CAPITULO 4. PROTAGONISTAS.
Bella Pov.
Subí
al escenario y me puse a cantar una de mis canciones favoritas. Traté
de no mirar mucho al público, ya que aún no supero eso del miedo
escénico. Sólo podía mirar la cara de Edward Cullen, que me miraba
con la boca abierta. ¿Era porque lo estaba haciendo bien o porque
canto pésimo? Que miedo tenía en ese momento. Sentía que me
temblaban las piernas. Yo sabía que cantaba bien, pero nunca lo
había hecho delante de tantas personas. Terminé de cantar y todos
me miraron por un rato… Le hice una seña a Ángela y empezó a
aplaudir, con ella empezaron los aplausos por parte de los demás.
Ok, si aplauden con tanto fervor es porque no cante tan mal. Ahora no
me siento tan nerviosa después de todo. Bajé del escenario y la
profesora Martínez me miró con aire aprobatorio y me guiñó un
ojo. ¿Significaría eso algo? Por supuesto que significa algo. Seré
la protagonista del musical… Lo seré. Estoy segura. Pondré en
marcha la nueva Bella. Estuve pensando que haría si de verdad ganaba
el papel protagónico. ¿Quién sería el protagonista de la obra?
¿Con quién tendría que actuar? Ya quería saber los
resultados.
Mientras pensaba y pensaba, subió Ángela a cantar y
lo hizo magníficamente. Luego Jessica Stanley y Alice Cullen. Y por
último el hermoso chico, Edward Cullen, que me sorprendió mucho. Su
voz no solo era de terciopelo cuando hablaba. Cuando estaba cantando
escuchabas la más dulce melodía del mundo. Dijo que la canción que
cantó era de su autoría. O sea, que es compositor, aparte de que
canta como un dios…
¿Es posible estar tan cerca de la
perfección?
Audicionaron todos los presentes y sonó el timbre
para irse a clase. Los resultados estarían al terminar las clases,
en la misma cartelera donde nos inscribimos.
Así que Ángela y yo
nos fuimos a clase de matemáticas. Entramos y nos sentamos en dos
puestos juntos que estaban vacíos al final del salón. Nos sentamos
muy cerca y nos pusimos a hablar por papelitos, como los niños.
Cantaste
muy espectacular. Yo creo que tú serás la protagonista. ¿Viste
como te miraba la profesora?
–Me escribió Ángela en un papel. Al cual respondí:
Estás
loca. No es para tanto tampoco, pero yo también creo que seré la
protagonista. ¿Eso no importa, verdad?
–Le devolví el papel.
Oh,
Bella por dios, claro que no. Si entro o no a mi me da igual. Sabes
que solo audicioné por ti. De verdad espero que ganes ese papel tú.
De verdad te lo mereces.
–Me entregó el papel.
No le estábamos prestando la más mínima
atención a la clase. Seguimos con nuestra interesante
conversación.
Yo
también espero ganar, Áng, no sabes cuánto. Pero ¿Quién crees
que tiene más chance de ganar el protagónico masculino? No habían
muchos chicos así que no sé… Pueden escoger a cualquiera. ¿Qué
piensas tú?
–Le pasé el papel nuevamente. Esperando que ella también me
dijera que Cullen había sido el que había cantado mejor. Yo quería
que él fuera el protagonista. Y obvio yo con él.
Oh,
Belly, ¿Tú qué crees? Edward Cullen fue el mejor de todos. Ganes o
no ganes tú, seguramente él será el protagonista, eso lo puedes
jurar. Aunque te diré algo, Alice Cullen también canta como una
diosa. Parecía profesional de verdad
–Me entregó el papel y al leer eso reaccioné. Alice ganaría.
Ella cantaba mil veces mejor que yo. De eso estaba completamente
segura y ahora que Ángela me lo decía; gane o no gane yo, Edward
será el protagonista. Pero ¿Pondrán a Edward con su hermana a
protagonizar la obra? Eso es anti – profesional. Ya sé que esto no
es un musical de Broadway pero no puede ser así. No habría química.
