"Negro.
Todo está negro.
Me gusta el negro.
Es precioso."
En medio de las tinieblas un cuerpo engalanado de noche oscura se mecía suavemente….adelante….atrás…. sus estrellas plateadas fijas en algún lóbrego rincón de su recóndita mente…en la que sólo la locura y el odio tenían cobijo.
Eternidad. Eso era lo que había sentido en aquella inmunda prisión. Al principio se había sentido furioso, derrotado, humillado…y había intentado luchar contra esa derrota, creer que de verdad no habían perdido…pero después, paulatinamente, cuando su alma se fue evaporando y dejando su mente como el hielo, su orgullo se esfumó. Y tal como había hecho en ese colegio….(qué lejano estaba ya) había logrado mantener una máscara de impasibilidad….pero esta vez no tapaba su rostro…sino su interior….lo poco que le quedaba de alma. Y lo que le faltaba lo llenó con el odio hacia el vencedor, al que lo había humillado….le odió. Le odió tan profundamente que sangró…pero al cabo de un tiempo decidió que sus manos mordidas no tenían culpa alguna…y dejó que el odio que su mente ejercía se disipara con el movimiento rítmico del cuerpo. Avanzar, retroceder, siempre en equilibrio, nunca parando. Y así, se mecía suavemente, al ritmo de la dulce sonata de su odio… convirtiendo sus días en noches, su realidad en sueño…un movimiento que se repetía constantemente y acabó siendo mecánico…igual que respirar…ya no notaba cuando lo hacía ni cuando no…solo cuando se acordaba, comía…pero todo adquirió ritmo y compás, todo sucedía con un orden…día tras día…sin pensar, por puro instinto. Y durante todo ese tiempo, los dementores lo dejaban en paz. No encontraban alma, no encontraban felicidad que chupar. Todo se había reducido a un autómata….que no pensaba, que no sentía…que no chillaba…así, sus visitas acabaron reduciéndose y el rubio, poco a poco fue fortaleciéndose. Comía en sueños, dormía con los ojos abiertos…siempre con el ritmo constante…siempre la misma posición…y en su mente, sus neuronas, rítmicamente sólo pensaban en una cosa, segundo tras segundo, repitiendo la misma escena: Potter sufriendo. Sufriendo de dolor. Sufriendo de angustia. Sangrando…desgarrando el aire con sus aullidos de agonía…
Y lo había conseguido.
Sonrió en una mueca maligna. Lo de anoche le había gustado. Le había gustado torturarle, debilitarle hasta ese extremo…vencer sobre él…dentro de él…humillarlo tal como el moreno había hecho con su persona…
Un escalofrío de placer lo recorrió, pero sin alterara el ritmo, al recordar la sensación de satisfacción que sintió al oírlo gritar de tal forma…cuando lo hacía sangrar, cuando lo hacía llorar…en realidad le había violado para eso, no porque lo deseara…pero había cumplido su función. Y él pensando que no lograría excitarse lo suficiente. Nada más golpearlo por vez primera en la cara, sintió cómo el calor inundaba su cuerpo, cómo la furia desatada se iba disipando…y el placer con cada nuevo golpe…después fueron los cruciatus…pero eso ya no le llenaba…así que había optado por la vía más humillante y dolorosa que sabía que destrozaría a su rival…y había funcionado. Lo único que esperaba era haberle herido lo suficiente como para debilitarle en extremo…pero no para matarle….no. Lo quería vivo. Vivo para oírle gritar, vivo para oírle gemir…para destrozarlo poco a poco…y al final, lo que tanto había esperado se cumpliría…Harry Potter a sus pies, suplicándole….sabía que lo conseguiría…. De repente, su orgullo, atrapado en telarañas de neuronas muertas, renació. Lo conseguiría, si…y se vengaría…
Una nueva excitación hizo su aparición al imaginarse a Potter de rodillas…sin detener su rítmico balanceo, se metió una mano por la túnica y cogió su erección, ya dura y comenzó a masturbarse, suavemente…pensando en el dolor que Potter iba a recibir dentro de un rato…porque no había terminado con él…no…aún no…
Gimió y siseó. Su mano con un ritmo que se acopló al de su cuerpo…caliente…frío…
Harry lloraba en silencio.
