Bueno, ya lo sabemos, nos tardamos mucho en actualizar, nuestras disculpas, y la única escusa que les podemos dar es: aun estábamos en la universidad, hace tan solo siete días salimos y apenas un día(osea ayer) cumplimos años(si cumplimos años en el mismo día que los gemelos kagamine), yo(Neruso) pensaba en publicarlo ayer, pero yo tuve que hacer el pastel de nuestro cumpleaños mientras ALGUIEN salia a comprarse un regalo...(seria genial que me escuchara o leyera esta... pero estoy yo solo as que no se puede)
mis más sinceras disculpas por tardar tanto y por capítulo es más largo de los normales, también les diré que me disculpo por no actualizar en un día en especifico, ahora actualizaremos (o yo o mi hermana) cada 15 días, por lo que esperen apar ente nuevo año, el 15 de enero un nuevo capitulo de nuestro fic.
Gracias por leernos y que lo disfruten.
Vocaloid no nos pertenece, solo utilizamos los personajes para entretenimiento gratuito.
Capítulo 4
"El entorno es importante"
**Preparatoria Kotogakko**
—La URSS, había decidido comenzar una carrera armamentista, así igualaría las fuerzas de su primer contrincante, la USA, con la preocupación…— La clase de historia llevaba ya una hora de haber comenzado.
Su impartidor Alfons Bignner, era un hombre extranjero de mediana edad, su principal característica era aquella enorme cicatriz en su frente; Big Al lo apodaban y era uno de los mejores maestros de la preparatoria, siendo uno de los pocos que llevaban la atención de IA.
Una semana había pasado ya desde el incidente con la "diva" Luka Megurine, muchos rumores se habían levantado acerca de ese increíble suceso: desde una simple burla de IA, hasta el curioso acontecimiento de una supuesta pelea de la pelirosa contra la peliblanca. Gumi muy preocupada que hablaran mal de su nueva amiga, trato lo más posible de desmentir esos rumores, incluso el de una relación de Piko e IA, llamando la atención del primero que no afirmaba o negaba ese susodicho rumor. Por otro lado, la peliblanca parecía inmune ante los comentarios y preguntas de sus compañeros de clase, a los que les respondía con un: "sucesos indelebles se pintan en mi alma, palabras pasajeras no llegan a tocarla" dejando a más de uno con dudas más grandes que antes. En tanto por el lado de Luka, evitaba responder y evadía el tema, ahogando más así a los curiosos, pero siempre mostraba una cara de disgusto ante el nombramiento de la peliblanca.
Gumi había continuado reuniéndose con IA, para la "recopilación de la información", cada charla que tenía la peliblanca con su sujeto, parecía acercarse más al origen del comportamiento del adolescente común, según IA. En su casa, sus padres comenzaron a sentirse más felices de los cambios en el comportamiento de su hija; en especial su madre, quien no veía en momento de conocer a la tal Gumi que había generado todo esto.
Los padres de la peliblanca habían quedado asombrados por una pregunta que había hecho IA hace tres días, que para otros padres seria común, pero para ellos no.
**Flash back**
—Requiero de su autorización para la realización de un almuerzo el día diecisiete de este mes, en la residencia Megpoid— Hablo IA, mientras tomaba asiento en un sofá azul de la sala.
Su padre quien estaba sentado justo enfrente de ella, bajo el periódico que ojeaba, quedando muy asombrado de la pregunta de su hija, llegando a tan solo segundos de la propuesta, apareció la madre de IA, mirando la escena un poco extrañada.
—¿Qué pasa cariño?— Se acercó a su esposo mientras se quitaba el delantal blanco que traía.
—IA quiere ir a la casa de una amiga…— Respondió para su esposa, aun con incredulidad en su voz.
—¡Oh!, la casa de Gumi me imagino, por supuesto que puedes ir— Tomo rumbo la madre hacia su hija que permanecía sentada.
Con ambas manos tomo el rostro de IA y dio un beso en la mejilla de la peliblanca, esta no reprocho ninguna de las muestras de afecto de su madre, recibiendo un gran abrazo luego de los besos.
—Pero tienes que volver antes de las cinco, ¿está bien?— Miro con una radiante sonrisa la madre de la peliblanca a la segunda.
—Está bien— Respondió con neutralidad, mirando luego a su padre que aun permanecía levemente sorprendido.
—Tendré que hacer un delicioso estofado para agradecerle a la familia de la chica, ¡es lo menos que puedo hacer!— IA y su padre miraban como la señora de la casa estaba muy convencida de hacer dicho agradecimiento.
