Cuarto principio:
La mejor defensa para un Reino es dejarle claro a los villanos quién es el que manda

Bright y Lumi entraron al laboratorio, en donde Flurry ya los estaba esperando. A pesar que su primo le dijo que se pusiera cómoda y se sintiera como en su casa, ni loca se iba a atrever a tocar una sola cosa en ese lugar. (En serio, con sólo estar parada ahí corría el riesgo de activar algo capaz de destruir toda la vida en Equestria).

—Ey primis — dijo ella alegremente. — ¿Cómo están las cosas en el mundo de la superficie? ¿Sigo siendo la más buscada del Imperio Cristal o mis padres ya se calmaron?

—Sólo digamos que la única razón por la que no ha venido ningún equipo SWAT a detenerte es porque saben exactamente dónde estás – dijo Luminositè con indiferencia.

Flurry no discutió más, claro, sus padres, tíos y 'abuelitas' estarían furiosos pero todavía tenían algo de sentido común al no acercarse ahí.

—Bueno, qué ironía: el lugar más peligroso del mundo es a la vez el más seguro — se rio para sus adentros Flurry. — ¿Qué es lo que puedo y no puedo tocar chicos?

—Tranquila, todas las armas tienen un sistema de seguridad que sólo permiten que Lumi y yo podamos usarlas — dijo Bright comenzando a avanzar seguido de Flurry y Luminositè.

—Ajá, pero habilitamos los túneles que usamos para movilizarnos por toda Equestria para que puedas seguir con tu travail de justicier — dijo Lumi indiferente. — Diviértete.

—¡Genial chicos, gracia! Es como lo escribieron en su manual, ¿no? Sin importar lo que pase un héroe hará todo lo posible para cumplir con su deber o algo así — dijo Flurry.

—La norme es un poco diferente pero ya qué. En fin, je te recommende que resuelvas tus asuntos con tes parents le plus vite possible — dijo Luminositè.

—¿Por qué, te molesta tenerme aquí? — Preguntó Flurry entre dolida y confundida.

—Non, pero tengo entendido que es lo que se supone que es lo que diría un amigo en una situación como esta — dijo la chica como si nada. — Aunque esté medicada no creo que nunca pueda entender del todo las reacciones empáticas.

—Lo importante es que tenemos todas las comodidades y comida como para un mes — explicó Bright. — Espero que te sientas cómoda aquí primis. De momento eso, ¿no?

Lumi asintió y entonces Bright le mostró a Flurry una cama en un rincón, junto con una mesita de noche, una lámpara para leer y su armario de tesoros: muñecos, cómics, etc.
Flurry soltó un gritito de satisfacción y se puso a deshacer sus maletas, no mucho: su cepillo dental y un par de pijamas de súper héroes, sus predilectas. Los dos chicos levantaron una ceja ante esto pero prefirieron no decir nada y se fueron cada quién a su rincón de laboratorio para encargarse de sus respectivas cosas. La joven Princesa Geek de todos los Cómics sonrió tímidamente y abrió su armario en busca de una buena lectura.

Entonces Lumi apretó un botón en un control remoto olvidado en una mesita.

Una de las paredes de acero se movió ligeramente revelando lo que parecía ser un muestrario de telas de diferentes patrones y diseños. Escogió uno de un alegre diseño floral y con la ayuda de unas tijeras (que por alguna razón parecían emitir una especie de brillo sutil) cortó un pedazo que le pareció satisfactorio. Miraba el trozo de tela con fascinación casi hipnótica y lo acarició varias veces perdida entre los patrones florales.

—E insisten que no es la hija biológica de Rarity — murmuró divertida la joven alicornio.

Flurry entonces pasó su atención hacia Bright. Su primo dirigía a sus enormes soldados de metal, del doble del tamaño de un poni, para acomodar y soldar grandes piezas de acero alrededor de una estructura del mismo metal y un montón de cables y cosas extrañas.

—Y supongo que si lo suyo fuera la magia sería igualito a la tía Twilight.

Entonces Luminositè apretó un segundo botón de su control remoto y del suelo emergió una visión de pesadilla.
Como estaban vinculados desde su nacimiento, Flurry era la encargada de manejar el Corazón de Cristal, así pues era una Guardiana de Equestria. Por eso su madre se había asegurado que se aprendiera una lista de los potenciales enemigos del Reino; por eso reconoció de inmediato a la pobre criatura inconsciente sobre lo que parecía ser una camilla de hospital, incluso estaba conectada a varios aparatos que medían sus biométricos (que de paso estaban increíblemente bajos). Pero lo que alertó a Flurry fue que ella respiraba con dificultad y que estaba asegurada por fuertes grilletes de acero. Su nombre era Catrina, una hechicera gata muy poderosa quien secuestraba a seres de todas las especies y así extraerles su fuerza vital y de este modo mantener sus poderes oscuros y la juventud eterna. Ella fue la maestra de Tirek, pero él se limitaba a robar la magia de los seres vivientes, jamás cruzaba la línea de extraerles toda la vida. Catrina sí y vaya si lo disfrutaba.
Ella sola había aterrorizado incluso a los temibles Changelling en la época de Chrysalis junto con Grogar, casi todos los villanos mantenían una distancia prudencial. En la proyección mágica creada por su madre, la tal Catrina se veía temible e intimidante rodeada de un aura de poder oscuro; sin embargo ahora tenía varias quemaduras en su cuerpo y hasta zonas sin pelaje. No estaba delgada, pero eso era por las bolsas de suero que tenía conectadas a su cuerpo.

