Notas de traductora: Porque sé que hay personas que lo han estado esperando por mucho tiempo, dejaré mis disculpas desesperadas al final del capítulo 8DU.


Advertencias: Algunas conversaciones Yullen serias, angst.


~Gone Forever~
C
apítulo 04: ¡Sal y juega!

Tomó un rato más de intensa contemplación y rodar por la cama antes de que Allen finalmente aclarara su cabeza y recaudara el coraje para dejar su habitación. Y para el momento en que lo hizo, aún no estaba seguro de si lo que intentaba hacer era la cosa más sabia del mundo. Entonces, de nuevo, ¿qué podría pasar en el peor escenario del caso? Había sólo una forma de averiguarlo, ¿cierto?

Al menos era eso lo que el chico seguía repitiéndose a sí mismo cuando se encontró parado en frente de la puerta del cuarto de Kanda.

Mirando a su derecha e izquierda una vez más, Allen se aseguró de que no hubiese nadie más en el corredor además de él, y por suerte, al parecer las luces estaban en verde todo el tiempo.

Bien…

Tomando un respiro profundo, tocó a la puerta rápidamente, casi como queriendo prevenirse a sí mismo de pensarlo dos veces. Ahora que las ruedas se habían puesto en marcha, no había vuelta atrás.

Justo después de que hizo lo que hizo, sin embargo, la comprensión de una cosa le vino de golpe.

… ¿Qué hora era? Era tarde de noche, por Cristo. Obviamente el mejor de los momentos para hacerle una inesperada visita a alguien que ni siquiera le consideraba un conocido, mucho menos un amigo.

Incluso más horror se hizo aparente en el rostro del joven exorcista cuando se dio cuenta de que Kanda podría de hecho tomar su tardía visita de la manera equivocada, considerando lo que el pelinegro había dicho –o sugirió- la última vez.

Gran movida, Allen… El chico se pateó mentalmente, desesperado por encontrar alguna clase de solución rápida.

Desafortunadamente, ninguna idea brillante vino. Huir en ese momento no era ni siquiera una opción; si Kanda le descubría haciéndolo, realmente sólo quedaría como un tonto y probablemente moriría de la vergüenza.

Sorprendentemente, los segundos pasaron y nada ocurrió.

El peliblanco pestañeó un par de veces, entonces se relajó un poco cuando notó que nadie tenía la intención de abrir la puerta.

¿Tal vez Kanda ya estaba dormido? O quizás ni siquiera estaba en su cuarto, por lo que Allen sabía.

De cualquier modo, el chico no tenía la intención de reflexionar sobre las posibilidades, no aquí y no ahora, al menos. La señora Suerte debió haber estado de su lado en esta ocasión, así que debía ser agradecido y simplemente regresar a su habitación tan rápido como fuese posible.

"¿Sabes qué hora es?"

Allen saltó del shock, dejando salir un sonido de sorpresa, y casi se choca contra la puerta tras él cuando de repente escuchó la voz masculina viniendo de algún lado cercano. Se volteó abruptamente, sin importarle que sus ojos estuviesen ensanchados como dos monedas de plata.

"Ah, Kanda…" Buen momento, en serio. Tal vez la suerte no estaba de su lado después de todo, así como tampoco lo había estado los pasados días o semanas. Estaba tan perdido en sus pensamientos que ni siquiera notó cuando alguien se le acercó justo entonces. "… Quería hablar con…"

"No hay nada de qué hablar." Kanda le cortó rotundamente, volteándose hacia su cuarto como si aquello fuese la cosa más natural del mundo en ese momento. E ignorando todo lo demás, retomó su camino hacia dentro.

La reacción de Allen fue un poco lenta al instante, pero se las arregló para atrapar la puerta en el último minuto, antes de que Kanda la cerrara justo frente sus narices. "¡E-Espera!"