—Bueno, espero conocer pronto a esa Gumi… quisiera saber que hizo para cambiarte tanto— hablo el señor del hogar, diciendo lo último susurrando para que su hija no lo escuchase.
**Fin del Flash back**
La clase había terminado y por alguna razón, el salón completo olía a estofado de verduras. Efectivamente, IA entregado el estofado en la escuela, lo que provoco que la olla llenara el ambiente con su fragante olor a los estudiantes del salón 2-C. Más de algún rugido de estómago se escuchaba en el remoto silencio, incluso, el de uno de los maestros, llevándose muchas carcajadas de sus alumnos. Gumi fue advertida de no comer en medio de la clase, IA no sentía remordimiento de nada, mientras más rápido entregara el paquete que le había entregado su madre, más rápido dejaría de cargar con una olla tan pesada, la peliverde no la culpaba, sabía que su amiga no lo hizo con malas intenciones.
—Miku, ya termine la limpieza, me tengo que ir— anuncio Gumi a la chica de cabellos aguamarina que cargaba un pequeño bote de basura.
—¿A dónde vas con tana prisa?—pregunto Miku colocando el basurero en el piso.
—Iré a almorzar con IA a mi casa, ella me está esperando— Dijo Gumi colocando la escoba en el locker de limpieza.
—¿IA? Te llevas muy bien con ella a pesar que es muy callada— Afirmo Miku mientras se acercaba a Gumi.
—Sí, ella es muy divertida, además de ser súper lista, es muy interesante pasar tiempo con ella— Hablo la peliverde mientras se dirigía a la puerta del salón.
—Muy bien, espero que la pasen bien y… ¡cuídense en el camino!— Casi gritando la última parte, ya que Gumi había dejado el salón muy rápido.
IA esperaba en la salida de la escuela, justamente a un lado de la reja que dividía la institución de la calles. Sus mejillas estaban levemente rojas a causa del frio, para ella no había mejor época que la invernal, mucho más tranquila que en la ajetreada época de verano, o de la cursi primavera y sin olvidar los ruidosos otoños con todos esos fuegos artificiales. El invierno, le traía calma y sobre todo alegra, aun cuando no lo notasen, IA era más feliz en ese tiempo.
"¿Por qué será que los buenos tiempos terminan tan pronto?, ya comienzan a sentirse los olores de los brotes que se convertirán en flores, mi dulce ambiente cambia y se lleva consigo la calma de una época sedentaria…"
La peliblanca lleva su mano derecha al bolcillo de su chaqueta, sacando de este una especie de aparato. Una grabadora era lo que sostenía, oprimió el botón que exponía un círculo rojo sobre si y acerco a su boca el aparato.
—Sesión número 9, acontecimiento: ir al entorno de desarrollo familiar del individuo uno, razón: el lugar de desarrollo familiar es uno de los punto de inicio del comportamiento de sujeto, por lo tanto, conocer aquel sitio, será el punto de partida y enlace del experimento.
—¡IIIIIAAAAAAA!— La mencionada miro a la peliverde que corría hacia ella con una olla en sus manos—Ya podemos irnos, ¡ya quiero probar esto!— Dijo Gumi mostrando lo que llevaba en las manos, IA guardo en su bolcillo la grabadora.
Ambas comenzaron a caminar, por lo que parecía, en dirección opuesta a la casa de IA. El camino era tan nuevo para ella como los temas de los que hablaba la peliverde. La peliblanca poso sus ojos en el reloj que llevaba en su muñeca, notando que no pasaban de las doce y media del día, llevaban caminando media hora, lo cual exasperaba a IA. Gumi repentinamente cambio de tema, algo muy usual en las conversaciones de la peliverde.
—IA, al llegar a mi casa, no te alarmes si escuchas a mi hermano y mi padre pelear, sus peleas son casi siempre de cosas sin sentido, además, a ellos les gusta mucho el béisbol, papá influyo mucho para que le gustara tanto a mi hermano mayor como al menor. Onii-san es algo distraído, pero es muy amable, Otooto-san es muy niño aun, por lo que es algo egoísta y tímido con los desconocidos, papá es muy estricto, pero no te preocupes, es muy tranquilo usualmente— Gumi continuo hablando de sus familia, a lo que IA mostro atención completa a lo que decía su compañera, notando de inmediato el vacío en sus comentarios.
