Hora de las declaraciones

Había pasado un tiempo desde que el rubio se le declarara a la castaña, el verano ya estaba justo en la mitad por lo que aquel día era más caluroso que nunca, apenas eran las 8 de la mañana y Hermione despertó sofocada por el sol que entraba por la ventana del cuarto que compartía con Ginny en la madriguera, estaban en el piso de más arriba por lo que realmente era el más caluroso. La chica miro como su amiga colorina dormía plácidamente, seguro ya estaba acostumbrada a la situación, pero ella no lo aguantaba así que tomo la decisión de levantarse de una vez por todas y darse una ducha.

El agua parecía apiadarse de ella, era tan refrescante que helo cada parte de su cuerpo, mientras el agua recorría su silueta la castaña no dejaba de pensar en que aquel día sería muy ajetreado, estaban todos citados a declarar y se llevaría a cabo los juicios de varios mortifagos acusados de atroces crímenes, entre ellos se encontraba la familia Malfoy.

Luego de la ducha se vistió rápidamente con un ligero vestido blanco que se ajustaba a la parte superior de su cuerpo dejando entrever aquella figura de mujer que bien se notaba a estas alturas, mientras que hacia abajo caía ligeramente amplio marcando más pronunciadas sus caderas, tomo su cabello en un moño pues no tenía ganas de pelearse con el cepillo aquel día, luego bajo las escaleras y se dispuso a la cocina, tomo de la nevera un poco de limonada y la vertió en un vaso con bastante hielo, salió y se sentó bajo la sombra de un pequeño árbol.

Pensaba en lo que diría en el juicio, sin duda que sería la verdad, solo esperaba que no fueran muy duros con las sentencias, después de todo muchos de ellos había sido prácticamente obligados a combatir del lado oscuro. En ese momento se le vino a la mente una de las ultimas cosas que converso con Draco…

¿Asesinaste a alguien?

Soy un maldito cobarde… jamás me atrevía a hacerlo

Sin duda el platinado había sido sincero y ella esperaba de corazón que lo dejaran en libertad, al parecer ya bastante había pagado sus errores con su propio sufrimiento y soledad, además si bien era cierto que ella no sentía nada por él, la verdad era que no podía negar lo guapo que estaba y quizás si se conocían mejor podía llegar a quererlo, ella estaba sola y quien quitaba y pudieran ser novios.

-Señora Malfoy, ya me imagino portando ese apellido y de la mano de tremendo bombón- se dijo en voz alta imaginando la extraña escena.

-Serian una pareja muy bonita, tendrían hijos bastante lindos- afirmo detrás de ella la colorina quien ya se encontraba vestida y había escuchado las palabras de su amiga, ya que está ensimismada en sus pensamientos no se había dado cuenta que estaba sentada muy cerca.

-¿Tu lo crees?- pregunto Hermione contrariada de la afirmación de su amiga y volteando a verla.

-Por supuesto, ese hurón seria afortunado de tenerte como esposa, ya me imagino a los niños rubios platinados con ojos color miel, orgullosos pero de buen corazón… serian perfectos. ¿Acaso estas enamorada de Malfoy?- interrogo la colorina borrando la sonrisa con la que había imaginado a los pequeños.

-No, como se te ocurre, apenas hace unas semanas me confesó que me quería, yo nunca lo había mirado con otros ojos, ni había imaginado nada con el- se avergonzó la castaña

-¿Habías?- pregunto la colorina inquisitivamente

-Si es que me acabo de imaginar con él, tú misma me escuchaste y me diste la razón, no estoy enamorada de él, pero tampoco lo odio, es bastante guapo no se puede negar y quien quita y podamos llegar a tener algo, me merezco alguien que me ame ¿no crees?- miro con esperanzas la castaña a su amiga.

-Claro que si Herms, mereces alguien que te ame y te valore, es que Malfoy realmente nunca me ha agradado mucho, no olvido lo pesado que era, pero como tú misma dices, la guerra nos cambio a todos y el amor es una de las mejores razones para seguir y si realmente te ama y tú crees que puedes amarlo tendrás todo mi apoyo- ambas amigas se abrazaron, sin duda Ginny sabia comprender sus sentimientos, no solo por el hecho de ser mujer si también porque era muy madura a pesar de ser 1 año menor.

