Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, solo a su autor: Tite Kubo.
Se supone que este capítulo debí publicarlo ayer y se me olvido (? no tengo excusas por lo que tarde, simplemente se me olvido y bueh aquí esta :DD
Respondo los comentarios de las bonitas personas que me dejaron uno c:
lolipox: No negare pero tampoco diré que si a tus teorías xD y que bueno que te haya gustado espero que este te guste :DD tratare de agregarle un poco más de misterio.
nessie black 10 Frany H.Q : xD tanto Isshin como Ukitake tienen un rol importante pero solo revelare uno en los capítulos que están cerca y el otro casi al final creo que si lees eso te quedaras con más preguntas que antes xD Isshin es tan Isshin me encanta su personaje y no pudo evitar colocarlo todo así xD y si Sora es el hermano de Orihime, ya que básicamente todos tienen un pedazo de historia en todo esto, ya que cada uno tiene sus lazos y una propia historia que contar, Sora tiene un rol algo importante que se ira descubriendo a medida de que "K" empuje más a Rukia a seguir descubriendo secretos.
Jawii: Gracias sos un amor ah ah (? y actualizare un capitulo por semana, debía haber puesto este capitulo ayer pero como dije antes se me olvido xD
Agradecimientos a: Todos los que leen mi historia, los que me dejan comentarios, a mi hermana por darme ideas para la historia, a mi amada Candela c: y a mi mamí que me apoya escribiendo Fanfics, y no puedo olvidar a mi amiga loca Barbara eue (? y al grupo de "Mis fics Ichiruki" por apoyarme siempre.
Capítulo 3: Miedo.
-Once de enero ciudad de Karakura.
Rukia suspiro agotada y se lanzó sobre el enorme sofá, hace unas horas ya Ichigo se había ido a su casa y ella había terminado al fin de terminar de arreglar la casa, mañana debía ir a la universidad, pero algo aun la tenía inquieta y era la repentina visita de aquel hombre de cabello blanco. Debía hablar con el inmediatamente pero no tenía idea de donde contactarlo o donde encontrarlo; tenía que hablar con el padre de Ichigo ya que esté al parecer era un conocido suyo. Agarro su teléfono y marcó el número de Ichigo, repicó unas cuantas veces antes de escuchar su voz del otro lado de la línea.
— ¿Aló?
—Es Rukia—lo saludó mientras caminaba por la playa.
— ¿Qué ocurre? ¿Ya me extrañas? —le preguntó en un ligero tono de burla que logró sacarla una pequeña sonrisa.
—Ya quisieras tonto—dijo con una pequeña carcajada—. Es que quiero preguntarle a Isshin-san como puedo hablar con el hombre que vino ayer a mi casa.
— ¿Ukitake?
—Ese mismo, sé que es extraño, pero siento de cierta forma que le conozco.
— ¿Estas segura? —opinó no muy seguro.
—Sí, necesito hablar con él—suplicó.
—Está bien ahorita le pregunto al viejo y te envió su número por mensaje ¿Está bien?
—Si gracias Ichigo, me debo ir, nos vemos—se despidió de él y guardo su celular en el bolsillo.
Caminó de vuelta a su hogar y fue directamente a su habitación en busca de ropa seca y limpia para tomarse un baño. Mientras que dejaba que la bañera se llenase de agua caliente, se desvistió y luego entró con cuidado de no resbalarse.
Una vez relajada, cerró los ojos unos instantes para disfrutar de lo agradable que se sentía en su cuerpo agotado; estaba a punto de quedarse dormida cuando el sonido de la puerta principal cayéndose la hizo saltar en la bañera.
Justo en ese momento su celular sonó y lo agarro de inmediato, era un mensaje de Ichigo dando el número de aquel hombre de nombre Ukitake. Lo ignoro y le marco rápidamente.
— ¿Ahora qué ocurre enana estoy tratando de estudiar? —respondió casi al instante.
—Ichigo, creo que alguien está mi casa—le dijo e Ichigo se sobresaltó.
— ¿Cómo lo sabes?
—Acabo de escuchar la puerta principal caer—explicó rápidamente con un leve tartamudeo por el nerviosismo.
— ¿En dónde estás ahora? —preguntó mientras tomaba sus llaves de su escritorio y se colocó un pantalón rápidamente mientras hablaba con ella.
—En el baño, estaba tomando un baño y me estaba quedando dormida cuando lo escuche.
