Nitori y Nagisa caminaban agarrados del brazo hacia el bosque donde esperaban los demás. Al final el rubio le obligó a usar una camiseta azul de mangas cortas con un pato rosa dibujado. Muy ocurrente... Nitori se preguntó a si mismo de donde sacaba su amigo ese tipo de ropa.
- Dime, Ai-Chan... -Empezó Nagisa con tono distraído. -¿Momo-Chan y tu os habéis peleado...?
La pregunta le pilló desprevenido, y no pudo evitar suspirar y pensar unos segundos.
- No hemos tenido... Oportunidad de hablar.
- Entiendo... -El rubio sonrió directamente a su amigo. -¿Y qué es lo que tú sientes por Momo-Chan?
- Por Momo... -Le devolvió la sonrisa, y volvió a mirar hacia delante de forma distraída. -En realidad no puedo responderte eso.
"Porque ni siquiera yo lo se..."

Cuando al fin llegaron, ambos saludaron amistosamente a todos los que estaban allí... Haruka, Makoto... Rei, Sousuke... Gou, Rin y... Oh. Nitori se volvió en seguida con intención de marcharse, pero Nagisa reafirmó el agarre del brazo.
- ¡Momo-Chan! ¡Me alegro que hayas podido venir al final! -Asintió con fuerza, mientras caminaba en dirección a Haruka y Makoto aún agarrando a Nitori.
- Eres un sucio mentiroso. -Le susurró Ai al oído. La respuesta de su amigo fue una sonrisita falsa.
- Ahora vamos a ponernos por pareja, porque si vamos muchos a por los escarabajos probablemente se asusten, ¿verdad Momo-Chan?
- Oh... Um... Si... -Asintió lentamente el pelirrojo.
- ¡Guay! ¡Entonces...!
- ¡Yo voy con Nagisa! -Declaró Nitori, ahora agarrándole a él con fuerza el brazo.
- ¡Pero...! Yo quería...
- ¿Eeeeh? -El chico imitó su tono habitual. -¿No quieres ir conmigo, Nagisa?
- ¡No es eso! E-Es que... Está bien... -Suspiró. Maldito Nitori era demasiado listo. -Entonces Rin-Rin irá con Momo-Chan, ¿no?
- Si no hay más remedio... -Matsuoka miró a su derecha, para ver al chico agarrando la red con fuerza. No estaba seguro de si era por la emoción de ir a por escarabajos, o porque Nitori acababa de negarse ir con él. Tal vez ambas.
- Nos veremos a la hora de la cena aquí. ¿Qué os parece? -Sonrió Makoto, ajeno a la tensión que había en el ambiente.
- ¡Ah! ¡Gou! ¿Vienes con nosotros? -La chica que estaba un poco descolocada volvió la mirada a Nitori que le ofrecía una red.
- Oh... ¡Claro! -Les sonrió, emocionada.

Cuando todos se habían adentrado en el bosque, Nitori y Nagisa empezaron a discutir.
- ¡Me la has jugado! Y yo que confiaba en ti... -Suspiró el chico.
- No seas melodramático. Además al final no has ido con Momo-Chan. ¡Eres horrible!
- ¡Tu eres horrible!
- Oye... ¿El colgante de Nutria de Momotarou no es el que le regaló Ai? -Los dos chicos se volvieron hacia Gou, el primero sonrojado y con el ceño fruncido, el segundo con una amplia sonrisa.
- ¡Es cierto! ¡Nunca se lo quita! No me había fijado.
- ¡Cállate! No quiero hablar de este tema. -Nitori se cruzó de brazos. -Sólo espero que acabe la semana y no tener que verlo hasta dentro de otro año, donde ya se haya olvidado de esta tontería.
- Que cruel... -Murmuraron los otros dos.
- Pero Ai-Chan... -Nagisa le dedicó una sonrisita compasiva. -Entiendo que te avergüence este tema... Pero Momo-Chan lo está pasando realmente mal. Creo que deberíais hablarlo...
- Lo está pasando mal... -El chico bajó la mirada. Ugh. Nagisa siempre le hacía sentir culpable, maldita sea. -Supongo que debería... Hablar con él...
El rubio sonrió.
"Y seguro que si lo habláis te das cuenta de que os queréis... ¡Y el plan será exitoso!"
Eso es lo que realmente pasaba por la cabeza de Hazuki, mientras soltaba una risita extraña. Hasta que algo cayó en su cabeza.

