Naruto no me pertenece. Este fanfic, ni ninguno otro tienen fines de lucro.
Fuego lento.
Faltaba muy poco para llegar a su tienda favorita de dulces. Llevaría a Tachi a su lugar preferido para pasar un momento agradable, se lo merecían, los dos.
Hinako llevó su mano libre a su cuello, acariciándolo para no demostrar los nervios que sentía. No sabía porque se sentía así, pero él creía que era por su falta de convivencia con las personas de género diferente al suyo.
Su brazo seguía entrelazado al de ella, pero estaban inundados en un silencio incómodo que ninguno de los dos sabía cómo romper.
A simple vista, ninguno era platicador, o bueno en relaciones sociales.
Esperaban que no tuvieran más problemas por la falta de ese tipo de habilidades.
Justo cuando estaban por entrar al establecimiento, un grupo de chicos y chicas salieron del lugar. Mirándolos con incredulidad, sin saber reaccionar a lo que veían.
Las mismísima Tachi Uchiha, solitaria y fría, habilidosa y genio de su clan, codiciada por la mayoría de los ninjas y civiles en Konoha, estaba tomada fuertemente del brazo del Adonis, tímido, fuerte, objeto sexual y romántico de cientos de mujeres de la aldea, el peliazul, Hinako Hyuga.
Los herederos de los más prestigiados clanes estaban caminando juntos, tranquilos, y realmente se veían más que perfectos al lado del otro.
Pero esa belleza era envidiable.
—Miren nada más —comentó un chico alto, castaño, con cabello corto y ojos azules, que iba tomado de la mano con una de las kunoichis de cabello rojo, ojos color chocolate y mini falda y top más ajustados que su propia piel—, que galán te escogiste, no ¿Uchiha? —su tono altanero y su mirada prepotente no le gustaba para nada a Tachi. Hinako se cuestionó como debía responder.
—Cuando vas por un hombre, vas por el mejor —comentó la que parecía novia del muchacho—. Siempre debes tener lo mejor.
—Sólo deseamos comer algo, les ruego que nos disculpen —Hinako apartó al pequeño grupo, no sin dedicarle una gélida mirada al castaño que los había interceptado—. Cuando vuelva a dirigirse a Uchiha-san, hágalo con el mayor respeto, o yo me enteraré de lo contrario.
Tachi lo miró y los metiches se fueron, dejándolos más tranquilos.
Al cruzar la puerta de la tienda, una campanilla sonó, alertando a los dueños la llegada de más clientes.
—¡Bienvenidos! —una mujer mayor, de cabello y ojos negros, con un vestido amplio color azul y un delantal blanco los recibió en un mostrador lleno de dulces de diversas formas y sabores—. ¿Qué podemos servirle a esta pareja tan bonita? —preguntó con alegría.
—Nosotros no… —comenzó a explicar Tachi, pero se vio interrumpida por su acompañante.
—Yo quiero un par de rollos de canela, y para la señorita… —Hinako giró para preguntarle a la azabache lo que deseaba, pero ella sólo siguió mirando a la vendedora. No le venía sentido a aclarar que Tachi no era su novia. Lo veía innecesario, si la azabache fuera su novia, la habría presentado así.
¿Por qué estaba pensando en como presentaría a su inexistente novia a una vendedora?
—Lo de siempre ¿verdad cariño? —cuestionó con amabilidad la dueña, sacándolo de su debate interno.
—Sí, se lo agradecería, Haru-san —respondió Tachi con tono amable.
Cuando la mujer salió por una pequeña rendija para traer los pedidos, Tachi soltó el brazo de Hinako, dirigiéndose a la mesa más cercana a la salida, sentándose con la elegancia que las Uchiha poseían.
Dejando a Hinako una sensación de hormigueo en su brazo.
Estaban en una mesa al nivel del suelo, con dos asientos de madera, uno frente a otro, con un pequeño muro del mismo material, para no ser interrumpidos.