—¿Qué demonios? — Dijo Flurry asustada.

Ni Bright ni Lumi le respondieron, estaban demasiado ocupados en sus respectivas tareas.
Lumi entonces se relamió los labios y fue ahí cuando Flurry detectó la chispa de locura que había visto hacía cinco años cuando los dos niños lucharon contra Grogar. Sintió un escalofrío, y tenía razón.

Luminositè se acercó a Catrina y con un pequeño objeto de color negro del cual salió una pequeña chispa de electricidad y lo colocó sobre el cuello de la hechicera gatuna.

La gata soltó un horrible chillido al despertar.

—Bonsoir mon chat, ¿qué tal dormiste?

Catrina sollozó en desesperación.

—Tuve un sueño maravilloso… un sueño en donde jamás se me ocurrió meterme con Equestria… un sueño en donde…

—Sí, sí, je comprends — dijo Lumi con calma. — Pero mira el lado bueno, como tenemos una invitada y porque tus biométricos indican que no vas a aguantar mucho más, hoy es el día en que volverás a tu casa.

Catrina sintió un horrible escalofrío ante el tono aterciopelado de la joven.

—No te creo — dijo ella temblando de la cabeza a la cola.

—No me creas, igual no gano nada engañándote — dijo la joven. — Un último invento y ya.

—¿Por qué no me matan y ya? — Suplicó ella.

—Non, tenemos mucho respeto por nuestras mères — dijo Lumi. — Y hay una línea que no cruzaremos.

La gata seguía temblando mirando fijamente a la joven unicornio, esto era el colmo. Había escuchado los rumores de que ellos habían derrotado a Grogar pero lo creía imposible, y ahora estaba atrapada y completamente a su merced luego de una cortísima batalla en donde ellos se limitaron a apretar un botón. Acto seguido vio una luz cegadora y cuando abrió los ojos estaba atrapada en ese lugar en donde pasó las siguientes semanas siendo electrocutada, quemada, atacada con ondas sónicas que hicieron sus ojos y oídos sangrar, aplastada por enormes máquinas de acero y quién sabe cuántas cosas más. En varias ocasiones les suplicó que terminaran el trabajo pero ellos decían que era una línea que no iban a cruzar, acto seguido seguían con sus experimentos del demonio.

—Por favor no…

Lumi la ignoraba, en su lugar tomó el pedazo de tela y le aplicó electricidad con el tazer. La tela se puso rígida como una barra de acero y ella la sopesó en sus cascos, luego se colocó la máscara de la muñeca activando así su traje.

—Esta es mi tela más reciente, las nano-máquinas reaccionan a la electricidad haciendo que ésta se ponga rígida de inmediato, tanto como el acero. O al menos eso espero, para ver si estoy en lo cierto estás tú.

Catrina tembló de nuevo.

—Por favor mátame — lloriqueó la felina.

—Que no.

—Por favor…

—El último experimento, es una promesa — dijo ella. — En serio, si te quedas mucho más terminarás por hacer que crucemos la línea. Eso sí, cuando vuelvas a casa te recomiendo que te tele-transportes o algo porque dudo mucho que después de esto puedas volver a caminar.

—¿QUÉ? ¡NO, ESPERA!

Ante la horrorizada Flurry, Luminositè comenzó a propinarle brutales golpes a las patas de Catrina que se retorcía y suplicaba perdón. Al cabo de un momento Bright perdió la paciencia.

—Maldita sea, ¿podrías hacer un poco de silencio? Tengo que concentrarme aquí y no quiero volar medio laboratorio. Cállala.

—Excuse moi — dijo entonces Lumi tomando otro control remoto y activando una pared de cristal hermético que aisló su parte del laboratorio de los ruidos.

Flurry miró horrorizada a Bright.

—¿Cómo es que esto no te molesta?

—Me molesta, ¿no le acabo de pedir que me dejara trabajar? — Preguntó él.

—¡Sabes a lo que me refiero! ¿No ves que están torturando a alguien frente a tus narices?

