.
Disclaimer: Los personajes de esta historia pertenecen a Naoko Takeuchi, utilizados por mi solo porque los amo y me hace feliz escribir de ellos =)
.
.
.
4º Por nuestras princesas, por nosotros.
.
.
.
.
Por la mañana desperté, dormí poco porque anoche me quedé hasta tarde escribiéndote.
Lo primero que vi al abrir mis ojos, fue la calma de verlo dormir, él apegado a mi. Sonreí contenta, y más cuando por la ventana noté todo blanco.
Nevó.
¿Recuerdas la nieve?
¿Recuerdas cómo es despertar sintiendo calidez cuando el clima lo torna todo frío?
Pensé que quizá, amarías que te lanzara una bola de nieve, claro, luego de reclamarme y fruncir el ceño. Luego de que yo te sonriera inocente y te burlaras de mi intento por disculparme.
Pero hoy ha sido un día de muchas cosas que hacer, y Lita ha estado aquí casi todo el día, ocupada en sus cosas haciéndome compañía, mientras ordena listas de menú, de donde trabaja. Lo bueno es que hizo el almuerzo y hoy comimos decente, no como cuando yo intento cocinar y termino pidiendo al repartidor alguna cosa.
Ya mas tarde me arranqué a mi habitación, recostándome sobre la cama con mi libreta y mi lápiz, releyendo las últimas líneas, antes de volver a trazar mis letras en el papel blanco.
ღ
Tomé una de las botellas con agua que había junto a la ventana, sintiendo mi boca seca por el esfuerzo físico. Te miré mientras secabas el sudor de tu cuerpo con una toalla, frunciendo el ceño por la molestia de sentirte pegajoso y agotado.
Tiré mi toalla sobre ti.
"¿Qué haces?" Te quejaste.
"Molestarte." Respondí simplemente. Me acerqué a ti tomando de vuelta mi toalla, secando mi cuello. "Si no dejas de estar constantemente preocupado y te concentras en la pelea, nos derrotarán."
"Oh, y tu estás muy concentrada en la batalla." Devolviste ceñudo. "Pensé que tu concentración estaba en brincarme encima cada vez que puedes."
"Idiota." Mascullé, pero luego sonreí. "No te molesta, adoras que te brinque encima, ¿Cuál es tu excusa de lo contrario?" Te desafié. Me ignoraste, bebiendo agua también, luego de entrenar estábamos algo cansados. Lo bueno, es que volví a sentir mis fuerzas, y cada vez te costaba mas derribarme. Tenía mas confianza en que lo lograríamos.
Permanecimos en silencio y me acerqué a ti, tocando tu brazo descubierto ligeramente.
"¿Ahora qué?" Preguntaste.
"¿Qué pasa Yaten?" Consulté, me miraste un momento, dudando si hablar o no.
Finalmente cediste.
"Mientras más demoramos en ir por Galaxia, más tiempo sufrirá…no quiero que ella sufra." Dijiste, y comprendí, esa clase de apego, por nuestra persona más importante.
Acerqué una mano a tu rostro, y al inicio esquivaste, pero permanecí en mi caricia.
"Lo lograremos. Nunca dudes de eso." Aseguré, y vi surgir una leve, casi imperceptible sonrisa. Te sentiste animado, y eso, también me animó.
Recordé momentos anteriores, donde nos vimos en situaciones similares, uno frente a otro, temiendo por un futuro, pero luchando por él.
"¿Por qué yo?" Solté repentina y me miraste confundido. "Hace algún tiempo, cuando dijiste sobre tu inseguridad porque tu princesa no apareció. Pudiste decírselo a Seiya o Taiki, pudiste decírselo a cualquiera de mis amigas."
"Porque solo tu lo viste." Comentaste serio. "Dejaste de chillar por mi como todas las demás, y lo notaste." Miraste mis ojos. "No necesito decírtelo, ya lo sabes." Finalizaste incómodo. Pero, asentí porque era así.
Quizá de alguna forma, terminé de armar el rompecabezas sobre ti. Porque, lo había visto antes. Esa mirada insegura, esa necesidad de sentirte reconfortado, y tus mañas adquiridas para no dejar que nadie viera esa debilidad en ti.
Quizá la vi, porque era mi debilidad también.
Era algo curioso, siempre llamó mi atención que, siendo habladora como soy, no necesitara tantas palabras contigo. Y aunque a veces tenía dudas y debía preguntar, generalmente, como explicaste, no necesitabas decírmelo, porque yo lo sabía.