A menos que fueran tan bueno actores como para soportar el beso final
de la obra. Cosa que no creía muy segura.
Le pasé el papel de
nuevo a Ángela: Ay
Ángela tienes toda la razón. Alice cantó mucho mejor que yo. Creo
que ella va por encima de mí. Pero como tú dijiste; Edward ganará
el papel por encima de todos. Si es así; ¿Crees que los pondrán
juntos? Son hermanos. ¿Crees que sean tan profesionales como para
besarse y todo?
– Sí, esa era mi esperanza. Que no los pongan juntos por ser
hermanos. Era la solución.
No entendía porque tenía esas ganas de que Cullen y yo quedáramos juntos como protagonistas del Musical, pero tenía un buen presentimiento.
¿Y qué dices de Jessica? ¿Crees que dejará que cualquiera bese y abrace a su novio? ¿O ensaye las canciones y las escenas en paz, con otra chica? Yo no lo creo, así que también hay que pensar en ese otro problema: La tarada de Jessica. – Y en efecto, Ángela tenía razón. Es que se veían tan diferentes ellos dos. Jessica era tan creída y prepotente. También ella es muy parlanchina. Nunca deja de hablar. Y Edward es tan humilde y amable. Y se ve tan callado y tranquilo. Quizá en este caso se aplica eso de 'los polos opuestos se atraen' o algo así.
De
repente vi venir al profesor hasta donde estábamos Ángela y yo
sentadas. Nos miró y se dio la vuelta. Menos mal me di cuenta a
tiempo porque si no me tocaba decir disparates ya que no le había
estado prestando atención a él ni a su clase. Por fin tocaron la
campana y se acabó la clase. Todavía me quedaba biología. Fui al
baño y cuando salí pasé por la cartelera del club de teatro, que
aun estaba vacía.
Como aún no había nada puesto allí, corrí
hasta el salón, siempre había trabajado sola en el laboratorio así
que corrí hasta la mesa donde me sentaba siempre y coloqué mi libro
encima de ella. Lo abrí en la página que decía en la pizarra, leí
un poco la primera parte de la página y esperé hasta que empezara
la clase. De repente entró al salón un chico que me deslumbró;
como siempre. Edward Cullen estaba entrando a clases de biología. El
profesor le firmó el comprobante de asistencia y lo mandó a
sentarse a mi lado. A MI LADO. Casi morí cuando este perfecto chico
se sentó allí; en esa silla que había estado vacía tanto tiempo.
Abrió
su libro y se puso a leer igual como lo había hecho yo. Me di cuenta
de que lo estaba mirando como idiota, así que bajé mi cabeza y me
puse a leer de nuevo el libro. Un momento después escuché su voz de
terciopelo que me hablaba a mí:
-
Disculpa, ¿tienes un lápiz que me puedas prestar?
–Dijo con aquella suave voz con la que lo había escuchado hace
rato en el auditorio.
-Claro – Dije – Toma, el mío. Tengo otro aquí en mi cartera –Le dije, y le entregué mi lápiz. Rápidamente agarré mi cartera y busqué el otro lápiz que tenía allí.
-Gracias – Dijo amablemente -¿Cómo te llamas? –Volvió a dirigirse hacia mí.
-Bella… Sólo Bella –Dije torpemente. Él me miraba con la confusión marcada en el rostro.
-Oh, Bella. Es un bonito nombre. Mucho gusto –Me tendió su mano y la estreché con la mía –Me llamo Edward Cullen. Es un placer compartir esta clase contigo. –Dijo alegre, sonriente. Y yo… derritiéndome.
-Gracias, Edward. Es un placer para mí también. También compartimos la clase de trigonometría. Te vi allí hace rato con tu hermana. Muy simpática también. –Le respondí, tratando de entablar una conversación amena con él.
-Ah,
sí, Alice es un caso serio, pero es genial. Cuando la conozcas verás
lo que te digo –Sonrió, dejándome ver sus blancos y perfectos
dientes.