"Ausencia materna… ¿Por qué no habla de ella?"
El andar de ambas continuo, hasta llegar a la casa de la peliverde, esta tomo la perilla de la puerta principal y abrió, diciendo al entrar:
—¡Estoy en casa!— Al instante, en el fondo del pasillo dentro del hogar, apareció un pequeño niño de no más de ocho años.
—¡Onee-san bienvenida!— Corrió en dirección de la peliverde, abrazando lo que podía alcanzar de su hermana mayor.
—Hola Ryuuto, ¿Esta papá y Onii-san?— Dijo mirando a un pequeño peliverde que abrazaba sus piernas.
—¡Siiii!, estábamos viendo el partido— Gumi le dio la olla a Ryuuto, este la tomo y miro extrañado al objeto que había pasado a él—Onee-san, ¿Qué es?— Hablo el pequeño, tratando de cargar la olla que abarcaba ambas nanos del niño.
—Es un estofado que nos regaló la familia de IA… Ella es IA, IA él es mi hermano menor, Ryuuto— presento la peliverde.
El pequeño niño miro a la mencionada, quien aún estaba en el marco de la puerta sin entrar completamente en la casa. La peliblanca saco el estuche de lentes y los saco de este, se los colocó y miro al pequeño.
—Hola…— Ryuuto abandono el lugar y corrió en dirección de un cuarto que parecía ser la cocina, Gumi al ver esto quiso agregar:
—Disculpa IA, ya se le pasara, ¡vamos! te presentare al resto— Dijo tomando el abrigo de IA y colocando lo en un perchero junto al suyo.
Cerraron la perta detrás de ellas, para luego caminar hasta una entrada a lo que parecía ser la sala. El televisor esta encendido y el canal que sintonizaba era el de deportes. Gumi invito a IA a pasar con una señal, al entrar la peliverde dijo:
—Ya volví papá— Al escuchar esto, de un enorme sofá salió un hombre adulto.
Facciones fuertes, cabello corto y de una tonalidad verdosa, parecía tener un ceño fruncido permanente en su rostro, lo cual confundía ya que exponía una enorme sonrisa, su ropa era simple y dejaban ver unos enormes brazos que asustaban a cualquiera por el tamaño de los músculos, en su brazo derecho había un tatuaje que decía "Tomoki" puesto en una cinta sobre un corazón. Este se acercó a las chicas y saludo:
—¡Bienvenida Gumi!, imagino que es tu amiga…— Dijo mientas señalaba a IA.
—¡Sí!, su nombre es IA— La peliblanca se inclinó levemente en señal de respeto.
—Bienvenida, siéntete como en casa— Añadió luego el padre de Gumi mientras se dirigía a la puerta.
—¿Has visto a Onii-san?, es que, creí que estaría aquí contigo— pregunto la peliverde a su padre, este se detuvo.
—Acaba de subir a su habitación… debe de estar molesto porque su equipo perdió el juego— Apago el televisor—La cena ya está lista, vamos a comer… no te preocupes por él, ya bajara.
Ya en el comedor la comida estaba servida, IA e había sentado en el lugar que le correspondía a Gumi y ella en el de su hermano, el estofado que había traído la peliblanca, fue el primero en ser comido, dejando solamente para una porción. El pequeño Ryuuto se sentó voluntariamente junto a IA, quedando frente a su padre que comía junto a Gumi, la peliblanca no se sentía nada incomoda, ni por las preguntas que hacia el padre de la peliverde, la cual respondía a cada interrogante, claro, si sabía la respuesta. Ryuuto miraba de vez en cuando a IA y mostraba cierta curiosidad por ella.
—Disculpen la tardanza— Se escuchó la vos de un chico detrás de la peliblanca.
—Sí que eses un mal perdedor Gumiya— Se burló el padre a un peliverde que entraba a la cocina, este se parecía mucho a los demás miembros de la casa, por lo que es fácil suponer que era el hijo restante y el hermano mayor de Gumi.
El joven con apariencia decaída se sentó en el único lugar que quedaba, tomo el plato que estaba frente suyo y se sirvió a sí mismo la comida, al llevarse la primera cucharada del estofado, se detuvo y saboreo mejor la comida, encontrando una diferencia notable en el alimento, sin darle más importancia sus verdosos ojos se posaron en una mano con características femeninas, lo que le llamo la atención.
—Gumi… ¿no dijiste que tus uñas siempre iban a ser de color verde?— Tomo la mano y señalo a las uñas que exponían el rosa natural de los dedos.
