(Nota de autor: disculpad mis repentinos cambios de nombre, desde este capitulo será debidamente corregido, y Trevelyan será el nombre definitivo, siento las confusiones causadas. Con mucho amor, una servidora)

-¡No tenemos recursos humanos para tomar el castillo!- Cullen cerró la puerta con un manotazo y se cruzó de brazos contra ella.- Abandonemos este absurdo, y retomemos los templarios.

-Redcliffe está en manos de un Magister, eso no se puede dejar pasar- Argumentó Casandra.

-La carta de Alexius habla sobre el Heraldo de Andraste, es obvio que es una trampa.-Dijo Joseffine poniendo un papel sobre la mesa.

-Pero él no esa clase de tipo. ¿Y qué dice exactamente sobre mi?-Bromeó Trevelyan.

-Es tan cortés que tenemos la certeza de que quiere matarte.-Soltó Leliana. Que humor tan afilado.

-El castillo de Redcliffe, es uno de los más difíciles de penetrar, la fortaleza ha sido atacada centenares de veces y nunca ha caído.-Espetó cullen a Leliana, y de nuevo ella sintió ese pinchazo de rabia.

-Si tú vas allí, moriremos. Y contigo se perderá la única esperanza de cerrar las grietas, y no podemos permitirlo.- De nuevo ese maldito tono de reproche. Hacía casi un mes que no iba a hablar con él, entre los viajes y la distancia, solo se veían en las malditas reuniones, y siempre discutiendo, ella no iba a entrar en ese maldito juego, Ya estaba cansada.

-Y si no lo hacemos, y no conocemos a Alexius, perderemos toda relación con los magos y dejaremos a una potencia extranjera en nuestra puerta. -Leliana cruzó de nuevo los brazos tras su espalda.

-Y aunque pudiéramos asaltar la torre, sería en vano- Josefinne alzó la pluma hacía arriba con un espasmo.-y el ejército de la inquisición "orlesiano" marchando en Ferelden desencadenaría una guerra, tenemos las manos atadas.

-El magister...

-...ha jugado mejor- Terminó la frese Cullen por Cassandra.

-No podemos darnos simplemente por vencidos- Si ella estaba metida en aquello, y era inevitable escapar, entonces había decidido hacer las cosas bien- habrá algo que podamos hacer.

-No podemos aceptar ahora la derrota, debemos encontrar una solución.- Cassandra se pasó las manos por el pelo, parecía cansada, como si no hubiera pegado ojo en toda la noche.

-¿Dónde está el Arl de Radcliffe?, estoy segura que nos ayudará a conseguir de nuevo el castillo.

-Después de ser derrotado se desplazó a Denerim a pedir ayuda a la corona.- Dijo Josefinne- Dudo que quiera nuestra ayuda en cuanto el ejercito de Ferelden asedie el castillo.

-Espera-Todos clavaron la mirada en Leliana.-Hay un pasadizo secreto en el castillo, que era usado por la familia para escapar.- Es muy estrecho para nuestras tropas , pero podría mandar algunos agentes a investigar.

-Demasiado arriesgado, esos agentes serán descubiertos antes de que lleguen al Magister...-Cullen era precavido, y parecía que veía a las personas como personas, y no como instrumentos para una causa, valoraba la vida.

-Y es por eso que necesitamos una distracción comandante.-Respondió Leliana.

-Centrar la atención en Tevelyan mientras sacamos a los Trevintianos- se quedó pensativo.- Es arriesgado, pero podría funcionar...- La puerta se abrió con fuerza y un hombre entró por ella.

-Y afortunadamente, tenéis mi ayuda.- Sus aires presuntuosos, pegaban con sus andares su topa e incluso su peinado, su acento y su piel decían que era extranjero, de Trevinter seguramente, y no un cualquiera, por su forma cuidada y petulante de hablar era un noble. Con él entró un anunciante encapuchado.

-Este hombre tiene información sobre el Magister y sus métodos, comandante- Excusó la interrupción.- Cullen asintió y le dedicó una dura mirada al intruso.

- Vuestros espías nunca podrán pasar las barreras mágicas de Alexius sin mi ayuda, así que si vais detrás de él, he llegado en el mejor momento posible.

-Te estamos poniendo en peligro- La miró ahora con mayor dulzura- No podemos, en consecuencia, ordenarte que lo hagas.- Ella se ablandó un poco- Aún podemos ir tras los templarios si no quieres ser el cebo. Tú decides.- Ella seguía un poco encaprichada con el enfado, así que haría lo que tenía que hacer.

-Eso no es un tema de debate, habrá abominaciones entre los magos, ¡tenemos que estar preparados!- Cullen, Josefinne y Casandra discutían acalorados en medio del pasillo.

- ¡Si prescindimos de una alianza, eso hará que la inquisición se vea incompetente en el mejor de los casos, y tiránica en el peor de ellos!-Respodió la embajadora- Trevelyan se infiltró en la conversación sin mayor sigilo que el ponerse cerca.

-¿Y qué es lo qué has pensado?, ¿dejar a los magos sin supervisión?¡ La grieta sigue abierta!- Cullen apretó la empuñadura de su espalda.

- Todos necesitamos cerrar la brecha. Esto no va a funcionar si nos hacemos enemigos de ellos.- Intervino Trevelyan.

-Sé que los necesitamos para la brecha, ¡pero podrían hacer tanto daño como los demonios!- Aquel comentario la hirió un poco. Cullen no dejaba de ser un Templario en su interior.

-¡Es suficiente discusión! Ninguno de nosotros estábamos allí, pero no podemos permitirnos el lujo de perder un segundo de nuestro pueblo.- Casandra silenció a todos.-El único punto de la misión del Heraldo era conseguir la ayuda de los magos, y se llevó a cabo.

-¡La voz del pragmatismo ha hablado!- Dorian, el mago que había interrumpido la otra vez, lo había vuelto hacer, con sus palabras engreídas y sus aires petulantes- Y yo que me estaba empezando a divertir con tanto círculo de argumentos...- Casandra se dio la vuelta un poco exasperada.

-Cerrar la brecha es todo lo que importa...- Dijo.

- Me dieron una maldita lista de las consecuencias si fracaso- Dorian le regaló una sonrisa de complicidad- Vamos a asegurarnos de no hacerlo.-Dijo trevelyan.

-No fallaremos- Concluyó Casandra.

La conversación siguió más allá, que si Cullen debería comenzar ya con los preparativos, que si Cullen se quedaba, y que si ella estaba sorprendida y agradecida. En fin un sin fin de cosas que no le apetecía nada hacer, pero que había que hacer. Al menos Dorian parecía divertido.