Después de tantos tormentos, después de tantas pérdidas, de tanto sufrimiento….había vencido al señor oscuro, al fin. Había sacrificado su inocente infancia luchando contra el mal, volviéndose un asesino, aunque los demás dijeran lo contrario, luchando contra lo que creía que no era correcto…y habría sufrido mucho, más de lo que nadie de su edad habría podido soportar…pero había llegado el día y…lo había conseguido…había acabado con Voldemort..la amenaza, la abominación….y todo el esfuerzo, todo lo malo había valido la pena…por fin se había quitado la carga de encima….por fin podía ser feliz…y entonces todas sus esperanzas se quebraron.
Que Voldemort no había muerto….al principio eran rumores…pero igualmente la historia se repetía….y Harry se vio asimismo condenado a vagar eternamente contra un enemigo invisible, pues sabía, en el fondo, que era el propio mal el que no moría nunca.. y que nunca conseguiría acabar con él…y entonces había aparecido el rubio y todo se había complicado… y ahí estaba él. Humillado y desprotegido…vulnerable como nunca lo había estado en su vida…enfrentándose a algo más temible que el propio señor oscuro.
¿Por qué¿Por qué le pasaba esto¿Por qué a él¿No había sufrido bastante¿No había luchado bastante¿No se había convertido en asesino para eso? O acaso ¿era ese su castigo?
Harry tembló entre sollozos. Dolía mucho…dolía todo… pero sabía, en su interior, que todo eso no había terminado. Sabía que el rubio, que ese ser desquiciado y maligno, volvería para hacerle gritar de nuevo….lo había visto en sus ojos. Brillaban de placer…de placer al hacerlo sufrir de aquella forma.
Y lo peor de todo era que Harry no podía sentir odio. No tenía tiempo….lo único que sentía en esos momentos era miedo. Miedo, dolor y frío. Eso era todo lo que le provocaba evocar la imagen de Malfoy en su mente. Porque como todos los mortales, temía las cosas que no entendía…y esa locura…ese sadismo…era algo que le infundía pavor. Así que temblaba, desnudo en el suelo…tal vez si solo le hubiese pegado, si estuviera vestido…tal vez entonces aun tendría la capacidad de enfrentarse a él…pero allí como estaba…le habían quitado su virginidad de la forma más sádica y cruel…ni siquiera Voldemort habría podido hacer temblar tanto a Harry Potter….Voldemort solo despertaba odio…y este rubio….este demonio de cabellos plateados… era el terror infinito. Harry ya lo tenía asumido: deseaba morir antes que volver a ver aquella cara psicópata. No lo soportaría…
Fue entonces cuando el Satán de cabellos rubios entró por la puerta.
" No. "
" Por favor."
"Vete."
Draco miró divertido el cuerpecillo que se tapaba la cara de la luz que entraba por la puerta. Totalmente vulnerable….ya sabía lo que le iba a pasar…de nuevo…
Harry notó cómo la criatura se acercaba a él…lenta y deliberadamente…a contraluz y sólo tapado con una capa, que estaba abierta en el centro, dejando ver su órgano, de momento flácido, que le colgaba, como un arma dispuesta a cargar. Harry intentó borrar esa visión de su cabeza, que en ese momento le dolía horrores. Su cicatriz volvía a quemar.
Draco se acercó a la cara de Harry, tapando la puerta. Estaba feliz. Sentía un gran placer sádico al ver a Potter temblando ante su mera presencia. Le pasó una uña por el trazado de su columna vertebral. Y notó entusiasmado cómo se estremecía por su contacto. Le cogió de la barbilla. Tenía los ojos cerrados, la cara seca y roja de llorar.