Quizá era tu capacidad de empatía hacia los demás, quizá era mi capacidad de percibir el sentir de las personas. Pero me gusta pensar que es por esa conexión que nació, y que se hizo tan fuerte.
Me acerqué mas a ti y te abracé.
Ese fue un gesto que con el tiempo convertimos en costumbre, cuando alguno decía cosas que le eran incómodas, cuando confesábamos pensamientos y sentimientos que permanecieron guardados a cualquier otra persona. Pero que en nuestro refugio, salieron libres.
Me separé levemente mirando tus rostro, estirando con mis manos tu ceño fruncido, queriendo que te relajaras porque a veces esa presión que todos sentimos, parecía querer ganarle a nuestras fuerzas.
No sé qué pasó en ese momento, pero, una chispa cruzó entre nuestras miradas pegadas en el otro, y al segundo siguiente, sentía tu boca y la mía perderse en un beso.
Catarsis…eso era todo lo que significó en ese momento, como siempre, el besarnos. Aunque de a poco fue convirtiéndose en muchas cosas más. De hecho, en ese instante ya era otra cosa. Quizá deseo, una pasión queriendo ser liberada, porque entre tanta máscara, contuvimos mucho mas que pensamientos guardados del resto. Y allí se soltaron, en cada caricia de tus dedos por mi espalda, en cada jalón de mis manos a tu camiseta, queriendo tocar tu piel.
Y deslicé mis dedos por tu torso bajo tu ropa sudada, soltando un suspiro de complacencia cuando aprecié tu cuerpo, sintiendo tu propia respiración agitarse cuando tomaste mis caderas en tus manos, acercándome mas a ti, mientras nuestro beso nos ahogaba en sensaciones incontrolables, así como en la falta de aire.
Nos permitimos respirar cuando mi boca delineó tu mentón, bajando por tu rostro hacia tu cuello, teniendo el gusto salado y el aroma con el que me acostumbré a dormir por las noches. Noches donde caricias similares fueron derramadas y bien guardadas entre las sábanas, aunque quizá era esta la primera vez que nos descontrolamos así. Quizá porque comenzábamos a llegar al límite de la paciencia.
Elevaste mi camiseta hasta mis pechos, aun sintiendo la calidez de tus manos en mi piel, y sentí la tensión en ti estando tan apegados, no pudiendo sino gemir en aprobación de saber a tu cuerpo reaccionar de la misma forma que el mio, y debí mover mi cadera contra ti, por hacer de esa sensación dura algo mas intenso.
Fuiste quien estuvo en mi cuello entonces, pero pareciste mas entretenido en ir mas abajo, marcando a besos la línea que encaminó hacia mis pechos, mientras yo solo enredé mis dedos entre tus cabello brillantes y elevé mi pierna a tu cintura, apegándonos mas. Y por un segundo detuviste tu deleite, cuando ambos miramos nuestros ojos, asimilando que esta intensidad, era algo que no pudimos adivinar, que estábamos allí dándonos todo lo que guardamos, porque no había nadie mas a quien fuéramos capaces de compartirle lo que teníamos nosotros dos.
Nos inclinamos en mutuo acuerdo, encontrándonos en un beso largo que ardió en mi interior, abrazándonos como si soltarnos, significara perderlo todo, perder mas de lo que ya habíamos perdido. Y saboreé tu boca como el remedio a todo, siendo tu beso tan significativo que mi corazón no pudo detener su taquicardia.
Entonces hubo un estruendo que retumbó por todo el lugar, rebotando en su sonido ensordecedor por nuestros cuerpos, haciendo que nos separáramos precipitadamente.
Siguieron mas ruidos, ensordeciéndonos cuando comenzamos a correr escaleras arriba, apresurándonos por llegar a la azotea del edificio donde permanecimos, temiendo ambos por el origen de todo el alboroto.
Nos detuvimos en seco al llegar allí.
El cielo estaba oscuro y los truenos retumbaban por toda la ciudad, espantando a todos. Relámpagos iluminaban a ratos mientras algunos rayos comenzaron a partir casas. Pero ese ruido, esa imagen de caos fue espantoso, y fue también un aviso.
Era similar a la vez anterior, y quizá las pesadillas no se habían ido del todo, y allí, mirando lo que ocurría, todo regresó a mi. Y también a ti.
Pusiste una de tus manos en mi espalda, acariciando a modo calmante, y fue cuando escuchamos la voz de Seiya, y luego la de Taiki, llegando hasta nosotros, acompañándonos en primera fila del espanto.