—Apaga la luz y no hagas ruido, vístete y quédate ahí hasta que vaya—fue lo último que Rukia escuchó de Ichigo antes de cortar la llamada y salir de casa, no tenía tiempo de sacar el auto de la cochera asi que fue caminando, después de todo no quedaba demasiado lejos a pie.
Rukia obedeció y apago la luz vistiéndose en silencio, estaba nerviosa ¿Quién podría entrar a su casa de esa forma? Tenía miedo. Cuando termino se sentó cerca de la puerta, estaba segura de que podía escuchar las pisadas en las escaleras, comenzó a sudar frio y a respirar con agitación.
Por otro lado Ichigo corría a una velocidad increíble, marco rápidamente el número del novecientos once explicando su situación y la dirección donde debían acudir. Apenas respiraba, le quedaba menos de una cuadra para llegar y deseó en silencio que quien fuera que hubiese entrado en la casa de Rukia, aún no la encontrara todavía.
Rukia pensó en buscar algo con que defenderse, ¿Pero con qué? Estaba en su baño, y apenas tenía algunas cosas necesarias, no era como si tuviese un arma oculta allí.
Se asustó más al escuchar que alguien intentaba entrar en su habitación, deseaba que Ichigo llegara pronto. La puerta cayó y se abrazó a sí misma echa un ovillo en el suelo; oyó como volcaban sus cosas buscándola, registraron su armario e incluso debajo de la cama.
Luego aquel intruso comenzó a mover la perilla y Rukia sintió un pánico terrible, intento poner fuerza contra la puerta para que esta no se abriera pero la persona del otro lado parecía tener bastante fuerza la madera crujió y dio un paso hacia atrás cuando se dio cuenta de que iba a caer sobre ella.
Un hombre grande y robusto, algo musculoso y bastante alto, llevaba una máscara pero juro que sonrió en cuanto se dio cuenta de que al fin la había encontrado.
—Ya te encontré preciosa—le dijo y Rukia sintió repugnancia. El desconocido se acercó a ella y ella intentaba alejarse a pesar de saber que era inútil.
Llego un momento en que ya no le quedaba lugar donde retroceder y todo paso muy rápido. Aquel hombre alargo su brazo y la agarró lanzándola fuera del cuarto de baño, y se golpeó la cabeza; gimió de dolor llevando una mano en la zona golpeada y lo vio acercarse nuevamente hacía ella, con sus grandes y morenas manos agarro su pequeño, blanco y delgado cuello y lo apretó, no podía respirar y comenzó a ahogarse.
Ichigo al fin había llegado a la casa de Rukia jadeando y sudando, observó la puerta principal destrozada y corrió a la habitación de Rukia; al entrar lo primero que vio como un hombre asfixiaba a Rukia, abrió los ojos y la rabia se apodero de él.
Se abalanzó contra él dando muchos puñetazos en el rostro haciéndole sangrar rápidamente, pero este no se quedó atrás, y comenzó a defenderse aventándolo al piso, sintió la sangre bajar por un costado de su mejilla, pero no le importo. Con dificultad se colocó de pie solo para ver como el hombre le daba un golpe en la blanca y delicada mejilla de la pelinegra, sus venas hirvieron y se aventó contra aquel hombre otra vez, lo golpeo un sinfín de veces hasta que sintió las cálidas manos de Rukia en su brazo, deteniéndolo, la observó y vio su rostro asustado.
Luego del ataque llego la policía tarde como siempre, se llevaron al sujeto golpeado y ayudaron aunque sea a restaurar la puerta principal de nuevo; luego de unas horas se fueron dejando solo a los jóvenes. Rukia subió a su habitación mientras Ichigo preparaba algo de chocolate caliente para calmar los nervios.
Arregló su habitación la cual estaba hecha un desastre. Cuando estaba por salir encontró un pequeño papel en el suelo, con curiosidad lo tomó y lo volteó para ver su contenido. Era un mensaje escrito en tinta china, con letra cursiva.
— ¿Crees que no sé todo lo que escondes? Se todo lo de tu madre, veo y oigo lo que los demás ignoran estoy en todas partes pequeña zorra, nos vemos—K.
Rukia releyó la nota un monto de veces y se preguntaba ¿Qué demonios? ¿K? ¿Quién carajos es "K"? la idea de que alguien sabe sobre su madre le asustaba, tomó la nota y la boto en el cesto de basura, talvez era solo una estúpida broma. Bajo a la sala donde se encontraba Ichigo esperándola.
— ¿Estás bien Ichigo? —preguntó la pelinegra preocupada trayendo consigo un botiquín.