-¿Qué te ocurre, Potter¿Por qué lloras?- le susurró. Harry se estremecía de nuevo. Intentaba escapar de su garra. Pero el rubio apretó con más fuerza. Harry gimió.
Draco sonrió de nuevo…sus dientes centellearon.
Harry notó la bofetada con retraso, cuando ya estaba en el suelo. Y como un animal con instinto, se arrastró hacia un rincón oscuro con sus codos, tirando de sus piernas, que estaban temblando.
El rubio estaba agachado en el suelo, riendo entre temblores. Miró a Harry con locura y se incorporó.
Harry se pegó más a la pared. El demonio se acercaba. Se estaba agachando delante suyo. Alzaba una mano hacia él…
Draco vio recreado cómo Potter se encogía sobre sí mismo, agarrándose las rodillas con los brazos. Realmente estaba aterrorizado. Notó cómo el placer llegaba a él en oleadas de calor…le cogió del pelo y le hizo levantar la cabeza.
Harry sintió el dolor del tirón, pero mantuvo los ojos cerrados mientras notaba la cara del rubio frente a la suya.
-Mírame, Potter.
Nada.
-He dicho que me mires, bastardo inútil….¡abre los ojos!
Harry tembló más, pero no los abrió. Tenía miedo de ver al demonio….porque era eso en lo que se había convertido Malfoy…la personificación del mal.
-Obedece.
Sus palabras, frías y claras, obtuvieron resultado. El antiguo Gryffindor alzó sus párpados y unas esmeraldas aguadas se enfrentaron a los fríos iris de la locura más demente.
Draco no podía resistirse, tenía ante sí al ser más aterrorizado del mundo…se relamió y acercó su cara a la suya.
Harry notó cómo una boca ajena entraba en la suya y se quedó sin respiración por el espanto.
Malfoy observaba con expectación cada una de las facciones del moreno. Ni siquiera sabía por qué había hecho eso…simplemente le divertía su cara de espanto.
Entonces Harry reaccionó y separó su cara de golpe, dándose contra la pared. Esto enfadó al rubio, que agarró sus piernas y las estiró en el suelo, tumbando con dolor a Harry en la fría piedra.
Draco ya estaba erecto de nuevo. Abrió las piernas del moreno y se posicionó entre ellas.
Harry tuvo un momento de lucidez. Sólo uno. Pero bastó para que sus músculos se tensaran al recordar la sodomización del día anterior…y saber que no quería que se volviese a repetir.
Draco no vio el puñetazo.
Harry estaba paralizado por el terror. Acababa de pegarle. Un filo hilo de sangre salía del labio inferior del demonio rubio.
Malfoy no hacía ningún movimiento. Se había quedado estático de la sorpresa. Pero eso no duró mucho.
Harry vio cómo los iris de hielo se posaban en los suyos. Había osado profanar su cara. Y Harry sabía que un terrible castigo se le avecinaba encima.
Antes de que pudiera esconderse entre sus brazos, Harry se vio impulsado contra la pared, de frente y con los brazos en alto, atados con pesadas cadenas. Y entonces sintió el lacerante dolor de un látigo estrellarse contra su piel. Otra vez. Y otra.
Draco descargó su ira contra el moreno sin escuchar sus lamentos. Ya no quería divertirse, quería desgarra su piel a tiras….quería ver sangre…¿cómo se atrevía a tocarle?
Los latigazos no cesaban. Harry estaba ronco de tanto gritar. Sus piernas habían fallado y colgaba de las argollas inerte, arqueando la espalda con cada nuevo latigazo.
Cuando Harry pensó que se iba a desmayar de dolor, Draco paró.
Las argollas desaparecieron y Harry cayó al suelo, respirando pesadamente, envuelto en sangre y lágrimas.
