Capítulo 4: Hace dos años parte III
La mañana va clareando, permitiéndole a Ragamuffin notar dos cosas: 1, que él y Lenore están en lo profundo del Bosque del Brujo de las Joyas, un lugar al que los aldeanos no se atreven a entrar; y 2… por la excitación de su escape, él y Lenore cayeron rendidos y profundamente dormidos bajo de un árbol, él recargado en el árbol con ella entre sus piernas recargada contra su pecho mientras él la abraza de forma tierna y protectora, esta es una imagen bastante embarazosa para él, pero no desagradable, parecía agradarle tener a la joven dama entre sus brazos y durmiendo en su regazo, lo embarazoso para él era el hecho de estar tan cerca de una humana y protegerla (iba en contra de su naturaleza), más aun si alguien lo notaba (cosa que sucedió):
-disculpe, caballero, pero ¿a caso usted y su acompañante se encuentran perdidos?
-… ¡¡AHHH!!-Ragamuffin se puso rápidamente de pié en pose de defensa, atrayendo aun más a Lenore contra su cuerpo, quien despertó por el susto, y sacando a relucir sus garras y colmillos de vampiro -¡¿Quién eres tú?! Si pretendes llevarnos con los demás aldeanos, te advierto que este lugar será tu tumba…
-uh ¿Taxidermio?
-¿Qué?
-ah, pero si es la pequeña dama, me da gusto ver que no ha cambiado nada.
-Taxidermio, tú tampoco has cambiado en nada, y dime, ¿en donde está Malakai?
-está jugando entre los árboles…
-oigan… -Ragamuffin está cruzado de brazos y con una pequeña expresión de pocos amigos -… ¿se pude saber qué se traen ustedes dos?
-ay perdona Ragamuffin, él es Taxidermio, experto médico y taxidermista, y el mejor amigo de mis padres, él fue quien me embalsamó.
-¿Por qué no me acompañan a tomar el té en mi casa? Me parece que ustedes dos necesitan descansar, y allí podremos continuar con nuestra conversación.
Lenore voltea a ver a Ragamuffin, quien suspira –sí, supongo que está bien.
-¡que bien, té!
-me alegra ver que aun conserva su humor tan alegre, mi pequeña dama. –Taxidermio le extiende el brazo y ella lo toma.
Ragamuffin realmente comienza a incomodarse por la cercanía de esos dos (aunque no entiende por qué), pero justo cuando pretendía dársela vuelta para marcharse y regresar a su castillo, el eterno vampiro siente como alguien lo toma de la mano:
-¿pretendes… dejarme sola? Un bosque no es seguro para una joven que está sola…
-¿y que hay de tu amigo el taxidermista? ¿No irás con él?
-hasta donde me doy cuenta, mi mejor amigo pretendía irse de mi lado hace solo unos segundos…
Ragamuffin la mira mientras ella le sonríe provocando que él se ruborice un poco, para luego estrechar la mano de la joven dama y susurrarle de manera dulce -…no… no pretendía dejarte sola, solo me aseguraba que los aldeanos no nos siguieran hasta aquí…
Taxidermio observa embelesado aquella conmovedora escena, recordando cuando Lenore, a solo dos semanas de haber sido embalsamada, le preguntó si habría alguien que la pudiera amar en aquella nefasta condición de muerta viviente, a lo que él en su pensamiento ahora responde: parece que lo ha encontrado, pequeña dama.
En casa de Taxidermio, Ragamuffin y Lenore se sientan en un sofá y Taxidermio en otro, toman té y conversan, allí, Ragamuffin descubre que Taxidermio, al igual que él y Lenore, fue perseguido por los aldeanos; Taxidermio, al saberles exiliados, les ofrece que se queden con él, algo a lo que ellos acceden, de este modo, Ragamuffin y Lenore se quedan a vivir con Taxidermio y su mascota Malakai; al principio, Ragamuffin solo se dedicaba a observar por la ventana, esperando que los aldeanos aparecieran, pero con el paso del tiempo, él comenzó a pasar todas sus horas con Lenore, leyendo juntos, tomando el té, o solo conversando, había veces en que se sentaban juntos en el jardín a observar las nubes, ese jardín que había sido un regalo de cumpleaños para Lenore de parte de Ragamuffin, quien fue ayudado por Taxidermio; de cierto modo, Ragamuffin se había acostumbrado a la compañía de Lenore, a estar siempre con ella, a protegerla como su tesoro más valioso… lo que nos trae de vuelta al tiempo actual… Ya es de noche, Ragamuffin y Taxidermio se encuentran sentados cada uno en un sofá distinto, Lenore está sentada en la alfombra con Malakai dormido en sus rodillas, los tres, en silencio, frente al fuego de la chimenea, leen un libro, aparentemente, cada
uno concentrado en sus lecturas, pero de manera discreta, tanto Lenore como Ragamuffin desvían de cuando en cuando la mirada para poder ver al otro de reojo, mientras que Taxidermio, observa silencioso, cauteloso, sigiloso desde su asiento, admira la sutil danza del invisible Cupido que milagrosa, o más bien, misteriosamente, ha unido a dos seres inmortales que se hallaban perdidos… pero el romanticismo del momento es interrumpido por un escalofriante sonido similar al de un animal en agonía, sonido proveniente de algún lugar en lo profundo del bosque, sonido que rompe el silencio, provocando que Ragamuffin se ponga de pie dejando caer su libro, este mismo sobresalto despierta a Malakai:
-¿Qué ha sido eso?
-¡Ahhh! –Lenore grita asustada mientras se pone de pie y rápidamente se arroja a los brazos de Ragamuffin, quien, sin dudas ni vacilaciones en su mente, la abraza fuertemente de manera protectora para ofrecerle consuelo…