"Está comenzando de nuevo." Interrumpió Taiki. "Está mostrándonos la entrada." Tu y yo nos miramos, comprendiéndolo, asumiéndolo.
Estuvimos los cuatro pegados en la visión ante nosotros por un rato, y entonces, tomé aire, profundamente.
"Es hora de enfrentarla." Dije firme. Me miraste, así como ellos. Los tres asintieron.
"Debo encontrar el punto exacto donde ingresar, pero, prepárense." Indicó Taiki.
Nos devolvimos al interior del edificio, Seiya acompañó a localizar el lugar. Yo fui a la habitación donde permanecí, y luego de sentarme en la cama, mirando mi pluma de transformación, apareciste a mi lado, sentándote en la cama en silencio, también sacando ese micrófono, del que luego me burlé tanto.
Lo siento, es gracioso.
Era por lo que esperamos y fue un momento decisivo, porque aun sabiéndonos fijos en recuperar a quienes perdimos descuidadamente, estábamos tu y yo, guardando esos instantes de calma que restaban antes de la batalla.
"Gracias por sanarme." Dije repentina. "Yaten, yo…" Comencé, pero no me dejaste.
"Tu me dijiste que no nos derrotarían esta vez, no comiences a despedirte Aino." Regañaste, en tu voz seria de siempre.
Enlacé tu mano con la mía y miré tus ojos, repletos de tantas cosas que expresar, silenciosos y contenidos como cada sentimiento en ti. Pero intensos y poderosos para hacérmelos sentir.
Supe de tu miedo a no recuperar a tu princesa, supe de tu miedo a fracasar en tu deber nuevamente, porque eran también mis miedos. Y allí estábamos uno frente al otro, dándonos el empuje para ir a la batalla.
"Entonces entregaremos todo por la batalla." Dije y asentiste, sonriendo suave antes de inclinarte hacia mi.
No hubo el fuego imperante de cada uno de los anteriores besos. Fue apoyo, porque era tiempo de enfrentar a Galaxia, sintiendo la suavidad de tus labios en los míos, notando el ritmo de tu respiración contra mi.
Aun sostuvimos nuestras manos, mientras en la otra, cada uno apretaba su aparato de transformación. Y fue disímil, porque no habría mas Minako, no habría mas Yaten.
"Taiki encontró el punto." Interrumpió la voz de Seiya, haciéndonos separar nerviosos. Vi el sonrojo en tus mejillas, así como sentí las mías cálidas.
Él ya sabía de esto, nunca lo habló ni reclamó, simplemente, Seiya fue el testigo silente de lo que tu y yo compartimos. Taiki nos habría dado sermón, pero supuse que Seiya entendía lo que era aferrarse a una sensación templada, quizá él vio mas que nosotros mismos de lo que nos ocurrió.
Me puse de pie, acariciando tenue tu mano antes de soltarla.
Los tres caminamos hacia la sala, donde Taiki nos esperaba.
"Ese lugar, donde ustedes se reunían, ¿cierto?" Preguntó mirándome.
"El Crown…" Dije enseguida, era lo obvio, y debí verlo antes. Pero la pérdida del resto nubló mi cabeza. Tampoco podía quedarme allí quejándome de lo que no hice, ahora solo debíamos ir allí y entrar.
"Seguro nos dejara pasar sin problemas, debe estar esperando por nosotros". Bromeó Seiya, aunque nadie tenía realmente humor.
Nos miramos, los cuatro, y salimos de allí.
Estando fuera del Crown, todo pareció mas duro, pero no hubo campo de energía impidiendo el paso. Era un hecho que ella esperaba nuestra llegada.
Fue momento. Cuando cada uno tomó su pluma, y nos transformamos, alistándonos antes de ir allí.
Tomaste mi brazo suavemente.
"No se te ocurra saltar frente a mi nuevamente." Dijiste. Comprendí a lo que referías, cuando...fui desprendida de mi luz. Solo asentí, aunque, no podía allí decirte, que saltaría cien veces con tal de no ver que fueras tu quien se apagara.
Entonces comprendí que estabas intentando protegerme. Y algo cálido envolvió mi corazón.
Seguimos a Fighter y Maker, adentrándonos en la oscuridad con total seguridad, hasta que sentimos la descarga sobre nosotros, y todo se volvió confuso.
Lo siguiente que supimos fue que volvíamos a ese mismo espacio donde nada parecía tener sentido. Viéndola a ella sentada en su trono frente nuestro, sonriente, calmada y segura de si misma. Pareciendo que ya tenía todo ganado frente a nuestro desafío.