El rubio se agachó de nuevo, pero esta vez le cogió del cuello.
Harry se tensó. Ya. Ahora lo violaría de nuevo, más fuerte que la otra vez.
El rubio estaba pensando exactamente en eso…pero…
-No…no es suficiente…Potter, es hora de que muestres respeto…
Y Harry fue tirado al suelo de nuevo, esta vez atado a él. Y notó el peso de Draco en sus costillas….antes de que una cosa enorme se metiera en su boca bruscamente.
-Y ahora, Potter, como me muerdas o hagas algo que no me guste…- sus ojos delataban locura y frialdad.
Harry contuvo las arcadas que le pugnaban por salir de su boca y, llorando cerró los ojos.
El rubio empezó a moverse dentro de su boca, saliendo y entrando, con su habitual balanceo.
Harry no podía respirar…el pene del rubio se le metía cada vez más en la garganta y si intentaba pararlo con la lengua, rozaba más. Quería vomitar…pero tenía la sensación de que si lo hacía, se tragaría su propio vómito, junto con algo más…
Y esperó lo que le parecieron horas angustiosas. Poco a poco notó cómo el órgano de la criatura se ponía más tenso… y un líquido se empezaba a escapar de él….Harry sacudió la cabeza…iba a vomitar….pero el rubio siguió un poco más.
Cuando se corrió de lleno en la boca de un Harry que estaba histérico, salió de él y le quitó las argollas a tiempo de ver cómo se echaba a un lado y vomitaba todo.
Pero no podía terminar así. Aún era pronto.
Harry creía que la sodomización había sido su peor experiencia
Se equivocaba.
Ya no podía pensar, sólo temblaba…sus ojos desorbitados…ni siquiera se enteró de que el suelo se limpiaba y volvía a estar atado a él con cadenas. Las heridas de la espalda le escocían….
Draco conjuró una especie de tubo fino y dos alambres especiales. Eso sería divertido.
Harry se dio cuenta de nuevo de que Malfoy volvía a estar entre sus piernas. Y las cerró. O eso intentó, porque un hechizo las mantuvo abiertas del todo. Después notó que el demonio tenía algo en la mano y llevaba sus manos a su pecho, para coger su pezón izquierdo…y atravesarlo con algo parecido a un pendiente en forma de "S".
Harry lanzó un alarido que nadie oyó. Al menos nadie excepto Draco, que sonrió satisfecho y siguió con el otro pezón, al que le siguió otro alarido.
El moreno apretaba los dientes y movía la cabeza hacia los lados, impotente.
Draco se echó hacia atrás, admirando su obra. Harry estaba marcado por Slytherin. Qué gracioso. Ahí revolcándose de dolor, sin mirar a ningún sitio en particular…con las piernas abiertas, expectante…pidiendo a gritos algo…
Si…pedía algo ese órgano desatendido. Draco mostró sus dientes de nuevo y cogió el tubito.
Harry volvía a llorar y a tiritar…
Malfoy cogió el pene del moreno y lo apretó con una mano, para con la otra introducir el pequeño y largo objeto por el orificio….
El Gryffindor chilló de dolor y se sacudió…había empezado a sentir de nuevo su parte inferior…era demasiado…
- ¡¡¡BASTA!!!
El rubio levantó una ceja y miró a su víctima temblorosa.
-¿Qué has dicho?
-Basta….por favor…. – Harry hablaba entre hipidos, casi susurrando… Draco sintió placer de nuevo. Potter suplicando….
-Eso deberías haberlo dicho antes…
Harry le miró con temor.
-Ahora…vas a sufrir… como nunca has sufrido, Potter.
El corazoncito de Harry se paró.
No.
Por favor.
No más sufrimiento.
Pero Malfoy ya estaba dentro suyo, apretando con fuerza.