A pesar de estar sentados de frente, ninguno se dirigía el habla, o una mirada.
Tachi estaba mirando la mesita con insistencia, con sus manos sobre sus piernas. Hinako tenía sus brazos a los costados de su cuerpo, y miraba el cabello azabache de su cita.
Cita.
Él nunca había tenido una cita y no sabía que hacer en ella, como actuar, o lo que debería decir. Le había pedido con torpeza que se reuniera con él, pero no había pensado en lo que pasaría si eso pasaba.
¿Podía llamarse a eso una cita?
¿Tachi había aceptado salir con él?
No entendía. Él no era muy interesante, ni demasiado atractivo, no podía ofrecerle nada que ella no tuviera.
Detuvo sus pensamientos cuando la servidora llegó hasta donde se encontraban.
—Aquí tienen. Como no me pidieron nada para beber, me tomé la libertad de prepararles un té verde, es un regalo mi parte. Espero que lo disfruten —sonrió, dejando los postres y las bebidas en el centro de la mesa. Retirándose después.
—Bueno… —empezó el ojiperla cuando notó que les habían servido sus rollos de canela y un par de dangos en un sólo recipiente, como si fueran en serio una pareja que no necesitara más—… le agradezco mucho que se haya tomado la molestia de venir —miró a Tachi tomar su orden y acercarla a su boca. Desvió la vista, tratando de todas las formas posibles no sonrojarse por esa imagen de la chica.
—En realidad, no es ninguna molestia —contestó. No quería ser cruel con él, y si iba directamente al tema de Sasuko, se crearía una imagen de alguien que no era. Ella podía sacar el tema, disfrazando su intención—. Mañana regresó a mis actividades como ninja y me pareció bueno gozar mi última noche —a pesar de que aun no fijaba sus ojos en el Hyuga, podía ver sus acciones gracias a su periferia.
—Debe, ser difícil ser una kunoichi tan ocupada como usted —mencionó con pesar el peliazul—. Aunque no creo que tenga problemas con eso una genio de su nivel.
—Me gusta servir a mi aldea —indicó Tachi, ignorando la sensación de molestia que sentía siempre que alguien la trataba como algo inalcanzable por ser "la genio del clan Uchiha"—. Es un honor hacerlo.
—Ya veo —Hinako notaba como la conversación iba decayendo poco a poco.
—¿A usted le gusta? —sus ojos se enfocaron en el rostro y expresiones del Hyuga. Había escuchado a su hermana decir una vez, que un shinobi altamente pacifico se había opuesto a pelear contra ella. Recordaba que le había comentado que era un ninja ciego. Al juzgar por lo nada amable que podía ser su hermana, y notando la mirada perla sobre ella, podía decir que era su acompañante el "ciego" que Sasuko había criticado.
—Es un deber… —confesó lo que se permitía saber únicamente él—… como heredero, tengo un legado y un clan que dirigir. Si no estuviera yo, o si no le diera la importancia debida, terceras personas tendrían que pagar por ello, y no puedo darme el lujo de que se hagan las cosas de manera inadecuada. Además, planeo hacerme jounin, y cambiar un par de cosas que se deben corregir —el rostro de Hinako se ensombreció, sorprendiendo internamente a Tachi, pero de un segundo a otro, cambió su expresión para mirarla de nuevo—. Pero admito que ser un shinobi es una necesidad extraordinaria, no todos pueden ser ninjas y ser uno es honorable —estiró su brazo cubierto por su sudadera lila que más que mostrar su musculatura, parecía esconderla debajo de la tela, tomó su rollo de canela y comenzó a comerlo con tranquilidad. Como si no le hubiera terminado de confesar una de las cosas más secretas que escondía con recelo.
Tachi le dio un mordisco a su dango, ignorando el sonrojo del chico.
No pudo evitar reflexionar sobre lo que acababa de escuchar.
