Capítulo III.- Aceptación

Desde ahora cargas con una responsabilidad más grande que tu propia existencia. ¿Puedes entenderlo?

Por supuesto. Justicia al servicio es el trabajo de L.

L es un puesto que se transmite de generación en generación, y su precio es renunciar a tu propia identidad.

Lo sé. Desde el principio todos fuimos informados sobre el objetivo por el que estuvimos en el orfanato.

¿Estás bien con eso, Elle?

Sí. Servir y proteger desde el anonimato, bajo el nombre de una sola letra es mi propósito desde ahora. Confía en mí, Watari…

Los párpados del joven de cabello color cuervo se abren con posma, como si alguna enfermedad estuviera acabando con él de forma silenciosa e invisible. Sueños como ese últimamente rondaban por su subconsciente durante las noches. Otro día se le había concedido para vivir, pero no hacía ya nada que pudiera estimularlo física o mentalmente.

Se levanta de la cama con languidez, intentando expulsar aquel sentimiento tan nauseabundo que era la inutilidad. Pereza y apatía se arrastraban por sus pies, alimentando aquella sensación insoportable.

« ¿Desde cuándo me he vuelto tan débil? »

Aquello era algo inconcebible. L no había sido entrenado para estar en una situación tan patética. L había sido entrenado para afrontar y superar con solemnidad todos sus miedos, traumas y retos. El sólo imaginar qué pensarían sus antecesores le hacía avergonzarse de sí mismo y repudiarse con todo su ser. Con la misma velocidad con la que se había levantado, se aproxima a uno de los monitores con el cual tenía libre acceso para poder observar lo que sucedía en la sala de investigaciones. Contempla a los jóvenes que ahora cargaban con la responsabilidad que aún le correspondía por derecho.

«Derecho que podría hacer valer si no fuera tan cobarde como para enfrentarme a mí mismo…»

Tenía que admitirlo. Se había vuelto un ser cobarde; respecto a sus responsabilidades, a las consecuencias de sus actos, de la vida, de sí mismo. Debía hacer algo, pero ya no hallaba esa firmeza que tanto lo había caracterizado.

«L no puede, no debe tener emociones. Eso sólo interrumpe el deber.»

Aún era propietario de esa letra. Y era su derecho el poder volver a usarla con orgullo. Pero antes tenía que enterrar todo aquello que lo estaba frenando como persona. El detective toma una severa decisión. Sabía que ese podría ser su fin para seguir descubriéndose como ser humano, pero era recuperar el mando de su vida, o dejarse arrastrar por sus miedos más profundos. Después de reflexionar lo que haría, toma una pequeña ducha, dispuesto a bajar por primera vez para poder evaluar el desempeño de sus aprendices.

«Si los anteriores pudieron hacerlo durante toda su vida, ¿por qué yo no?»

— ¿Cuándo diablos vamos a terminar con este caso? Estoy comenzando a desesperarme.

Abajo, los chicos no habían parado de trabajar en varias horas, y aunque aún tenían el aguante, el adicto a la nicotina había mostrado su obvio fastidio respecto a esto.

—Matt, tú ni siquiera estás planeando las estrategias o deduciendo los próximos movimientos de Kira. Al menos podrías poner un poco más de concentración.

—Ah, perdóname por no ser como Near.

Mello observa con hastío a su amigo, quien desgraciadamente no compartía la misma pasión que él respecto a la investigación. El pelirrojo llevaba ya media cajetilla de cigarros mientras mantenía la vigilancia hacia los posibles sospechosos de ser el segundo Kira. Near permanecía ensimismado en su tablero de ajedrez y sus muñecos, intentando ignorar cualquier posible pelea que lo involucrara directa o indirectamente. No estaba de humor para siquiera llevar un duelo de argumentos contra Mello o Matt. Lo único que le interesaba en ese momento era poder resolver el caso de una vez por todas, y –quizás- después, arreglar sus asuntos personales con cierto rubio descarado.

—Near —el mencionado observa levemente a través de su hombro al escuchar el firme llamado proveniente de su compañero alemán—; el convicto con quien fue probada la regla de los trece días aún sigue vivo. Ayer fue el día límite. Eso es prueba suficiente para demostrar que la regla es falsa.

—Paul King estará absuelto de la ejecución. El desenmascaramiento de esta norma ya nos ha revelado mucho —el menor toma uno de sus muñecos con sus inquietos dedos, cuya figura se asemejaba a un joven de cabello castaño—. Según los archivos de L, Light Yagami pidió su propio confinamiento, argumentando que deseaba saber si en verdad era Kira. Estuvo encerrado por más de un mes. Si asumimos que Light es Kira y creó esta falsa regla en la Death Note, es fácil entender el verdadero propósito de aquel confinamiento voluntario.