¿Cuándo la conozcas? Genial. Esto será genial en
verdad.
-Claro, seguro que sí –Respondí. –Me di cuenta de que es tan amable como tú. Me caes bien, Edward. La primera impresión que tuve de ti cuando te escuché hablar en la primera clase, fue que eres una persona muy noble, amable e inteligente. Es genial poder conocerte –Ok… eso fue estúpido. ¿Por qué diablos dije eso? Pero no era más que la verdad. Eso que había dicho era muy cierto
-Gracias, Bella. Me halagas en verdad. No pienso que sea tanto como eso. Sólo nos educaron de esa forma. Qué bueno que te guste. –Dijo con esa voz… Esa voz que me mata… Su voz de terciopelo.
En ese momento entró el director y nos dijo que el profesor no podría venir. Y que teníamos la hora libre. Yo decidí quedarme en el salón un rato más.
-Si quieres me puedo quedar aquí contigo… Digo, para que no estés sola aquí. –Se ofreció Edward.
-Claro… No hay problema. ¿Tu novia no dice nada? Jessica es un… tanto… celosa. –Dije, con un poco de pena en la voz.
-Oh, no. No somos novios, novios. Solo estamos probando. No la conozco lo suficiente. No me mude aquí por ella tampoco. Fue pura casualidad. Mi papá es médico y lo mandaron a trabajar en el hospital de aquí. A mi mamá le gustó el pueblo y pues así nos quedamos aquí. No te preocupes por Jessica. –Me respondió amablemente. Sin alterar en ningún momento su voz.
-Ah, ok. No sabía todo eso. Discúlpame… -Dije, mientras bajaba mi cabeza de nuevo. Sentí que me estaba dando información de más. No sé por qué… Él me lo dijo de forma voluntaria… ¿O no?... Claro que si.
-No… No te preocupes. ¿Seremos amigos no? –Y me reveló aquella hermosa sonrisa.
-Claro… Si eso quieres. –Dije, y sentí como la sangre subía a mis mejillas y me ruborizaba.
-Ja, ja, ja… ¡Qué linda te ves cuando te pasa eso! –Me dijo, riéndose de nuevo. Levantó su mano a mi mejilla y me la suavizó con su pulgar.
Era tan bello… Si seguía haciendo eso, iba a morir… Yo lo presentía.
-Adorable, en verdad –Se me quedó mirando… Con sus ojos intensos. Llenos de… ¿Dudas? O quizá era… ¿Qué era eso que había en su mirada? No lo lograba comprender.
-Gracias, Edward. –Balbuceé. – Eres tan gentil al decir eso… Pero, adorable no es la palabra que yo usaría conmigo. –
-¿Ah, no? ¿Entonces cuál es? –Preguntó, todavía con su mano en mi mejilla… Suavizándola lentamente… arriba, abajo… luego de nuevo arriba, y otra vez abajo. Tic, toc, tic, toc… Escuchaba el tic toc del reloj que tenía en su mano.
-Mmm… buena pregunta. Quizá… ¿torpe? Sí… es la más cercana a mí. –Bajé mi cabeza de nuevo… como siempre.
-¿Torpe? ¿Por qué piensas eso de ti? No eres torpe, Bella. Eres una excelente persona. Me puedo dar cuenta cuando te miro a los ojos. –Es tan lindo. Decir que no soy torpe… Vaya… este chico es genial. Me encanta.
-¿No lo soy? Edward… Soy Isabella Swan… La torpe de la escuela. ¿No sabías eso? – Y era cierto. Me conocían así por todo el pueblo… y por ende en la escuela.
-No, en realidad no lo sabía. ¿Te llamas Isabella? –Dijo con cara de confundido.
-Oh… cierto. Lo siento Edward. Sí me llamo Isabella, pero no me gusta, así que todos me dicen Bella. ¿Podrías hacerlo tú también? –Rogué… No me gusta nada en realidad, mi nombre completo.
