CAPÍTULO 2:

Eres la reina abeja del colmenar, pero siempre la oveja negra del rebaño. Eres la líder y todos te respetan. El muro construido a tu alrededor ayuda a mantener tu imagen de tía dura y que a nadie ama, pues así no te hacen daño, y, de repente, llega. Tu mundo se ve interrumpido. Piensas que solo es un juego, un juego del que al final saldrás victoriosa, pero no es así. Lo has hecho muchísimas veces, pero ahora es distinto, es especial. Tu imagen cambia, todo tu yo cambia y sientes que no lo puedes controlar. Nunca te ha pasado nada por el estilo. Viniendo de una madre que se marchó con el guitarrista de un grupo de Rock dejando a la mejor familia que había formado y un padre que solo le interesa mantener su jeringuilla con su dosis, piensas que eso es lo mejor que jamás te pasó. Dejaste todo cuando pudiste: eras la mejor estudiante de la escuela de arte, pero dijiste adiós; tenías amigos responsables, pero eran demasiados aburridos para tu nuevo yo; todo, hasta ahora. Es una locura, pero, ¿por qué no continuar?

Mi nombre es Jade West, y esta es mi historia:

Te trataran como un perro si te creen un perro, lección entendida; y es que demasiados palos me ha dado la vida como para no entender a que se refieren. No he hecho nada, pero claro, viniendo de donde vengo, las cosas siempre serán así. EL grande contra el pequeño, ganando siempre el grande. Dije que no quería ir, pero nadie me escuchó así que, aquí estoy, de nuevo delante del director ofreciéndole un perdón que, como la otra vez no sientes.

-Señorita West, su hermano juró demasiado por ayudarla- me giré y lo miré, este solo bajó la mirada- Y ahora, ¿cómo se lo agradece? ¿Pegando a uno de mis alumnos?

-Perdón- repetí por tercera vez- Solo perdí un poco los estribos- odiaba disculparme, y ahora me sentaba como mil puñaladas en el abdomen- Lo siento.

-Está bien, señorita West. Por esta vez estará bien- respondió el director- Pero me temo que tendrá que cumplir su pena en el reformatorio.

-¡¿Qué?! No, no puede hacer eso- me acerqué a su escritorio y golpeé la mesa con los puños- Usted no hará eso.

-Jade- se acercó mi hermano agarrándome- Tranquila, solo lo emporarás- lo miré- Por favor- miró al director- Señor director, sé que ha sido grave, pero… ¿y si llegamos a un acuerdo?- lo miré, ¿qué se proponía?- Quiero pagar los destrozos que provocó- me quedé sin palabras.

Todo empezó este verano, cuando mi panda de amigos y a mi se nos ocurrió entrar en el colegio. Siempre habíamos visto a la gente, los "ricachones" como lo llamábamos salir de allí y siempre nos burlábamos, asique, ¿por qué no hacerles algo que les fastidiara?

Avan y Matt se animaron y me sigieron hacia dentro. Allí empezamos a destrozar todo lo que podíamos. Dejamos aquello casi irreconocible, pero claro, como todo sitio de lujo, tenía su alarma, alarma que saltó. Todos empezamos a correr, pero la policía fue más rápida y en seguida nos atrapó. Todo ascendió a un precio de 10.000 dólares.

-¿Está seguro señor Fitz?- asintió este.

-No quiero que mi hermana sea encarcelada, asique pagaré la deuda y punto. Podrá librarse de ella y ella de la cárcel- negué.

-No, pagaré cárcel, no me importa- me defendí yo, pero este no me negaba.

-Hermanita, no vas a ir, le hice una promesa a dios de que te cuidaría y eso es lo que voy a hacer- miró al director- Mañana le traeré un cheque al portador.

-Excelente.

Salí pitando de allí antes de que vomitara de asco:

-¡Jade, Jade, para!- escuchaba a mi hermano gritar desde atrás, pero no quería- ¡Para!- me giré al tiempo que este llegaba- ¿Pero que te pasa? Te has librado.

