Hábito 1: Ser Proactivo

Crecer ha sido difícil, yes sir. La loca de mi madre se empeña en afirmar que he tenido la responsabilidad y el control sobre todo en mi vida. Exacto, igual que Obo contigo. Cada vez que intento responsabilizar a alguien de algo que en efecto hizo como "El profe de cálculo no explica nada", ya-te-imaginarás-quién ponía cara de "¿Segura?". Molesto, un hábito muy molesto el de ese tipo de personas.

La única forma de contrarrestarlas es atacar primero y fingir que creemos que tenemos el control de las cosas. Para eso hay que ser Proactivo.

Existen dos tipos de personas en este mundo, independientemente de cualquier otra clasificación de la que hayas escuchado hablar: reactivos y proactivos. Los que lloran y los que manipulan una situación adversa para que resulte en su beneficio.

Cada día hay por lo menos 100 oportunidades de elegir entre ser proactivo o reactivo. Cualquier día normal una paloma defeca sobre ti, los aldeanos no te pagan, un principito venido a menos te da comida casi rancia, tu hermana parte tu violín a la mitad y tu abuelo depravado te… sí, eso. ¿Qué harás al respecto? Marionette Version? .¿Reaccionarás violentamente o serás proactivo? La decisión es tuya, de veritas.

Las personas reactivas toman decisiones con base en impulsos, lo que es jarto divertido en el momento pero te hace sentir estúpido después. Las personas proactivas piensan antes de actuar.

Veámoslo con un ejemplo simple. Supongamos que tu marioneta de repente se entera de que su esperanza de vida se reduce cada vez que utilizas sus servicios. Se pone a gritar y a reclamarte y a hacer cosas que te provocan una jaqueca.

Decisiones reactivas:

-Dale con el violín en la cabeza.

-Lánzale un "Obo Missile" a la boca.

-Arrójala por un barranco.

-Vuelve a usar el modo marioneta.

Decisiones proactivas:

-Perdónala.

-Habla con ella y dile calmadamente lo que opinas al respecto y las razones por las que la situación debe seguir así.

-Ignórala y dale una segunda oportunidad.

-Vuelve a usar el modo marioneta.

—… ¡es casi como si le estuviera dando permiso para acabar con toda mi esperanza de vida!

¡Cállate y sigue leyendo!

ESCUCHA TU PROPIO LENGUAJE.
Generalmente puedes notar la diferencia entre las personas proactivas y reactivas por el lenguaje que usan. El lenguaje reactivo por lo común nos quita el poder y se lo da a alguien o algo. "Si ese estúpido se destapara los oídos, podría usar el Marionette Version". "Si viviera en otra ciudad, tuviera mejores amigos, ganara más dinero, no tuviera que salvar al mundo… entonces sería feliz".

EL VIRUS DE LA VICTIMITIS
Es horrible, es retrovirus, es altamente contagioso y existe. No se ha descubierto la vacuna. La gente infectada con victimitis piensa que los demás están en su contra y que el mundo les debe algo, lo cual no es cierto.

Sucede que por lo general los reactivos son muy susceptibles a la enfermedad. Además, los reactivos se ofenden fácilmente, culpan a los demás, se enojan y dicen cosas que después lamentan, se quejan y lloran, esperan a que las cosas les sucedan y cambian únicamente cuando no les queda otra opción. Mmh… como que me recuerda a cierto violinista rubio con ojos rojos que usa un sombrero con una pluma.

¿De quién estará hablando? —preguntó Hamel, como si en realidad no supiera.

PODEMOS CONTROLAR SÓLO UNA COSA
El hecho es que no podemos controlar todo lo que nos sucede. De hecho, no podemos controlar nada de lo que nos sucede. Lo único que podemos controlar mínimamente es cómo reaccionamos a lo que nos sucede, pero resulta ser que esto es lo importante. A menos, claro, que tu lado demoníaco se apodere de ti y comiences a atacar a todo lo que se mueva, lo que ocurre con una frecuencia alarmante.

¡Ah, al diablo! .¡Ya me harté! De todas maneras no servirá de nada el intentar guiarte, porque eres terriblemente reactivo, tu autoestima está por los suelos y eres incapaz de ser amable con los demás. Dudo sinceramente que puedas acabar con el horrendo ciclo de la caja de Pandora y librarte del estigma de ser hijo de Chestra. Venga, ni siquiera puedes vivir con eso. Acortaré todo esto. Sufriremos menos.

Suficiente, Flute…

No puedo. De verdad… no puedo.

Por si te interesa, la razón por la que no hay forma de que se detenga la lectura es porque el libro está maldito. Vas a enterarte de todo lo que tengo que decir, te guste o no. Si te molesta, oprime el pequeño botón de "Pausa" que está en tu frente (figuradamente hablando) y comienza a actuar como una persona decente y no como un perro. Utiliza tu autoconocimiento para alejarte de ti mismo y observarte, tu conciencia para distinguir lo que está bien de lo que está mal, tu imaginación para contemplar nuevas posibilidades y tu voluntad independiente para elegir.

O intenta el modo marioneta para detener esta charada ahora, que tal vez sería la conclusión a la que llegarías después de todo eso.

Hey, eso es buena idea.

Lástima que no funcionará. ¿Terrible? Por supuesto. No sabes con quién te has metido, músico de cuarta, porque puedo aplastarte con un patito de hule gigante cuando se me ocurra. O desafinar tu violín más allá de los límites de lo imaginable.

Incluso puedo robarte el sombrero.

¡Nadie toca mi sombrero! —clamó Hamel, mirando a todos lados, paranoico.

Pero no lo haré, porque puedo elegir ser proactiva y darte un respiro para que medites sobre lo horrible que es la reactividad. ¿A que soy genial?

Próximas atracciones:
En el siguiente capítulo lograremos ver más allá de lo evidente
y evitar que metas la pata más allá de los límites de lo sano, todo con
El Gran Descubrimiento. ¡Es como el chocolate, pero no engorda!