Nunca en toda su vida, había escuchado a alguien decirle algo tan sincero, ingenuo y verdadero. No esperó escuchar semejante respuesta de un shinobi, de un Hyuga en específico.
—También soy la heredera de mi clan, sé lo que es tener esa responsabilidad —era cierto, Tachi sabía lo que eso significaba, pero esa no entraba en sus preocupaciones de urgencia. Su cabello se deslizó de su hombro, formando una hermosa cascada azabache. Tomó un poco de té, y dirigió su mirada ónix a la perla.
—Ser del clan Uchiha debe ser difícil —pensó en voz alta el peliazul, estaba hipnotizado por aquel lago azabache—. Me refiero a que, es tanto prestigio que debe ser complicado llenar las expectativas de su clan, la aldea, de todos —explicó cuando creyó que su comentario podía ser malinterpretado.
—Puedo imaginar que el clan Hyuga tampoco es fácil de dirigir —limpió los restos de alimento de su rostro con el papel que su tía había dejado bajo el plato.
—Supongo que no —sonrió Hinako, podía imaginarse como líder y jefe de su clan, y le pareció cómica aquella loca imaginación.
—Debe ser cuidadoso entonces en su vida como ninja —opinó la chica—. Ya que cualquier descuido puede ser mortal, y no sería apropiado que no logre su propósito.
—Sí —afirmó Hinako, extrañándose de la actitud consejera de su acompañante.
—Es el mismo consejo que le doy a mi hermana —comentó sincera—. Si algo llegara a pasarme, ella sería mi primera opción para ocupar mi lugar —la poseedora del sharingan curvó un lado de su labio. Era la cita más extraña que tenía. Y podía asegurar que esos temas de conversación no eran los más populares en ocasiones románticas.
Aunque nadie había dicho que se habían reunido para ser románticos.
—Debe apreciarla demasiado para considerar dejarle una responsabilidad como esa —le dijo él, mirándola con comprensión. Tachi desvió su vista de la contraria, sintiéndose avergonzada por recibir una mirada así—. Bueno, ahora que lo pienso —parecía sopesar él—, tal vez yo haría lo mismo con mi pequeño hermano —agregó, dándole un brillo especial a sus ojos.
—Es agradable escuchar eso —contestó Tachi pareciéndole el chico bastante cálido. Era momento de sacar el tema por el que había venido—. Hablando de ella, hay algo que me gustaría preguntarle, si me lo permite, Hyuga-san —toda su atención estaba puesta en Hinako y no pudo más que ponerlo nervioso.
—¿Sobre su hermana? —Sasuko y él no eran amigos ni nada parecido, ¿Qué tenía que ver ella?
—Me notificó que usted y ella saldrán de misión, mañana —tenía que ser cuidadosa con lo que hablaría con el peliazul y como se lo diría—. Y, si le soy sincera, eso me preocupó desde que me lo comentó. Es algo inquietante.
Hinako estaba por comer otro de sus rollos, pero su mano se quedó a medio camino y sus ojos se abrieron con sorpresa cuando escuchó a la Uchiha.
En muy extrañas ocasiones, alguien podía hacerlo sentir inútil. Después de tantos años de maltrato en su infancia, y crueles entrenamientos, acompañados de exigencias severas de su madre, con comparaciones nada amables entre él y su prima, lo había hecho alguien fuerte, pero seguía con la amabilidad que lo caracterizaba. Ahora, era inusual cuando alguien en verdad lograba lastimarlo a él, pero que Tachi pensará que era débil y que no podía con una misión rango A, le dejaba un amargo sentimiento.
Él no había estado a punto de desfallecer en innumerables ocasiones para que lo vieran como alguien inadecuado para ser ninja. Ella le había dicho que entendía su situación, pero posiblemente habían sido palabras vacías.
Parecía que las únicas personas que en realidad le creían era su hermano y su prima.
Hinako sabía que Tachi no era como si prima la describía, pero tampoco era tan diferente del resto de las Uchihas como él había imaginado.