—Asumir que era inocente al mostrarle a L y a los detectives que aún seguía vivo después del tiempo límite establecido por la regla. —Reafirma Mello arrancando con sus filosos dientes un gran trozo de chocolate proveniente de la barra que sostenía en una de sus manos.

—Ante todo esto, ¿Deberíamos retornar a la lista de antiguos sospechosos? —Pregunta Matt con un tono ligeramente vacilante—. Quizás seremos tachados de incompetentes al volver a cargarla contra Light Yagami y Misa Amane. Podrían decirnos que simplemente los volvimos a poner en la mira sólo porque ya no sabemos qué hacer.

—No. En eso te equivocas —Contrarresta el albino con monótona rapidez—. No podrán replicar nada, puesto que tenemos las bases más sólidas y perfectas para explicar nuestra decisión.

—En ese caso deberás decirlo de un modo simple para que ellos lo entiendan. Recuerda que a diferencia de nosotros, no son genios. —Ante su propio comentario, Matt no puede evitar soltar una sonrisilla soberbia.

—No puede decirse de forma más simple —agrega el rubio—: Light Yagami pidió su propio confinamiento ya que él era dueño de una Death Note, e inventó esa regla falsa para probar su supuesta inocencia. En ese entonces los detectives ya sabían que él mantenía una relación con la modelo Misa Amane, y también reconocen que estaban casi al cien por ciento seguros de que fuera la segunda Kira. Sabiendo esto, Light pudo hacer un plan anticipado con ella, para que mientras ellos estuvieran confinados, alguien más continuara asesinando a los criminales, a manera de hacer ver que Kira aún seguía suelto. Después de todo, la Death Note es transferible.

—Ciertamente quien fue elegido para este trabajo…

—Higuchi. —Finaliza Matt.

—Sin embargo cuando murió, los asesinatos se detuvieron, haciendo parecer que Kira finalmente había desaparecido. —Continúa exponiendo Near.

—Pero obviamente el cuaderno puede poseerse por quien la encuentre; además, Higuchi era sólo un peón del verdadero asesino. Es más que factible que accedió a colaborar para el propio beneficio de su compañía.

—Qué imbécil. —Mello sonríe desairadamente.

—Si logramos comprobar que Light Yagami y Misa Amane fueron los primeros en ser Kira, creando todo el escenario de juego que planteaba la persecución hacia la compañía Yotsuba…

—El caso estará completo.

—No podía esperar menos de ustedes.

Ante aquella voz, el trío se gira, sólo para ver la figura del detective; con aquella expresión determinada y fría que desde hacía mucho tiempo no se le veía. Ellos sabían perfectamente que la salud mental del mayor no era la mejor de todas, pero el hecho de que estuviera parado frente a ellos nuevamente, les devolvió un poco de la admiración que habían comenzado a perder en su mentor.

— ¿Nos ayudarás a finalizar el caso, L? —pregunta Mihael un tanto emocionado.

La respuesta del hombre se hace esperar un poco, contemplando aquellos juveniles rostros. El sólo hecho de saber que ahora ellos cargarían con la misma responsabilidad que él en lo referente al caso, lo impulsó a responder.

—Así es; aunque parece que realmente ya no necesitan de mi ayuda —esboza una sonrisa casi invisible—. Pero para eso, debemos atenernos a lo que eso acarree.

— ¿Qué quiere decir eso? —cuestiona Matt un tanto confundido.

—Han llegado a la conclusión inicial cuando yo comencé: Light Yagami y Misa Amane siguen siendo los sospechosos. Sin importar las protestas que tenga su padre o el resto del equipo de investigación, nuestra labor es encontrar la verdad.

—Eso ya lo sabemos —agregó el peliblanco con seguridad—; al aceptar este caso también aceptamos todos los prejuicios o rechazos que se nos presenten.

—Esos son mis aprendices.

Los chicos asienten, volviendo a sus respectivos trabajos con un poco más de energía. L permanece en silencio, reflexionando sus propias palabras. Una muy ligera curvatura se forma en sus labios, dudando si era amargura o auto-satisfacción.

«Volveré a ser el mismo hombre crudo de antes, ¿eh?»

