Todos los personajes y lugares le pertenecen a nuestra reina J.K. Rowling. Yo solo uso los personajes para crear esta historia.

Chicos yo no soy de pedir comentarios, pero me gustaria saber su opinion, reciba o no comentarios seguire publicando, solo espero alguien me diga si le gusta o no la historia besos gracias a los favoritos y las alertas besos.

Capitulo 4: Promesa

Más de un mes había transcurrido desde que la castaña había regresado a Londres, tiempo en que las pesadillas volvían cada día con más fuerza, se sentía mas y mas débil, en ese periodo de tiempo había decidido ocultase en medio del trabajo, pero el curso en Hogwarts comenzó hacia unos días, dejando una semana de plazo para que las escuelas llegaran al colegio que le traía tan amargos recuerdos.

Esa mañana se levanto pensando en los deberes a realizar, tenía su mente totalmente ocupada que no se entero cuando unos brazos fuerte apretaron su cuerpo ella levanto el rostro y observo unos tiernos ojos grises, con una hermosa sonrisa en el rostro, sin duda Sirius siempre había sido una persona con un gran atractivo, ambos al ser muy unidos había momentos en que las cosas se podían confundir y muestra de eso eran en ocasiones cuando se abrazaban o por las pesadillas de Hermione ella dormía con el, por suerte entre ellos no se podían confundir las cosas, ya que su pasado se lo impedía, aun recordaba el trato que ambos hicieron hacia ya algunos años.

Una hermosa joven de cabellos castaños estaba recostada en su cama, ella lloraba como si la vida se le fuere en ella, la realidad era que hacia unas horas había pasado el peor de los momentos en su vida. Cuando murió Ron ella creyó que simplemente, su mundo se derrumbaba, quería a ese chico como un hermano y le dolía su partida, lamentablemente no se pudo hacer nada, el murió por la causa en que todos creían, solo que la realidad era difícil de sobrellevar. Había pasado un año desde la muerte de su amigo, en momentos sentía que todo lo podría superar, ahora pasaba por esto, el momento más terrible de su vida.

Cuando inicio la guerra, ella sabia el riesgo que corrían sus padres, así que para evitar que ellos lloraran su muerte en el caso de fallar en la guerra, prefería que no la recordaran, ellos era los pilares en su vida así que los protegería aunque eso significara perderlos.

Por un año busco información de cómo revertir el obliviate, la biblioteca de los Black fue de gran ayuda, cuando reunió la información necesaria, hacia una semana tomo el valor para ir con sus padres. El viaje seria duro asi que Sirius la acompañaría.

El decirle a sus padres ya con sus recuerdos, que ella es su hija, la solución que tomo cuando les borro sus recuerdos fue verdaderamente complicado, de igual forma sus recuerdos no regresaron completos, ya que el hechizo fue tan poderoso que al revertirlo, solo alcanzo a dejarles claro que ella era su hija, mas sus memorias de su niñez, eran historia eliminada. Al principio ellos demostraron aceptar los hechos, lástima que al final solo fue una ilusión, hacia unas horas discutieron, ellos le dijeron a Hermione, que no la sentían como su hija, que sabían que lo era por haberle devuelto ciertos recuerdos, pero que ellos no la reconocían, no la habían tenido de bebe, simplemente ahora la tenían mayor, una sensación los invadía al ver a la joven, eso los hacía sentir mal, ya que a pesar del conocimiento de que ella era su hija no la sentían como tal, eso los llevaba a un vacio.

La joven sintiendo que su mundo se partía a la mitad, decidió revertir esa semana y desaparecer, ellos no la querían lo cual era comprensible, les había quitado la mejor etapa de ser padres, ahora lo mejor es que ellos fueran felices, aunque el mundo de la joven desapareciera.

En ese momento estaba devastada llorando sintiendo una gran tristeza, de pronto la cama se hundió a un lado de ella, la joven no se inmuto ya sabía quién era la persona a su lado, así que solo se dejo consolar, una mano se poso en su espalda dándole un poco de paz, minutos pasaron hasta que ella levanto el rostro, observo un par de ojos grises, viéndola con cariño, ella se acerco a él sentándose en sus piernas, apoyando su rostro en su pecho, la joven lloro pues el sabia la razón de su viaje, ella se desahogo hasta que no pudo sacar más lagrimas.

- ¿Qué paso?,- cuestiono el hombre, ya que después de devolverle los recuerdos a los padres de Hermione el regreso a la mansión Black.

- Ellos no me quieren cerca,- afirmo la joven, el merodeador solo la estrecho mas en contra de su cuerpo,- solo no entiendo el porqué, son mis padres.

