Holaaaaaaaaaaaaaaaaas!
4° capitulo largo... jejejeje.
Agradezco los comentario del capítulo anterior, los favoritos y los reviews!
Este capítulo surge en los años 1998, 1999, 2007, 2008 y 2013.
Así que atención!

Letra cursiva corresponde a un sueño. :)
Advertencia: CAMBIO DE PERSONALIDAD (JUSTIFICADA, OBVIAMENTE).


Capitulo 4. Resultados inesperados

Cuando menos lo esperamos, la vida nos coloca delante un desafío que pone a prueba nuestro coraje y nuestra voluntad de cambio…

(Paulo Coelho)

Martes 03 de agosto de 1999, 09:10 a.m.

Con su mirada repaso a cada persona que había en el lugar, bueno a cada mujer. Era un ambiente tan familiar e intimo, para las parejas enamoradas. Muchos hombres que estaban allí tocaban los vientres abultados de sus novias o esposas. Y Hermione solo podía sentirse fuera de lugar ¿Por qué su rostro no reflejaba esa felicidad? ¿Por qué no podía sentir el instinto maternal? ¿Odiaba al bebe? Tenía muchas preguntas en su mente que por el momento se negaba a responder.

Desvió la mirada cuando uno de los hombres había sacado de su bolsillo lo que parecía ser un regalo para su mujer. Solo deseaba que ya fuera su turno para poder largarse de allí de una buena vez.

-Señorita Hermione Granger -el altavoz se escucho en todo el lugar- acercarse a la recepción de enfermería.

Se levanto con normalidad, no tenía mareos ni ningún síntoma que le dijera que estaba embarazada, si no fuera por el test ni lo sabría.

Se acerco a una enfermera ya mayor que la guio al lugar en donde era la consulta de la ginecóloga. Cuando llegaron a una puerta algo alejada de la sala de espera, la enfermera le dio leves toques hasta que una voz femenina exclamo un "¡Adelante!".

Hermione se tomo unos segundos para poder abrir finalmente la puerta. La mujer dentro de la habitación le dedico una sincera sonrisa.

-Por favor Hermione, pasa y siéntate.

La castaña obedeció. Había recurrido a un hospital muggle porque no sería conveniente ir a San Mungo y que todos se enteraran de… lo que le pasaba.

-Bueno mi nombre es Anne Roberts. Cuéntame… ¿Qué edad tienes? ¿Estudias?

-Tengo 18 años y no, aun no estudio.

-la mujer asintió anotando lo que la castaña le dijo- Ahora dime ¿Es tu primera visita a una ginecóloga?

-ella asintió- Si, es la primera vez que vengo -ella hizo una pausa. La mujer le dio a entender que podía seguir hablando- y vine porque creo estar embarazada me hice un test salió positivo, pero se de los falsos/positivos.

-Bueno existe una posibilidad de que ocurra, pero los test tienen un 90% de efectividad -le informo la doctora- ¿Por qué no realizamos una prueba sanguínea? Y vemos. Luego de eso podemos hablar más sobre lo que está pasando.

Hermione asintió, rogando a todos los dioses no estar embarazada.

Lamentablemente, para ella, media hora después las pruebas sanguíneas le confirmaron que efectivamente estaba embarazada y por supuesto, también, la ecografía se lo confirmo.

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Sábado 29 de diciembre del 2007, 14:00 p.m. (Sídney. Australia)

Podía sentir la imperiosa necesidad de ser reciproca en todo lo que él le demostraba, pero en muchas ocasiones, como esa, no podía, no era algo fácil. Se aburría de fingir.

Hermione levanto la mirada cuando una de las manos de su novio tocó las suyas. Los ojos azules del, le miraban con amor desde hacía dos años.

-Fue excelente, cuando el juez declaro que mi cliente era inocente -le conto, habían llegado hace pocos minutos- era un caso difícil.

-Me alegro Hermione, luchaste mucho por eso. Por ese caso. Además ahora tu reputación subirá mucho mas -le dijo él.

Llevaba dos años con Mathew, le encantaba estar con él, pasar las tardes, quedar para salir y todo. Pero no lo amaba, era como un buen amigo y nada más. Fue él, el que le puso nombre a la relación. Eran novios.

-Deberíamos celebrarlo en la noche con Chris y Vicky ¿No crees?

-Es precisamente lo que te iba a decir.

Matt la beso y ella, como buena novia, le correspondió.

Luego de todo pasara, se había refugiado en Australia. En una casa que sus padres habían comprado en una de las tantas vacaciones que organizaban.

Había llegado sola allí, sola, sin ellos, porque después de casi tres semanas desde de la guerra los habían matado. Cruel y sádicamente. No le gustaba mucho pensar en ello, pero los sueños o pesadillas eran algo que no podía controlar, así que casi cada noche los tenía como protagonistas.

¿Quién los había matado? ¿Oh el porqué lo habían hecho? Eran dos preguntas que estaban más que respondidas en su mente. El fallecimiento de sus progenitores había sido una de las razones por las que se había alejado de todo, de Ginny, Harry, Luna, Ron y su familia.