—Eso debería preguntarte a ti, ¿No te hizo más nada ese infeliz? —dijo comenzado a inspeccionar sus heridas.
—Solo me golpeo e intento asfixiarme—explicó e Ichigo frunció el ceño—. Déjame curar la herida de tu mejilla.
—El doctor aquí soy yo no tu—le dijo con bura y Rukia rio. El peli naranja se dejó curar. Le limpio la sangre con cuidado, solo tenía un pequeño morado cerca del ojo que se le quitaría en un tiempo, con un algodón y alcohol le masajeo el área. Rukia sonrió.
—Gracias por venir de inmediato, tenía miedo—le dijo e Ichigo el abrazo, Rukia gimió de dolor.
—Lo siento-dijo preocupado alejándola, acerco a su mano y observo el gran moretón en su mejilla, la acaricio con ternura y la observó dolido, se levantó y busco una bolsa con hielo, colocándosela en el moretón—. Recuerda que si me necesitas, llámame, no importa si estoy durmiendo, estudiando o estamos peleados, yo estaré allí—le dijo y Rukia sonrió agarrando su mano.
— ¿Por qué crees que ha venido ese hombre aquí? No me parece una simple coincidencia—comentó cambiando de tema, estaba nerviosa e Ichigo asintió.
—Yo tampoco lo creo—le dio la razón—. Pero las pagara—dijo empuñando su mano.
—No te preocupes—le dijo dulcemente y tomo sus manos hechas puños para bajarlas. Ichigo la miro y se perdió en sus ojos, al igual que la pelinegra, esta se sintió rara, nunca había sentido nada por Ichigo más allá que amistad, pero viéndolo ahora, ya no era más aquel niño revoltoso y tonto que tenía como amigo antes. Era todo un hombre, y vaya que hombre, musculoso y atractivo y era su amigo, lo sabía pero era mujer también.
Él se acercó a su rostro pero sonó el celular de Ichigo interrumpiéndolo, esté maldijo pero no puedo evitar besarle la mejilla cálidamente y luego se fue para atender el ruidoso aparato. Rukia sonrió como una completa tonta. Espero un rato sentada en la sala y luego Ichigo entró de nuevo llamando su atención.
—Era el viejo, estaba preocupado ya que me fui de casa sin avisar—dijo.
—Si quieres puedes ir a tu casa, ya estoy bien—le dijo e Ichigo frunció el ceño.
— ¿Y dejarte sola? No pienso a arriesgarme a que te pase algo Rukia-— dijo dulcemente—. Además el viejo me apoyo y cree que es mejor que no te deje sola por hoy.
— ¿Pero y la universidad?
—A la mierda la universidad, estaré aquí contigo, el viejo me traerá ropa y luego yo te llevaré—le dijo Rukia asintió.
—Gracias Ichigo—dijo sonriendo—. Tengo hambre ¿Qué quieres comer?
— ¿Quieres salir a comer? Yo invito—le pregunto Ichigo y Rukia asintió, no podía negarse a una invitación de comida.
—Está bien, solo déjame cambiar de ropa.
Rukia subió a su habitación y busco en su armario una ropa para salir y termino decidiendo un pantalón de Blue jean y una camisa de Chappy holgada, se peinó el cabello desordenado y se colocó unos zapatos converse, tomo su bolso y metió algo de dinero extra, su celular y las llaves de la casa.
Antes de irse se fijó en algo en el suelo, se agacho y lo levanto. Era su collar favorito en donde la parte de abajo tenia forma de llave y arriba un enorme corazón que abrió y se encontró con una foto donde salía ella con su mama en el parque, recordaba ese día perfectamente, fue en un cumpleaños de su madre donde ambas salieron al parque y la pasaron de maravilla. No sabía en qué momento sus lágrimas ya estaba escapándose de sus ojos y bajaban por sus mejillas, se limpió rápidamente, no podía permitirse llorar otra vez.
Se colocó el collar en el cuello y fue a salir de la habitación, pero no pensaba encontrarse con los ojos avellanas de Ichigo viéndola con preocupación.
— ¿Por qué lloras? —le preguntó acercándose.
—No es nada, ¿Nos vamos ya? —mintió.
—-No me ocultes que te ocurre, Rukia—le dijo y la acerco a su pecho para abrazarla, Rukia sintió algo cálido en su estómago.
Antes de hablar, suspiró profundamente para calmarse.
—Sé que no está bien ocultar lo que siento, pero yo sé por qué lo hago-dijo—. Es solo que extraño a mama—le dijo e Ichigo la abrazo un poco más fuerte.