-Ah… pero ¿Por qué no te gusta? ¡Es un nombre muy lindo en serio! –Me tomó las manos con las suyas. Y me las suavizó con dulzura.
-Eh… No… no me gus… ¿Puedes dejar de hacer eso? –Le dije… Ya no soportaría más esta situación. Edward de verdad me gustaba y él tenía su 'novia' o no novia o lo que sean…
-¿Qué? ¿Hablas de esto? –Y me siguió rozando las manos… suavizándolas… Entrelazando sus dedos con los míos. Me besó la palma de la mano. ¿Por qué hacía eso?
-Amm… Sí, eh. Hablo de eso. Y si no paras de hacerlo no… no me podré controlar. –Lo solté. Por fin. Pero ya no podía… De verdad. Me iría encima de él a besarlo, si seguía haciendo eso.
-¿Controlarte? ¿Controlar qué? ¿Acaso no te gusta, Bella? ¿No te gusto? –Dijo con su voz, más suave, como una dulce melodía que me arrullaba. Que me llevaba a un lugar completamente diferente.
-No… Sí me gustas… Por eso me tengo que… me tengo que controlar. Tú tienes a Jessica, sea o no tu novia… Y yo… -Pero Edward no me dejó terminar la frase.
-¿Y tú? ¿Tienes novio tú? –Dijo, con la desilusión marcada en la voz.
-Yo… No. No tengo novio. Pero no puede ser Edward. No puedo. –Dije entrecortadamente. ¿Cómo podía pasarme algo así, con un chico que apenas vi por primera vez hace unas horas? Esto es imposible… ¿O no? No lo es.
-¿Por qué no Bella? Me gustas. –Casi se me olvida seguir respirando cuando me dijo eso.
-No puede ser Edward. Apenas me acabas de hablar. No puede ser. Esto no me puede pasar a mí. A mí nunca me pasan están cosas. Nunca –Y tenía razón. ¿Cuántos chicos se habían enamorado de mí? Ninguno.
-Siempre hay una primera vez –Dijo lentamente. Tocaron la campana… Lo que significaba que ya había acabado el día en la escuela.
-Discúlpame. Lo siento en verdad. No sé por qué diablos te dije esas cosas. Pero ten siempre presente que es la verdad. Llámame… O no… dame tu número, te llamaré en la noche, ¿está bien? –
-Sí, no tengo problema. –Saqué mi cuaderno, escribí mi número de teléfono en una hoja y se lo entregué. Me dio un beso en la mano y me dijo:
-Espera mi llamada. Te prometo que te llamaré. Eres muy linda. Nunca vuelvas a repetir que eres torpe, Bella, nunca. –Y salió del salón, con esa elegancia con la que camina… Esa perfección que lo caracteriza.
Guardé el lápiz en la cartera, agarré mi cuaderno y salí del salón. Al salir, unos pasos más allá, vi a Edward con Alice y esta me miraba con cara pícara. Seguro él ya le había contado lo de hace un rato. Se volvieron hacia donde yo me había quedado parada y la que se dirigió a mí fue Alice, la hermana de Edward:
-Hola Bella, soy Alice Cullen, es un placer conocerte –Y me dio un abrazo… Es tan simpática.
-Hola Alice, un placer para mí. ¡Qué simpática eres! –Dije, mirando a Edward. El cual me dijo inmediatamente.
-Nos dirigíamos a la cartelera del club de teatro, ¿Vienes? –Oh, claro… Quiero ver que pasó conmigo.
-Mmm sí… Estaba buscando a Ángela, pero no la veo por ningún lado. Mejor vamos, quizá ella ya está allá –Y caminé junto a ellos hasta la cartelera.
Cuando
llegamos había mucha gente alrededor de ella. Mirando los
resultados. Todos murmuraban cosas diferentes y no se entendía casi
nada. Edward abrió camino entre las gente para que pudiéramos pasar
a ver si quedamos o no. Cuando llegamos al frente decía:
PAPELES
PROTAGÓNICOS:
-Edward Cullen
-Isabella Swan
Leer eso bastó, para sentirme feliz.
