CAPÍTULO 4

"La chica de la escalera" estaba sentada a su lado, leyendo un libro. Parecía cansada, pero se mantenía despierta.

Se sentía agotado. Como si no hubiera dormido desde hace años, y cada uno de sus músculos no quisiera acatar sus órdenes. No le gustaba sentirse así. Él, el mago más fuerte del mundo mágico, y que más adelante se haría uno de los más tenebrosos magos que existen. Odiaba sentirse tan débil.

Cállate – Se levantó lentamente, colocando su mano sobre su cabeza, y así tal vez podría evitar que le explotara.

¿Estás bien? – La castaña rodó lo ojos. Ya se lo esperaba.

Si, solamente se me están por salir los sesos por las orejas. Tu voz es irritante –

Crookshanks estuvo demasiado tiempo acá, eso hizo que tus alergias se activaran con más fuerza. Remus se encargó de que él no se te vuelva a acercar. – Explicó.

¿Qué clase de nombre es ese para una bestia como esa? – Para entonces Riddle se levantaba de la cama con la intención bajar a desayunar algo. Su estómago estaba muy exigente.

No puedes levantarte de la cama hasta mañana – Cada vez su voz se le hacía más y más irritante.

No puedes darme ordenes – Terco se levantó y caminó hasta la puerta.

Petrificus Totalus – Mira como te obligo – Lo hacía apropósito. Sin más lo elevó y lo dejó en su cama – Eso es por Crookshanks – dijo con un tono de satisfacción.

Hermione, Dumbledore nos está llamando. Dice que Harry fue expulsado de Hogwarts – una pelirroja entró ignorando completamente al Slytherin.

No puede ser. Riddle, no te muevas de esta cama – Antes de irse, hechizó sus piernas – Lo digo en serio – Salió corriendo cerrando la puerta tras ella.

Que gran error castaña. Había dejado inconscientemente su varita sobre la mesa de luz.

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¡¿Qué fue lo que pasó?! –

Shhh. Intentamos escuchar – La Orden estaba reunida en la cocina, no los dejaban bajar y para asegurarse de ello cada vez que se acercaban a las escaleras, aparecía una barrera ¿Que mejor momento para probar las nuevas orejas extensibles de los gemelos? Los chicos estaban reunidos intentando hacer el menor ruido posible e intentar captar aunque sea unas palabras.

No, Crookshanks – El felino al captar la oreja que se encontraba en el piso de abajo empezó a jugar con ella, como si fuera una pequeña bola de estambre. Hermione intentaba alejarlo, sin obtener nada.

Una mano pasó por entre las cabezas de Fred y George. Crookshanks maulló y se alejó.

¡¿Qué hiciste?! – susurró Hermione con los ojos bien abierto.

Le di un pequeño susto –

Hermione no entendía como se había librado.

¿Cómo hiciste para… - Fue interrumpida por la mano de Riddle que tapaba su boca. Él se llevó un dedo a los labios. Moody salió de la cocina, miraba a todos lados con su ojo. Todos se habían tirado al suelo.

Más vale que regresen a sus habitación, o le diré a Molly – Hermione se liberó bruscamente de Tom y se alejó con los demás a sus habitaciones.

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Harry – Hermione abrazó fuertemente a su mejor amigo. Él sin embargo no le correspondió.

Él está acá ¿verdad? – Hermione se separó y lo miró a los ojos.

Si Harry –

¿Por qué no me dijeron nada? –

No podíamos –

¿ENTONCES PREFIRIERON GUARDARME TODO? VOLDEMORT ESTÁ EN ESTA CASA, Y EN VEZ DE ENCERRARLO, LO TIENE POR LA CASA COMO SI FUERA UN INVITADO MÁS – caminaba de un lado al otro.

Harry, no podemos hacer nada. Solo nos daría más problemas –

SI, COMO EL HECHO DE QUE PODRÍA TENER A MI FAMILIA DE NUEVO, PODRÍA TENERLOS CONMIGO. QUE GRAN PROBLEMA. –

ENTIENDE QUE ESTO NO SOLO SE TRATA DE TI. ESTO AFECTARÍA LA VIDAS DE TODO EL MUNDO PARA MAL O PARA BIEN. DEJA UN SEGUNDO DE PENSAR ÚNICAMENTE EN TI MISMO – Explotó Hermione.

Harry, no dijo nada. No tenía más argumentos. Hermione nunca le había hablado de esa manera.

Yo… lo siento. No quería…- Hermione y Ron lo abrazaron. Ellos entendían lo que estaba pasando. El futuro asesino de su familia estaba descansando tranquilo en la habitación de arriba, y no podía hacer nada.

Vamos chicos, Molly nos está esperando abajo– Hermione se secó las lágrimas y bajó a la cocina junto con los demás

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El almuerzo transcurrió sin percances. Solo eran charlas y risas, lamentablemente, no duró demasiado para Hermione.

Hermione, cariño. Tom no ha bajado. Puedes decirle que ya hemos terminado. Tal vez así si quiera comer algo - carajo.

Si, no hay problema – dijo con una sonrisa forzada.

Deseaba con todas sus fuerzas que Riddle saliera de su habitación sin necesidad de que fuera ella. Subía los escalones más lento de lo normal y así darle tiempo al Slytherin. Lamentablemente su deseó no se cumplió.

Riddle ¿Estás ahí? –

¡Estoy durmiendo! – Ella entró sin previo aviso.

Molly te preparó el almuerzo –

¿Estás sorda? Dije que estoy durmiendo –

Yo te veo bastante despierto. Hey ¿Ese es mi libro? – Tom asintió restándole importancia – Devuélvemelo –

No, ahora lo estoy leyendo yo –

Pero ese es mi libro –

Lo dejaste acá y no lo viniste a reclamar a si que ahora me pertenece –

Muy bien, así lo quisiste – Hermione salió por la puerta hecha una furia. Tom seguía leyendo Historia de Hogwarts por Bathilda Bagshot, como si nada hubiera pasado.

Como un rayo, Hermione entro de nuevo al cuarto con un plato entre sus manos, algo que pasó desapercibido para Tom. Sin embargo en vez de dejarlo en la mesa de luz, dio vuelta el plato sobre la cabeza de Riddle.

Pero ¿Qué...? – Él se levantó rápidamente, dejando un gran charco de guiso en el suelo.

Dame mi libro – Insistió Hermione.

Pues, toma – tiró el libro sobre el charco y lo pisoteó.

SERAS IMBECIL – Ella agarró un pedazo de carne del suelo y se lo lanzó a la cara.

No sabes lo que acabas de hacer – La mirada de Tom se oscureció. Hermione tenía la piel de gallina.

Riddle le tiró lo que quedaba de comida en el plato, provocando que ella abriera la boca sorprendida.

No terminaban de tirarse comida. En un momento ambos habían dado un mal paso y habían terminado en el suelo sin poder levantarse. Estaban muy cansados.

Por alguna razón que ninguno comprendió, ella había empezado reír.

HERMIONE ¿QUÉ PASÓ? –

No me creerías si te lo dijera.