Y entonces aquel fiero forcejeo estaba ocurriendo, y el peliblanco estaba muy consciente de que perdería la pelea, si no fuese por el pie que estaba impidiendo que la puerta se cerrara. Tras un par de segundos de no oír más que maldiciones siéndole espetadas, sin embargo, realmente empezó a dudar de sus acciones y a preguntarse si en verdad debería dejar ir el asunto y 'perderse' como Kanda deseaba tan apasionadamente.

Pero entonces, para más grande sorpresa de Allen, el pelinegro fue el que soltó la puerta primero, suspirando con molestia. Entonces se adentró en la habitación sin decir nada, aparentemente dejando al otro hacer lo que quisiera.

… El exorcista más joven supuso que podría entrar.


"Hay algo que no me estás diciendo, ¿cierto…?"

"Yo nunca te mentiría, Lenalee." Komui miró a su hermana con una expresión gentil, sonriendo levemente. "Sólo… Por favor, entiende. Es algo que no debería salir de la Central por ahora."

"Así que hay algo malo…" La chica susurró, entristeciendo incluso más. "Nii-san, ¿qué hizo Allen…? ¿Qué está pasando…?" Lenalee supo que algo estaba mal desde que ese tipo Howard comenzó a acosar a su amigo sin una razón aparente. Y ahora, después de la conversación que atestiguó, la preocupación ya no la estaba dejando descansar ni un minuto.

Komui exhaló un suave suspiro, luego se acercó, dándole a su hermana un abrazo gentil. "Estoy seguro que Allen te contará todo él mismo cuando llegue el momento." El supervisor habló en tono convincente. "… Sólo cree en él por ahora. ¿De acuerdo?"

"Nii-san…" Lenalee abrazó fuerte en respuesta. Ella no entendía nada de eso. ¿Qué podría ser tan serio para que todos lo mantuvieran en secreto?

"Es duro para mí también." El hombre continuó después de un corto momento. "No te preocupes, Lenalee. Todo estará bien, estoy seguro de ello."

La exorcista se separó, mirando en los ojos de su hermano con una expresión de pena. Ella quería creer eso, pero no había nada que pudiese hacer para convencerse a sí misma. ¿Qué se suponía que hiciera?

"Vamos, trata de descansar un poco." Komui habló suavemente, ubicando sus manos en los hombros de la chica. "Tendremos un día ocupado mañana."


La atmósfera lúgubre fue probablemente lo primero que Allen notó después de dar un paso dentro. A pesar de que la estructura de la habitación era muy similar a la propia, de alguna manera sintió que de repente estaba en una dimensión completamente diferente.

Había una sola cama, y una mesa con un gran reloj de arena ubicado sobre ella. Con… ¿una flor de loto adentro?

Así que este es el cuarto de Kanda

Cualquier observación más allá tendría que ser reservada para después, ya que el pelinegro le dio a su visitante una mirada intensa, justo después de que tomó asiento en la cama.

Allen cerró la puerta tras él gentilmente, entonces presionó su espalda contra ella, y simplemente permaneció ahí, no atreviéndose a moverse más adentro en la habitación. No todavía, al menos.

"Acerca de lo que dijiste…"

"Te dije que lo olvidaras." Kanda interrumpió al otro de nuevo, su voz afilada como una hojilla. Pero entonces la confianza en sí mismo pareció haber vacilado, pues rompió contacto visual con el chico. "No estaba pensando con coherencia cuando dije eso…"

Okay, tanto para esa parte. Allen pensó para sí mismo, preguntándose acerca de otra forma para comenzar una conversación decente ahí. Kanda aparentemente no estaba de humor para hablar, pero de nuevo, él nunca lo estaba, así que no era algo nuevo. El exorcista más joven sabía que no sacaría mucho de aquella conversación hasta que la forzara. Y –maldito fuese todo- incluso si discutiendo era la única forma de que Kanda hablara, decidió ir de ese modo si era necesario.