-Pero tendrás que pagar tú- respondí- Y no quiero que nadie me salve.

-Soy tu hermano y lo único que te queda…

-¡Lo sé!- le grite en medio del pasillo- No hace falta que me lo recuerdes y ahora, si me disculpa- me giré marchándome del lugar.

Estaba cabreada y necesitaba alejarme del lugar ahora mismo. Aquel lugar me producía arcadas cada vez que lo veía. Asique cogí mis llaves y fui a buscar mi moto al aparcamiento donde la gente apareció los alumnos del lugar. Con tanta charla y demás, ya había dado la hora de marcharse. Con suerte me encontraría al mismo tipo que me había "engañado" y con suerte, ahora si que podría partirle la cara. Aunque ahora eso no importaba, quería irme de allí. Asique me monté en la moto, cuando el solo vino a mi:

-Asique te echan- respondió acercándose a mi- Ya te dije que podía echarte con un solo chasquear de mis dedos- alcé mi mirada y lo miré a los ojos, me tapaba la salida juntos con sus amigos y entre ellos, la chica de antes- ¿Qué pasa? Te comió la lengua el gato.

Negué:

-Es solo que no tengo tiempo de hablar con ignorantes- respondí poniendo en marcha la moto, a lo que se acercó más a la moto hasta darle una patada- ¿Qué haces? ¿Estás tonto?- me agarré a la moto fuertemente, no quería pegarle, aun no.

-Huy, la pequeñaja se pone de mal humor- se rio este.

-Beck, déjala. Ya la has montado por ahora. Vallamos a prepararnos para la fiesta- respondió la chica a la que había visto antes- Por favor.

-No- negó este- quiero ver como sufre, Tori. Eso le enseñará a no…- no lo dejé que terminase.

Bajé de la moto y le metí el puñetazo lo más fuerte que le pude. Este cayó enseguida al suelo, a lo que todos me miraron:

-Me la pagarás- respondió el tal Beck.

-Cuando quieras- le reté subiendo de nuevo a la moto con salida despejada.

Me puse las gafas y apreté gas adelantándome poco a poco hasta llegar a la chica, la tal Tori. Esta me miró sin expresión en la cara, aunque yo sabía que la ponía nerviosa.

-¿Qué miras?- me soltó esta un poco peleona.

Yo solo sonreí apretando el gas hasta marcharme del lugar. Apreté el gas a mas no poder saliendo de allí. Había sido buena experiencia, partirle la cara a un niño rico y de pasó, conocer a más gente. Aquella Tori tenía algo, y no sabía lo que era, pero eso ahora no importaba. Tenía hambre y sabía que mi amigo Matt estaría de nuevo con esas parrilladas que hacía en su casa, no dudé en poner rumbo hacia allí.

Nada más llegué, la gente empezó a alardear, era toda una celebridad, ¿qué queréis que diga? Y como celebridad, así me recibían. Aunque no siempre fue así. Cuando llegué a este mundo, era una don nadie, pero después que empecé a leer las carreras ilegales de moto, la cosa cambió. Robé una como pude y empecé a correr. Era buena y poco a poco me hice una reina donde solo jugaban hombres. Me costó, casi muero en tres ocasiones, pero después de un tiempo, ya er aun juego para mi, un juego en el que era una reina. Por lo que, como reiba que era, me acerqué uno a uno a saludarlos hasta llegar a Alexis.

Alexis era simplemente la amiga con derecho a roce que tenía entre todos. Allí todos lo sabían, por lo que me acerqué a ella y dándole un gran beso, la saludé:

-Ya creía que no venías- respondió esta al verme.

-He tenido unos problemas- respondí- ¿La comida?

-Aquí, tía- respondió desde el otro extremo Matt- Tengo tu perrito guardado- sonreí cuando me respondió aquello.

-Tengo que irme- contesté a Alexis poniendo comino.

-Espera, yo…- pero no la dejé terminar, tenía hambre.

-¿Qué tal, tía? ¿Todo bien?- preguntó ofreciéndome el perrito.