—…
Las miradas se cruzaron y más de alguna con cierto aire de exasperación, Gumiya noto de inmediato que su hermana se encontraba un lado de su padre, confundiéndolo y pensando ¿a quién había tomado de la mano?, su vista se miró el rostro de la chica a la que sostenía su mano, encontrando en el acto a IA muy tranquila ante todo el caso. La sorpresa fue inmensa y soltando la mano de la peliblanco este comenzó a decir:
—¡Discúlpame!
"Nota: en ciertos experimentos suelen aparecer estímulos intervinientes, aun cuando el estímulo es parte del entorno donde vive el sujeto, este debe ser eliminado en la toma de notas de la recopilación de información"
—¡Onii-san!, ¡Eres un tonto!— Estallo en sonrojo Gumi mientras le gritaba a su hermano—¿Cómo pudiste ser tan distraído?
—Lo siento… acabo de despertarme luego de la decepción del juego— Se excusó el peliverde.
—¡Tonto! ¡Tonto! ¡Tonto! ¡Tonto!— Continúo con su enojo Gumi, empezando a realizar un berrinche— ¿Cómo pudiste hacerle eso a mí invitada?
—¿yo que?, ¡Debiste haberme avisado que ella ya estaba aquí!— Comenzó a pararse de la silla al igual que Gumi.
—¡Ok!, ¡Ya basta de todo este parloteo!— Hablo el padre de ambos sin llegar a ser escuchado por los jóvenes.
—…— IA observaba como esta pequeña y disfuncional familia discutía, mirando luego al pequeño Ryuuto que estaba aún al lado de ella.
Él saco de su bolcillo algo y extendió la mano tratando de darle lo que había sacado a IA, la peliblanca movió su mano y dejo que el pequeño le diera el objeto. Al sentir el toque de lo que parecía alguna clase de lápiz, IA miro a su mano encontrando en ella un crayón de color blanco, Ryuuto miro a la peliblanca y esta pensó:
"Coloración blanca en un crayón, muy poco valorada he inservible para los niños, un presente de un grado de importancia leve para este niño, ¿será que significa algo más?"
—Gracias por la comida, me retiro…— Al momento todos se callaron, IA se levantó de su asiento, camino en dirección de la puerta ignorando los espera de su compañera Gumi.
Todos los presentes vieron como la peliblanca dejaba el comedor, dos de ellos reprocharon a Gumiya, creían que él había sido el culpable de la repentina salida de la chica. El peliverde camino y salió de la cocina.
—¡Espera!— Detuvo Gumiya a IA quien comenzaba a colocarse el abrigo en la entrada—Lamento todo lo que paso, no era mi intención faltarte l respeto, es solo que… ha pasado tiempo desde que ha habido otra mujer en casa, aparte de mi hermana y confundí la situación.
—…
—Eres callada ¿verdad?— La pregunta queda en el aire, al igual que el primer comentario de Gumiya, IA quien aún estaba de espalda, dio la vuelta y miro al peliverde.
—"Yo que crecí dentro de un árbol
Tendría mucho que decir,
Pero aprendí tanto silencio
Que tengo mucho que callar…"— se expresó la peliblanca, dejando a los intrépidos que escuchaban todo desde la cocina, con más dudas en sus cabezas.
Gumiya abandono el lugar y salió directo a las escaleras, IA miro con indiferencia a lo que acababa de pasar, era común, siempre que ella decía algo, los demás seres nunca la entendían, terminaban con mas que preguntan en su interior. Ella sabía que eso siempre iba a pasar, aun cuando solo existía una persona que la comprendía. De la cocina salió Gumi con disculpas y esperanzas de que la peliblanca se quedase, IA no se iba por lo sucedido, sino porque el ambiente le parecía demasiado bueno para ella, y eso le traía dolores en la cabeza.
Unos pasos comenzaron a escucharse, los que presenciaban desde la puerta de la cocina, pudieron ver a Gumiya bajar con una caja en mano, su hermana que aún estaba con IA en la puerta, observo como el peliverde caminaba hacia ellas mientras buscaba en la caja algo, al estar frente a la peliblanca, Gumiya saco un pequeño libro y abrió este en un ligar que estaba asignado con un papel de color rojo. Gumi vio extrañada a su hermano quien sostenía la caja con una mano y con la otra el libro.