No pude evitarlo y caminé unos pasos adelante.
"¡Devuélvenos a nuestras amigas!" Le grité enojada.
La risa de Galaxia fue en progreso, haciéndose cada vez mas audible, burlándose sin contemplación de nuestra frustración.
"Lo que quieren… ¿es esto?" Preguntó irónica, dejando a la vista todas las semillas que tenía reunidas.
Y allí vi la mas hermosa de todas, el cristal de mi princesa. Solo quise correr a alcanzarla, poder recuperarla porque toda mi fe estaba puesta en que ella podría salvar nuestro planeta.
Y corrí, saltando hacia la luminosidad de todas las semillas.
Entonces sentí la luz poderosa atravesarme, doliendo. Aunque no era tan fuerte como la que me quitó mi semilla anteriormente. Solo un ataque, que logró dejarme de rodillas en el suelo. Quizá era también que estuve mas fuerte, no supe porqué.
Tiempo después supe la razón de que mi poder fuera mas potente.
Fue bastante confuso durante un tiempo, porque atacábamos desordenadamente en una desesperación que tomó control, en vez de la supuesta unidad. Y ella simplemente reía complacida porque nada le afectaba, aunque, fruncía su gesto a ratos cuando era alcanzada por uno de nuestros poderes, no hiriéndola lo suficiente como para tirarla al suelo, cosa que ella realizaba con éxito cada cierto rato.
"¡Basta!" Grité, y ustedes tres me miraron.
Entonces asumí, el lugar que debí defender desde siempre, y era cierto que muchas veces no lo tomé como correspondía, pero ya no quedaba mas. Y allí me puse de pie, enfrentando a Galaxia, aunque luego me volteé hacia ustedes.
Y lo primero que vi fue tus ojos.
Allí estaba la fuerza, allí estaba mi valor. Allí residía el apoyo mutuo que nos dimos durante el tiempo difícil. Hablando a ratos, sintiendo en otros, guardando silencios agradables y sanadores. Quizá incluso en las discusiones en que nos insultamos, hubo una liberación.
Ambos sabíamos, que llegado el momento, el haber apartado nuestros demonios ayudaría a lograrlo. Y ese momento era justo ahora.
"Atacaremos al mismo tiempo, con todo." Indiqué, y ustedes tres asintieron.
Volvimos la mirada hacia Galaxia, en el momento en que nuestros cuatro cuerpos reunieron en sí cada última gota de poder que teníamos dentro. Y cuando cada quien gritó invocando su ataque, no hubo novedad, porque Galaxia los había escuchado mil veces.
Su sorpresa fue que esta vez, entregamos todo. Y cuando los ataques de las tres luces brillantes de las Starlights, así como la mía la golpeó con todo, Galaxia cayó.
Sabía que no tendría mas oportunidad que esta y corrí con todas mis fuerzas nuevamente, intentando llegar. En mi mente solo estaba la meta, como si en toda mi vida, nada valiese si fallaba en esto. Puse todo cuando di el último esfuerzo para tomarla. Y lo hice.
Cuando mis pies tocaron el suelo nuevamente, abrí mis ojos, sintiendo la esperanza nuevamente crecer, porque hasta ahora solo era una pequeña luz que guardé en mi corazón. Que ambos guardamos sin darnos cuenta.
Pero el grito desgarrador de una voz conocida me hizo voltear, cuando te vi caer frente a mi, y vi con horror, lo que hace un tiempo atrás tu presenciaste. Sentí mi corazón arder cuando golpeaste fuertemente el suelo. Y no tuve tiempo de alcanzarte cuando mas ataques vinieron.
Cuando el polvo se disipó, vi a Fighter y Maker de rodillas, con sus cuerpos agotados cerca de ti, que seguías inmóvil. Y el miedo se apoderó de mi, aun mas cuando el resplandor de mi princesa se fue de mis manos, elevándose de vuelta.
No podía ser, habíamos dado todo y ahora no podríamos defendernos. Y no pude hacer mas que arrodillarme, acercándome a tu cuerpo herido, y tomarte en mis brazos.
Abriste lentamente tus ojos, quejándote levemente.
"Lo siento." Murmuré, abrazándote mas cerca. Todo se volvía oscuro y comenzó a temblar, partiéndose el lugar, siendo imposible el arrancar de allí.
Pensamos que moriríamos allí, y cuando cerraste tus ojos, lo sentí mas duro, porque lo hiciste por protegerme. Y yo había fallado.
"Healer" Murmuré, llamándote suave, queriendo que abrieras los ojos.
