Las dos jóvenes miraban cada una de las cámaras y la tercera de ellas mostró que ese grupo había ya encontrado con quien debía enfrentarse, resultando ser Ishida con Lambo.
—¡¿Pero qué…?! —exclamó exaltado el arquero.
—Esa chica… ¿Va a ser nuestro contrincante…? —se preguntó el de la familia Bovino.
—No me toméis a la ligera, vosotros dos.
Ordenó altiva una… ¿Niña? Sí, aparentaba unos 14 años de edad, de cabello plateado atado en un par de coletas con colochos, flequillo hasta el mentón, de piel blanca remarcando sus ojos rubís y ropajes de lolita en negro con decoraciones azul rey.
—Yo seré vuestro oponente, si me vencéis poderos ir y continuar vuestra misión.
—Una pequeña niña como tú…—suspiró Lambo— Are are…
—Tus ojos reflejan confianza, —comentó Ishida ajustándose los lentes— Al parecer eres digna de pelear con nosotros.
—Has deducido bien, doy por iniciado nuestro combate —dijo la pequeña al alzar su mano al aire y bajándola lentamente apuntando hacia el arquero— Procella!
—¡¿Qué?!
Expresó el de lentes esquivando un rayo que cayó justo donde se encontraba de pie, varios ataques de relámpagos caían impactándose contra el suelo al ser esquivados por el joven, él comenzó a disparar sus flechas contra la niña quien usaba más rayos para protegerse. Empezó una tormenta.
—¡Espera! —le detuvo el guardián del rayo para que no siguiera disparando.
—¡¿Qué quieres?! ¡¿No ves lo que está provocando?!
—Así jamás la vas a detener.
—¿Qué supones —esquivó— que haga?
—¿Esas flechas pueden golpear los rayos?
—No lo sé…—entendió— ¿Quieres que te las envíe? —preguntó descolocado.
—Sí, el rayo es como un pequeño gato para mí, si absorbo suficiente podré aprovechar a lograr ataques más fuertes.
—Está bien —suspiró reacomodándose los lentes— Lo intentaré.
—¡No juguéis conmigo!
La chiquilla se exasperó y sus ataques se volvieron más violentos.
*En otra cámara se mostraba el grupo de Rukia y Ryohei.*
Ambos jóvenes se encontraban en un lugar árido y sumamente polvoriento, con algunas grietas en el suelo, y viento cortante; pero también curioso, el clima no era ni caliente ni frío, en verdad no se sentía ninguno de los dos, y el aire moverse sólo se sentía al bailar con las hebras de la muchacha y los ropajes de ambos.
—Esto está muy silencioso —decía la pelinegro examinando el lugar con los ojos.
—¡No es extremo!
El chico se inquietaba de no ver a nadie, en el fondo sí sabía que eso no era tan sencillo como un juego de boxeo.
—¡Sasawada! —llamó la chica desenfundando su espada para bloquear un ataque de algo o alguien que venía desde atrás del de ojo grises.
Se levantó mucho polvo nublando la visión de ambos, al deshacerse la nube marrón se pudo ver a una especie de reptil del doble del tamaño de un humano normal. Cuerpo similar a un lagarto de piel seca y escamosa de un tono nogal oscuro y tenue, cola de más de dos metros de longitud, las patas delanteras poseían garras negras, de su hocico salía una lengua partida en dos, en su cabeza sobresalían un par de cuernos enroscados color Corinto y sus ojos tonaban carmesí.
—¡¿Q-Qué demonios es eso?! —se exaltó la chica al ver esa bestia tan rara.
—Parece ser que es lo que tenemos que derrotar.
Comentó Ryohei seriamente, algo raro en él pero que ella no lo notó demasiado por la falta de conocerlo.
—Si me derrotan… —habló la cosa esa en un tono tosco— obtendrán lo que quieren.
—¿Lo que queremos? —la de ojos azulados se confundió— La idea es derrotarte, sólo eso nos dijeron.
—¿Significa que nos ocultaron algo? —expresó el peliblanco.
—Valla tontos…—suspiró la bestia— De todas formas…—lentamente se posó de medio lado sin quitar contacto visual— ¡Los mataré! —su cola embistió contra los jóvenes que gracias a la hábil shinigami lograron esquivar a tiempo, ella alzando al muchacho en el aire y luego devolviéndolo al suelo al alejarse lo suficiente.