Rin y Momotarou caminaban por el bosque, el primero se distraía jugando con su teléfono, y el segundo iba muy atento a los árboles. Como si fuese un perro que puede oler de donde viene la comida.
- ¡A-ha! -Y con este ruido, Momotarou cazó su quinto escarabajo. -¡Rápido, Rin-Senpai, trae la jaula!
- Voy...
Rin no podía entenderlo. Sólo llevaban 15 minutos fuera. Este tipo era todo un crack cazando bichejos de estos que le daban todo el asco. Menudo rarito...
- ¡Es un Escarabajo Rinoceronte! -Sonrió el chico metiendo el insecto en su jaula. -Aah... ¿Cómo le deberíamos llamar?
- ... No lo se. -Murmuró. Se preguntó a si mismo que qué estarían haciendo los demás.
- ¡Ah! ¡Lo llamaré Rin! Porque Rin-Senpai es el que me está ayudando a cazarlos.
- Oh Dios. Por favor no.
- ¡Es oficial! ¡Saluda a Rin!
- Momo no llames al bicho como yo.
- ¡No lo llames bicho!
Siguieron discutiendo sobre el escarabajo, hasta que oyeron un grito femenino venir del Norte.
- Esa voz...
- Ah... Es de Gou-San.

Los dos chicos salieron corriendo hacía la procedencia del grito, para encontrar un enorme escándalo entre el otro grupo de tres.
- ¡QUITAMELO, QUITAMELO, QUITAMELO! -Gritaba Nitori, mientras Nagisa intentaba darle con la red en la cabeza para atrapar un escarabajo del tamaño de una mano.
- ¡Estate quieto! ¡Agh! ¡Maldito bicho!
- ¡QUITAMELO, QUITAMELO!
- ¡Waaaagh! ¡Rin! -Gou salió corriendo hasta su hermano mayor. -¡Ese bicho enorme cayó encima de Nagisa, y luego voló hasta mi...! ¡Pero acabó encima de Ai! ¡Es asqueroso! ¡Mátalo, mátalo, mátalo!
- G-Gou... Relájate. -Murmuró Rin más que asqueado. No pensaba acercarse a esa cosa.
- Ah... -Momo se acercó a la cabeza de Nitori y le quitó el insecto del pelo, el cual se resistió un poco. -Es otro escarabajo rinoceronte. Este es muy grande. -Observó con emoción poniéndoselo en la mano. -Parece que Nitori-Senpai le gusta. -Sonrió.
- P-Pues a mi él no me gusta. -Lloriqueó el albino, aún en el suelo. -¡Aléjalo, por favor!
- Pero si es adorable... -Sonrió Momo, mirando al bicho más de cerca. -Awh... Es muy grande como para atraparlo... Lo dejaré en un árbol.
- Si. Haz eso. -Asintió con fuerza Nitori, suspirando con alivio. Ahora su pelo estaba hecho un desastre, pero al menos se había desecho de esa cosa horrenda.
El pelirrojo lo dejó en un árbol alejado, y se volvió con el resto del grupo que parecía un poco más calmado.
- Gracias... Momo... -Suspiró Gou, dándole un par de palmaditas en la cabeza al chico.
- No hay de qué. -Sonrió, un poco avergonzado.
- Supongo que deberíamos volver... -Rin empezó a llamar por su teléfono. -Demasiadas emociones por hoy...
- Bueno está bie- ... ¿Eh? -Momotarou se toco el cuello, y una expresión de horror se formó en su rostro.
- ¿Um? ¿Qué pasa? -Todos le miraron directamente, mientras el chico negaba de forma exagerada.
- ¡Nada! ¡Nada! Sólo... Me quedaré un poco más... ¡Ahora es cuando vienen los escarabajos buenos! ¡Hahaha!
- Oh... Uh... ¿Sabrás volver, Momo-Chan? -Preguntó Nagisa, ayudando a levantarse a Nitori. El chico agarró su red, y sus jaulas.
- ¡Sí! ¡No te preocupes! ¡Estaré para cenar! -Se despidió, alejándose corriendo.
- ... Raro. -Declaró Rin.
Gou y Nagisa compartieron miradas de preocupación, mientras que Nitori aún miraba por donde se había alejado el pelirrojo.