"¿…Así que te estás echando atrás en tu propia palabra?" Allen habló con voz más confiada, a pesar de que aún no estaba seguro si forzar el asunto de ese modo era una cosa del todo sabia. Principalmente porque él mismo no sabía a qué estaba tratando de llegar. "Pensé que odiabas a las personas que no mantenían sus promesas."

La observación del albino devolvió hacia él la mirada de Kanda, mostrando una mezcla de rabia, ligera incredulidad y confusión justo entonces.

"¿…O tienes miedo de que me haya tomado eso del modo equivocado?" Allen continuó, al tiempo que el mayor se quedó en silencio.

"¿Qué modo equivocado?" Kanda finalmente preguntó, irritado. "¿…No fui lo suficientemente claro?"

Hubo silencio por un momento, entonces el más joven tragó nerviosamente antes de que hablara de nuevo. "¿…Cómo se supone que acostarte conmigo va a mejorar aunque sea un poco las cosas?"

La mirada del pelinegro se volvió una despectiva. "Porque aparentemente eso es lo que tú querías en primer lugar."

Allen parpadeó, levemente tomado fuera de base por la respuesta. "¡Yo quería ayudarte, Kanda!" Frunció el ceño, intentando sonar como que lo decía en serio.

"Claro." El mayor se sobrepuso. "Y si alguien más terminase en la misma situación, los ayudarías también, ¿cierto?" Su voz tenía un tono sarcástico en ella.

El peliblanco apretó sus puños en irritación. "¡Al menos no soy un bastardo sin corazón a quien nadie le importa un demonio!" De acuerdo, tal vez eso estaba un poco pasado de la raya, porque Allen ya había tenido suficientes oportunidades para darse cuenta de que Kanda no era en el interior completamente lo que era en el exterior, pero de algún modo no le importaba ahora.

"Al menos no soy un idiota irrazonable que tiraría su vida por cualquiera." El mayor rebatió, aparentemente también molesto, pero haciendo un mejor trabajo al mantener su compostura.

"Eres tan…" Allen se detuvo a sí mismo de terminar eso, dejando salir un gran gruñido de irritación. "No, está bien, sólo… detengámonos aquí." El chico trató de comportarse y calmarse, exhalando un largo suspiro. "Vamos en círculos de nuevo. No vine aquí para discutir contigo."

"Pudiste haberme engañado." Kanda no parecía estar convencido.

"¿Lo ves? ¡Estás en eso de nuevo! Por Dios, Kanda, ¿no podemos hablar como gente normal por una vez en nuestras vidas?" Allen finalmente se impulsó a sí mismo a moverse de la puerta y acercarse a su compañero, tomando asiento en el suelo del otro lado de la cama, intentando no aproximarse demasiado para la comodidad de Kanda y suya. "¿Por qué exactamente estás tan molesto?"

"¡Tú eres el único que tiene algún un maldito problema aquí!" El pelinegro le chasqueó, alzando su voz esta vez. "¿Viniste aquí sólo para irritarme de nuevo?"

Allen trató de ignorar esos últimos comentarios, asumiendo que sólo los llevarían a más peleas sin sentido. Esa no era la dirección que quería tomar. "… Estás molesto porque no recuerdas nada, ¿es eso?"

"¡Estoy molesto porque te metes en los asuntos de otra gente sin pensarlo dos veces!" Kanda bramó inmediatamente. "Confía más en las demás personas, ¿quieres?"

"… Ah." El albino pausó por un momento, sobresaltado… ¿Kanda de hecho se había referido a que quería que Allen confiara más en él? ¿Estaba molesto porque no le dejó manejar la situación por sí mismo? "Pero… pudiste haber muerto…"

"¡No moriría!" El mayor bufó.

"¡…No podías esperar que simplemente me sentara y observara cuando tu vida estaba al borde!" Allen se quejó.

"¿Estás sordo?" Las creencias de Kanda no parecieron cambiar en lo más mínimo. "¡Te estoy diciendo que yo no moriría!"