—Tranquila, podrás verla pronto-dijo y Rukia ahogo un gemido—. ¿Nos vamos?
—Claro—tragó con fuerza para luego sonreír, Ichigo le devolvió la sonrisa. Él sonreía todo el tiempo para ella, pero ella solo lo hacía cuando estaba con él.
-Isshin se encontraba sentado en la sala de estar esperando aquella llamada que tanto ansiaba escuchar, desde que su hijo le mando un mensaje de Ukitake ha estado algo inquieto con aquel tema, finalmente el ruido del teléfono resonó por la habitación y la tomo apenas sus manos le permitieron.
—Isshin, es Ukitake, imagino que ya te has dado cuenta.
—Obvio, pero al parecer Hisana no está con ella.
— ¿Sabías de la existencia de la hija de Hisana?-pregunto.
—Claro, y lamento no haberlo dicho, he prometido no decir una palabra desde la última vez que la vi, al igual que Masaki—se disculpó el mayor Kurosaki.
—No te preocupes, supongo que tendrán sus razones—lo comprendió—. ¿Es su hija?
—Por supuesto, es tan parecida a ambos—le dijo sonriendo—. Pero hay un problema.
— ¿Cuál? —le preguntó esperando de nuevo malas noticias a pesar de que no estaba preparado para escucharlas.
—Hoy Ichigo salió corriendo de casa y me ha contado que alguien ha entrado en casa de Rukia-chan—explicó—. La ha golpeado e intentado matar.
— ¿Qué? ¿Está bien? —preguntó alterándose y con preocupación. Ukitake se cambió el teléfono de oído sin poder creerlo.
—Sí, ahora lo está-dijo y Ukitake se calmó—. Gracias a Ichigo sigue viva; no sé si ella sospecha pero estoy seguro que esto no es solo una simple coincidencia.
—Yo tampoco lo creo, y estoy seguro de saber quién fue—gruñó e Isshin le dio la razón.
—Igual yo, además de que Rukia ha pedido tu número para hablar contigo, no sé cuál será su razón pero Ichigo me ha comentado que ha estado confundida desde que le has visitado la otra noche.
—Hablare con ella, creo que es mejor moverse rápido, ellos también lo están haciendo—dijo angustiado—. Mantente aleta Isshin, creo que ha llegado la hora, cuida a tu familia, estaremos en contacto, este número lo destruiré, recuerda que no es seguro ni hablar.
—Claro, hasta luego Ukitake, saludos a Byakuya—dijo y luego se cortó la llamada. Isshin suspiro.
—Hisana, ha comenzado lo que has tratado de evitar desde hace diecinueve años.
— ¡Cállate Idiota! —gritó Rukia y lo pateó por debajo de la mesa.
—Demonios eso dolió—dijo el peli naranja con una mueca de dolor—. ¿Qué quieres hacer luego de comer? Tenemos la feria al frente.
—No creo que pueda ir a algún juego después de comer—dijo terminando su último bocado—. Pero creo que ir a la pista de hielo no es tan mala idea—sin previo aviso tomó a Ichigo de la mano y lo llevo a rastras. Luego de un rato de caminar, y escuchar los quejidos del peli naranja y los gritos de Rukia, finalmente llegaron al lugar que Rukia quería ir. Pagaron la entrada y se colocaron los patines, ambos entraron a la pista de hielo agarrados de la mano. Cualquiera que los veía, lo confundida con una pareja joven enamorada.
—Hace tiempo no hacia esto—dijo Rukia intentando no caerse.
—Tendré que ensañarte de nuevo enana—dijo sonriendo, y agarro ambas manos ayudándola a mantener el equilibrio, esta se sostuvo con cuidado moviendo sus pies, sonrió al ver que aprendía rápido de nuevo, la levanto, le dio vueltas y patinaron juntos empujándose, Ichigo soltó las manos de Rukia y esta las busco con desesperación, esta se tropezó pero fue agarrada por el peli naranja, ambos se burlaron y muchas veces cayeron juntos, asi pasaron toda la tarde, con gritos, golpes, risas y sentimientos que jamás fueron encontrados.
—Fue divertido—comentó Rukia mientras caminaban de regreso a casa.
—Te caías todo el tiempo enana—se burló y recibió un codazo por parte de Rukia en las costillas.
