazadores exclaman:
— ¿Qué? — Zack les explica:
— Numto curó a Virgil desde el inicio… pero… — Numto le suplica que no les diga la verdad. — Pero Numto es como un niño que no tiene con quien jugar, así que le mintió a Virgil, para que fuera su compañero de juegos. — Numto intentan justificarse:
— No es mi culpa, me siento tan solo. No tengo rostro propio. — Saca una cámara fotográfica. — Las cámaras no me fotografían, porque no tengo rostro. — Zack comenta:
— Es su gran frustración. —
El sol comienza a ponerse en el horizonte. Virgil aprieta sus puños, se levanta se súbito, va a tomar venganza, porque nadie lo tima. Espadas azules atacan a Numto, quien las esquiva mientras sigue lloriqueando por no tener rostro.
Las puertas del local de Dante caen, Virgil sale persiguiendo a Numto. Zack mira a los otros cazadores al decirles:
— Numto es a quien debían dar caza, si se lo cargan, obtendrán una jugosa recompensa… —
Zack no termina por decirles, pues los tres cazadores han salido a toda velocidad para ir por Numto. Sólo Dante se ha quedado en su lugar.
— ¿Tú no irás hermano de Vergil?… — Dante niega con la cabeza. — ¿Por qué?
— Numto me llevó a mi hermano, no tengo incentivos para herirlo después de ello. ¿Qué no es tú amigo? — Zack asiente. — ¿Por qué le dijiste eso a los otros?
— Numto es un idiota en apariencia, pero seres tan rastreros no dan un paso sin una razón. Él hace todo por diversión. No deberías fiarte de él, ni de nadie así. — Zack desaparece ante Dante.
Dante está muy feliz para preocuparse por ello. Decide pedir pizzas para celebrar lo ocurrido. Antes de que llegue su pedido, Virgil y los otros entran disgustados. Nero resopla:
— Maldito, desapareció. — Dante ríe al decir:
— No importa Kid. — Vergil le dirige una mirada gélida a Nero, le dice:
— Devuélveme a Yamato.
— ¿Y si no lo hago? —
Nero siente un golpe en el estómago, después ve a Vergil sacar a Yamato y la toma. Nero farfulla:
— Eres peor que Dante.
— No me compares con el cabeza hueca.
— ¡Oye! — Se queja Dante.
Así inicia una discusión y lucha, la cual da por iniciada una nueva etapa en Devil May Cry.