Cuando llegaron a la casa de Nagisa, le pusieron una tirita en la mejilla a Ai, que se había hecho daño con una de las patas afiladas del bichejo. También tuvieron que ponerle una a Rei, porque intentó cazar una mariposa y se dio de boca contra un árbol (Por suerte, Sousuke lo ayudó a llegar), y por último tuvieron que secar a Haru que según Makoto "Había encontrado un lago y..."
Con todo el jaleo, no fue hasta después de cenar que se dieron cuenta de que faltaba cierto pelirrojo hiperactivo.
- Oye Nagisa... -Nitori se acercó al rubio que jugaba videojuegos con Rei y Haruka. -¿Por casualidad has visto a Momo?
- Momo-Chan... -El rubio se quedó pensando unos momentos. -No desde... ¡OH DIOS MIO, MOMO-CHAN!
- NO HA VUELTO, ¿VERDAD? ¡MIERDA! ¡LO SABIA!
Nagisa se levantó de un salto, y empezó a llamar a todos a gritos. ¡Tenían que hacer un equipo de búsqueda de inmediato! Quien sabe si Momo a estas alturas estaba herido, o muerto, o...

-¡Atchoo!
Momotarou se calentó las manos, mientras seguía buscando por el Bosque. No se había perdido, aunque así lo pareciese. Es que su colgante, ese que le regaló Nitori-Senpai, se le había caído en alguna parte de ese horrible sitio. Hacía ya rato que el sol se había puesto, y aún no lo había encontrado. Si seguía así, pillaría un resfriado seguro.
Volvió al árbol del Escarabajo gigante y nada... ¡No podía marcharse así sin más! ¡Era su objeto más preciado! Era lo único que tenía de Nitori-Senpai para cuando se marchase a la Universidad. Y si lo perdía, no tendría nada. ¡Menudo amigo!
- Tiene que estar por alguna parte... -Murmuró, empezando a tiritar. Pero ya estaba muy oscuro como para encontrarlo aunque lo tuviera delante de las narices.
- ¡Momo! -El chico levantó la cabeza, para taparse los ojos rápidamente por la luz que apuntaba directamente hacia su rostro.
- Nitori-Senpai... -Murmuró.
El chico al fin llegó a su altura y casi se lanza a abrazarlo... Casi.
- ¿ERES TONTO? ¿Acaso sabes lo preocupado que estaba? ¡Todos están buscándote! ¡Y tienes los labios azules! Escucha, se que te gustan los escarabajos y todo eso, pero en serio... ¡Esto es pasarse! ¡Tenemos que volver, Momo!
- No es eso... -Soltó, haciendo un pucherito, como si estuviese al borde del llanto. -Es que perdí... El colgante que me diste.
- ¿Eh?
- Y-y-y... Lo estaba buscando... P-pero no aparece...
Nitori suspiró, y empezó a rebuscar en sus bolsillos.
- Toma. -Soltó extendiéndole el colgante con la Nutria. -Lo encontré en el suelo cerca del lago... Pensé que te habías caído ahí y te había pasado algo... Estaba muy preocupado.
Al chico se le iluminó la cara mientras, ahora si, abrazaba con fuerza al albino.
- ¡Muchas gracias! -Asintió con fuerzas poniéndoselo de nuevo. -Nunca lo volveré a perder, lo prometo.
- Bueno, volvamos... Todos deben estar...
- ¡Espera! -Ai se quedó quieto para ver como Momo se inclinaba exageradamente mirando hacia el suelo. -Senpai, siento haberte preocupado y también siento haberte avergonzado delante de nuestros amigos... Pero... Todo lo hice porque... Realmente me gustas mucho, Nitori-Senpai.
- Momo...