Ambos llegaron a casa aproximadamente a las nueve de la noche. Ichigo decidió quedarse con Rukia para no dejarla sola y evitar que alguien más la lastimara, ambos se acostaron en la cama de Rukia, boca arriba hablando un rato antes de dormir. Sabía que ella tenía miedo, él también lo tuvo al ver como el hombre la asfixiaba, perderla sería lo más doloroso para él, no quería dejarla sola, ¿Si alguien más la lastimaba? No podría solo ignorar eso y pretender que sea solo una coincidencia, estaba dudando, sospechando, nada de esto tenía sentido.
—Rukia, ¿Qué ha pasado antes de venir aquí? —preguntó intranquilo. Necesitaba respuestas.
—No creo que sea buena idea contarlo, yo tampoco lo entiendo bien—le dijo bajando el rostro para mirarlo.
—Cuando quieras puedes contármelo, no te forzare a hacerlo, pero cuando lo hagas yo te escucharé—le dijo y la pelinegra sonrió.
—De donde habrás sacado esas palabras—agregó sonriendo.
—De una chica bastante especial—dijo Ichigo—. Vamos a dormir-dijo y Rukia asintió acostándose y dándole la espalda, Ichigo le abrazo las caderas y la atrajo a su cuerpo, apoyando su cabeza en su cuello, aspiro su aroma y beso su cabeza, recibiendo una caricia en su cabello naranja.
—Buenas noches enana.
—Buenas noches fresa—dijo y ambos cerraron los ojos para dejarse llevar por el sueño y entregarse a los brazos de Morfeo.
—Vamos, Byakuya atiende el teléfono que es importante—Habló en voz alta Ukitake, golpeando su escritorio repetida veces mientras esperaba que Byakuya finalmente decidiera responder a sus llamadas.
— ¿Ukitake? —respondió el otro lado de línea.
—Es importante que escuches esto, debemos actuar ahora, ambas están en peligro—explicó directo al grano. Byakuya suspiró para recibir las malas noticias, el silencio le indico a Ukitake que continuara hablando—. Hoy atacaron a Rukia en su propia casa.
— ¿La hija de Hisana? —preguntó un poco sorprendido.
—Sí, Isshin me lo ha comentado. Si no fueron por su hijo Kurosaki Ichigo, estaría muerta ahora.
—Ese Kurosaki se está metiendo más de lo que debe—comentó Byakuya con una pequeña pizca de molestia.
—Eso no es lo que importa ahora, ambas están en peligro, no hemos podido contactar a Hisana, pero ahora que Rukia está cerca, ya él empezó moverse Byakuya, debemos hacer algo—suplicó preocupado. Sabía que Ichigo se estaba metiendo en algo bastante peligroso, pero apartarlo de ella seria de igual forma peligroso, y hasta podría ayudarlos.
—Hablare con ella—finalmente cedió.
—Bien, he escuchado que ambos irán a la universidad, asi que tendrás que verla allí, no es tan arriesgado como en su casa.
—Lo tendré en cuenta—dijo finalmente y tranco la llamada.
— ¿Cómo no pudiste cumplir una tarea tan sencillamente estúpida Yammy? —inquirió Aizen totalmente furioso—. No te saque de la policía para que me vengas con esto.
—No fue mi culpa, un chico llego a su casa y me detuvo—le explico y Aizen trato de relajarse un poco, le dolía la cabeza.
— ¿Un chico? —preguntó arqueando la ceja y Yammy asintió.
—Era alto y algo musculoso, lo más inusual era su color de cabello: Naranja—le describió Yammy, Aizen bajó la mirada para pensar.
— ¿Cabello naranja? —repitió Aizen desconcertado—. Puedes retirarte Yammy. Gin, busca y trae al mocoso acá, tengo una misión para él.
—Como usted diga capitán Aizen.
-Doce de enero Ciudad de Karakura.
-Rukia abrió los ojos y bostezo, Ichigo llevaba un tiempo despierto, admirando el rostro calmado de la chica a su lado, se volteó encontrándose con los ojos avellanas de Ichigo y se sonrojo, Ichigo rio y le beso la nariz.
—Buenos días—le dijo dejándola sobre la frías sabanas del colchón.
—Buenos días—respondió la pelinegra cuando ya Ichigo había cerrado la puerta del baño. ¿Qué fue eso? Nunca se había sonrojado antes, y ahora lo estaba mucho más luego de que él le besara la nariz, se hundió en las almohadas y suspiro. Mientras Ichigo se lavaba la cara con agua fría, ¿Por qué hizo eso? Estuvo un rato viéndola dormir, y cuando sintió que se despertaba intento apartarse y termino besando su nariz. No sabía en qué momento empezó a sonreír como idiota, la amaba, eso lo tenía claro, pero nunca intento besarla o hacer algo a la fuerza por más que quisiera.