-Mas o menos- respondí pegando el primer bocado- Un ricachón hizo que me expulsaran- respondí.

-¿Qué irás a la cárcel entonces?- negué tragando el siguiente bocado.

-Mi hermano pagará todo- respondí- Pero no pienso que lo del ricachón se quede así- miré a Matt y este asintió- Necesito saber su dirección primero.

-Quién es y te lo busco- respondió este cogiendo su móvil.

-¿Estás tonto? No lo podrás buscar en google- respondí.

-Pero sí a su familia. Vamos, son niños de gente gorda, tendrán que haber salido alguna vez en el periódico- en aquello tenía razón, la verdad.

-Solo se que se llamaba Beck- respondí.

-Beck Oliver- lo miré, a lo que este lo notó- Leo los periódicos aunque no lo sepas- asentí riendo- Aquí está: 1256 del Street Place Street- respondió este- ¿vamos?

-No- respondí- escuché que tenían fiesta esta noche.

-Entonces supongo que tenemos fiesta esta noche- asentí antes la afirmación de Matt.

-¡Chicos!- me giré a todos los que estaban allí- ¿Queréis fiesta?- todos soltaron un grito de aprobación- Pues esta noche en el 1256 del Street Place Street. Los ricachones van a compartir el pan con los pobres- bromeé.

Todos se emocionaron con el plan. No iba a quedarse asín las cosas con Beck. Ese me lo iba a pagar costase lo que costase.

-Valla, nunca te había visto tan emociona con algo como esto- soltó de repente Alexis cogiéndome por atrás- ¿Y esa fiesta?

-Una fiesta sin pase- respondí echándole el brazo por encima yendo a buscar las bebidas.

-Me gusta- respondió esta- Aunque me temo que esta será con regalo ¿no?- asentí.

-Sabes que siempre será así- respondí dándole un pequeño beso- Voy a coger una cerveza, ahora nos vemos- a lo que asentí.

Me dirigí hacia la zona de las bebidas y abrí una cerveza. La verdad e que aquello iba a ser una victoria más para mi. Iba a vengarme de unas cuantas cosillas. Asique cuando se acercó las 9 de la noche, avisé a todos, nos tocaba una fiesta asegurada en aquella casa. Asique subimos todos a nuestras motos y pusimos marcha al lugar.

Este era grande y con dinero, como no. Era toda blanca y decorada de la forma más moderna jamás creada. Esta toda de blanco y, al poseer grandes ventanales, podíamos ver a la gente desde fuera. Había mucha y, entre ellas, la chica de antes, Tori. Esta estaba vestida con un vestido blanco atado a la cintura que le volaba. Se veía increíble con aquel vestido.

-Formemos un poco de escandalo- bromeó Matt a mis espaldas.

-Tú primero- bromeé- ¡Chicos!- llamé a los demás.

Todos empezaron a subir corriendo hacia la casa hasta que llegaron a la puerta. La verdad es que era una gran caminata, caminata que aprovecharon para rallar algunos coches. No me importaba, más grande y peor era mi lema. Asique el primero que iba, no sabía quien era, llamó a la puerta y, cuando nos quisimos dar cuenta, ya estábamos dentro de la fiesta que, como no, empezaron a destrozar. Yo miraba la escena divertida, era lo que pasaba cuando te metías con Jade West.

Pero de repente la ví, en la zona de las bebidas, se servía un batido, ya se veía que era una niña de papá. No habría probado el alcohol nunca en su vida.

-Ese vestido te sienta bien- alcancé por fin a decirle- Niña de papá.

Esta se volvió nada más me escuchó, pero volvió al batido:

-¿Qué estás haciendo? Nadie te invitó a esta fiesta, ingrata.

-¿Ingrata?- reí ante el insulto- Vamos, ¿no se te ocurre otro insulto más ingenioso? Eres lista, deberías de saber más.

-Déjame en paz- volvió a decir esta- Ya la hiciste en el colegio, ¿por qué no te vas?