Light se encaminaba hacia el cuartel nuevamente, mentalizando todo lo sucedido hasta ahora. Podía haber dejado de ser Kira, pero eso no significaba que si lo descubrían, sentirían misericordia por él.

«No voy a poder estar en paz con L sabiendo que aún me asechan esas ratas. Si llegara a ser descubierto, ¿cómo podría tener un futuro feliz y tranquilo?»

Necesitaba idear un nuevo plan para librarse permanentemente de sospechas. Además debía comprobar con urgencia que aquél maniático parecido al detective en verdad estuviera muerto. No podía darse el gusto de dejarlo vivo por allí.

« ¿Debería empezar por matar a aquellos estúpidos aprendices? »

La idea de acabar con sus objetivos de la forma más rápida era demasiado tentadora. Después de todo, aún poseía el pedazo de hoja en su reloj. Odiaba admitirlo, pero las viejas costumbres nunca morían.

«No. He dicho que no usaría la Death Note nunca más; además, son chicos muy queridos por L… Pero eso no quiere decir que no pueda dársela a alguien más. Como en los viejos tiempos, quien continúe ejecutando los asesinatos será el culpable en turno. Me encargaré de crear un blanco definitivo para que aquellos chiquillos cierren el caso Kira de una vez por todas.»

Sin saberlo, aquella expresión cargada de crudeza y malicia volvió a apoderarse de sus redimidas facciones, mancillando su rostro casi purgado.

En aquel momento, la persona que más era repudiada por Light, se encontraba esperando la visita de su misterioso amparador. Aquel encuentro había sido pospuesto por demasiados días, y francamente el asesino comenzaba a preguntarse qué tipo de trabajo podría mantener a un hombre tan ocupado. Figuró que un médico o un policía, aunque dudaba en descartar la última opción. Lo único bueno de aquella prolongación, era que gracias a los cuidados que le proporcionaban, su cuerpo ya se encontraba lo suficientemente fuerte para arreglárselas por sí mismo. El dolor en sus miembros afectados aún no era nulo, pero ahora podía soportarlo bien.

—Padre viene en una hora —informa quien se había encargado de atenderlo desde que había llegado allí, dejando el respectivo postre del asesino en la mesa que estaba al lado de la litera—. Y al parecer ahora estás bien para poder escucharlo a la perfección.

—Asumo que intentas decir que si hubiera estado adolorido mi capacidad para comprender el discurso de tu brillante "papi" hubiera sido imposible, ¿No?

—Es algo que puede deducirse con buen sentido común.

—Veo que no hallas la hora en que te mate…

—Está bien por mí si eso quieres hacer.

El joven de cabello azabache hace una desagradable mueca de desdén. Odiaba a esa niña con todo su ser. Aborrecía aquel cabello color cuervo, aquellos ojos grises que eran dos pozos sin expresión, aquella manera tan monótona y mecánica de hablar. La odiaba porque en ella podía ver al hombre que no pudo matar y que despreciaba en el alma. El asesino aprieta las sábanas bajo sus manos, antes de incorporarse rudamente y tomar el frasco de mermelada en turno que estaba en la mesa de junto. Podía simplemente haberse estirado para tomarlo, pero necesitaba moverse pronto o enloquecería en aquella habitación que, como se había dado cuenta días atrás, era vigilada.

«Aunque los hombres que llegué a ver son completamente incompetentes. Escucharé lo que me tengan que decir, seguiré el juego del hombre, y después veré como me las ingenio para salir de aquí.»

En Kanto, el genio universitario llega al cuartel general. Iría a visitar a L como de costumbre, pero aprovecharía para dar un desapercibido vistazo en los avances con el caso Kira. Al pasar por la sala principal donde se hallaban los aprendices, se encuentra con la enorme sorpresa de ver al detective trabajando junto con ellos. Parecía que simplemente revisaba unos papeles, mientras los otros mantenían su propia labor.

— ¿Ryuzaki?

El solo sonido de su voz hizo girar las cuatro cabezas en dirección a él. Al mismo tiempo, algo dentro de Light pareció cohibirse cuando chocó su confundida mirada contra aquellas, que a su parecer, ocultaban algo de importancia; podía apreciar un extraño brillo en aquel triple par de jóvenes pupilas.

—Light-kun, bienvenido.

Nuevamente había usado el acostumbrado sufijo a su nombre como cuando se habían conocido. También había vuelto aquella manera acompasada y desesperante al hablar. La cansina y autista expresión había regresado a su rostro. No hacía falta examinarlo con detalle para entender lo que ocurría.

