Acababan de comer todos en la Madriguera, Scorpius se dirigió al baño, había dedicado el resto de la mañana en planear como conquistar a la Weasley junto con Fred y James. Era la hora, su plan debía funcionar; se mojó la cara con agua, iba a ser difícil, de eso no había duda, pero lo que habían ideado era infalible; se miró al espejo.
- ¿Por qué esa niñata se resiste a mis encantos?- se dijo para sí mismo mientras se repeinaba.- ¡Esa maldita Weasley sabelotodo! Con sus respuestas, su voz chillona, ordenando y mandando siempre...- en verdad Scorpius tampoco la aguantaba a ella, siempre tiene que quedar como el aceite, por encima de los demás, siempre quiere acaparar la atención de SU mejor amigo Albus, siempre tan orgullosa, paseándose por el Castillo cual pavo real, contorsionando las caderas, agitando la melena castaña al viento, con esos ojos azules que le asesinan con la mirada cada día...
- Tchsss.- alguien lo llamaba detrás de la puerta.- ¡Ya sube!- eran Fred y James; Scorpius salió del baño y empezaron el plan. Rose subía sola las escaleras, perfecto, caminó por el pasillo a oscuras hasta que James la asaltó cogiéndola en brazos y conduciéndola hacia una habitación.
- ¡¿Qué haces idiota?!- chilló ella mientras la metía en la habitación.
- ¡Ale tú también para dentro Malfoy!- dijo Fred saliendo de la nada y empujando hacia dentro de la habitación a Scorpius.
- ¿Pero qué hacéis?- gritó Scorpius mientras los dos granujas cerraban la puerta.
- ¡Feliz día de los inocentes!- se oyó decir desde el otro lado de la puerta a Fred y James.
- ¡Abrir inmediatamente!- gritó Rose golpeando la puerta.
- ¡Fred, James, no es gracioso!- dijo Scorpius.
- ¡Abridme por favor!- decía Rose.- ¡Qué sois mis primos!
- Weasley...- dijo Scorpius tocándola el hombro.
- ¡Abrid, abrid!- gritaba Rose.- ¿Qué quieres?
- Mira.- dijo Scorpius señalando algo colgado en el techo.
- No puede ser...- dijo Rose boquiabierta.- ¡Los matooooo! ¡Qué alguien me abra la jodida puerta que los mato!
- Sabes que no te van a abrir.- dijo Scorpius.
- La tiraré abajo.- dijo ella.- ¿Dónde está mi varita?- dijo mientras la buscaba sin encontrarla.
- No va a funcionar...- dijo él.
- ¿Pero es que tu sabes lo que es eso?- preguntó Rose alterada apuntando al techo con su dedo índice.
- Muérdago.- contestó el rubio.
- ¡No es un simple muérdago!- chilló Rose casi llorando.- ¡Es muérdago Weasley! ¡Mi padre lo vende en la tienda!
- ¿Y qué se supone que hace?- preguntó Scorpius como si no lo supiera.
- ¡Es un invento estúpido!- dijo Rose nerviosa.- se cuelga en una habitación y no puedes salir de ella si no se besan dos personas. ¡Dios, voy a morir en esta habitación!
- ¿Algo se podrá hacer, no?- dijo Malfoy fingiendo preocupación.- Habrá un contrahechizo o algo así, ¡venga Weasley! Tú te las sabes todas.
- ¡Te digo que no hay!- chilló ella.- ¡La ventana! ¡A lo mejor por la ventana podemos salir!
- ¡Estás loca! ¡Es un tercer piso!- dijo Scorpius.
- ¡Mejor una caída de tres pisos a tenerme que besar contigo!- dijo ella haciendo fuerza en la ventana, pero nada, estaba cerraba también. Rose desistió y se sentó en la cama.
- Solo es un beso.- dijo Scorpius.
- Ni en tus mejores sueños.- se negó Rose.
- Nadie tiene porque enterarse.- dijo Scorpius ofendido, esa niñata le sacaba de sus casillas.- además no lo voy a pregonar, ¡mi reputación caería en picado!
- Como si tu tuvieras de eso.- se burló Rose.
Malfoy tranquilízate... Tranquilízate- pensaba él- no la contestes, se amable, cíñete al plan...