Se recostó de la pared llevando una mano a sus cabellos y peinarlos hacia atrás, sus antiguos sentimientos fluían de nuevo y lo hacía morirse lentamente. Suspiro, a veces estar enamorado le hacía hacer y decir cosas cursis y lo hacía actuar estúpido. Sabía que enamorarse una vez más de ella le traería demasiado problemas, pero aun así el logro perderse en sus ojos una vez más.
Cuando salió del baño, Rukia aún estaba tirada, literalmente sobre las sabanas, esto le causo gracia. Sin pensarlo, se acercó lentamente y le hizo cosquillas en el estómago, Rukia comenzó a dar carcajadas y saltar como una completa loca, intentado detenerlo.
— ¡Suéltame imbécil! —grito golpeándolo a pesar de estar sonriendo.
—Oye solo intentaba despertarte, holgazana—dijo burlándose—. Iré a preparar algo, vístete para irnos ya. Rukia suspiró e hizo lo que Ichigo le indicó, se cambió de ropa con una sencilla camisa y unos blue jeans, se arregló el cabello y bajo a desayunar. Se encontró con un vestido Ichigo preparando el desayuno, olía bien.
— ¿Isshin san ya te trajo lo que necesitabas? —le preguntó, y el peli naranja asintió.
—Sí, pero el viejo se tenía a que ir asi que no pudo llevarnos—le explico—. Pero iremos a pie, no queda demasiado lejos de aquí. Ambos desayunaron y fueron caminando tranquilamente a la universidad. La ventaja era que sus clases no comenzaban hasta las ocho y treinta de la mañana, y justo el reloj marcaba las ocho en punto, podrían tomarse todo el tiempo caminando si asi deseaban. Llegaron finalmente, era un lugar bastante amplio, contaba con un edificio diferente para coordinación, y el resto conformaba parte de un amplio parque, con un monto de árboles, bancas y demás. Tenía c una gran cafetería y una que otra tienda.
Se adentraron al lugar y varios chicos como chicas saludaron a Ichigo y él les devolvía el saludo, —Es bastante popular—pensó la pelinegra, Ichigo la acompaño hasta la dirección, donde le orientarían y le darían sus horarios para empezar su tercer año de literatura.
— ¡Ichigo! —gritó una chica de cabellos purpuras y un bello color de ojos dorados.
— ¡Senna! —exclamó Ichigo, se había olvidado completamente de ella.
— ¿Por qué no me has llamado? —le preguntó apegándose más al cuerpo de Ichigo.
—Estuve bastante ocupado—le dijo y vio de reojo a la pelinegra que los veía sin expresión alguna. Senna se separó y vio la persona a un lado de Ichigo, la vio de arriba abajo como si estuviera analizándola.
— ¿Y quién eres tú? —le preguntó con gesto despectivo.
—Kurogane Rukia—le respondió frunciendo el ceño por su forma de hablarle.
—Bueno Rukia ¿Qué haces con mi novio? —preguntó, y Rukia se sorprendió y fijó sus ojos en Ichigo en busca de respuestas.
—Senna, sabes muy bien que no somos novios—suspiró. Rukia se relajó al escuchar que no era verdad, por alguna manera la había hecho sentir tonta.
—Eso lo sé, pero pronto Ichigo. Pronto—le dijo sonriendo y guiñándole el ojo—. ¿Y bien que haces con él? —exigió una respuesta.
—Senna no empieces—le advirtió Ichigo con frustración, sabia lo molesta que podía llegar a ser, por eso era que no había durado mucho con ella—. Es mi mejor amiga de la infancia, Rukia—la presento. Rukia quiso ser agradable, y coloco su mejor cara y le tendió la mano, pero en cambio la peli morada ni se inmuto y ella retiró su mano.
— ¿Por qué nunca antes te había visto?
—Me mude a Estados Unidos, y he vuelto—respondió secamente.
—Es mejor que te hubieras quedado allá—le dijo y Rukia se molestó aún más. ¿Qué le pasaba? Intentaba ser amable y le salía una patada y la trataba mal. No se aguantó, la pondría en su lugar.
— ¿Disculpa mocosa? —Se cruzó de brazos a la defensiva—. Intento ser amable contigo a pesar de que seas tan desagradable y grosera y aun así me respondes como si fueras la reina del universo. La desagradaban las chicas con esa actitud, que tenían el ego tan grande como su enorme cabeza hueca. Todos en el lugar prestaron atención a la conversación.