La razón de peso había sido Draco Malfoy.

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Viernes 4 de enero del 2008, 04:30 a.m.

Podía sentir la penetrante mirada de aquella mujer que podría haberle quitado el sueño, si hubiese aparecido en otras circunstancias.

Sus uñas hacían un ruido en la madera del posa brazos del sillón, en donde la luz era escasa. Astoria tenía el cabello negro recogido elegantemente y vestía un hermoso vestido azul.

-¿Por qué no me ayudaste? -le pregunto. En otra mano tenia un vaso de whisky o de algún trago.

-Lo intente -murmuro. Podía sentir la gran necesidad de justificarse, pero no podía.

-Pero me morí -le acuso ella acercando su rostro, su pálido rostro, hacia él.

-Tú… no quisiste que te extrajéramos los anticuerpos perjudiciales para tu sangre… -luego apretó los labios, recordándolo- ¡Yo te iba a salvar! -exclamo el rubio.

Ella no dijo nada solo se limito a mirarlo de una forma indescifrable.

-Cuida a Narcisa -murmuro- cuídala… porque el pasado volverá.

Inspiro hondo antes de abrir los ojos.

Podía sentir el sudor en la frente y rostro. Desde que había muerto Astoria soñaba cada día algo distinto, pero las últimas palabras siempre se repetían. Quizás de una forma u otra le estaba advirtiendo que ¿Hermione volvería? Si no fuera de madrugada se reiría, aunque no tuviera ni pisca de chiste. No, era imposible que el sueño significara eso. No cuando ella… había hecho algo imperdonable.

Decidido se levanto, después de los sueños le constaba volverse a dormir. El paso sordo en el piso de las escaleras, le hizo darse cuenta de que había olvidado ponerse zapatos y también el hecho de que sintiera el piso helado.

Sin encender la luz entro a la cocina, por la ventana solo pasaba un poco de luz de la noche, Draco abrió la llave del lavamanos y saco una cantidad considerable de agua.

Se giro sobre sus pasos para volver, pero se detuvo cuando escucho voces en la sala, entrecerró los ojos, no había prendido la luz para no llamar la atención. Camino por un pasillo y empujo un poco la puerta de esa habitación y lo que vio le helo profundamente.

Era su hija.

Su pequeña princesa.

Acurrucada en el sillón de la sala, viendo unos videos caseros en donde aparecía Astoria.

Sonrió un poco nostálgico, cuando la imagen la mostro a ella. Sonriendo tan llena de vida y feliz, soplando las velas de su cumpleaños. Luego aplausos, besos y abrazos.

Un sollozo ahogado le hizo salir de sus pensamientos.

-¿Cissy? -susurro despacio sin intención de que su hija se asustara.

-ella levanto la mirada asustada- Papi.

-Draco avanzo unos pocos pasos hacia la mesa de centro dejando el vaso con agua allí. Se sentó junto a ella- Es muy tarde hija -luego miro hacia la televisión- ¿Siempre te levantas a ver los videos?

-ella se sentó manteniendo las piernas en el sillón- Si, me gusta ver su sonrisa -su voz infantil sonó un poco ronca por el llanto- ella era hermosa.

-Hija… -Draco paso sus dedos por las mejillas de ella, secando el resto de lágrimas- a ella no le gustaría verte así.

-La extraño -murmuro- era mi mami -nuevas lagrimas aparecieron en sus ojos. Podrían pasar años y ella se sentiría de la misma forma, sentía que la vida era tan injusta.

A Draco se le apretó el corazón, un poco. Atrajo a su hija hacia el abrazándola. Era muy reacio al afecto, pero su hija le rompía los esquemas en los temas de afectividad.

-Lo sé cariño, yo también la extraño.

Padre eh hija se quedaron en silencio observando la imagen en la televisión. Una en donde la morena sonreía y besaba la cámara, diciendo cuando amaba a su familia.

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Viernes 25 de diciembre de 1998, 09:20 a.m.

Un horrible golpeteo en la puerta le hizo salir del sueño en el que se encontraba.

-¡¿Qué pasa?! -grito. La cabeza le dolía horrores.

-Draco… debes bajar… ahora -la voz de Theo se escuchaba algo diferente y Draco no supo el porqué y tampoco deseaba averiguarlo.

Estaba hastiado de todo. En especial en esas fechas donde lo único que deseaba era emborracharse y olvidar, pero Theo no entendía eso.

-Piérdete Nott -le dijo. Poco le importo si le escucho o no.

Al parecer había funcionado, porque el chico dejo de insistir. Compartían habitación, pero eso no significaba que el castaño podía entrar y salir cuando quisiese.

Al menos una hora después, se decidió a hacer acto de presencia en la sala común de Slytherin. Donde los únicos que estaban a parte de ellos dos, eran unos chicos de sexto y uno de quinto. Era fácil, en esas ocasiones, lidiar con ellos. Cuando eran pocos.

