Gale me obliga a quedarme en el hospital una semana más. Al tercer día ya me sentía asfixiada después de tres años de vagar por Panem estar encerrada se me hace insoportable. Horribles memorias me persiguen en mis sueños de morflina. Cuando estoy a punto de mandar el trato de Gale a la basura, Poppy entra en la pequeña habitación. Me incorporo sorprendida de que este allí
-¡Poppy! ¿Qué haces aquí? ¿y los demás? -Poppy se sienta en la silla de plástico que Cinna y Gale suelen ocupar.
-Han marchado para 13… Yo… Yo he decidido quedarme con vosotros. –Poppy se retuerce las manos con nerviosismo.
-Poppy…- Le pongo una de mis manos encima de las suyas. No sé mucho sobre Poppy, solo que su familia fue asesinada al principio de la guerra, aunque desconocía la causa. Cinna y yo nos la encontramos perdida en el Capitolio cuando solo tenía 14 años, y no pudimos dejarla detrás. Puede que ahora, al quedarse, nos estuviera devolviendo el favor.
-Amanda. Mi nombre es Amanda Lightgood. La gente me llamaba Mandy. Mi hermana Sarah me solía llamar Poppy, y cuando os encontré fue lo primero en lo que pensé, aunque no me gusta, me recuerda demasiado a Sarah. –Arqueo una ceja, no solo por el hecho de que me haya revelado su verdadero nombre, sino por los nombres en sí. Amanda y Sarah. Eran nombres comunes antes de los días oscuros, ahora poca gente tiene ese tipo de nombre. Mi nombre, Margaret también es anterior a los días oscuros y sabía el significado que se podía ocultar detrás.
-Si te soy sincera, a mí tampoco me gustaba el nombre de Maysilee, me traía malos recuerdos, pero fue el primer nombre que se me ocurrió. –Nos quedamos un rato en silencio. Me recuerda al silencio que compartí con Katniss cuando volvió de los Juegos. A ninguna nos gustaba hablar pero sabíamos que debíamos decir algo.
-Madge… ¿Te puedo llamar Madge?
-Por supuesto.
-Tengo una pregunta, acerca del alcalde… ¿Tú confías en él? –Esa pregunta me hace dudar. Sé que Gale Hawthorne no me va a rebanar el cuello mientras duermo. El porqué lo desconozco. Mi mente me traiciona recordando el día que nos besamos, pero sacudo la cabeza. –No nos hará nada. – Mandy parece algo más tranquila. Después me cuenta que Gale le ha permitido quedarse a vivir con ellos también. Que él vive con su familia y la señora Everdeen.
Cuando me está describiendo la casa Gale entra en la habitación. Los dos días anteriores se ha quedado conmigo un par de horas después del trabajo. Básicamente nos limitamos a mirarnos el uno al otro hasta que él se pone a revisar documentos y yo a dormir. Veo como Mandy da un bote poco discreto a la vez que sus mejillas se tiñen de rojo antes de salir corriendo de la habitación.
No la puedo culpar.
Si pese a la hambruna y horribles condiciones de la Veta, Gale Hawthorne era uno de los chicos más atractivos del distrito 12, ahora era sencillamente un dios. Era alto, puede que dos metros, y era musculoso, pero no musculoso en como solían ser los tributos de los distritos profesionales, seguía teniendo la misma complexión que en el distrito 12, simplemente que ahora se le veía sano. Sigue llevando el pelo negro algo largo y esos ojos, ¡oh esos ojos! Esos ojos grises pueden volver loca a cualquiera.
Gale se sienta en la silla donde antes estaba Mandy, la cual a comparación, parece minúscula para soportar el peso de Gale.
Creo que nos pasamos media hora mirando el techo hasta que al fin decido dar algo de conversación.
-Así que alcalde… Interesante. –Gale asiente pensativo, sin separar los labios. Yo me revuelvo en las sabanas y me rasco el dorso de la mano, donde un tubito me suministra algún tipo de medicamento. -¿Y se puede saber como llegaste a tal rango? – Gale se rasca la parte trasera de cuello antes de meter las manos en los bolsillos y hundirse en la silla, mirando distraído por la ventana.
-Paylor necesitaba a alguien de confianza durante un tiempo, alguien que supiera que no iba a intentar rebelarse contra el nuevo sistema. Pero esperamos que a finales del año que viene se puedan celebrar elecciones y que cada distrito vote a quien desee. Al menos así hacían antes. Había un cambio de alcalde cada cuatro años. –Asiento, aunque ya conocía esa información. Mi padre había sido alcalde por más de quince años, el presidente Snow era quien se encargaba de decidir quién debía ser alcalde y de cuando debía ser cambiado.
-Y cuando eso pase, ¿Qué harás? –Gale se encoje de hombros.
-Creo que Paylor me quiere nombrar comandante o algo así. –Más silencio incomodo. – Y que hay de ti. ¿Qué harás cuando te marches?
Me quedo un rato pensando. Me he pasado dos años huyendo, con el único objetivo de seguir viva al día siguiente. Antes de que pueda acabar de pensarlo una chica entra en la habitación.
-¿Qué es lo que no entiendes de "Tu y yo en mi cama en una hora"? – Se dirige solo a Gale. Tiene el pelo castaño y los ojos marrones. Se mueve con decisión y en sus labios hay una sonrisa de suficiencia. - ¡Ah! Y tu secretaria te busca. – Gale se levanta con pereza y se dirge hacía la puerta sin mirarnos a ninguna de las dos.
La chica pasea la vista hasta que se encuentra conmigo, puedo ver como las pupilas se le dilatan de la sorpresa.
-¿Tu?
-Hola Johanna. Parece que acabes de ver a un fantasma.
-No lo parece. Lo estoy viendo. ¿Tú no se suponía que estabas muerta? –Sonrió y ella hace los mismo dejándose caer sobre la famosa silla de plástico.
-Se suponía. Por cierto Mason. Tu yo no nos conocemos. Nunca nos habíamos visto antes. No sabemos nada la una de la otra. – Johanna se encoje de hombros.
-Como quieras. –Si hay algo de esa psicópata que me gusta es el hecho que nunca hace preguntas. Ella se levanta y yo me vuelvo a hundir en la cama, preparada para dormir, cuando otra pregunta me cruza la mente.
-Mason. –Johanna se para en el marco de la puerta. – ¿Tu y Gale… estáis saliendo?
-Nah… simplemente nos pasamos las noches follando. Nada más.
-No has cambiado nada. –Ella me mira con una sonrisa.
-¿Cómo sabes que no he cambiado si nunca nos habíamos conocido? – No puedo evitar reírme antes de cerrar los ojos.