—Ah — explicó el muchacho. — Sí, Lumi es del tipo de sociópata que disfruta con el sufrimiento pero te aseguro que su fin último no es la tortura sino la investigación. Está probando su invento y aprovechando a dar rienda suelta a sus necesidades para no perder el control y atacar a un inocente.

—¿No se supone que está medicada? — Preguntó Lumi.

—Sí, pero a veces los fármacos no son suficientes, y aquí entre nos no siempre nos los tomamos. Embotan nuestro genio.

Flurry miró sin entender a su indiferente primo.

—¿Y no te molesta su sufrimiento? Y un minuto, ¿tú estás medicado también?

—Primero, el sufrimiento ajeno me da igual, siempre me ha dado igual— dijo Bright con sinceridad. — Y segundo, sí, los doctores a los que me lleva mamá dicen que yo también tengo algo de sociópata.

—¿Ah?

—Sí, también me parece exagerado. Mi teoría es que mi inteligencia es tanta que ocupa el espacio que en cerebros normales corresponde a la empatía. Me da igual.

Entonces volvió a su trabajo haciendo que Flurry se decidiera a arreglar las cosas con sus padres lo antes posible y salir de ese lugar. Quería mucho a su primo y sabía que siempre podía contar con él; lo quería tanto que olvidaba lo que Bright era en realidad.

Las cosas fueron bastante incómodas para Flurry entonces, pero ni el uno ni la otra tenían el tiempo para ella, estaban como hipnotizados en sus respectivos trabajos. Entonces los dos terminaron con lo suyo.

—¿Y cómo te fue? — Le preguntó Bright a su amiga.

—Esta cosa se supone que fuera tan fuerte como el acero — dijo Lumi examinando la barra. — Pero con el castigo que estaba recibiendo la minina una barra de acero se hubiera roto, pero esta cosa sigue como si nada. Volveré a revolucionar la industria.

—Pero recuerda cortarme un poco a mí — dijo Bright. — ¡Ya tengo más de mil ideas en proceso!

Se dirigieron a sus respectivos ascensores.

—¡Que descanses Primis!

—Nos vemos en la mañana — se despidió la francesita.

Flurry señaló a lo que quedaba de Catrina.

—Oigan, no me puedo quedar tranquila con esa en ese estado.

—Oh, mon erreur, se lo prometí después de todo — dijo Lumi. — ¡Z-Bots!

Las máquinas tomaron la camilla y se la llevaron por uno de los tantos túneles que conectaban el laboratorio con toda Equestria.

—Ahora sí, descansa.

Y Flurry se quedó ahí, temblando.

—En serio espero que se les pase el enojo pronto. Esos dos… urgh…


Montaña desconocida:

Aquella era una cordillera de pesadilla, habitada por absolutamente nadie; ni siquiera las bestias más peligrosas se atrevían a hacer sus hogares ahí con la obvia excepción de las Descarnadas Alimañas de la Noche; pero esas cosas no se sabía si se les podía llamar seres vivientes o qué.
Pero extrañamente entre las tantas cavernas vacías había una en particular que estaba iluminada y con música animada. Y en el interior, lo impensable: una alegre cantina donde sólo la escoria más baja y temible del mundo entero se reunía a hablar sobre sus recientes conquistas, victorias menores e incluso derrotas. Desde la Reina Porccina de los cerdos y su hija Crystal, Crunch señor de los Perros Diamante, Ahuizotl, Tirek, entre otros; atendidos por otro de su misma calaña: Squirk un enorme calamar que con sus múltiples tentáculos servía las bebidas y tirano de un imperio submarino.

Entonces la música en la cantina se calló de repente cuando Catrina entró de golpe. Todos retrocedieron con prudencia, menos Tirek que saludó muy animado a su maestra y le ofreció un asiento junto a él mientras todos murmuraban a su alrededor.

—Lady Catrina, ¿cómo ha estado? ¿Ha conquistado muchos Reinos últimamente? ¿Sigue consumiendo fuerza vital, o?

Entonces Tirek cerró la boca al ver el collar plateado que la gata tenía en el cuello, uno igualito al suyo. Squirk entonces se acercó.

—Este… ¿qué le sirvo, Lady Catrina?

La gata gimió y señaló el cóctel firma de la casa en su menú: un 'Equestria nunca más' una bebida inventada por Squirk diseñada para todos los que tenían el monstruoso valor de intentar conquistar la tierra de los ponis. Fue creada en los tiempos de Twilight Sparkle y sus amigas para ayudar a los villanos a olvidarse de la vergüenza de ser derrotados por cursilerías como la Magia de la Amistad o del Amor, pero no había ganado popularidad hasta que Bright y Lumi se comenzaron a hacer cargo de los villanos. Luego del encuentro la bebida era muy apreciada por los malos que intentaban desesperadamente matar neuronas para no revivir los horribles momentos en el laboratorio de los pequeños monstruos. Muchos habían atacado el Reino de Equestria por pura curiosidad, no pudiendo creer que dos niños de diez años habían derrotado a Grogar, y el resultado era lamentable. El único que había salido más o menos bien parado era el Príncipe Edgar de los pingüinos pero porque los chicos todavía tenían a Catrina como sujeto de pruebas, él no les hacía falta.