Se sintió traicionado, y se enojo consigo mismo. Un comentario de ella no debía ser muy importante, pero siendo la genio de su clan, que lo juzgara sin conocerlo con profundidad logró perturbarlo.
—Le aseguro que no tiene nada de que preocuparse. Sasuko y yo estamos tan capacitados como cualquier otro shinobi para realizar esta u otra misión —se levantó de su asiento, ante la mirada curiosa de Tachi y dejó suficiente dinero sobre la mesa para pagar lo doble de lo que habían ordenado. La dueña regresó junto a ellos cuando él había sacado la paga—. Y le pido disculpas por causarle tantas molestias. No volverá a pasar.
Se inclinó para despedirse de la amable servidora y se encaminó a la salida que, por fortuna, estaba muy cerca de él.
—Espere un segundo jovencito —le pidió la mujer mayor al ojiperla.
Tachi también se levantó, pero cuando planeaba detenerlo, notó que él ya se había ido. Regresó su mirada al lugar que había ocupado aquel Hyuga, y enarcó una ceja. ¿Qué es lo que había dicho que lo molestó?
—Qué lástima, era un jovencito muy apuesto y educado, Tachi —le comentó a la menor.
—No sé porque se enfadó —respondió con sinceridad ante la atenta mirada de su tía.
—Te falta mucho que aprender, sobrina querida —tomó el dinero de la mesa y abandonó el cuarto.
—Ahora yo soy la que arruinó todo —habló sola sin saber que tenía que hacer a partir de ese momento. Quería que el chico Hyuga se alejara, había pensado mucho en eso y había decidido que lo apartaría, pero cuando observó su mirada, furiosa y herida…
No quería que terminaran de esa forma, quería tener una relación de desconocidos que podían ser amables e intercambiar dos o tres palabras de vez en cuando.
¿Eso quería?
Sí, no.
Suspiró, dejaría que el tiempo pasara, y si todo le indicaba que volviera a retomar lo que tenía con el Hyuga, lo haría.
Pero ¿ellos tenían que retomar algo?
Lo que era seguro, era que Shisui la mataría cuando se enterara.
Hinako empezaba a arrepentirse de dejar sola a Tachi. No era correcto que actuara así con una señorita como ella.
Por alguna razón, sus pies lo guiaron al bosque de Konoha. Sabía que tenía que preparar sus cosas para su misión de mañana, pero eso lo haría en un par de minutos.
Se detuvo en medio del bosque, y se deslizó con la ayuda de un árbol, hasta el césped que rodeaba el paisaje.
Estiró sus piernas, cruzando sus brazos y mirando el cielo que estaba mostrándole unas cuantas estrellas.
El viento acarició su cuerpo, permitiéndole pensar con claridad.
Pensó en Tachi.
Ella no lo había dicho con esa intención, y si era lo contrario, tampoco tenía que molestarse. Entendía mejor que antes el porque se mantenía alejada de los chicos y era así de dura. Él tenía que ser igual.
Gruñó con molestia.
—Siempre arruino todo —confesó al aire con los ojos entrecerrados.
—¿Tan mal te fue, Adonis apetitoso? —escuchó una voz familiar, pero no pudo reconocerla. Activó su byakugan, y vio un chakra en la rama de un árbol frente a él—. En realidad, no tienes que activar tu byakugan para buscarme, no estaba escondida.
Hinako la miró, ya sin su poder ocular.
Shisui estaba a plena vista.
Tal vez Tachi tenía razón, era tan inútil y sentimental, que no había notado la presencia más que obvia de la prima de su cita. Estaba tan sumergido en pensamientos negativos, que no se había percatado de la otra presencia.
Era un desastre peliazul.
—Algo así —le confesó. Por alguna razón que no entendía, esa Uchiha le hablaba con mucha confianza y él, tontamente, le hablaba de la misma manera. No había sido criado así, pero parecía relajante tener a una persona con la cual olvidar por un momento su perfecta educación.