—¡Vamos! —indicó ella.
—¡Extremo! —expresó él.
*El grupo de Renji, Yamamoto y Gokureda.*
Este grupo parecía no llegar a ninguna parte, siempre topaban con los mismos cimientos destruidos, el mismo paisaje de desecho… Había algo en particular al resto del camino desde donde partieron, habían restos de construcciones, columnas algo desgastadas, muros derrumbados y pequeños refugios a medio caer; todo en medio de lo que parecía un bosque desolado y totalmente abandonado.
—No parece que llegáramos a ninguna parte —comentó algo fastidiado el pelirrojo.
—Ya lo sabemos, ¿Qué no ves? —le respondió molesto Gokureda.
—Gokureda, no deberías hablarle así a algún superior —le dijo Yamamoto sonriente.
—¡Cállate!
Se molestó más, odiaba estar con gente mayor y en esa situación él era el menor del grupito.
—Está bien, ya déjenlo —les dijo el pelirrojo mosqueado de toda la situación en general.
Continuaron caminando por otros cinco minutos, sin darse cuenta que la espesura del lugar se aumentó.
—¿Cómo es que hay mosquitos en un lugar como este? —se preguntó el pelinegro cuando un pequeño bicho lo trató de picar en su brazo derecho.
—Este en un lugar endemoniado, te puedes encontrar cualquier cosa, cabeza de beisbol —le espetó el peliblanco molesto, también lo estaban molestado unos bichos pero los espantaba con la mano sin tomarles importancia.
—Qué extraño… ¿El lugar no era más solitario antes? —preguntó el shinigami.
—¡Ah! —expresó el espadachín sorprendido dándose cuenta de lo dicho— Tienes razón, ya veo por qué tanto mosquito.
-Ante esto se molestó el guardián de la tormenta, diciéndolo: —Esto no me da buena espina.
—¡Esperen! —se volteó el pelirrojo de ojos negros— ¡¿Qué clase de insectos?! —se acercó para mirarles de frente.
—Parecen moscas o zancudos —comentó Yamamoto mirándose el brazo con uno posado sobre este.
—¡No es posible! —gestó agarrando en un rápido movimiento la minúscula criatura en una de sus manos, la examinó muerta por el anterior agarre— ¡Esto no es un jodido bicho! —le mostró la cosa a los jóvenes— ¡Mírenlo de cerca!
Yamamoto simplemente dijo que no lo había visto antes, en cambio Gokureda dijo que podría ser como una especie de híbrido entre mosquitos distintos.
—¿Ya lo ven? —les dijo cerrando su mano en un puño algo molesto.
—¿Quieres decir…?
Dijo tranquilo pero manteniendo su seño fruncido el menor, recordando la criatura indefinida que Akuma derrotó frente a ellos, le gritó a Yamamoto: —¡Estúpido idiota! ¡Te dejaste tocar por un demonio!
—Deben estar brom—
No terminó su frase, un chillido de un animal salvaje desconocido se escuchó desde la palma de Renji.
El cual soltó la cosa que inmediatamente se fue como rayo a unos cinco metros de ellos, resplandeciendo colores oscuros hasta tomar forma humana, en específico de un joven no mucho mayor que ellos. Tez blanca, cabello negruzco corto a picos con un fleco cubriéndole el ojo derecho de color azul, mediana estatura, bien parecido, una sonrisa lasciva mostrando sus colmillos dotados, portaba una camisa beige oscuro con un chaleco marrón, pantalón verde con líneas verticales negras a los lados y un cinturón de un extraño cuero grisáceo, y botas negras casi a media pierna.
Este muchacho se burló descaradamente con voz altiva: —No era broma lo que dijo tu novio.
—¡¿Qué dijiste, maldito idiota!? —Gokureda se enfadó en sobremanera.
—A él tal vez lo provoques así, pero en verdad no me importa lo que salga de tu boca —le sonrió Yamamoto.
—Tú serás nuestro contrincante, ¿No? —le preguntó mosqueado el shinigami desenfundando su espada, no usó el bankai, solamente se preparó.