El antiguo L había retornado del abismo. Sin saber cómo, ese detective que había llegado a querer resurgió de nuevo. Ahí estaba, justo frente a sus ojos.

« ¿Estoy alucinando?»

— ¿Por qué te quedas allí? ¿O prefieres estar de pie?

De nuevo su voz lo regresó a la realidad. No estaba soñando. Hubiera podido correr y abrazar al pálido inglés allí mismo, de no ser porque algo aún no terminaba de dejarlo satisfecho. Lo único que alcanzaba a hacer era reaccionar con cierta torpeza dada la simpleza con la que todo estaba ocurriendo. Se dio cuenta de que los más jóvenes allí no se molestaban en dirigirle palabra, o al menos en explicarle el por qué L laboraba de nuevo.

« ¿Podría ser que L les ha dicho que me acepta, y están molestos?» rápidamente desecha aquella estúpida probabilidad «. Qué tontería. Algo más pasó, pero asumo que será él mismo quien me aclare las cosas primero.»

Y tal como predijo, el mayor comienza a hablar como si aquel fuera un día sin ninguna relevancia:

—Ya te habrás dado cuenta de que he empezado a trabajar. Así mismo, me he disculpado con los chicos por haber sido tan inútil todo este tiempo. Ellos y yo sabemos que es algo imperdonable como L el haberme dejado influenciar por una pequeñez…

— ¡No es absurdo! —Replica Light con gran velocidad—. ¡Tenías todo el derecho de estar así después de lo que…!

—Para L no están permitidas esas faltas —corta el otro genio con asombrosa frialdad y templanza—. Como iba diciendo, Yagami-kun, también me disculpo contigo por haberte tratado de forma déspota cuando simplemente tratabas de ayudarme. Es un acto que no tiene justificación.

« ¿Tan sólo una disculpa formal?» El castaño comienza a desesperarse con aquella excéntrica situación; los aprendices de L tan solo escuchaban en silencio sin abandonar sus respectivos trabajos «. ¿Sólo vas a dirigirme palabras premeditadas? Debes estar bromeando…»

—Sólo me falta hablar con el resto de los detectives, que figuro no tardarán en llegar —escribe algo en su laptop de junto, otorgando un corto momento de silencio, que fue totalmente incómodo para Light—. Por mi culpa esta investigación se ha atrasado… —lo último lo dice más para sí mismo que para su amigo recién llegado.

«Está bien; volviste a recuperar tu fuerza. Me alegra saberlo. Pero eso no quiere decir que vas a echar tierra a todo lo que has vivido ¿O sí?... ¿Fingirás que nada pasó? ¿Vas a pretender que no te importan los sentimientos que me he esmerado en demostrarte? ¿O sólo estás fingiendo frente a tus aprendices? ¡Maldición, Ryuzaki! ¡Dame una señal de que al menos has considerado aceptarme!»

—Ah, Light-kun…

— ¿Sí?...

—En cuanto el resto del equipo llegue, me gustaría hablar con todos. Es algo referente a ti.

Light no sabía por qué, pero tenía el presentimiento de que cualquier futuro pacífico que hubiera planeado estaba a punto de esfumarse como espuma entre los dedos.

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¡Han pasado siglos! ¡Pero aquí me tienen de nuevo!˜ ;D

Mil disculpas por el enorme retraso TT-TT Finalmente tengo compu nueva, y aunque mi creatividad sigue muy ciclada, sé que no es excusa para que no me haya esforzado en actualizar más rápido ._. Acepto sus humildes pedradas D: okno –esquiva las piedras asustada-

Les agradezco mucho a los comentarios que he recibido hace poco, aun cuando el fic llevaba demasiado tiempo empolvado, gracias a sus lindos reviews logré poner a trabajar a mi ocioso cerebro, y psss ya engendré el fruto (¿?). Espero les haya gustado el nuevo capítulo; sé que es corto, y que aún no hay nada de acción o romance (que sé que la mayoría está esperando), pero créanme que ya está por venir, estos genios necesitan tiempo para crear sus planes, aclarar sus sentimientos (cofcofelneciodeLcofcof) etc… Espero que no pierdan el interés y que me sigan apoyando como hasta ahora, así como también me disculpo por los posibles errores ortográficos que tenga; lo revisé varias veces, pero ciertas fallas pasan desapercibidas por el word y por mis ojos moribundos ¬¬ sus reviews son mi impulso y los agradeceré muchísimo n-n ¿Cuánto a que ustedes seguramente ya habían olvidado este fic? xD

Se cuidan mucho, ¡Byebye!˜