Disclaimer: Naruto no me pertenece, es una obra Masashi Kishimoto... Pero la historia es original de mi persona.

Advertencias:

Este fic contiene OoC (que será explicado en su momento) Gore, violencia, abuso, LEMON y muchas otras temáticas fuertes, posible y muy probable que este fic entré en la categoría de Darkfic. Han sido advertidos.


Capítulo IV

Ese mismo día y tras unos minutos de charla, Neji logró convencer a Hinata de dejar ese almacén para moverse de nuevo a la casa, moviendo entre los dos los baúles donde Hinata guardaba sus pertenencias. Dicha escena no pasó desapercibida y uno de los miembros de la familia secundaria no tardó en preguntar qué era lo que hacía, a lo cual Neji le entregó una mirada que de haberse tratado de otro Dojutsu, lo hubiera matado.

―De ahora en adelante, sea quien sea de la familia secundaria que lastime o amedrente a Hinata de cualquier manera, responderá ante mí, no me importa sexo ni edad. ¿He sido claro? ―el hombre asintió con suavidad y con el terror a flor de piel. Quizás Neji apenas y llegaba a los catorce años, pero eso poco importaba en el mundo ninja; todos en esa familia sabían que Neji tenía las habilidades para respaldar esas amenazas, habilidades que igualaban e inclusive… superaban las de algunos miembros de la familia principal.

Aun que Hinata había aceptado la propuesta de Neji de regresar a la casa, una vez los dos solos en la habitación de este, la pelí azul empezaba a sentirse un poco incomoda por la situación. Lo único que hacía un poco "pasable" dicho momento era la preocupación de Neji por encontrar un futón desaparecido. Las maldiciones que lanzaba lo delataban.

―Ne-Neji-kun…

―¿Neji-kun? ―cuestionó este― ¿Desde cuándo tan cariñosa? Hasta hace poco me llamabas por "–oniisama"―agregó apacible, haciendo que Hinata tomara un rubor que agradeció que este no pudó ver debido a lo enfocado que se encontraba en su tarea.

»―Listo ―pronunció mientras que finalmente sacaba y colocaba el futón en el suelo al lado de la cama― Mientras las cosas se normalizan por aquí y terminan de asimilar de que no podrán lastimarte más, dormirás en mi cama, yo estaré aquí a tú lado. ―Hinata asintió suavemente mientras Neji prepara su futón. Este, sin embargo no tardó en notar la intranquilidad que transmitía su prima, preguntando el origen de su aflicción. Hinata suspiró y se sentó en el borde de la cama.

―Ne, Neji-kun; ¿de verdad serías capaz de…? bueno, ¿hacer eso?cuestionó apagada y cabizbaja.

―Si se me presentara la oportunidad, sí… ―respondió este de inmediato y sin ningún tipo de vacilación, respuesta que sorprendió a Hinata por completo. Sintió como la cama se hundía justo al lado suyo, alzó la cabeza para encontrar a su primo con la suya gacha.

»―Siempre supe que aquello era la raíz de todos los males ―pronunció Neji, hablando de manera impersonal para evitar oídos ajenos entendieran lo delicado del tema que discutía con Hinata―, era de suponerse que algo así sucedería, es decir… yo lo experimente en mi persona. ―alzó su cabeza encarando a su sorprendida prima con una mirada dolida―, tardé mucho en abrir mis ojos, en darme cuenta de lo que sucedía en verdad. La única forma de acabar con ello es arrancando cada planta contaminada para sembrar nuevas.

―Neji-kun… ¿estás diciendo que quieres…?

―Lo que dije no era mentira, Hinata ―replicó este de manera secante, haciendo que Hinata retrocediera un poco―, pero después de meditarlo… simplemente me provoca hacerlo ―pudo ver como su primo se tensaba, la mirada de Hinata bajó de manera instintiva buscando las manos de Neji, encontrando puños cerrados cuyos nudillos empezaban a emblanquecerse―. Siempre me sentí orgullos de ser quien soy y a donde pertenezco, pero ahora… ¡Ahora…!