—No te precipites —Shisui bajó de la rama y caminó hasta sentarse a su lado—. Tachi no es la chica más social o divertida del mundo. Es sacrificada y muy madura —Hinako giró el rostro al lado contrario de donde ella se encontraba sentada—, vale la pena esforzarse por ver lo que oculta —Shisui posicionó sus dedos fríos bajo la barbilla del chico e hizo que la mirara. Era en verdad muy atractivo, su mirada arrepentida le daba un toque tierno. Le sonrió. Ella les ayudaría a darse cuenta de que podrían crear algo eterno y bello, pero si estaban dispuestos a intentarlo. Su prima se lo merecía y aquel Hyuga en particular, era adorable, y tal vez también era merecedor de Tachi—. Y tú también tienes derecho a ser feliz y sin preocupación ¿no lo crees? —su tono de voz era más suave de lo que jamás se había escuchado.
Hinako se sonrojó por la cercanía de la Uchiha y las palabras que le dedicaba.
Parecía ser la única esperanzada en creer que su incidente con su prima pintaba para cosas maravillosas.
Le sonrió de vuelta.
—Gracias.
Hacía un viento horrible, frío y que parecía querer colarse hasta los huesos.
Hinako llevaba puesta su ropa habitual, pero con una capa y bufanda adicionales, esta última había sido un regalo de su siempre reservada amiga, Shizu Aburame.
Sus mejillas estaban teñidas de un color rojo y una expresión de incomodidad que lo hacían lucir tierno.
—Hyuga —escuchó la voz de su compañera de clases en el colegio—. No hay que perder el tiempo y vámonos —ordenó pasando de largo, sin notar que Hinako había estado recargado en la salida de Konoha, esperándola.
Avanzaron en silencio por horas, su viaje sería largo, y no había porque apresurarse todavía. Correrían sin descanso hasta que su objetivo se vislumbrara.
No tenían nada de que hablar y tampoco querían hacerlo.
Hinako estaba pensando en lo ocurrido con la hermana de su compañera. Siempre trataba de portarse como había sido guiado por su madre, durante toda su vida, con honor, elegancia, dignidad y amabilidad, pero nunca mostraba esos modales en presencia de Tachi.
Suspiró y Sasuko se preguntó porque se permitía relajarse tanto en una misión tan importante.
Esperaba que aquel chiquillo fuera mejor de lo que aparentaba, o el futuro de su familia estaría arruinado.
—No te distraigas —el peliazul asintió. Lo único que le faltaba era que la Uchiha empezara de controladora, gritando y ordenando cuando él era el líder de la misión.
—No lo haré —le respondió. Conocía a personas del tipo de Sasuko, y hace mucho había aprendido a defenderse y no tolerar aquellos insultos. Ahora él no tenía porque darle la razón a los demás, ni dejarse hundir por nadie—. Puede estar tranquila.
—Lo dudo —expresó Sasuko, aburrida. Naruko era la próxima hokage de Konoha, y le sorprendía que no la hubieran mandado con ella, su mejor amiga, aunque no lo gritara a los cuatro vientos, eso es lo que la rubia era para ella.
Pasaron un par de horas en otro silencio que era más que tenso.
Caminaban juntos, pero podían estar en aldeas diferentes, mundos, galaxias distintas.
De todos las kunoichis y shinobis, era un verdadero martirio que justo tuvieran que ponerlos a ellos dos, a los que menos querían conocerse, no querían ningún tipo de contacto.
Sin embargo, ahí estaban. Todo valía la pena por la aldea, por su amor a los suyos.
Shisui y Tachi iban a reportarse con la Hokage, era tiempo de regresar a sus misiones, a sus vidas de ninja. Era el último año de Tachi con los ANBU, aun no sabía si seguiría el legado de su madre como jefa de policía de la aldea, o si elegiría hacer algo diferente al típico trabajo Uchiha.