- No es fácil para ellos, un día despertar y darse cuenta que tienen una hija mayor, de cual se han perdido los mejores momentos, de su vida, no la recuerdan diciendo su primer palabra, cuando dio sus primero pasos, Hermione debes comprenderlos, ellos te aman, pero no es lo mismo,- la joven bajo la cabeza sabiendo que su actuar era inmaduro, solo que le costaba entender como ellos podrían no quererla, tal vez lo hacían pero era extraño para ellos.

- Lo se,- respondió,- solo no comprendo, los amo siempre fueron mi motor de vida, cuando supieron que era bruja, ellos estuvieron felices, orgullosos pero ahora no pude recuperarlos, por eso espero que sean felices,- el merodeador la tomo del rostro y la miro a los ojos.

- Nunca estarás sola,- ella sonrió con melancolía.

- Seguro, primero Ron ahora mis Padres, Sirius no puedo ser feliz, no puedo hacer que alguien se quede a mi lado,- el hombre la callo.

- Yo siempre estaré a tu lado,- afirmo,- es una promesa,- dijo besando su frente,- jamás te abandonare, estaré a tu lado para lo que necesites, siempre.

- ¿Lo prometes?,- cuestiono la joven.

- Lo prometo,- ambos se abrazaron sellando su pacto.

La castaña recordaba que desde ese día, ella había cambiado una parte de su ser, pues sin sus Padres una parte de ella murió, por suerte hasta el momento el merodeador siempre habia estado a su lado.

- Feliz cumpleaños hermosa,- dijo el azabache, mientras apretaba mas a la joven, ella solo sonrió ya que había olvidado su propio cumpleaños,- olvidaste que hoy es tu cumpleaños,- más que una pregunta el hombre lo afirmo.

- Es por el trabajo,- el hombre negó.

- Hoy cumples 29 años, así que se debe de celebrar y no aceptare un no por respuesta, desde que llegaste no hemos podido ir a divertirnos, así que esta noche iremos a bailar,- el hombre le sonrió con coquetería.

- No crees que ya eres viejo, y no lo pregunto lo afirmo,- le dijo riendo, eso siempre había tenido Sirius, lograba alegrar el más oscuro de sus días.

- No importa mi edad, además sigo siendo un rompe corazones,- bromeo el hombre, la joven castaña no pudo negarlo ya que efectivamente era un bombón.

- Por supuesto eres muy atractivo, ya entiendo el porqué las mujeres del ministerio quieren matarme cada vez que te ven conmigo,- ambos rieron.

- Pero muñeca debes saber que solo mi corazón te pertenece,- le respondió mientras besaba su mejilla, ella sin demostrar lo nerviosa que la ponía el hombre, le devolvió el beso cerca de los labios.

- Gracias por los buenos deseos,- instantes siguiente la mujer camino hacia las escaleras, sin ninguna timidez, amaba jugar de esa forma con Sirius, él le había enseñado que puedes dejar de lado tus temores, y ser un poco más divertida, el hombre al verla de esa forma sonrió, era demasiado agradable ver que la joven tímida que había conocido, ahora era una hermosa mujer, sin ser vulgar o demasiado provocativa lograba que los hombres babearan por ella, eso era algo muy interesante, de admirar, con una sonrisa en los labios, siguió el camino que la joven tomo escaleras debajo de la mansión que era de su familia.

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La joven castaña estaba en su oficina, las lechuzas no dejaban de llegar, ella se sentía ansiosa, pues solo eran tarjetas de felicitación, algunas de lejos, personas de Bulgaria y Francia con quienes había trabajado, hasta Viktor había mandado un regalo, el nunca se olvidaba de ella, siempre un gran amigo, aun recordaba como el había sido de gran ayuda en su tiempo en aquel país donde vivía el joven mago, además no solo el su familia, principalmente su Madre le había brindado ayuda para que pudiera comenzar a ser una joven de sociedad.

El problema fue cuando el Búlgaro jugador de quidditch, quiso tener una relación con ella, lamentablemente nunca funciono nada entre ellos, a pesar de haberlo intentado, para su suerte el siempre se porto como un caballero y comprendió su negativa, aunque ella no explicara sus motivos, simplemente un gran amigo, con quien mantenía correspondencia.

La joven leía cada una de las cartas que les mandaban negando con cada felicitación, mientras revisaba todo una carta al abrirla lanzo fuegos artificiales sin duda esa era la felicitación de los gemelos. Cuando creyó que todas las cartas habían sido leídas, una estaba por debajo de todas, decía simplemente feliz cumpleaños, la joven la ignoro y continúo con sus labores.