Me incliné, acariciando tu rostro lindo, y besé tus labios, siendo mas suaves en esta forma. Permanecí rozando tu piel, y para cuando me aparté, volviste a mirarme.
"Perdí su luz…." Te dije, con impotencia. Cerrando mis ojos frustrada de no saber qué hacer.
"Venus." Me llamaste. Y cuando volví a abrir los ojos, ya no hubo oscuridad, sino una gran luz envolviéndonos.
Aun contigo en mis brazos, elevé hacia el cielo mis ojos, ampliándolos sorprendida, sin embargo feliz, cuando la silueta de mi princesa fue distinguible.
Y entonces fue cuando todo volvió a ser maravilloso, porque la vida estuvo en nuestras manos, y con ella de vuelta, podríamos salvar nuestro planeta.
Una sonrisa se formó en mi rostro, mientras miré a Serena allí y tomé firme tu mano. Y así fue cuando no pudimos ser mas que testigos silentes de ella enfrentándose a Galaxia, de ella evitando que todo se destruyera por completo. De ella, a través de su amor, logrando dar luz incluso al corazón cubierto de penumbra de nuestra enemiga.
Quizá ese momento, no fue distinguible, pero lo que albergó tu corazón y el mío, dio el pequeño impulso para lograrlo, para devolver el resplandor del mundo que pudo traer un nuevo día.
Y no fueron poderes de ataque, fue nuestro amor naciente.
ღ
Tengo la mano adolorida de tantas palabras escritas, pero el corazón cálido en el pensamiento de todo lo que ocurrió, de lo bueno sobre lo malo.
Y aun recuerdo cuando confesamos nuestro sentir. Entendiéndonos al punto de que nadie mas que nosotros creeríamos.
Porque es curioso. Suponiendo que yo soy la chillona superficial, que sonríe todo el tiempo y que nada toma en serio. Y siendo tu el gruñón, frío y serio, que nunca podría poner sus ojos en mi.
Pero, tu sabes lo complicado que es ser uno mismo, y qué perfectas imágenes nos creamos, cuando realmente hubo tanto en el fondo. Muchas cosas fueron ciertas allí: Empezando porque así como te perseguí como mi ídolo de turno, y gritaba al mundo que podrías ser el hombre de mi vida, pero en realidad nunca te habría permitido entrar en mi corazón.
Y fue luego, cuando noté quien eras, cuando supe del verdadero Yaten, del hombre preocupado pero que nunca lo admite, el que necesita apoyo aunque siempre lo rechace. El que no habla mas que a través de sus ojos y una sonrisa escasa, transmitiendo allí la verdad. Y todo el mundo puede decir tantas cosas, de lo que hicimos, de lo que fuimos juntos. Pero lo cierto, es que hasta que nos unimos en medio del dolor, nunca fuimos nosotros mismos, y nadie mas fuera de nosotros sabe la verdad en nuestro interior.
"Mina." Me interrumpió Lita y cerré la libreta, poniéndole atención.
Ella me miró y rió suavemente. Me ruboricé, sabiendo que ella miraba aun la libreta.
"Bueno, una chica tiene derecho a expresarse." Dije y reí con ella. Simplemente se quedó allí, y pensé, en todo lo que ella me ha ayudado, así como cada una de mis amigas, siendo pilares tan firmes en cada momento de mi vida.
Aunque pienso que allí estás tu dentro de mi corazón brindándome fuerza y sanando mi energías a diario como nadie mas podría hacerlo.
Sacudí mi cabeza notándome distraída y Lita hace un gesto para salir de mi habitación, solo deteniéndose para decirme a lo que vino a buscarme:
"Yaten te llama en el sofá."
—
—
—
.
.
.
Hola!
Juro que me costó terriblemente terminarlo, porque hacer batallas no es lo mío, pero, al fin llegué a este capitulo, el penúltimo. Y ya el siguiente es el final de esta historia. Aunque ya tengo una nueva subiendo =) "Revive mis sentidos."
Porque no puedo estar sin armarle líos a Yaten y Minako.
Y bueno, gracias por el tiempo y la paciencia, no me maten u.u
Nos vemos en el final y en el otro =P
Gracias por sus mensajes,
Hazuki, Angela, Myu – chan, Sailor O, Rouge Passion, Patty Ramirez de Chiba, Lolita 18, Mayilu. Y Sol Bront y, Lesval Brontë (Las hermanas mayores de este trío de fantasmas de regreso xD)
Y ya saben, siempre agradezco a quienes pasen y comente y quienes solo pasen también xD
Besitos! =)