El camino a la torre era muy silencioso, demasiado. Indicador de que Shisui seguía enojada con ella por arruinar su única oportunidad, según ella, con el Adonis Hyuga.
—No sigas con esto, Shisui, de todas maneras, eso no hubiera funcionado —la actitud de su prima estaba llegando a un punto infantil—. Él es muy extraño.
—¿Y tú no? —cuestionó molesta. Era muy extraño que ella se enojara de verdad, y eso sorprendió a Tachi—. Eres una chica cerrada, indiferente, fría, poco social y tu fama es abrumadora —la de cabello largo alzó una ceja. Era mucho escandalo por algo que no significaba nada—. Aunque creas que somos exagerados y que esto no es tan importante, si no empiezas a cambiar, no podrás cargar tú sola con todo lo que te propones, entiéndelo de una vez. Necesitaras a alguien a tu lado, no alejes esas oportunidades que te sobran en este momento, pero que después se acabaran. He dejado que te deshagas de todos tus viejos prospectos, hasta los que tu propia madre te presentaba, pero esta vez es distinta.
—¿Tanto te importa ese chico? —cuestionó la heredera—. Deberías salir tú con él si tanto te gusta.
Estaba segura de que Shisui se molestaría por ese comentario, la vio acercarse, y cerró los ojos, esperando su reprimenda. Su prima era su mejor amiga, y si se atrevía a tocarla o si quería castigarla, ella la dejaría.
Sintió los brazos de la mayor rodearla y ladeó su cabeza, preguntándose que pasaba por la mente de su confidente. Y se dejó hacer.
—Él me gusta —confesó Shisui, provocándole un malestar a Tachi que prefirió ignorar en ese momento—, me gusta para que te ayude a soportar y tolerar tus tristezas. Me encantaría que lo dejaras conocerte, y que lo conocieras a él. Tiene más cosas en común de lo que crees —y Tachi lo sabía. Desde su corta charla en la tienda de dulces, había notado que tenían pensamientos parecidos, puros.
Se sintió ansiosa sin saber la razón, y se separó de su prima, continuando con su camino a la torre.
El sol se estaba poniendo, y eran escasos los rayos que aún les daban un poco de calor.
Algo estaba poniendo intranquilo al peliazul.
No entendía porque sólo los mandaban a ellos, si se suponía que era una misión de alto rango.
Ellos no estaban calificados para una misión rango A. Sasuko no era Tachi, una ANBU experta que había pasado por grandes travesías con la tercera, que era una genio y nadie era mejor que ella en lo que hacía. Ambos apenas eran unos Chunin, tenían un sharingan y un Byugkugan, pero no eran ninjas de alto nivel.
Tomó el cierre de su capa y lo apretó entre sus dedos.
Caminaban por el agua que rodeaba la pequeña casa que tenía un pergamino importante, según la hokage. Ellos tenían la responsabilidad y obligación de recuperarlo, sin ninguna baja en el proceso, pero si la misión y el pergamino eran tan vitales, era complicado pensar que no tendrían que pelear contra los ladrones.
Eran silenciosos y trataban de no hacer notar sus chakras. Les habían comentado que había sido guardado en una casa de civiles.
Era fácil y ligeramente complicado a la vez.
Sasuko iba delante y él le cubría la espalda. Si algo pasaba, él cubriría a su compañera.
Estaban acercándose a la casa cuando la puerta se abrió de manera abrupta y un humo comenzó a salir, dejándolos sin poder observar con libertad.
Ya sin hacer sellos ni posición de manos, Hinako activó su byakugan y vio dos redes de chakra dirigirse a Sasuko. La azabache dio un salto, retrocediendo considerablemente hasta posicionarse junto a él.
Él se puso en posición de defensa de los Hyuga y atacó a uno de los sujetos que se escondían entre el humo.