Squirk se puso tentáculos a la obra: en un gran tarro mezcló un vaso de vodka, otro de gin, otro de aguardiente, un frasquito de alcohol medicinal y finalmente un poquitín de whisky blanco diluido con unas gotas de soda. Y al igual que muchos antes que ella, Catrina vació el tarro de un trago y golpeó la barra con sus garras. Squirk se apresuró a preparar otro, reconocía un espíritu destrozado cuando lo veía; y es que a todos los que terminaban en el laboratorio de Bright y Lumi se les rompían sus huesos hasta quebrar sus espíritus. Algo horrible en verdad.

—Es una suerte que todavía tenía un par de prisioneros a los cuales tomarles su energía vital — sollozó Catrina. — De lo contrario ni hubiera podido venir aquí, ¿se imaginan arrastrar una silla de ruedas hasta acá?

Soltó una horrible carcajada que paulatinamente se convirtió en un llanto desconsolado. Nadie dijo nada, de nuevo esa escena era bien conocida en el lugar. También era cada vez menos común, ya nadie se atrevía a acercarse a Equestria pasados los primeros dos años, pero igual estaban familiarizados con el sentimiento.

—Al menos me queda el consuelo que esas armas funcionan a la perfección — dijo Catrina tomándose el cuarto de los tarros. — ¡COOPERÉ AL DESARROLLO DE LA CIENCIA PONI, SALUD!

Tirek puso torpemente la mano en los hombros de su maestra en un intento de calmarla.

—El día de la batalla contra Grogar estuve seguro de algo: cuando esos dos crecieran serían los más temibles de todos nosotros.

—¿Por qué se desperdician entonces sirviendo a las fuerzas del Bien? — Se aventuró alguien. — Si quisieran ya hubieran podido conquistar Equestria y quién sabe cuántos Reinos más.

La Reina Porccina gruñó.

—He escuchado que no lo hacen porque para ellos es tan sencillo que no tienen interés en hacerlo.

Chrysalis suspiró.

—Esos dos están al nivel de Grogar…

—Peor, lo lograron derrotar, ¿no es así?

Siguieron discutiendo, cuando entonces todos se congelaron al sentir una energía muy familiar flotando en el ambiente.

—Hablando del diablo — dijo Squirk poniéndose alerta pero para escapar.

Grogar, ¡GROGAR! Si nadie había salido corriendo era porque no había esperanza de huir de la maldita cabra. Pero para suerte de todos sólo era una carta.

—¿Qué dice? — Preguntó Crunch.

Nadie quería tocar nada que hubiera mandado Grogar pero al ser la cantina de Squirk, todos votaron que el honor debería ser suyo a lo que el calamar respondió sutilmente que el que volviera a sugerir algo así quedaba vedado de la cantina así pues fue Catrina la que la abrió.

—¿Y bien, Lady Catrina? — Se interesó Chrysalis.

Ella tragó saliva.

—Nos convoca a todos a… a la isla de Tambelon dentro de un par de meses. Tiene un anuncio muy importante que hacer… y que el que no se presente lo lamentará de por vida. Voy a organizar una pequeña reunión en mi Castillo ese día, ¿alguien viene?

Nadie dijo nada tampoco, entre los villanos también existía la polémica entre quién les daba más miedo: si Grogar o los lunáticos, divididos mitad y mitad. Por lo visto Catrina acababa de cambiar de bando, nadie la culpaba por eso.

—¿Qué querrá así de la nada? — Se aventuró por ahí el Rey Bumble de las Abejas.

—Creo que no quiero saber.

—¿Tal vez formar una alianza para acabar con los dos ponis esos?

—¡Lady Catrina, yo si quiero ir a su fiesta!

—¡Y yo!

—Por favor no me olviden a mí, haré mi famoso guacamole a la Crunch.

—¿Ese que tiene piedras? ¡Trae una bolsa con hielo mejor!

Etcétera.

Nadie entendía qué demonios, pero en el aire flotaba un aire de desconcierto; pasara lo que pasara el destino del mundo cambiaría para siempre.


Un capítulo con humor negro, muchísimo más oscuro que los anteriores. No se preocupen, volveré al tono original en el siguiente cap, pero quería construir bien la atmósfera para lo que pasará después. Los villanos antes mencionados son de generaciones anteriores de MLP por si alguien pregunta, pero con un toque propio.

Espero les haya gustado o al menos que no les haya parecido demasiado fuerte para el tono de la historia.

Chao; nos leemos!