-¿Tori?- se acercó de repente un tipo de tez oscura- ¿Te está molestando?

-No señor- respondí- Solo le pedía una coca cola, es que tengo que conducir después.

-Pues yo te la dio- respondió este dándome un botellín- ¿Tori?

-Estoy bien, te lo juro André.- respondió esta, pero André no se iba.

-Ya la escuchaste- respondí- Aunque está muy nerviosa por tenerme cerca, ya ves que está bien- sonreí.

-Yo no estoy nerviosa- respondió esta volviéndose.

-Ah, ¿no?- reí acercándome a ella- Vamos, no me harás como tu amigo y jugármela?- pregunté.

Esta sonrió y cuando me quise dar cuenta, estaba empapada en batido, me lo tiró directamente a la cara. Me quité un poco de los ojos y la miré, se iba a enterar. Me quité la chaqueta y se la di a Matt que estaba a mi espalda.

-Hey, tú- y por fin al que buscaba en primer lugar- ¿Qué haces aquí?- preguntó poniéndose delante mia- Fuera de mi propiedad.

-¿Sabes?- alcé mi rodilla y la pegué lo más fuerte que pude en todas sus bolas- No lo voy a hacer hasta que no me encargue de cierta persona- respondí mirando a Tori.

Esta me vio mis intenciones y se dispuse a correr, cuando la agarré y la cargué como `pude. Lo que casi no me di cuenta la que empezó tras de mi nada más pegarle yo la patada a Beck. Era una especie de tercera guerra mundial. Yo, mientras, me encargué de Tori. Después de tipos de hasta noventa kilos a los que había pegado, Tori casi no pesaba. Por lo que la cargué hasta la piscina que ci que había tras el cristal y me dirigí hacia allí.

-Bájame, bruta- respondía esta pegándome puñetazos en la espalda- ¡Bájame!

-No hasta que haga esto- respondí llegando al filo de la piscina- Querías que te soltara, ¿no? Pues lo voy a hacer.

Cogí impulso y me tiré con Tori al agua:

-¿Estas loca?- me gritó esta nada más salimos a la superficie- ¡Me podías haber ahogado!

-Oh, vamos- reí- Solo ha sido un baño para que el batido se valla.

-¡Argh! Te odio- soltó esta disponiéndose a marcharse fuera.- Eres una imbécil- Pero lo que ella no notó es que ese vestido enseguida se le empezó a notar todo, por lo que empecé a sonreír como una loca-¿De que te ríes?

-Nada. Es solo que me encanta tus braguitas de conejito- respondí.

Esta se miró y seguida supo el porqué de lo que había dicho. Empezó a mirar por un lado y por otro buscando algo para ponerse, pero no había nada que ponerse, por lo que optó por tirarse de nuevo a la piscina.

-¡Eres una idiota!- y no malgastó tiempo en insultarme de nuevo.

-Oh, vamos, ya sabes que con agua, se va todo, ¿recuerdas?

Esta fue a replicarme, pero no se le ocurría nada, por lo que optó por un gruñido a mi.

-Eh llamado a la policía- salió Beck hacia nosotras- asique si no os, os cogerán.

Miré a Tori que me miraba como creyéndose que había ganado, aunque no lo había hecho. Asique empecé a nadar hacia la salida cuando me paré un momento delante de ella:

-Esto no quedará así- respondí- Ya nos veremos.

-idiota- soltó simplemente sonriendo.

Salí por fin del lugar y me reuní con los demás que me esperaban en la entrada donde habíamos dejado las motos:

-¿Ligando de nuevo?- bromeó Matt entregándome la chaqueta.

-Algo así- respondí poniéndomela- Aunque hay una cosa más que hay que hacer.

-¿El que?- preguntó Matt.

Miré a la casa y sonreí:

-Vamos a darle una pequeña reprimenda a alguien de la fiesta. Esperaremos a que salga y luego le daremos una pequeña remodelación en su coche- todos asintieron sacando sus armas de combate de los asientos.

Aun faltaba algo más que tenía que hacer.