El exorcista más joven hizo silencio y siguió mirando al hombre frente a él, ligera confusión invadiéndole. Y antes de que lo supiera, el sentimiento de culpa se estaba abriendo paso dentro de su pecho. "Así que de hecho es mi culpa, yo…" Allen pausó, llevando su vista al suelo al tiempo que el entendimiento le golpeaba. "Tú… tú tienes razón. No tenía derecho a hacer tal decisión por mi cuenta… Yo–"

"Por el amor de Dios, sólo no empieces a lloriquearme ahora." Kanda rodó los ojos, hablando en un tono calmo de nuevo. "Eso simplemente… no debió haber pasado. ¿En qué demonios estaba pensando Komui, de cualquier forma?"

Súbitamente una sonrisa ligera recorrió su camino a los labios de Allen, pero no había malicia en ella. "Bueno… tuve mis maneras de convencerlo."

Kanda alzó una ceja ante eso. No, seriamente, aparte de molestarle como el infierno, el exorcista más joven era un real misterio para él algunas veces. Aunque era preferible esperar a que el infierno se congelara antes de que el pelinegro lo admitiera, Allen había cambiado desde la primera vez que se conocieron. Esa molesta ingenuidad y el ser irrazonable seguían ahí en él, pero… algo estaba realmente fuera de lugar ahora y entonces. Y cada vez que el más joven hacía comentarios raros como esos, Kanda no podía evitar sino tomarlos como broma, pues estaba convencido de que Allen no era él mismo cuando actuaba de esa forma. Probablemente no le importaría una mierda nada de ello, si no fuera por el hecho de que llegaba al punto en que algunas veces le perturbaba.

"Komui fue quien sugirió buscarte un compañero, en caso que no lo supieras." Allen continuó con voz compuesta, la seriedad de vuelta a sus rasgos. "… Sólo alégrate de que Lenalee o Miranda no tomaron mi lugar."

Kanda fue dejado estupefacto sólo al oír eso. Qué demonios, ¿se suponía que eso era una broma, o seriamente Komui había perdido su jodida cabeza? Si él hubiese terminado con… las obvias consecuencias de acostarse con una mujer, seriamente hubiese asesinado a cualquiera que fuese responsable de ello. Incluso si era el supervisor, no le hubiese importado… Demonios, no, ni siquiera quería imaginarse tal escenario.

Pero las cosas pudieron realmente haber terminado peor de lo que lo hicieron, ahora que Kanda lo pensaba.

Odio era la emoción dominante que él sentía por Allen –no mucho había cambiado desde que se conocieron por primera vez, y de alguna manera el pelinegro estaba convencido de que no cambiaría a lo largo de lo que viviera, no importa lo que pasara. Walker era simplemente una de esas personas que él no podía soportar. Por eso, el hecho de que le hubiese causado al otro dolor de un modo u otro no era algo de lo que se debería sentir prácticamente culpable. El albino fue el que se lo buscó, de todas formas, así que simplemente obtuvo lo que se merecía. Tal vez podría aprender una cosa o dos de su propia estupidez. Esas acciones descuidadas suyas irritaban a Kanda infinitamente, y era aquella probablemente una de las principales razones por las que el exorcista mayor odiaba tanto al otro.

¿Pero no hacía eso más fáciles las cosas?

Si tan solo…

"Um…" Allen fue quien rompió con el incómodo silencio que de algún modo cayó entre ellos, interrumpiendo los pensamientos del pelinegro. "Kanda, ¿ese… asunto de la deuda sigue válido?" Preguntó, inseguro.

Entre todo, no habían terminado de decidir eso al final, ¿cierto?

El mayor pestañeó una vez, preguntándose qué demonios se traía ese idiota esta vez. Pero no necesitaba tomarse su tiempo para darle una respuesta a esa pregunta.

"¿…Qué es lo que quieres?"


"Permíteme repetirme." Una voz masculina hizo eco a través del salón. "Tú no me secuestraste. Yo te dejé secuestrarme."