La joven estaba nerviosa ya que dentro de unos días el torneo daría inicio, dentro del todo el mar de emociones de sus problemas personales, seguía siendo la misma de Hogwarts en ese sentido, siempre capaz, y sobre todo responsable, así que quería que todo saliera a la perfección, el evento le traía recuerdos, asi que de alguna manera disfrutaba estar organizando dicho acontecimiento, termino de leer un reporte donde se percato de algo que parecía que faltaba, asi que se levanto ya que debía hablarlo con Nott, al abrir la puerta venia leyendo el documento asi que nunca levanto la cabeza, solo hablo.

- Theo,- hablo la castaña,- necesito el reporte sobre la prueba dos del torneo, necesito que llames al encargado de comida de las serpientes y la junta con el domador de criaturas para las 3 de la tarde,- antes de que la joven levantara la cabeza, escucho una voz que creyo jamás volver a oir.

- Asi que ya te crees jefa ahora solo ordenas Granger,- la castaña levanto el rostro solo para toparse con los ojos grises de un joven que tenia años sin saber de su existencia.

- Disculpa,- hablo de manera formal ya que no se dejaría llevar por sus provocaciones.

- Me escuchaste ahora solo ordenas,- el joven bufo.

- En realidad no entiendo que haces en mi departamento ya que te recuerdo soy la jefa de este,- contesto sin temblor en la voz de manera firme.

- Solo por un tiempo,- afirmo.

- O simplemente podría aceptar la permanencia,- la joven miro a Nott que se veía nervioso,- tu solicitaste la presencia del Sr. Malfoy,- al ver que el joven Slytherin negó ella continuo,- en ese caso al no ser un caso entre departamentos es mejor que te retires,- la joven ordeno.

- Y si no quiero,- reto el rubio.

- En ese caso te aclaro que no te lo estoy preguntando, te estoy diciendo que te vayas, no vengas a hacer perder el tiempo y si tienen asuntos personales que arreglar, pueden hacerlo en un bar o donde mejor les parezca, ahora que si quieres que sea por la fuerza puedo llamas a los aurores,- aclaro la joven, hablando de manera lenta, y sin alterarse.

- Maldita sangre sucia no sé quién demonios te crees, no eres nadie solo tienes un patético puesto,- el rubio observo como la joven no se inmutaba ante sus insultos así que decidió esperar su respuesta.

- En verdad continuaras con tus insultos escolares Malfoy,- la joven dijo su apellido con burla,- ya supéralo, si soy una sangre sucia, impura no me merezco la magia que poseo, ya se todo tu repertorio, pero déjame decirte que no me interesa, asi que te lo volveré a decir, lárgate o llamo al jefe de aurores o mejor aun al jefe de seguridad mágica, que por cierto es un Black,- el rubio rodo los ojos,- ahora no me importa en cuanto tiempo te largues solo que cuando salga espero no verte mas, Nott necesito lo que te perdí y va esto para todos, si reciben visitas no tarden, el tiempo es oro además falta una semana para el torneo, ahora si a trabajar,- la joven observo a Malfoy, no podía negar que era atractivo pero seguía siendo un imbécil, así que dio media vuelta y entro a su oficina dejando a muchos sorprendidos por su forma de actuar.

Mientras tanto Draco estaba furioso pues esa sangre sucia no solo lo dejo en ridículo, también con la palabra en la boca, pero ya buscaría la forma de vengarse, en cuanto la vio entrar a su oficina Nott le hizo señas para que se fuera, a veces el rubio pensaba que su amigo podía mantener la calma mucho, el simplemente la quería hechizar, el joven dio media vuelta y se fue a su oficina. Estaba realmente furioso como era posible que esa le hablara de tal forma, era una don nadie, aunque claro era amiga del cara rajada y el ministro, de esa forma cualquiera podría llegar lejos, sin embargo el joven heredero de una gran fortuna tuvo que pasar por mucho para llegar a donde ahora se encontraba, metiendo en askaban a mortifagos, dejando que atraparan a muchos conocidos, al final todo había valido la pena, ahora era poderoso y su familia estaba libre. Tomo un pedazo de pergamino y le escribió a una persona que sabía lo vería en el momento en que el le dijera.

El día paso rápidamente el joven no se podía concentrar ya que estaba realmente furioso, esa castaña tenia una forma innegable de ponerlo enojado, eso nunca cambiaria, ahora quería sacar su furia, asi que cuando dieron las 8 de la noche fue al departamento de su amante de siempre esa noche no quería nada nuevo deseaba lo ya conocido y como quería salir no era extraño que la vieran con ella.