Lanzaban y esquivaban golpes. El sujeto con vestimenta gris y sin ninguna banda ninja en su cabeza, mostraba ligero cansancio. Hinako no era alguien que alardeara de sus habilidades, pero ser Hyuga le daba ventajas en el uso del taijutsu.
Bloqueó varios puntos de chakra, de brazos, piernas y vientre, recibiendo algunas patadas en las costillas en el proceso, pero sabiéndose en ventaja cuando el otro cayó sobre sus pies, escupiendo sangre cuando Hinako había atacado con la elegancia de un Hyuga, elevando patadas y dando puñetazos certeros en el rostro y pecho del sujeto, imposibilitándolo casi por completo. Le propinó un último golpe fuerte, bajo la barbilla, alzando su puño por la fuerza excesiva, sintiendo su cabello volar.
El cabello largo, generalmente característico de los hombres de su clan, estaba amarrado en una coleta baja para que no pudiera estorbarle, pero parecía que en esta misión le hubiera costado mucho si su oponente hubiese sido más astuto.
El tipo cayó inconsciente.
Se giró con rapidez para ayudar a Sasuko, y la vio arrojarle una bola de fuego que quemó la parte baja del otro hombre, el dolor lo hacía retorcerse en el suelo, jadeando y arrojándose al agua con desespero.
Hinako estaba acercándose a ella cuando apareció otra presencia de repente. Quería desactivar su byakugan, pues todavía le causaba dolor usarlo por demasiado tiempo.
—Sasuko, en el techo —gritó, advirtiéndole. Corrió hasta posicionarse en frente de ella, e hizo su protección Rotación Celestial de los Ocho Trigramas que su prima le había enseñado en secreto. El tipo voló unos metros, pero derrapó en el agua y comenzó a correr, acercándose peligrosamente a ellos. Pero Hinako aprovechó que estaban rodeados de agua, y sin importar que la azabache estuviera reclamándole por intervenir, utilizó su técnica que había perfeccionado, Aguja de agua, haciéndola más agresiva, alagándola y provocando dolor como si el agua tuviera un filo mortal.
Escuchó al ninja caer y pensó que lo había inhabilitado por unos segundos, pero sintió que algo le cortaba el vientre, haciéndolo sangrar al instante.
Un clon, pero no era de sombra ni de agua, no había podido detectarlo a tiempo y ahora tenía una espada atravesándolo. Llevó una mano a la espada y la apretó, trataría de quitarse antes de que fuera algo de lo que no se repondría.
Sacó la espada y cayó arrodillado al piso, vio pasar al sujeto, esquivando el shurikenjutsu que la Uchiha le había lanzado, pero recibiendo una explosión por un papel bomba escondido en el anterior ataque de la Uchiha, aunque eso no lo detuvo por mucho tiempo.
Iba a atacar a Sasuko, el otro se había colocado detrás de ella, pero había acabado recibiendo una patada por parte de la mostraba orgullosa su sharingan, y había hecho volar al hombre de gabardina negra, ojos purpura y piel clara, ella había saltado, golpeando al hombre en el estómago provocando su estrepitosa caída en picada, estrellándolo contra el suelo que rodeaba al agua.
Su atacante se había levantado minutos después, sangrante y con un ojo cerrado en su totalidad. Jaló un hilo que había colocado en el pie de Sasuko cuando lo había atacado, mandando una ráfaga de viento que había provocado pequeñas cortadas en el cuerpo de Sasuko. El ladrón que seguía peleando, mando chakra color rojo, transportándolo por el hilo que seguía aprisionando a la del sharingan. Hinako nunca había visto que el chakra tomara colores ajenos al verde y azul, sólo había escuchado rumores de que Naruto podía sacar chakra de ese color, pero porque poseía dos tipos de ellos.
Sin duda eso no era una buena señal para ella. No sabía lo que podía hacerle a Sasuko, pero no quería descubrirlo.