- Anda, has encontrado a Momo, Nagisa. -Sonrió Rin, poniéndose al lado de su novio que espiaba detrás de unos arbustos. -Ahora podemos...
- ¡SH! -El rubio se tiró encima de Rin para esconderlo, y que ni Momo ni Ai se diesen cuenta de su presencia. -Momo-Chan se le ha declarado a Ai-Chan. -Murmuró, con los ojos como estrellas.
- ¿EH? ¿En serio...? -Susurró de vuelta el chico, ahora atento a la escena.

- Momo... -Nitori suspiró, e hizo una reverencia a modo de disculpa. -Yo también lo siento por hacerte sentir mal antes... Estaba muy avergonzado, ya sabes...
- No pasa nada. -Sonrió el chico.
- Pero... No puedo aceptar tus sentimientos...
Hubo un ruido de movimiento en unos arbustos cercanos, pero ambos pensaron que sería algún animalillo y lo ignoraron.
- ... Y-yo...
- ¡N-no es que no me gustes! Al contrario, me pareces alguien genial. Pero yo... -El chico tardó unos momentos en seguir. -No se que es lo que siento en verdad... Y no quiero hacerte daño, Momo. Por eso no puedo aceptar tus sentimientos por ahora...
No se sentía con fuerzas de mirar al pelirrojo en estos momentos, porque estaba seguro de su expresión le haría derrumbarse.
- Comprendo... -Oyó con voz quebrada a Momo. -Bueno, entonces... Todo está bien entre nosotros, ¿verdad? -Preguntó extendiendo su mano.
- Claro... -Asintió Nitori tomando su mano y estrechándola.
- ¡MOMO! ¡AI! -La voz de Gou alertó a los dos chicos. -¿Qué se supone que hacéis aquí parados? -La chica alumbró a ambos, preocupada. -Awh, Momo. No llores. ¿Es que te habías perdido?
Nitori apartó la vista.
- ¡A-ah! ¡Si! Siento haberos preocupado...
- Está bien. -La chica le dio un abrazo. -Me alegro de que estés bien... ¡Estas helado! Ah... Te vas a poner enfermo si sigues por aquí en mangas cortas. Y tu también, Ai. Venga volvamos.

Mientras los tres volvían a la casa, en unos arbustos cercanos, Rin hacía su mejor esfuerzo por aguantar a su novio y taparle la boca al mismo tiempo. Cuando por fin se habían marchado de ese punto, soltó la mano que retenía boca del rubio, ahora llena de babas.
- ¡AI ES IDIOTA! -Se quejó Nagisa. -¡A ÉL TAMBIÉN LE GUSTA MOMO!
- Nagisa, no puedes forzar a los demás a que les gusten otras personas.
- ¡No es eso, Rin-Rin! ¡No lo entiendes! ¡Realmente le gusta Momo! ¡Lo dijo mientras veníamos hacia aquí!
- ¿Eh? ¿En serio?
- También lo leí en su Diario del año pasado...
- Oye... Deberías respetar la privacidad de la gente... -Suspiró Rin dándose con la palma de la mano en la frente. Y luego apartándola asqueado, porque seguía llena de babas de su novio.
- Esto no va a quedar así. -Declaró el rubio, entrecerrando los ojos.