Theo no estaba a la vista y él no tenía ánimos de bajar a desayunar, aunque si tenía hambre, pero no le apetecía estar allí donde todos celebraban. Frustrado se sentó en el sillón desocupado, mirando el árbol de navidad propio que tenía su sala común, donde habían pocos regalos.

En aquellas fechas extrañaba los regalos caros que sus padres le hacían cada año o el estar el Malfoy Manor, en una de las cenas navideñas que realizaba su madre. Les echaba de menos, por eso quería olvidar y emborracharse. No tenía nada por lo que luchar, nada y ahora que le expulsaban, en pocos meses, al mundo muggle se daba cuenta de que moriría allí. Porque a pesar de asistir a las clases muggles poco sabia de aquel mundo.

Le expulsaban allí para que de una vez por todas, fuera el mismo quien acabase con su vida. A muchos les habían dado esa sentencia, pero pocos habían podido sobrellevarla.

Sintió como el sillón se hundía a su lado.

-¿Estuvo buena la borrachera de ayer?

-No te importa Theo -murmuro. Aun mantenía los pensamientos en su cabeza.

-el chico suspiro- Draco… se que para ti… -silencio- es difícil, pero…

-Pero… no te importa -le dijo mirándolo intensamente- ahora, podrías decirme ¿Por qué querías que bajara, tan insistentemente?

-el apunto hacia el árbol- Solo quería avisarte que hay dos regalos para ti -le informo a lo que Draco levanto una ceja- uno es mío y el otro no lo sé.

Intrigado el rubio se levanto cogiendo ambos regalos, en donde efectivamente aparecía su nombre.

-No pienso abrirlos contigo aquí -le dijo examinándolos.

-Theo bufo y rodo los ojos- ¡Merlín! Eres insoportable -se levanto subiendo a las habitaciones.

Una vez solo Draco desenvolvió el regalo de Theo, el castaño le había regalado una enciclopedia completa sobre la medimagia y cosas medicinales. Sonrió, valla no era tan secreto, después de todo, que su sueño "frustrado" seria ser medimago. Después de Hogwarts, cuando le echaran del mundo mágico, se llevaría todo ello. Para tener un recuerdo de su amigo y para no aburrirse en las calles.

El segundo estaba envuelto en un pulcro papel de color verde. No llevaba remitente, pero Draco se hacia una idea de quién podría haberle enviado ese presente, sin prisa comenzó a desenvolverlo. Era algo pequeño, pero al abrirlo se dio cuenta de que el tamaño era perfecto. Era una esclava de oro, carísima, con sus iniciales D.M y al reverso se sentían las inconfundibles iniciales H.G.

Sonrió con tristeza. Después de la ayuda que le había brindado Hermione, habían comenzado una especia de "amistad". Solo amistad, donde los sentimientos se estaban mezclando, muy a pesar de Draco, solo de parte del.

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Miércoles 23 de enero del 2013, 9:00 a.m. (Sídney. Australia)

Recargo su frente contra la muralla helada de la baldosa del baño. ¡Dios! No podía ser…

No de nuevo…

Cerró los ojos fuertemente, las nauseas matutinas se hacían cada vez más frecuentes e incluso por las tardes.

Se había hecho hacia unos días un test de embarazo, pero el negativo había aparecido casi a los cinco minutos. Si no era embarazo ¿Entonces qué…?

No quería hablarlo con Mathew, el se preocuparía. Debía reconocer que con los años la relación se había solidificado, manteniéndolos unidos por casi ocho años siendo novios y muy pronto siendo marido y mujer. Le quería muchísimo, podría decir que lo amaba.

Miro la hora ya se le estaba haciendo tarde. Tenía que ir al médico, para conocer los resultados de unos exámenes que había pedido hacia unos días.

Al salir de la casa le esperaba un taxi, en donde el viaje se le hizo cortísimo.

Cuando llego a al hospital, se acerco como siempre a la recepción de enfermería en donde la condujeron hacia la consulta. Dio unos leves toques a la puerta y paso.

-Hola doctor Evans.

-Hola Hermione, siéntate por favor -el hombre algo mayor ya, busco en la mesa el sobre de los exámenes- tengo los resultados.

-ella asintió, preparándose para escuchar las palabras que ya estaba pensado- ¿Cuánto tiempo de embarazo tengo?

-el médico desdoblo el papel y luego la miro- Me alegraría mucho decirte que estas embarazada -suspiro masajeándose el puente de la nariz- sin embargo no es eso lo que los resultados han arrojado.

-ella lo miro incrédula tenía todos los síntomas de estar embarazada- ¿Entonces? ¿Qué me pasa?

-Lo siento Hermione, de verdad, pero el resultado dio positivo a mieloma múltiple. Tienes cáncer. (*)


(*) Mieloma multiple: Es un cáncer que comienza en las células plasmáticas en la médula ósea. La médula ósea se encuentra en el interior de la mayoría de los huesos y ayuda a producir las células sanguíneas (medlineplus).