— ¿Qué? Solo te estoy siendo sincera, me desagrada el que hayas vuelto, y que conozcas a Ichigo desde su infancia, eso es todo—le contestó tomando la mano del peli naranja para molestia de ella. Ichigo apartó su mano y peino sus cabellos hacia atrás.
—Pues lamento infórmate que he regresado, no pienso irme de nuevo—le aseguró tomando una bocanada de aire para seguir hablando—. Y quieras o no, vas a tener que soportarme. Ichigo estaba molesto, debía admitir que Senna se había pasado al tratarla mal no conociéndola, ¿Pero por qué Rukia le contestaba de esa forma? Siempre había sido aquella chica que no le importara lo que le dijeran y ahora estaba defendiéndose contra Senna.
—Apártate de Ichigo—amenazó Senna, ella había amado a Ichigo desde hace un buen tiempo luego de que el aceptara dormir con ella, sabía que el salía con un monto de mujeres pero se encargaría de ser la única en su vida.
— ¿O qué? No eres nadie para decirme lo que puedo o no puedo hacer—contratacó Rukia y lo tomó de la otra mano sorprendiendo a Ichigo quien no apartó su mano.
— ¡Ya basta! —gritó Ichigo harto—. Primero que nada Senna, es mi amiga al igual que tú y no puedes prohibirle estar conmigo cuando no somos nada, y Rukia para ya de contestarle por favor. Parecen crías.
Ichigo suspiró.
—Está bien—dijo desapareciendo Senna, dejando solos a ambos jóvenes.
— ¿Rukia que demonios te pasa? —le preguntó y ella solo se encogió de hombros.
—Me molesto su actitud.
—Ella es asi con todas las chicas—le comento—. Aunque eres la primera que le responde de esa forma.
—Ichigo, ¿te gusta? —le preguntó algo dudosa, tenía miedo de la respuesta, pero no entendía el porqué. Se convenció de que era que no le gustaría que su mejor amiga estuviese como una chica como Senna.
—Claro que no—le dijo y sonrío—. No es mi tipo.
— ¿Entonces cuál es tu tipo? —le preguntó con curiosidad, Ichigo no se esperó esa pregunta y se sorprendió—. Tú eres mi tipo Rukia—pensó—. Dejemos de hablar de qué tipo de chica me gusta y vayamos a clases, enana—le dijo y ella sintió.
Se despidieron y ambos se fueron a sus respectivas clases. Para ser el primero día, a Rukia le fue bastante bien, conoció a bastantes personas como: Rangiku Matsumoto, Momo Hinamori de las cuales se hizo amiga de inmediato y se encontró con su amiga Tatsuki y Inoue. Luego de clases ambos acordaron encontrarse para almorzar.
— ¿Cómo te fue? —le preguntó Ishida en cuanto la vio.
—Bastante bien, la primera clase—fue algo entretenida ya que la profesora nos hizo un ejercicio entretenido—le conto.
— ¿Ustedes son compañeras de clase?— preguntó Tatsuki a las dos acompañantes de Rukia.
—Mi nombre es Rangiku Matsumoto—se presentó la peli naranja—. Y ella es Hinamori Momo.
—Un placer conocerlos a todos.
— ¡Ichigo! —gritó Senna interrumpiendo su plática.
— ¡Senna!
— ¿Almuerzas conmigo?-pregunto ignorando como siempre al resto de sus amigos.
—Hoy no Senna, estoy con mis amigos ahora—le contesto—. Pero puedes sentarte con nosotros si quieres. Senna asintió y aparto a Rukia quien estaba sentada al lado de Ichigo, todos los miraban confundidos pero no le dieron importancia. Rukia también decidió olvidarlo y dejarlo pasar, no quería tener problema con aquella chica, y mucho menos en su primer día.
—Kurogane-san, muy pronto será la fiesta y el festival preparado por el consejo estudiantil por el comienzo de un nuevo año—explicó Orihime—. Nos preguntábamos si estabas interesado en colaborar, con la presidente y yo.
—Claro me encantaría—dijo—. ¿Quién es la presidenta?
—Es Tatsuki-chan—dijo señalando a su amiga—.El festival será dentro de un mes y la fiesta en mes y medio.
— ¿Qué tienen planeado hasta ahora?