—"Y eso se conoce creciendo
Sin otro goce que crecer
Sin más pasión que la substancia,
Sin más acción que la inocencia,
Y por dentro el tiempo dorado
Hasta que la altura lo llama
Para convertirlo en naranja…"— termino de hablar el joven, IA miro a los ojos de Gumi para entender como afectaba esto en el ambiente.
Gumi miraba con ojos muy abiertos a su hermano, parecía asombrada, como si tal actos en su hermano no fuesen creíbles, un poco más al fondo del pasillo, el padre de ambos tenía la misma mirada que su hija. Esto trajo algunas expectativas a la mente IA, ella reacciono rápido y continuo con su recitar.
—"Espíritu sin nombre,
Indefinible esencia,
Yo vivo con la vida
Sin forma de la idea.
Yo nado en el vacío,
Del sol tiemblo en la hoguera,
Palpito entre las sombras y floto con las nieblas…"— termino la peliblanca de hablar, unos momentos después, Gumiya comenzó a buscar dentro de la caja hasta encontrar un papel algo viejo y roto, empezando a leer de este:
—…"Yo soy el fleco de oro
De la lejana estrella;
Yo soy de la alta luna
La luz tibia y serena…"—Como si de una batalla se tratase, poemas y versos se lanzaron al aire, Haikus y rimas tanto extranjeros como culturales hicieron que los oídos de los presentes, escucharan la belleza de palabras ordenas con inteligencia y pasión, no fue hasta que se tocó un Haiku de siglo dieciocho que hizo callar al joven.
—"El vidrio frio
Condensa a la niebla
Sin alterarse.
Roza el viento
Robándole el calor
Al cuerpo tibio.
Árbol sin hojas
Aguardas sin apuro
Tiempos mejores…"— IA se encontraba sentada en la forma tradicional japonesa, con ambas manos sobre sus piernas y su espalda recta, siendo sus pies el cojín de que sostenía su cuerpo. Vista al frente, notando como du "contrincante" buscaba el haiku correcto.
Gumiya estaba hecho un desorden, aquella caja que había traído se encontraba vacía, su contenido se encontraba en el piso, libros, papeles y notas, se podían ver junto al peliverde. Gumi, Ryuuto y su padre, miraban desde las escaleras intentando comprender como se había iniciado todo el embrollo de los poemas.
—Creo que Onii-san ya no sabe cuál es...— Hablo Gumi, siendo escuchada por su padre y su hermano.
—Era obvio… Él nunca encontrara todas las respuestas en esa vieja caja… tu madre intento saberlo y también fallo— La peliverde miro a su padre, notando que algo parecido había pasado antes.
—Padre…— Musito Gumi.
—Mañana te lo contare todo— El hombre de cabello similar a sus hijos se puso de pie, camino en rumbo de su primogénito, quien aún buscaba en el desorden el haiku correcto. IA al notar la aproximación del hombre se levantó y dijo:
—Esto ha terminado, aun te falta mucho para poder seguirme el ritmo… cambia tus inútiles métodos de aprendizaje y lee para aprender, no, para memorizar— Gumiya derrotado, miro a los papeles en el piso, sintiendo como pasaba aquella chica junto a él.
IA exponía su natural rostro tranquilo y frió, al pasar junto al señor Megpoid, se detuvo he hizo una reverencia ante él, al levantarse continuo caminando hasta llegar a su compañera que aguardaba en las escaleras.
—¿Puedo volver mañana?— Pregunto la peliblanca a Gumi.
IA se había despedido de todos, incluso parecía que el pequeño Ryuuto le había dicho adiós. Ella volvería mañana a la misma hora, para conocer más a la familia del experimento, según ella, los resultados habían lanzado números escasos, por lo que sería necesario más visitas de las que ella esperaba, extendiendo, la investigación un poco más de tiempo. IA se detuvo, no a causa de sus pensamientos, sino, porque un peliverde estaba en su camino.
—Sabes… estos poemas me los dejo mi madre y pienso dejar en alto su nombre, la próxima vez, no perderé— dijo con una sonrisa en su rostro.
—…— IA se mantuvo en silencio y observo a Gumiya que aún seguía hablando.
—Soy Gumiya Megpoid, mucho gusto—Dijo extendiendo la mano para que la peliblanca la estrechase.
—…— IA saco un pañuelo de su bolsillo, lo coloco en la mano del peliverde y estrecho su mano—IA Aria…
Muchas gracias por leer, y espero que nos ayuden a aumentar nuestro autoestima con algunos reviews, cuídense y miren a ambos lados de la calle cuando crucen. ADIÓS!