El moreno notó cómo las heridas cicatrizadas se abrían otra vez y gimió sin abrir la boca. Sabía que no iba a parar. No lo haría hasta que se desmayara, como la otra vez.
En medio del dolor, de las embestidas del demonio, del sentimiento de estar partido en dos, Harry recordó a Malfoy cuando lo conoció por primera vez. Si esa vez hubiese aceptado su mano… ¿qué habría pasado?
Draco rugía de placer. Sus ojos estaban en blanco, su frente perlada de sudor. Mierda, al final había vuelto a hacerlo…eso se iba a convertir en una droga….SU droga….en esos momentos estaba descubriendo que le gustaba violar al moreno. Era como el vaivén que él hacía, pero con más ritmo…
Poco a poco Draco sintió cómo se corría de nuevo y fue bajando el ritmo de sus intrusiones…hasta que se convirtió en su balanceo normal….atrás y adelante…sólo que esta vez era dentro de Harry….que ya estaba desmayado de nuevo…
Aún así Draco no paró. Siguió meciéndose nuevamente y permaneció observando al Gryffindor pensativo…
Harry se despertó de nuevo en esa horrible jaula negra. Y esta vez no solo sentía las habituales sensaciones de dolor….sentía algo…algo que deseaba su cuerpo con toda su fuerza…. Agua.
Él no lo sabía, pero llevaba varios días encerrado allí. Y aunque su estómago también rugía, sabía que sin el preciado líquido moriría sin remedio….pero de forma dolorosa…y no quería más dolor…
Pero tendría que pedírselo…y se enfadaría, seguro.
Estuvo meditando en silencio cómo pedirle agua al demonio…y con cada pensamiento, más miedo le entraba…
Malfoy estaba en la cocina, terminando su abundante y rica comida y bebiendo vino. Sabía que Potter estaría hambriento…y no digamos ya sediento…pero la cuestión era que no sabía si darle algo o no….no quería que se le muriese ahora que había descubierto que le gustaba penetrarlo….pero si le daba de comer….en fin, siempre podía limpiar sus heces con la varita…aunque le haría pagar un precio por dejarle seguir con vida…
Si. Eso era. Potter debería pagar su supervivencia. Y sabía lo que iba a pedir a cambio….
Harry escuchó los pasos del rubio en el pasillo y tomó aire.
Cuando Malfoy entró en la celda con su varita en la mano, vio a un Potter mirándolo con temor y expectación. Lo sabía. Tenía sed.
Malfoy cerró la puerta tras de si y avanzó hacia el centro de la habitación. Hizo aparecer un sofá y se sentó en el, malicioso.
Harry lo miró extrañado. ¿Y ahora qué hacía?
Pero el demonio le dio la respuesta.
-¿Y bien?
Harry lo miró confundido…mirando a todos los lados.
-¿No me vas a pedir nada?
Entonces Harry entendió que ya lo sabía. Así que era eso….quería humillarlo de nuevo….¿y qué? Ya más humillaciones no podía haber….
Se arrastró un poco hacia él y le miró con temor.
-….agua….
Draco sonrió con malicia.
-¿Qué? No te oigo Potter. Dilo más alto.
Harry suspiró, aun con miedo.
-Agua, por favor…necesito agua…
Esta vez la sonrisa de Draco se hizo más ancha.
-Conque agua¿eh? Ya….y… ¿cómo piensas pagarla?
Harry lo miró con todo el miedo y expectación que tenía.
Draco hizo aparecer a su lado un vaso de agua. Lo cogió en la mano y le miró.
-Ven. Acércate.
Harry lo miró desconfiado, pero la sed podía más que él, así que se arrastró hasta estar cerca del rubio. Lo miró suplicante.
- ¿Quieres esto, Potter?- señalaba el vaso. Harry asintió.
Draco lo miró cruel.
- Pues tendrás que ganártelo.- Se abrió la capa, dejando ver, como siempre, su órgano danzarín.