Toco la puerta con delicadeza, mientras esta se abría momentos después, en la entrada una joven de belleza impactante estaba frente a sus ojos, rubia con la figura espectacular, alta y simplemente hermosa, lástima que para Draco ella solo fuera útil para la cama, lo demás no le importaba, el puso su mano en la cintura de la joven para pegarla a su cuerpo y besarla con pasión. Después de sus muestras de afecto, ambos salieron a un lugar mágico para bailar, al llevar fueron llevados a un apartado para comenzar a bebe unos tragos.

Dentro del mismo lugar otra pareja entraba, el merodeador llevaba a la castaña del brazo, el se veía elegante mientras que ella simplemente despampanante, los hombres la veian con lujuria mientras, las mujeres observaba a Sirius con deseo. Ambos sonrientes fueron llevados a una mesa junto de la pista de baile, ambos comenzaron a beber copas de whiskey de fuego, en realidad esa noche querían divertirse, sirius siempre le habia mostrado lo mejor de la vida a la castaña, ella por eso lo admiraba, el hombre a pesar de lo mas triste que pasara siempre tenia una sonrisa. Ambos bebían y jugaban con sus copas algunos hombres coqueteaban con la castaña, mientras ella los ignoraba el merodeador hacia lo mismo, sus ojos estaban en la castaña solamente. Paso el rato hasta que el hombre se levanto para ir a baño, ella se quedo sentada mientras se concentraba en sus manos ya que algunos la intentaban invitar a bailar pero ella siempre se negó.

Por otra parte en la mesa de los rubios, ambos observaban la pista de baile, hasta que la mirada del chico se poso en la castaña veía como los hombres la intentaban seducir y ella siempre se negó, momentos despues vio que Sirius se sentaba con ella, ambos sonreían y coqueteaban, el rubio parecía incrédulo pues jamás pensó en ver a esa joven tan descarada. Tomo la mano de su compañera in saber la razón y la llevo a bailar, estaban entretenidos hasta que alguien llego hasta su lugar, toco su hombro y cuando observo a quien había interrumpido su baile sonrió de lado.

- Asi que es cierto,- mas que una pregunta era una afirmación,- crei que el rumor era falso, como pueden estar juntos,- la joven de cabellos castaños, los miraba con odio. Antes de que el joven hablara la rubia interrumpió.

- Hay querida en verdad te molesta,- hablo con burla,- en realidad no me interesa, tu desaprovechaste la oportunidad con Draco, ahora confórmate con un divorcio,- le sonrió la joven.

- Pero Daphne eres mi hermana,- la rubia sonrió.

- En realidad no me interesa,- la rubia se burlaba.

- Te das cuenta que solo te usa,- trato la castaña de herir a la rubia.

- No me interesa, así que deja de humillaste y largo,- la castaña antes de irse hablo.

- Se arrepentirán,- la pareja de rubios solo rio para después seguir bailando. La castaña sin extrañarse de la actitud de esos dos, se levanto con Sirius para irse del lugar. Mientras la mirada del rubio veía como se perdían entre la gente.

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La castaña y el azabache se sentaron en el sofá de la mansión, ambos fatigados por la noche, la joven se quito sus zapatos mientras el merodeador se quitaba el saco, ella subió sus pies a las piernas de este, mientras sonreía.

- Espero que tu celebración no se haya arruinado,-comento el azabache.

- Por esa discusión en realidad no me interesa,- ambos asintieron,- pero si quiero agradecer por preocuparte por mi,- la castaña hablo, esos dias eran de nostalgia para ella.

- Recuerdas lo que te prometi,- ella asintió,- eso siempre se hara, eres una de las persona mas importantes para mi, simplemente te cuidare,- ella lo abrazo mientras el sonreía,- eres un ser que deseo cuidar, no puedo decir que te quiero como una hija, porque ningún padre tendría deseos sexuales por una hija, pero si eres importante,- la joven se sonrojo,- que eres hermosa, cualquiera daría lo que fuera por estar contigo,- ella solo sonrio.

- Pero,- el la silencio.

- Se que no quieres romance solo diversión,- el repitió el dialogo de Hermione,- y como no pienso hacerte una mas de mis amantes, no intentare nada,- ella le beso la mejilla.

- Ademas me gusta lo que tenemos esta complicidad no quiero arruinarla,- el hombre la estrecho en sus brazos,

- Nunca arruinarías algo conmigo,- afirmo el merodeador, ambos se sentían felices uno a lado del otro, el sabia su pasado y por eso siempre la apoyaría. La promesa que el merodeador hizo siempre la cumpliría, pues la protegería de todo y de todos, aunque aveces tendría que protegerla de ella misma para que no se lastimara, el dio su palabra de merodeador y la pensaba cumplir.