―¡Neji-kun! ―interrumpió Hinata con fuerza y alarmada, cortando la línea de pensamiento de este. Cuando regresó su mirada a su prima la encontró asustada para seguidamente sentir su mano sobre sus nudillos, relajando sus puños―. Neji-kun, te estoy agradecida, más de lo que puedes imaginarte por mostrarme que aún existe generosidad y un buen corazón en esta familia. Pero por favor, no pienses en algo como eso; estoy segura que las cosas se solucionaran, que todo regresara a la normalidad, estoy…

―Miedo ―cortó Neji silenciando a Hinata―, resentimiento. La única razón por que las cosas regresaran a la normalidad es porque saben que no me quedare en una simple amenaza si vuelven a lastimarte. En cierto modo es verdad que las cosas regresaran a como antes, todos volverán a reprimir ese sentimiento de odio… ¿pero por cuanto Hinata? ―los ojos de la aludida se entristecieron ante esa pregunta―. ¿Por cuánto tiempo? No me importa morir en combate por la aldea y hasta hace poco, no me hubiera importado morir combatiendo por nuestro ideal… ―bajó la mirada dolido y decepcionado―… solo que ahora me doy cuenta que nuestro ideal es igual de corrupto y sucio que él de los otros.

―Neji-kun ―mustió Hinata y por un minuto, ninguno dijo palabra alguna.

―Pero si es lo que deseas… ―Neji rompió el silencio, Hinata alzó una vez más su cabeza para encontrar a su primo mirándola y sentir aquella gentil palma que la había liberado una vez más en su mejilla, ruborizándola ante el sutil tacto―, no diré nada más al respecto, no volveré a tocar el tema. Mientras siguas aquí… lo demás no tiene importancia.

―Ne-Neji… ―las lágrimas afloraron una vez más en los ojos de Hinata, solo que esta vez; no era tristeza lo que trasmitían. Una suave sonrisa se marcó en los labios de la peliazul― gracias… Neji-kun.

En los días venideros, Hinata se dio cuenta del peso de la verdad de las palabras de Neji: Ya no era agredida ni insultada, pero escuchaba murmullos a su alrededor, sentía las miradas celosas y rencorosas cernidas sobre su ser; le resultaba muy triste que Neji hubiera tenido razón y el único motivo por el cual ya no la atacaban era por el simple hecho de que le tenían miedo a su primo y nada más.

Hinata tuvo algunas ideas para intentar apaciguar dicha furia… pero no tardó en descartar las mayoría casi de inmediato al darse cuenta que estas lo único que harían sería meterla en más problemas con una o ambas familias, o simplemente se encargaría de cultivar el ya de por sí fuerte odio y rechazo a su existencia en la familia secundaria. Así que simplemente optó por la más viable solución de todas… ignorarlas. Y no solo resultó ser la más viable, si no la mejor de todas.

Quizás la parte más difícil de "ignorar" fue esa misma, "ignorar", "desensibilizarse", que a Hinata dejara de importar lo que otros pensaran "de" o "acerca" de ella. Sin embargo y después de unas semanas, Hinata jamás se había sentido mejor, más aliviada, relajada… llegando a sentir un poco de lastima por ella misma al darse como había cambiado, refiriéndose a sí misma como una persona "arrogante y engreída" cada vez que soltaba una leve risita ante la envidia sin sentido que profesaban sus familiares con sus ojos. No solo Hinata se sentía mucho mejor, todo empezó a mejorar. Quizás las miradas jamás cesaron, pero los murmullos sí lo hicieron y hasta el trato que recibía lentamente empezó a cambiar hasta el punto que finalmente y después de un par de meses, pudo regresar a su antigua habitación sin miedo alguno.