—Acertaste —le respondió sin dejar esa mirada en su rostro— Pero no les será tan fácil, primero derrotarán a mis mascotas —sacó del bolcillo izquierdo de su pantalón unas rocas pequeñas y oscuras como las uñas de demonio de él, mostrándolas en su mano para luego tirarlas al suelo— Skinfaxi y Hrímfaxi,muéstrense —ordenó tranquilamente.
—¡Prepárense! —les mandó Renji a sus compañeros.
—¡Sí! —respondieron al unísono.
*Los últimos en encontrar a su oponente fueron Ichigo, Tsuna y Reborn*
—Reborn —llamó el Vongola a su tutor con un tono asustadizo— ¿No crees que esto es extraño?
—Tsuna, no seas un cobarde —le miró de reojo, estaba un poco serio, no tanto pero se notaba el cambio.
—¿A qué te refieres con "extraño"? —le preguntó el peli naranja al décimo.
—Es que cuanto más caminamos siento que algo nos observa con más cuidado —le respondió algo nervioso.
—Así que tú también te diste cuenta —le dijo de regreso.
—Además…—comentó el Arcobaleno— Esto cada vez está más frío…como invierno.
—Pero el paisaje no cambia —le temblaba la voz de cobardía a Tsuna.
—¡Alguien se acerca! —anunció Ichigo, deteniéndose al igual que los otros.
En esencia alguien, o más bien algo, se acercaba lentamente después de haberles observado por todo el trayecto; en verdad eran dos seres, que a decir verdad tenían apariencia femenina. Por la derecha se encontraba una mujer de nívea piel usando un sencillo pero hermoso kimono blanco, de cabello largo y lacio de color noche, hermosura innata pero de orbes intimidantes; la de la izquierda tenía la piel con más color, su cabellera larga era castaña y crespa, su vestimenta consistía en una especie de kimono formado de hojas otoñales y algunos trapos verdes algo desgastados para su cinturón, no tan hermosa como su acompañante pero atrayente; ambas imponían presencia.
—¿Qui-Quienes son ellas? —preguntó algo nervioso y asustado el décimo.
—Nuestros enemigos —le respondió seriamente el shinigami.
La mujer llena de blancura sopló levemente, convirtiendo todo el lugar en un frío invierno, formando parte de su naturaleza aún resaltaba en la nieve su esencia, su compañera elevó una mano tranquila y elegantemente, abriendo su palma para elevar algunos troncos sin hojas desde el suelo junto con la modificación del suelo provocando algunos pequeños montes, creando una extraña sabana de invierno.
—Damos por inicio nuestra batalla.
Apacible dijeron ambas al unísono, sus contrincantes no dudaron en usar sus poderes.
*Las chicas que veían las escenas de todas las batallas, se encontraban tranquilas*
—Qué divertido se va a tornar todo esto —pronunció la menor, divertida y mirando cada una de las cámaras.
—Puede ser…quiero que me sorprendan —le respondió su superiora.
—Oye Inori, ¿Si alguno muere puedo quedarme con su esencia? —preguntó como niño buscando un dulce.
—No, idiota —no se molestó, era costumbre de siempre— Sabes que los necesitamos vivos.
—Pero…—hizo un leve puchero— ¿Entonces puedo hacer un manga de sus batallas?
—Mientras no sea yaoi en un gore extremo…
—¡Le quitas toda la diversión!
—No tienes remedio —suspiró— Sólo mantente atenta de ellos, ¿Quieres?
—Está bien.
Continuaron observando a los involucrados luchar con esos extraños demonios singulares con muchos trucos bajo la manga.
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*Procella= (en latín) Tormenta.
*Skinfaxi y Hrímfaxi= (en la mitología nórdica) Son los nombres de los
caballos de los dioses Dagr (Día) y Nótt (Noche), pero aquí no serán exactamente caballos.
*Las chicas que se le acercaron a Ichigo y los otros los saqué de la mitología japonesa siendo que la de blanco es Yuki-onna y la otra Yama-uba, la última la cambié un poco la apariencia ya que originalmente es más feita.
*La bestia lagartija y el muchacho demonio que se les apareció a los otros sí son míos.
Bueno, gracias por leer y espero les haya gustado, los espero a la próxima.
