Me puse a rastrear el móvil de la mujer de Mike, Silvia Harrison, dejé al ordenador cargarse y me apoye en el respaldo de la silla, cerré los ojos y intenté pensar con claridad. ¿Qué se supone que tengo que hacer cuando encuentre a la ? ¿Le tengo que preguntar si tiene un amante o si esta involucrada con un asesino? Por favor! Esto no es trabajo para un agente del F.B.I, pero Mike es mi amigo, no se lo podía negar…

Me sobresalté al oír el pesado timbre de mi teléfono móvil sonar.

-Booth! .- descolgué cabreado sin mirar el número.

-Ee… soy Tempe, pero si interrumpo te puedo llamar luego.- dejo un poco asustada por mi tono de voz.

-Tempe! Ay… lo siento, es que estoy con un caso que me cabrea mucho! Ya te lo comentaré luego ¿Para qué me llamabas? ¿Ha pasado algo con Erin? ¿Estáis las dos bien?.- dije esto último bastante asustado al pensar en que estaban en peligro.

-No, no, estamos las dos bien, Erin está durmiendo. Te llamaba por si te va bien que salgamos ahora, pero si no te va bien vamos más tarde.

-No, tranquila, acabo unos papeleos que tengo por aquí y te paso a buscar, te parece?

-De acuerdo, entonces te espero.- dijo sonriendo.

-Hasta ahora! Adiós!.- dije colgando el teléfono móvil con más buen humor que antes. He descubierto que hablar con ella me pone de buen humor.

Acabé rápido los papeleos, suerte que eran pocos. Justamente cuando iba a levantarme, el ordenador me avisó de que ya había encontrado a Silvia Harrison. Acerqué el lugar del mapa y me sorprendí de lo que vi. En ese momento estaba entrando en el apartamento de Tempe. Corre! me dije a mi mismo. Si la mujer de Mike era peligrosa Tempe y la niña estaban en peligro.

Cogí mi abrigo y bajé rápidamente por el ascensor, me sorprendí de mi mismo, con el coche iba a una velocidad increíble Corre, corre, corre- volví a repetirlo a mis adentros.

Al fin llegué, aparqué el coche delante de mi apartamento de Tempe. Subí las escaleras lo más rápido que pude hasta llegar al 2B.

"Toc, toc, toc"- piqué y piqué a la puerta pero nadie me abría. ¡Maldita sea! ¡¿Qué está pasando ahí dentro?!

-Tempe! Temperance!- empecé a llamar.

Nada, nadie me abría.

Iba a derrumbar la puerta, pero en este justo momento se abrió la puerta.

-Seely? ¿Qué te pasa? Parece que alguien te esté persiguiendo.

-Tempe! Diós!- dije abrazándola- ¿Estás bien?¿Erin está bien?- dije cogiéndola de los hombros y mirándola fijamente en los ojos.

-eee… si… porque no deberíamos estarlo?

-Qué? Eh.. por nada.. es que vi a alguien entrando y pues… no , nada, olvídalo.- dije soltándola y mostrándole una sonrisa poco convincente.

- Ah! La que habrás visto entrar sería a mi niñera la he llamado para que se quede con Erin mientras salimos un rato.- me explicó mientras hacía paso para que pasara y entrara el comedor.

-Os presentare, Seely esta es mi niñera Silvia Harrison, Silvia este es mi compañero y amigo el agente Seely Booth.

-Encantada agente – me dijo tendiéndome la mano.

-Sí… ee… igualmente.- estrechamos las manos.-Por casualidad usted no tendrá un marida llamado Mike, verdad?

-Sí, Mike Harrison, por qué lo pregunta?

-Le puedo haces unas cuantas preguntas sra. Harrison?

-Seely, qué está pasando? Que le quieres preguntar?- me preguntó Tempe.

-Es sobre el caso que te dije, bueno, no se le puede llamar caso, pero es algo parecido, un favor, más bien dicho.- ella solo asintió con la cabeza y volví a dirigirme hacía Silvia Harrison.

-Bien sra. Harrison, usted habla a menudo son su marido?

-Si, bueno, lo hacía, pero es que ahora con el trabajo, llego muy cansada a casa y no nos hablamos mucho, me voy directamente a descansar.

-Lo siento mucho Silvia, no sabía que te cansaba tanto… si lo supiera…-estaba diciendo Tempe pero la sra. Harrison la interrumpió.

-No, no te preocupes Tempe, me encanta mi trabajo, es adorable..-no la dejé acabar.

-Espera, espera, que trabajo? De que estáis hablando?

-Soy la niñera de Erin desde hace unos cuantos años, a mi marido puede que ni se lo haya mencionado, con tantos trabajos a la vez, no me acuerdo de que trabajo le he mencionado… Y puede que no sepa ni de dónde tenemos todo este dinero, como ya sabe la …bueno… es antropóloga forense y encima escritora de best-sellers! Normal que mi saldo sea alto! Pero a él no le importa lo que haga, con tal de que haya dinero en SU cuenta…

-A mi me parece que es todo lo contrario porque justamente hoy me ha llamado para que la siga, porque últimamente la veía muy cansada y quería saber que hacía usted en todo el día.

- La verdad es que tiene motivos para preocuparse, como ya he dicho antes, casi no hablamos y hace tiempo que no… bueno… eso… ya me entiende.- dijo un poco avergonzada. Yo asentí con la cabeza entendiéndola, esta claro a que se refiere.

-¿Qué no, que? No lo entiendo.- cómo siempre, mi genio de la casa no entendía cosa tal sencilla.

-Tempe, ya sabes, hacer fiesta por la noche… devorarse el uno al otro…- intenté hacerla creer pero no dio resultado.

-¿Devorarse el uno al otro?¿Que són, animales? ¡Por favor Seely! No digas tonterías.

Miré a la que tenía la misma cara de desesperada que la mía.

-Hacer el amor, Temperance, hacer el amor…

-Aaaaah… ya entiendo… haberlo dicho desde un buen principio!- dejé ese tema en ese punto de la conversción.

-Decía .

-Ah, sí, pues que sentía como poco a poco me iba distanciando de mi marido y claro, como él tiene tanta imaginación que seguro que piensa que estoy en una secta o algo por el estilo, porque mira que llamar hasta los del F.B.I… este hombre me va a oír esta noche.- dijo esto último más para sus adentros que para nosotros.

-Muchas gracias señora, mejor que le llame ahora y le explique todo, que si no me tendrá ocupado con sus llamadas todo el día.-le sonreí y me devolvió la sonrisa.

-Entonces Tempe nos vamos?- dije entusiasmado para salir del apartamento, me estaba asfixiando ahí dentro!

-Claro, le doy un beso a Erin y nos vamos.

-De acuerdo.

-Espera un momento aquí.- dijo y desapareció en una habitación donde seguramente estaba la niña.

Al cabo de un minuto, regresó al comedor, cogió su abrigo y abrió la puerta.

-Silvia, nosotros ya nos vamos, si tienes algún problema, no dudes en llamarme.- le advirtió.

-Claro doctora, ningún problema. Que se lo pase bien.

-Gracias, hasta luego.

-Adiós.- dije antes de cerrar la puerta y salimos del apartamento de Tempe.