Sin embargo, por más que Hinata había conseguido insensibilizarse para con el resto de su familia, aún le dolía el hecho de que dos personas en particular se siguieran mostrando cruelmente frías para con su presencia; siendo estas su padre y su hermana. Lo peor de todo, era que ni siquiera tenía el derecho de poder referirse a ellas de manera cálida como lo solía hacer en el pasado, la última vez que llamó a Hiashi por "padre" en presencia de otros Hyuuga, fue empalada con los ojos de este, viéndose obligada a retractarse en el acto y referirse a este por el honorifico de "-sama"

Aun así, Hinata no era de las que veía todo lo malo, aún había algo positivo después de haber experimentado ese infierno al que se le condenó… y fue exactamente eso; el haber sido arrojada a ese foso de sufrimiento para ser salvada por la persona que menos esperaba. Neji no solo había salvado a Hinata y la protegía de la ira de su familia, sino que se había convertido en su confidente, amigo, reconocía el esfuerzo y trabajo duro de esta, regañándola cuando fallaba en sus entrenamientos y corrigiéndola para que mejorase… moviendo lentamente aquel sentimiento que ella experimentaba por cierto rubio a su primo, llegando el punto que una noche, a la edad de doce, casí trece años, ella tocó a la puerta del chico y esta la hizo pasar.

Cuando entró, encontró a Neji sin la parte superior de su gi, sentado en su cama, cepillando su cabello. El corazón de la chica se aceleró.

―¿Sucede algo Hinata? ―ella se quedó pegada a la puerta, cabizbaja y sonrojada, jugando con sus dedos. Su respuesta no fue más que un tartamudeo incompresible. Neji la miró de reojo y suspiró―, ¿Quieres decirme algo, Hinata? ―agregó sin detener su tarea.

―Ne-Neji-kun… ―y eso fue todo lo que logró articular. Neji volvió a suspirar cansado ante la timidez de su prima, después de lo que había vivido y de lo que había crecido y no podía pronunciar lo que él ya sabía.

―Hinata… ―la aludida levantó la mirada para ver como Neji colocaba su cepillo en la cama, se levantaba y caminaba hacia ella. Tragó grueso cuando este se encontraba a solo un paso de distancia de ella―… si no puedes decirlo, simplemente hazlo y ya. ―Hinata parpadeo un par de veces, bajando la cabeza y tragando grueso una vez más. Neji renegó, aún no lo podía creer.

―Neji-kun… ¡¿Huh!? ―Hinata fue jalada y envuelta por los brazos de Neji, alzó la mirada encontrando aquellos severos y compresivos ojos fijos sobre ella mientras sus manos sentían la piel de su primo.

―No voy ayudarte más ―pronunció él, dejando en claro que entendía la razón de su visita a esas horas. La peliazul volvió a tragar grueso, sus labios se abrían temblorosos y con su mirada que mezclaba jubilo y temor logró articular lo que había ido a declarar.

―Te, te amo… Neji-kun ―una suave curva se dibujó en los labios del castaño.

―¿Fue tan difícil decirlo, Hinata? ―y antes de que esta pudiera responder, Neji lo hizo sellando sus labios con los de su prima.

La nueva relación entre los dos primos no tardó en darse a conocer, y no tan solo dentro de la casa, sino entre sus amigos y compañeros de la academia: Mientras los dos nuevos compañeros de equipo de Neji, Rock Lee y Tenten; así como su sensei estaban tanto sorprendidos como felices por este; Hinata fue acosada e interrogada por el resto de su clase quienes no podía creer tanto la relación entre ellos dos, así como el hecho de que una chica tan timida como Hinata les hubiera ganado la carrera por conseguir novio.

El tiempo pasó y este no hizo mella en la relación entre estos dos, podrían ser novios, pero seguía comportándose igual que el día antes a la declaración de Hinata; la única diferencia era el hecho de que cada cuanto y en privado, sus labios se sellaban y se permitían acariciarse en la privacidad de sus cuartos.

