Las TMNT y su historia no me pertenecen

4

Realidad incómoda

Despertó por el sonido del teléfono, abrió los ojos somnolienta, levantó el auricular

--¿Hola?

--Señorita—dijo la voz del recepcionista—su chofer la está esperando—entonces como un golpe fuerte, regresó a la realidad, miró a su lado, ahí estaba él, abrazándola, metido en las cobijas

--Eh…dígale que me siento mal que no podré ir


Inicio del Flash Back

--Ey, está el Gran Pez

--Mmm… no la conozco

--Es de Tim Burton, uno de mis directores favoritos, ven vamos a verla—señaló la cama, Don dudó un segundo

--No creo que sea prudente

--Por favor, no va a pasar nada—la tortuga la ignoró y se sentó en el suelo, la película empezó y ellos no hablaron.


--¿Estás llorando?

--…lo siento, es que me encanta—Don sonrió divertido—imagínate qué pasaría si los demás se enteraran…

--¡No te atreverías!—le lanzó un cojín que esquivó sin problemas, le sacó la lengua

--De pronto eres una combinación entre Rafa y Miguel Ángel

--Uy, esa si no te la perdono—saltó a la cama y comenzó a hacerle cosquillas

--No, no…--no podía ni hablar de la risa, las lágrimas de llanto se convirtieron en felicidad—ya, ya

--No, me ofendiste

--Basta—una pequeña brisa hizo que Don se separara, sin embargo seguía encima de ella, ya no había cosquillas, sólo se miraban, escrutándose. Fue por ambas partes que se acercaron y besaron. La madrugada pasó entre simples besos, simples pero apasionados. Ninguno de los dos iba a pasar a más, ni querían pasar a más

Fin del Flash Back


Se quedó mirándolo, se veía tan tierno, con su bandada morada entornando sus suaves párpados. Azu soltó un suspiro de fastidio, se levantó cuidadosamente para no despertarlo, se metió al baño, se desvistió y esperó a que la bañera se llenara

El agua tibia le cubría hasta el cuello. Cerró los ojos fuertemente y el agua a su alrededor comenzó a saltar a borbotones. A causa del ruido, no notó que Don se asomó, y al verla ahí, con su concentración en otro lado, se fue de aquel lugar.


Llegó a la guarida, escuchó la televisión encendida, el entrechocar de los metales entre Leo y Rafa. Soltó un suspiro, sabía que le iría mal

--¿Dónde estabas?—le preguntó Rafa apenas entró

--Eh…

--Si—Leo se adelantó—ya íbamos a salir a buscarte

--Donatello—todos se volvieron, Splinter estaba a la entrada de su habitación—tenemos que hablar—la tortuga obedeció cabizbajo

--No necesito ser un erudito para saber con quién estuviste—Don se sonrojó, se encontraba con la mirada baja, Splinter estaba arrodillado frente a él

--Sensei…

--Sólo—soltó un suspiro—encárgate de que tus hermanos no se enteren—Don abrió los ojos sorprendido

--Maestro ¿Me está incitando a mentir?

--No hay necesidad de mentir sino preguntan, Donatello—Splinter le abrió la puerta, la tortuga salió con la mirada en alto. Sus hermanos estaban en sus asuntos, y él se dirigió a su laboratorio


--¡No hay excusa!

--Lo sé, lo sé, voy para allá—Azu terminó de ponerse los tacones y bajó hacía la calle


--¿Qué haces cerebrito?

--Eh…trabajando—lo miró sorprendido, Rafa no entraba muy seguido a su laboratorio, casi nunca--¿Qué quieres Rafa?—Don el dio la espalda, en encontraba en su silla móvil, fue un segundo después que su hermano lo volteo, para que lo viera al rostro

--A mi no me engañas—tenía los dientes tan apretados que apenas y se le entendía—estuviste con ella ¿verdad?—Don se quedó congelado

--…

--¿Qué pasó?

--No te importa

--¿Perdiste tu virginidad?

--Rafael no es tu asunto

--Rafael—Leo había entrado al laboratorio ¿Qué tanto había escuchado? Nadie lo supo—tiene razón, no es tu problema


Azu pasó y bajó del taxi, y entró al estudio. No notó a unos hombres en la azotea de junto, uno de ellos presionó un pequeño aparato en su oreja

--Bishop, ha regresado


Gracias por leer