"Oh, pero claro." Tyki fue quien respondió, intentando sonar perplejo. "No esperaríamos menos de un General."

"¿Les importaría detenerse ya?" Road interrumpió la conversación. "Si no los conociera, en serio pensaría que están intentando coquetear entre ustedes."

Cross miró en dirección a Tyki, sonriendo con suficiencia. "Siento decepcionarte, chico. No eres mi tipo."

"Aww, ¡ahora rompiste su corazón!" La mayor Noé sonó entretenida. Saltó haciéndose paso hacia el General y envolvió los brazos alrededor de su cuello de manera juguetona. Las pesadas cadenas que estaban actualmente restringiendo sus movimientos hicieron un sonido metálico. "¿Cuál es tu tipo entonces, hmm?"

"Lo siento, no voy con el loli tampoco." Marian trató de lucir inafectado.

"¿Podrías por favor dejar de jugar con el enemigo?" Lulubell súbitamente apareció de detrás de la esquina. "Necesitamos movernos rápido."

"Ahora, ella es alguien por quien podría caer." Cross admitió, a pesar de que era obvio que no iba en serio en nada de lo que decía que respectara a ese tema, hasta ahora.

Lulubell simplemente intentó ignorarlo.

"¿Planeando atacar la central con mi apariencia ahora?" El General pelirrojo súbitamente habló con más dignidad. "¿Piensan que todos ellos son lo suficientemente estúpidos como para caer con algo así?"

"¿No estás ya bajo sospecha?" Road le sonrió con astucia. "Pobre Allen, probablemente romperás su corazón también."

Cross sonrió de regreso. "Así que de hecho pasarás por todos esos problemas sólo para atraer a mi idiota aprendiz. No debería estar sorprendido."

El súbito sonido de las cadenas golpeando el suelo hizo a la chica pestañear en ligera confusión. Saltó lejos del General abruptamente.

"Calma, no haré nada." Marian habló con voz despreocupada, al tiempo que ajustaba sus ropas y estrechaba sus manos. No todavía, al menos. "Incómodas estas cosas, ¿no lo creen?"

Nadie se movió mientras los tres Noé miraban a Cross en silencio.

"Chico." El pelirrojo súbitamente se volteó en dirección a Tyki una vez más. "¿Me prestarías un cigarro?"


Mientras Kanda estaba perdido en sus pensamientos, Allen también estaba perdido en los suyos –a pesar de que eran muy, muy diferentes comparados a los del otro. Y el chico más joven no podía evitar sino preguntarse de donde salieron tan de repente, pero de alguna manera lo hicieron. Incluso si se dijo a sí mismo que era la última cosa que debería preguntar justo entonces, aún así, él simplemente…

"¿Podría…?" Allen tragó nerviosamente. Llevó su vista al suelo, sonrojándose ligeramente. Que demonios estoy pensando… El chico se preguntó a sí mismo de nuevo, confundido. Kanda lo mataría por esto. No había forma… Pero al mismo tiempo, el pensamiento simplemente no le dejaría en paz.

"¿…Puedo besarte?"

A decir verdad, Allen simplemente encontraba algo incómodo que hubiesen terminado juntos en la cama y ni siquiera hubiese habido un chance de besarse antes. ¿Era tan estúpido pensar eso? No tenía idea, pero aquello era simplemente algo que tenía ganas de hacer en ese momento.

"¿…Qué?" Como era de esperarse, Kanda fue completamente descolocado por la pregunta.

"Porque… nunca tuvimos la oportunidad antes." El peliblanco extendió el tema más allá, intentando sonar más confidente. "… Y simplemente tengo ganas."

El japonés se quedó quieto. "¿Las hormonas están sacando lo mejor de ti?" Y si eso suponía ser un desprecio, seguramente sonó un poco demasiado serio para tratarse de uno.