Harry tenía los ojos como platos. No podía ser. No podía hacerle esto. Había sido traumático…no quería volver a repetirlo y menos aún voluntariamente…
Malfoy debió ver su rechazo ya que levantó una ceja y se encogió de hombros.
-Muy bien. Pues si no lo quieres….- y se llevó el vaso a los labios.
Harry reaccionó agarrando su capa y mirándolo desesperado. Draco bajó el vaso de sus labios y lo puso en una mesa, que hizo aparecer a su lado.
-Si lo quieres, obedece.- y se señaló así mismo.- Y será mejor que me dejes satisfecho.
Harry se rindió. Tenía demasiada sed. Tomó aire y empezó a incorporarse.
Malfoy sonreía, su barbilla apoyada en su mano, mientras veía cómo Potter intentaba llegar a su entrepierna. Lo consiguió. Pero se quedó ahí, vacilando….
Harry miró a Draco con miedo. Este le señaló con la ceja que siguiera.
Harry cerró los ojos y cogió "la cosa" con la mano, para metérsela en la boca.
Draco notó con placer sádico la repulsión del Gryffindor al meter el pene en su boca. No parecía saber qué más hacer.
-Con la lengua, Potter….arriba y abajo…. ¿es que nunca te han hecho una mamada?
Harry tuvo un escalofrío y siguió las órdenes del demonio, lamiendo y succionando lo que podía…
… que no era suficiente para el rubio, así que cogió a Harry del pelo y le apretó contra su entrepierna.
- Más rápido, Potter.
Harry luchó por escapar pero hizo lo que le ordenaban. Poco a poco notó el miembro erecto en su boca…y recordó el miedo de la otra vez. Pero ahora tenía que aguantar….si quería sobrevivir…así que siguió, más rápido…intentando no pensar en ello…intentando no pensar en…
El líquido blanco se derramó en su boca de nuevo. Harry aguantó las náuseas y miró a Draco.
-Trágatelo. – fue toda su respuesta.
Harry se lo temía. Dios. Pero de todas formas luego lo podía vomitar.
Se lo tragó.
Intentó levantarse, pero la mano seguía en su nuca.
-Límpiame bien.
Harry gimió.
Obedeció.
Cuando por fin le soltó, se acostó en el suelo, gimiendo y tiritando.
Draco le tendió algo.
- Bebe. Te lo has ganado…por esta vez…
Harry se bebió el vaso de tres tragos y miró a Draco de nuevo. Este estaba observándolo a su vez. Hizo desaparecer el vaso…
- ¿Más?
Harry le miró con miedo. No quería volver a hacerlo.
Draco sonrió y se levantó del sillón. Le hizo una seña.
- Sube ahí.
Harry se incorporó y subió arrastrándose.
Draco se estiró y se quitó la túnica.
Harry se movió inquieto….¿qué iba a hacer?
El rubio se quedó de pie, mirando a Harry y empezó a masturbarse en sus narices.
El moreno no sabía donde mirar….estaba avergonzado.
Al final y con rapidez pasmosa, Malfoy volvía a estar erecto.
Se sentó en el sillón y levantó las piernas de Harry, hasta sus hombros.
Harry cerró los ojos, adivinando…
Pero esta vez entró con suavidad.
Sería que se estaba acostumbrado.
Malfoy quería que durara más que los otros. Y comenzó a moverse muy despacio.
Harry tragó saliva….¿por qué se dejaba?...porque si intentaba algo de nuevo, acabaría otra vez con la espalda llena de marcas de latigazos. Así que se dejó hacer, mirando siempre hacia otro lado.
Casi a la mitad el rubio sonrió.
-Mírame a los ojos, Potter. Me gusta ver tu expresión cuando te jodo.
Harry le miró, estaba rojo y jadeante. El rubio ya empezaba a ir más rápido. No aguantaba mucho tiempo sin ser rudo.
