III
Ha pasado la semana más ocupada de mi vida. Llega el viernes, mi cumpleaños, y el día planeado con ella… con "Susie". No importa lo cansado que esté, debo seguir, puede ser una noche decisiva. Tengo que pensar bien dónde llevarla, no es una chica ordinaria. Es increíble que vaya a salir con ella, aunque esto sea parte de mi trabajo… y ella no lo sepa.
—Me retiro. Hasta mañana —les digo a mis compañeros mientras salgo poniéndome la campera, parece que está a punto de nevar pero no será impedimento.
Me compro un traje de camino a casa, en algún momento tenía que suceder. Llego, me doy una ducha, me cambio y reviso el horario. Todo en orden. Salgo hacia el hotel y le envío un mensaje cuando estoy afuera. Me sorprende con un vestido corto, un saco rojo largo, con el cual parecía que no tenía nada debajo, medias negras transparentes y botas negras con tacón de aguja. Hay que admitir que su cuerpo se ve bastante natural, y nada mal. Se sube al auto y me saluda cordialmente, de pronto me siento intimidado; la saludo de la mejor manera y enciendo el motor.
—¿Dónde quieres ir esta noche, Susie?
—Sorpréndeme —dice mirándome con una sonrisa de complicidad. Dejo de sentirme intimidado y me dejo llevar por la simpatía de la joven modelo.
—¿Qué te llevó a esta vida, Susie? —le pregunto una vez esperando la comida en el mejor restaurante de San Francisco, tuvimos que hacer varios kilómetros pero valió la pena, todo tendrá su fruto.
—Solo no quería ser una chica común, siento que nací para esto, desde pequeña me gustó la actuación y el modelaje.
—¿Desde pequeña, eh? ¿Y qué opinaban tus padres al respecto? ¿Qué opinan ahora?
—¿Es una cita o un reportaje? —dice entre risas, pero al final accede. —Ellos… no me apoyaban demasiado, de tal manera que cuando decidí convertirme en lo que soy ya no quisieron tener contacto conmigo.
—Qué triste, ¿Eso significa que desde hace dos años no tienes contacto con ellos?
—Sí.
—Lo siento. Y… ¿tienes hermanos?
—No, siempre fui única hija.
Comienza a ponerse incómoda, mira el plato vacío y juega con la servilleta. Sé que es el momento de dejar de preguntar, no tengo que ser tan obvio, así que decido cambiar el tema.
—¿Y te gusta la vida que llevas?
Su expresión cambia, vuelve a mirarme a los ojos y responde sonriente, llevamos una conversación calmada hasta terminar la cena. Es buena actriz, incluso hablando no puedo descifrar rápidamente lo que oculta.
Salimos del restaurante, que más que un restaurante parece… no sé, ni siquiera se me ocurre una comparación digna. Agradezco ser tan reconocido, gracias a eso es el sueldo que tengo. Ella me toma del brazo y comenzamos a caminar por los grandes pastizales del terreno, todo adornado con piedras modernas, lindas flores y faroles elegantes, incluso me atrevería a decir que se ve romántico. Se queda callada, siento que tengo que hablar de algo. Adentro se sacó el elegante saco, por lo que pude ver su vestido negro con encaje.
—Parece que te gusta lo oscuro —digo estúpidamente intentando sacar un tema.
—¿por qué lo dices? —pregunta sin perder la sonrisa.
—Tu cabello, tu ropa…
—Bueno, el color de cabello no es algo que se pueda elegir. Y la ropa… no sé, en realidad me gustan mucho los colores pero quería algo elegante esta noche, nada más elegante que el negro.
—¿tu color natural de cabello es negro? —Indago, curioso, con media sonrisa para disimular.
—Qué poco caballero suenas con esa pregunta.
Me callo. Bien. Parece que no va a contestarme.
—¿Puedo ir contigo al hotel esta noche? Te daré el dinero.
—Disculpa… ¿no crees que soy ese tipo de mujer, verdad?
—Lo siento, no… no quise decir eso. No pretendo nada sucio, solo quiero pasar tiempo contigo. ¿Me lo permites?
—De acuerdo, pasaremos juntos la noche. Y sólo eso —me responde sonriendo y arqueando una ceja. Ansío verla sin maquillaje. Quiero obtener los resultados cuanto antes, soy buen actor, sí, pero no lo soportaré mucho tiempo.