—Cada carrera tiene que preparar un puesto que les guste o algo referente a lo que estudian, como experimentos o presentaciones que llamen la atención de jóvenes que estén interesados en ingresar a la Universidad.
— ¡Yo también quiero ayudar! —se postuló Rangiku al escuchar de lo que se trataba.
—Igual yo—agregó Momo con emoción.
—Entonces está decidido, ustedes se encargaran del puesto de literatura—añadió Tatsuki con una sonrisa.
Luego de comer el almuerzo, todos hablaban sobre el festival. Orihime y Tatsuki le daban indicaciones sobre las actividades mientras que Senna hablaba con Ichigo quien no le prestaba atención. Luego de que sonara la campana cada uno fue a su clase correspondiente.
—Nos vemos en la salida enana.
—Claro Fresita-Kun—respondió Rukia sonriendo e Ichigo le devolvió la sonrisa.
—Pensé que te molestaba que te llamaran de esa forma—replicó Senna.
—Si pero, es la única que dejo que me llame de esa forma—le explicó.
— ¿Qué es lo que tiene ella que te interesa tanto? Ichigo la miro sin decir nada, pensó la respuesta pero la verdad es que no tenía idea de por qué aquella enana llamaba tanto su atención—. ¿Y bien? —volvió a preguntar.
—Ella…No es como las otras—dijo y ella la miro confusa.
—No te entiendo—replicó Senna—. ¿Cómo sabes que es la correcta?
—Por qué…jamás había sentido todo lo que sentí cuando me dijo: "He vuelto idiota. Te extrañe"—le dijo sonriendo. Senna se fue corriendo alejándose del peli naranja confundido.
— ¿Qué tenía ella que no tenía yo? —se preguntó Senna para sí misma.
Rukia había salido desde hace media hora, estaba sentada bajo un árbol esperando que Ichigo saliera de su última clase. El reloj marcaba las cinco de la tarde, y esperó pacientemente la salida de Ichigo, se estaba aburriendo ahí sola, pero no quería irse a casa sin él, asi que con toda la paciencia del mundo lo esperó.
—Rukia que bueno encontrarte—le habló un hombre y lo reconoció de inmediato.
— ¿Ukitake-san? —pregunto—. ¿Qué haces aquí?
— ¿Querías hablar conmigo no es así? —le explicó—. Además quiero presentarte a alguien. Rukia fijo su vista en el hombre que acompañaba al peliblanco. Era un hombre de cabello negro, bastante alto y fornido de ojos grises y penetrantes, y una piel de blanco marfil.
—Mi nombre es Kuchiki Byakuya, soy amigo de tu madre Hisana—se presentó y le extendió la mano.
—Soy Rukia Kurogane—le dijo y aceptó su mano sintiendo un pequeño calor desprender de su mano.
— ¿Te importaría hablar en otro lugar Rukia?
—Ahora mismo estoy esperando a Ichigo, tal vez más tarde u otro día—comentó la pelinegra. Byakuya la observó, sus ojos grises se encontraron con los morados amatistas de ella, le recordaba tanto a Hisana, era igual y diferente a la vez. Abrió sus ojos al divisar a cierta persona a unos pasos atrás de ella.
— ¡Cuidado Rukia! —gritó Ukitake advirtiéndole. Rukia se volteó encontrándose con un hombre de profundo ojos verdes, rostro pálido y cabello negro. Se aproximó a ella, sacando de su bolsillo una daga, que reconoció de inmediato, no se movió, solo se quedó ahí viendo como la daga atravesaba su estómago, como la sangre caía por su camisa, y como los ojos aterrados de Ukitake la miraban.
Ichigo intentaba prestar atención a la clase, pero tenía aquel presentimiento de que algo no andaba bien, quería salir pronto y encontrarse con Rukia y asegurarse de que estaba bien. Tocaron a la puerta del salón interrumpiendo la aburrida clase sobre algo que ya sabía realmente bien y el profesor insistió en explicar a detalle, al igual que su intento por concentrarse. Era una enfermera que se acercó a hablar con el profesor, no le prestó atención así que prefirió observar por la ventana.
—Busco a Kurosaki Ichigo—habló la enfermera de estatura baja y con su traje blanco—. Lo solicitamos en la enfermería de la escuela.
— ¿Qué ocurre? —preguntó preocupado y sacado de sus pensamientos, los demás estudiantes estaban confundidos.
—Es Kurogane Rukia—explicó—. La han apuñalado.
En ese momento el mundo de Ichigo cayó.
ACTUALIZADO EL 09 DE JUNIO DE 2017.