El moreno no pudo aguantar la mirada y ladeó la cabeza…para recibir un bofetón de ese lado.
-Te he dicho que me mires.
Harry se encogió y le miró de nuevo. Sus ojos llenos de locura….su sonrisa de psicópata….y el rubio empezó su habitual ritmo furioso de bestia en celo. Ése que Harry no podía seguir y jadeó y jadeó. Ya no chillaba..
De repente el rubio salió, lo cogió y lo tiró al suelo. No le había gustado esa postura. Con la cabeza en la fría piedra y las caderas alzadas, boca abajo, Harry sintió cómo se repetía lo de cada día…
Esta vez no se desmayó.
Cuando Draco se estaba poniendo la capa miró por última vez al Gryffindor, que se masajeaba la espalda dolorida….
Bah…ya le aburría tenerlo en el suelo…además él mismo se lastimaba las rodillas…
Hizo aparecer una cama y una bandeja con comida y agua.
Harry miró todo atónito y levantó la vista hacia Draco. Este no respondió y se fue.
Los siguientes días pasaron igual. Draco llegaba, Harry se despertaba y se ganaba su comida "preparándolo". Después Draco le penetraba, fuerte como siempre, y al terminar le ponía la comida y el agua.
Como un ritual.
Como un ritmo constante.
Igual, día tras día.
Harry no se daba cuenta, pero cada vez se le hacía menos repulsivo tomar el pene del rubio en la boca…al igual que soportaba con estoicidad sus embestidas, que, aunque eran igual de fuertes, no estaban tan cargadas de odio.
Y ya no temblaba ni lloraba.
Poco a poco, sin saberlo, esperaba con ansia la hora en la que el rubio llegara.
Hasta que un día faltó a la cita. Harry se dio cuenta, pero no por la comida, sino por su falta, por su ausencia….¿por qué lo echaba de menos? Si no venía, mejor….aunque…no tendría comida ni agua….pero podía estarse sin comer ni beber un día¿no¿Entonces?
Harry estuvo gimiendo un buen rato. No entendía lo que le pasaba. Se sentía solo. Su captor se había vuelto su única persona en ese mundo oscuro frío y aunque lo trataba mal…había acabado acostumbrándose…
Cuando al fin se abrió la puerta, el rubio se encontró con que Harry estaba apoyado en la pared, encima de la cama, con los brazos rodeando sus rodillas y balanceándose…
Lo había conseguido. Hacer que Potter estuviese a sus pies…que le necesitara….sonrió cruel y se acercó a la cama, sentándose en el borde.
Sin que dijera nada, el moreno se levantó y se puso de rodillas delante suyo, preparado para el ritual. Pero Draco lo sujetó antes.
-¿Qué quieres hacer, Potter?
Harry lo miró sin comprender.
-Dime exactamente qué quieres que te haga. Quiero que me lo pidas tú.
Harry bajó la cabeza avergonzado y empezó a moverse. Draco le dio un capón.
-Responde o me voy.
Harry lo miró con tristeza y dolor.
- ….quiero….
- ¿Si?
-….yo…ya lo sabes…- no le gustaba escuchar su propia voz.
- No. Dímelo.
Draco se agachó y le cogió de la barbilla, sonriendo con burla. Harry lo estuvo observando fijamente y al final, sin romper el contacto, habló.
-Quiero que me folles.
Draco soltó una carcajada y se dejó caer sobre la cama. Lo había hecho. Había tenido a Potter, de rodillas ante él, suplicando que le jodiera. ¿Qué más podía pedir?
Harry subió también y le miró como pidiendo permiso para comenzar.
-¿Eh¿Qué estás mirando? Vamos, hazme una mamada. ¿Cómo quieres que te joda si no?
Harry reaccionó y se inclinó.
Draco sonreía al sentir la lengua del Gryffindor recorriéndolo. Se había acostumbrado a eso…y Harry ya tenía bastante práctica.