- Pensemos en algo.- dijo Scorpius.- Para algo somos los mejores del curso, ¿no?
- De acuerdo.- respondió Rose, pero sabía que solo había una solución, se tendrían que besar o el encantamiento no se rompería. Besar a Malfoy, no besarle… Gotitas de sudor la empezaban a caer por el cogote, ¿era impresión suya o había ascendido vertiginosamente la temperatura de la habitación?
Scorpius pensaba- ¿Cuánto tiempo más tiene que pasar para que la idiota esta se de cuenta de que no hay otra salida que besarnos? La miró, estaba sentada en la cama pensativa, la observó más detenidamente, vio como fruncía el ceño y como movía los labios, parecía que hablaba sola y eso le hizo gracia, esa chica estaba loca.
Estuvieron más de una hora sin hablar, Scorpius estaba desesperado e iba a decir algo cuando ella se le adelantó.
- Está bien.
- ¿Está bien qué?
- Que nos besamos.- dijo Rose y añadió.- pero solo para salir de aquí.
- Me parece bien.- dijo Scorpius emocionado, ¡por fin se había decidido!
- Y si se lo cuentas a alguien te mataré.- dijo ella mientras se levantaba, Scorpius también se levantó.
- Lo mismo digo pecosa.- dijo él poniéndose en frente de ella.
- Bueno pues...- Rose se quedó parada, Scorpius se acercó para besarla, giró su rostro pero...- ¡espera, espera!
- ¿Espero a qué?- dijo mientras Rose se apartaba mucho.
- No puedo.
- ¿No puedes qué?
- ¡Qué no puedo hacerlo!- dijo ella nerviosa.
- ¿Por qué?
- ¡Porque no!
- ¡Explícate!- exclamó Scorpius desesperado.
- ¡Es que no quiero tener mi primer beso con el chico al que más odio!- explotó Rose.- Ale... Ya lo he dicho.- se estaba poniendo roja.
Scorpius se quedó callado, no sabía si reírse de ella o no hacer nada, era como si le hubieran clavado un puñal en el corazón con esas declaraciones, "el chico que más odio!" já, ¿pero quién se creía esa sabelotodo?
- ¿Nunca has besado a nadie?- dijo sonriendo.
- ¿No me has oído o eres tonto?
- No te pongas así, no es para tanto.- le trató de calmar él, la apuesta, 15 galeones, se repetía en la cabeza.
- Eso lo dices porque tu has besado a muchas chicas.- dijo ella.
- Baaaah no importa.- dijo acercándose.- además ninguna es tan interesante como tú.- rió por dentro, ¿cómo podía mentir tan bien? ¡Era como si lo dijese con sentimiento y todo!
- ¿En serio?- dijo Rose, su corazón sin saber por qué, latía a mil por hora.
- De verdad.- Scorpius se puso enfrente de ella.- te juro que no le diré a nadie nada si no quieres.
- Nada de nada.- dijo ella envelesada, nunca antes había estado tan cerca de un chico.
- Ven...- dijo Scorpius acercándose a su rostro, le inclinó suavemente la cabeza, giró su cara, pudo notar el aliento de la Weasley muy, muy cerca, y la besó. Un beso que tal vez duró unos segundos, segundos que se hicieron horas, meses e incluso años, años llenos de momentos, momentos que han pasado juntos, juntos en Hogwarts, donde se conocieron, donde un lazo los unió, son enemigos pero inevitablemente también son amigos. Ambos dejaron atrás los celos y la envidia y ahora, mientras se besaban, solo podían recordar buenos momentos juntos; Rose recordó una clase en la que se quedó en blanco durante primer año y Scorpius le chivó las preguntas. Él recordaba como ella lo había defendido una vez en segundo cuando unos alumnos de sexto lo llamaron sucio mortífago. Recordaban discusiones, a ambos en el fondo les gustaba discutir, era la única manera de pasar el tiempo juntos.
- Ya vale, ¿no?- susurró ella bajando la cabeza, estaba roja como un tomate, se separó de él y fue hacia la puerta. La abrió, el encantamiento se había roto, salió hacia su cuarto muerta de vergüenza y dejando a Scorpius de pie en el cuarto debajo del muérdago, poniendo en orden sus sentimientos hacia la Weasley.