La pregunta hizo a Allen ver a los ojos del otro nuevamente, pero su mirada estaba llena de algo que Kanda no podía captar muy bien. "¿Asustado?"

¿Qué, estaba él intentando convertir aquello en un reto ahora? Las agallas de ese bastardo, ¿qué demonios estaba tratando de sacar? El mayor se mantuvo sin movimiento por un instante, antes de cerrar sus ojos, frunciendo el ceño.

"Supongo que dije que podías hacer lo que quisieras…" Kanda estaba aparentemente molesto consigo mismo ahora también.

Cuando abrió los ojos, Allen estaba simplemente observándolo.

Dios, debo estar perdiendo mi jodida cabeza. El pelinegro suspiró. "¿Entonces? ¿Te vas a sentar ahí toda la noche?"

La invitación le dio coraje al chico para moverse, al tiempo que lentamente se hacía camino cerca del otro. Su primer pensamiento fue sentarse al lado de Kanda en la cama, pero algo en lo profundo de su mente le dijo que escogiera una opción más temeraria.

El pelinegro se arqueó a sí mismo un poco hacia atrás, dándole a Allen una mirada de irritación mientras el chico se sentaba en su regazo, encarándole. Y Kanda luchó contra la súbita urgencia de golpearlo por ello. "No te pongas tan jodidamente engreído, tú–"

Su voz tuvo una muerte miserable antes de que llegara a terminar, de todas formas.

Ambos, los ojos de Allen y de Kanda se abrieron ampliamente en shock. No se movieron, preguntándose –o mejor dicho esperando que el súbito golpe a la puerta fuese sólo sus imaginaciones.

Pero la puerta se abrió incluso antes de que tuviesen chance de reaccionar.

"Yuu, hay–" El nuevo visitante se detuvo en seco de su camino, justo después de entrar al cuarto, pestañeando. "Uh…"

Y hubo silencio.

Lúgubre silencio.


Notas de Nayru: Para ser honesta con ustedes, este capítulo no resultó exactamente como originalmente lo tenía planeado. Terminé editándolo muchas veces. También corté la historia en un lugar diferente del que quería, principalmente porque todo tomó más espacio a desarrollar de lo que asumí, pero supongo que eso es de hecho algo bueno.

Estaba dudosa del desarrollo de la conversación de Kanda y Allen, porque al final fue difícil llegar a las cosas que planeaba que pasaran. Kanda me pareció simplemente OOC para mi gusto –él es realmente difícil de escribir cuando quieres que haga cosas que supuestamente nunca pensaría en hacer. Supongo que sólo impulsé las cosas en dirección para que todo funcionara de algún modo…


Notas de traductora: Ok, así que este fue el tan esperado capítulo 4. Bien, ahora, ¡lo sé! ¡Mátenme, tomatéenme, aniquílenme, manden a la mafia tras mío! Merezco eso y mucho más porque hasta me da miedo mirar la fecha de la última actualización.

He sido totalmente irresponsable y no tengo excusa porque he estado de vacaciones. ¿Qué decir? Me dispersé y al final no me ponía a traducir como tenía planeado desde mucho, mucho antes. Y en verdad lo siento porque realmente quería hacerlo, y también por la gente a la que le gustó y lo siguió hasta aquí.

Así que por todos ustedes, y porque esta historia realmente me encanta, NO PIENSO DEJAR DE TRADUCIRLA. No importa cuanto tarde, y espero que no sea tanto como esta vez.

A todos los que han leído, dejado reviews, puesto alertas o agregado a favoritos. ¡Infinitas gracias!

Le dedico esto especialmente a Mandragorapurple por todo su grandísimo apoyo y enorme paciencia con lo que respecta a mi vaga persona. Y por supuesto, a colette-hatake por amenazarme tan efectivamente y no dejarme caer en la vagancia nuevamente cuando estaba a punto de terminarlo.

8D

Nos vemos en el próximo capítulo. Oh, esto se irá poniendo cada vez mejor.