Ya en el ministerio todos pasaron a dar declaración, Harry comento la ayuda que había recibido de Narcisa a pesar de correr riesgo su vida si Voldemort la descubría en su mentira acerca de la muerte del elegido, también comento como Draco no lo delato ante de su tía y como no lo quiso matar en la sala de menesteres, así también Ron y algunos otros de su familia declararon, Hermione fue la última.

-Soy testigo de que todo lo que han contado los demás ha sido veraz, Draco no delato a Harry, pudiendo haberlo hecho y haber obtenido gloria de parte de Voldemort, jamás me hizo daño, muy por el contrario me ayudo a sana una horrible herida que me quedo luego de la batalla, gracias a él no tengo la marca que su tía Bellatrix había dejado en mi brazo con las palabras "sangre sucia" y eso jamás se lo podre pagar- La chica miro al rubio quien la miraba con ternura, conmovido por las palabras que decía y esperanzado de poder salir de todo para darse una oportunidad con ella- Gracias Draco!- exclamo sin despegarle los ojos mientras bajaba del estrado.

Luego declararon los aurores, algunos favorecieron a los Malfoy, otros fueron imparciales. Finalmente las cartas estaban echadas y comenzaría a leerse las condenas.

-Lucius Malfoy es condenado a 30 años de prisión efectiva en azkaban, zona de alta seguridad… Narcisa Malfoy es absuelta de los cargos por no haberse convertido en mortifago y haber sido pieza elemental en la derrota del que no debe ser nombrado… Draco Malfoy es… es condenado a 5 años de prision efectiva en azkaban, pabellón juvenil…-

Los ojos de Draco se apagaban ante la terrible decisión, ya no había esperanzas para ellos, no podía esperar que la chica lo aguardara por cinco años, sabiendo que en ese tiempo podría conocer a alguien que de verdad la mereciera y se enamorara, empuño con fuerzas las manos. La castaña noto aquella reacción y no pudo aguantar las lágrimas ante los ojos recriminantes de sus amigos.

-Y si no hay inconveniente daremos por concluida…-

-Un momento- dijo Lucius interrumpiendo al ministro- no se nos ha permitido dar nuestra declaración, quien mejor que nosotros sabe cómo sucedieron las cosas para nuestra familia- Por primera vez se sentía valeroso y decidido de hacer algo que no fuera para sí mismo, Narcisa y Draco lo miraron sorprendidos sin saber que pensar.

-Eso es porque ustedes mentirían- afirmo el ministro tratando de ignorarlo.

-Pues entonces autorizo que utilicen verita serum en mi, así se aseguraran de que no mentiré, pero no puedo dejar que nos juzguen sin oírme- dijo totalmente convencido Lucius y conociendo de leyes mágicas sabía que no podían negarle la petición.

-Está bien- el ministro a regañadientes hizo una seña para que lo pasaran al estrado y le dieran el suero de la verdad -ahora diga que es lo que desea decir para aminorar su pena, si es que eso es posible.

-Primero que todo les aclaro que no deseo aminorar mi pena, pues creo que la tengo bien merecida, todo lo que deseo es que entiendan que mi hijo actuó contra su voluntad y bajo mis estrictas órdenes, amenazado por Voldemort de la muerte de mí esposa Narciza, su madre- todos se sorprendieron con aquella declaración, el silencio era realmente sepulcral en la sala.

-¿Tiene claro que esto puede no solo aminorar la pena de su hijo si no también aumentar la suya?- dijo el ministro mirándolo con curiosidad.

-Claro que sí, pero eso no importa, yo tengo una vida ya muy avanzada, he cometido errores y es justo que pague por ellos, pero mi hijo solo fue chantajeado y manipulado para que cometiera lo que el mago tenebroso quería, yo en mi sed de poder y dinero cometí el error de presionarlo a convertirse en mortifago, le dije que si no lo hacía quedaríamos en la ruina porque Voldemort no nos perdonaría la traición y el no tuvo más remedio que aceptar, desde ahí no tuvo más remedio que seguir el camino oscuro, pero doy fe de que no era lo que él deseaba- Lucius miro a su hijo con una cara llena de arrepentimiento y dolor, rostro que jamás nadie había visto en aquel malévolo hombre- lo siento hijo- fue lo último que pronuncio antes de sentarse en silencio en el estrado para esperar el nuevo veredicto.