Sasuko comenzó a quejarse cuando el chakra tocó su brazo derecho, y antes de que el atacante pudiera continuar, Hinako se levantó, sintiendo que su vida se iba con ello, y logró combinar Los Ocho Trigramas Palma del Vacío con demasiado chakra médico, era tanto que tenía el poder para inhabilitar al otro y herir gravemente sus órganos internos.
Logró su ataque, pero había recibido el mismo ataque de viento que la chica y vio a Sasuko romper el hilo y encargarse del sujeto, sintió sangre salir de entre sus labios, su byakugan desapareció y se permitió desplomarse.
Cuando miró a su compañera, ella trataba de asesinar al responsable de las heridas de ambos, pero él sujeto sonrió, hizo un sello con una mano, ellos miraban con sorpresa al sujeto moribundo.
—Vuelen a su muerte —fue lo único que pronunció desde que habían comenzado con su pelea.
Sasuko trató de retroceder, pero cayó al tropezar con el cuerpo del otro ninja del que se había ocupado Hinako.
Estaban a unos pasos de juntarse, el único enemigo sobreviviente empezó a quejarse y su cuerpo comenzó a hincharse más de lo humanamente posible.
Explotaría.
Sasuko pareció darse cuenta también, pues sus miradas se cruzaron, estaban asustados.
Hinako ya había resistido hasta ese momento, al igual que la azabache.
Estaban a nada de sentir el cuerpo del sujeto explotar, dañándolos en el camino, pero Hinako gateó hasta Sasuko.
—¿Qué demonios…? —Sasuko iba a preguntarle que creía que hacía, pero Hinako la abrazó, y fue entonces cuando sintieron enormes cantidades de aire y fuego, cortándolos más que antes, el fuego quemando sus cortadas, provocándoles un dolor que no sabían que podían sentir.
Cerró los ojos, recibiendo mayor impacto.
Saboreó el sabor de la sangre en su boca y se maldijo por no ser más rápido defendiéndose y atacando.
Se sintió una basura, pues no había salido ileso, y sus entrenamientos, su fuerza, su poder, todo parecía ser poco.
Nota de autora: ¡Hola! Me alegra mucho estar publicando este capítulo con, según yo, tanta brevedad, menos de 10 días y eso es un récord.
Ya estoy a la mitad de otro capítulo, no de esta historia, pero hoy mismo comenzaré con otro capítulo.
Me encantó el capítulo de hoy cx siento que tiene amor y dolor al mismo tiempo, y eso me fascinó. Tanteo terrenos que no pensé tocar.
Les agradezco el seguir aquí. Estoy orgullosa de lo que haga, y me siento igual al observar que ustedes hermosas me prestan de su tiempo y atención.
Quería publicar esto ayer, como regalo, pero terminé agotada.
Espero que les guste esta actualización. Creo que esto esta muy serio, y al recordar que me gusta y esperaba escribir algo de humor, retomaré eso al terminar con este incidente.
El amor y la diversión juntas son una combinación divina.
No sé que más podría comunicarles, así que me despido por ahora, agradeciéndoles por todo.
Gracias a las hermosas que ponen en favorito este fanfic, lo siguen, y dejan comentario, y contestando a las preciosas que comentan:
Marys: Gracias a ti por leerla C: Es bueno leer eso, a veces acelero mucho las cosas y eso no me gusta, el ItaHina es amor, es una pareja que me encanta, como a ti :D Hay verdaderas joyas en la shipp, No tardé mucho, y eso me alegra cx
Komorebi-chama: Es que Tachi podrá ser fría, como un cubito de hielo, pero sigue siendo una humanita con necesidad y deseo de amar cx Esto es trágico, pero, ¿será lo que soñó? 7u7 Muchas gracias por seguir leyéndome, soy muy afortunada por eso. Lo eres para mí, y mucho, tienes un lugar propio, al menos conmigo, tu servidora.
Nos leemos pronto, muy pronto.
Les mando un besito en la frente a todas *3*