Llegamos al hotel, la inmensidad y lujo del lugar no se compara con nada visto antes. Al parecer ella está acostumbrada. Yo no. Es nuevo para mí y es impresionante. Y pasaré la noche en la misma habitación que Susie… espero que Victor no se entere de esto, se pondría insoportable.
—Pasa, disculpa el desorden, es que pedí que no entraran a ordenar mi habitación hoy, si sabía que vendrías no hubiese dicho nada.
—No te preocupes, no me parece que esté desordenado. —Entro tímidamente y la habitación es tan lujosa como el resto del hotel, su "desorden" son un par de toallas y vestidos sobre la cama, nada que no haya visto antes. Ella se pone a ordenar y yo me siento en la cama.
—¿Sabes? —comienza a hablar— en mi adolescencia he tenido esta vida llena de lujos y demás, amo mi trabajo, pero a veces quisiera un día, solo un día como una chica normal. Sé que ya no soy una adolescente, y que debería estar más que feliz pero… ¿estoy a tiempo, verdad?
—Claro, sí. —Respondo improvisando, increíblemente esta chica me sorprende.
—¿Me ayudarás? —pregunta con una sonrisa.
—Claro, saldremos juntos cuando ambos estemos libres.
—Eso se oye como muy de vez en cuando.
—Quizás, pero es mejor que nunca.
Sonreímos y veo a una chica de buenos sentimientos, mi intuición no me falla. Sé que oculta algo, pero también sé que es una buena persona.
—Voy a ducharme de nuevo, no puedo dormir sin antes haberme duchado, vuelvo enseguida. ¿sí?
Asiento con una sonrisa y entra al baño. En cuanto comienzo a sentir el agua caer, investigo sigilosamente su habitación, me siento como un esposo engañado que busca pruebas. Sin desordenar busco y busco sin encontrar nada de relevancia. Hasta que abro el enorme placard y dentro de la sección de ropa sucia veo la toalla que acababa de guardar. La saco y veo manchas negras en ella, está apenas húmeda, por lo que supongo que la usó en su cabello unos minutos antes de "la cita". Era obvio, ese no es su color natural… pero una persona como ella usaría tintes de calidad, y estos no dejan manchas.
Deja de sentirse el sonido del agua cayendo y enseguida vuelvo todo a su lugar y enciendo la tele, haciendo creer que eso fue lo que estuve haciendo todo el tiempo.
—¿Te aburriste? —me dice saliendo del baño, inmediatamente la miro, pero está maquillada. Maldición, no pude descubrir nada todavía.
—No. Fue entretenido descubrir cómo se usa este control remoto —digo fingiendo.
—No es tan difícil, ¿no tienes un televisor en casa?
—Sí, pero jamás llegaría a ser de semejante tecnología como este.
Vuelve a sonreír. Parece sincera, la verdad es que en todas sus fotos está sonriendo, ha de ser un hábito en ella, una costumbre quizás por su profesión, aun así la disfruto. Por algún motivo me alegra que sonría.
—¿Usas maquillaje hasta para dormir?
—Hasta para la piscina.
—De seguro te ves muy bonita sin él.
—Nunca lo sabrás —dice riendo. La miro y no se puede negar que tiene un cuerpo perfecto, puede apreciarse al ver su pijama un tanto escotado y de short corto. Seguro es por eso que es considerada la más linda del mundo. Al menos a su cara no le veo nada extraordinario, más que el intenso maquillaje.
—¿Te molesta si duermo? —le digo algo confundido, nunca había estado en una situación así— Estoy despierto desde temprano —siento la necesidad de explicar.
—En absoluto. Ven acá.
—¿Ahí? ¿Contigo? Pensaba en usar este sofá, parece cómodo —digo dándole palmaditas al tapizado rojo.
—Nunca lo será tanto como una cama. No te preocupes, no voy a acosarte —bromea—, pondré una barrera de almohadas si quieres.
—Está bien, no será necesario —digo para luego sacarme los zapatos y las medias, el saco, la camisa y me acuesto con el pantalón puesto, me mira extrañada pero no me dice nada. Nos acostamos mirándonos y, por primera vez en no mucho tiempo, platico con ella desinteresadamente hasta la madrugada.
Gracias por sus reviews... les cuento, este cap ya lo tenia escrito, pero si ustedes quieren que lo siga lo voy a hacer más adelante, estoy pasando por un momento horrible en mi vida y no tengo ganas de hacer absolutamente nada, espero que sepan entenderme