Sin embargo, la palabra "privacidad" es una extraña en la mansión Hyuuga, en especial cuando ojos celosos se posan en tus poseciones, mucho más cuando esta es una hermosa chica que crecía y se desarrollaba de manera envidiable ante los ojos de todos. Y es que, la figura de Hinata resultaba un poco innatural para una kunoichi, su enorme busto y figura avispada era algo que muy pocos conocían debido a que la joven siempre llevaba ropa holgada y que no demostraba estos atributos, por más que su amiga Ino la incitaba a lo contrario.

A la edad de quince años, acercándose a los dieciséis… Hinata era considerada de nuevo como "princesa" por los Hyuugas, no por el hecho de que fuera hija de Hiashi, si no por ese cuerpo que tenían que soportar las otras mujeres de la segunda familia cada vez que se bañaban y que les provocaba desgarrar… pero sabían que no podían sin sentir las represalias de Neji. Y es que las amenazas de este aún hacían eco en sus corazones hasta esa fecha. Sin embargo, ellas sabían quién podría llevar a cabo esa tarea y se encargaron de preparar el terreno para dicho evento.

Aquel día, Neji regresaba de una misión con su equipo, siendo este quien se encargó de enviarlo muy animadamente de vuelta a su casa mientras ellos se encargaban de presentar el informe de la misión. Él sabía porque lo hacían, porque lo "fastidiaban" de esa forma, en especial Tenten con el tema de su "esposa" haciendo que en muchas ocasiones Neji se arrepintiera de haberles dicho que Hinata era su novia aquel día que le llevó un bento al campo de entrenamiento. Sin embargo, por más que él se renegase a dicha amabilidad por parte de sus compañeros, no podría negar que estaba agradecido por la misma; extrañaba a Hinata, tanto así que de camino de regreso compró unos rollos de canela para esta.

Sin embargo, su arribo a la mansión Hyuuga fue un poco extraño, fue recibido por un par de mujeres de la familia secundaria quienes no tardaron en ofrecerle algo de comida y un baño para refrescarse, siendo algo que jamás había ocurrido.

―¿Qué está sucediendo? ―cuestionó Neji con sospecha, pregunta que respondieron de manera esquiva ambas Hyuugas. Neji frunció el ceño denotando su enojo y sin dudarlo activó su Byakugan, solo para presenciar un horrible escena llevándose a cabo en la habitación de Hinata, la cual le consiguió a ambas mujeres deteniéndolo un palmada en sus vientres, lanzándolas ambas un par de metros hacia atrás― Más les vale tener una buen excusa para esto ―pronunció Neji en tono frío antes de salir disparado en busca de Hinata.

Ningún Hyuuga se interpuso en su camino y agradeció no encontrar ninguno resguardando la puerta ya que sin dudarlo lo hubiera matado. Con una palmada, no derribó, destruyó la puerta; solo para encontrar lo que ya había visto a distancia: A Hinata contra la esquina de su cuarto, cubierta en sabanas, con el terror marcado en su rostro… y uno de los tíos de esta, miembro de familia principal; de pie y a punto de lanzarse sobre ella. La mira de ambos hombres se cruzaron y el tío de Hinata se paralizó al instante.

―Ne… ―tartamudeó el hombre, pero este lo interrumpió de inmediato.

―¿Qué crees que suceda primero… Que tú logres activar mi sello maldito para contenerme, o que yo te asesine justo donde estas parado? ―una gota de sudor frío recorrió la sien del hombre y en un solo parpadeo vio su propia muerte―… Y en el caso de que lo actives… ¿De verdad crees que vas a detenerme con eso? ―agregó Neji y nuevamente dicho escenario pasó a través de los ojos del hombre, muriendo igual que en el anterior. Neji dio un paso a un lado sin apartar la mirada de su tío, dejando despejada la salida― lárgate… y llévate a esas dos de abajo contigo si no quieres que terminen muertas… ―acotó tajante. Orden que el hombre no tardó en acatar.

Cuando aquel hombre desapareció del "rango" visual común, Neji pudo regresar su mirada a Hinata: sus ojos se encontraban rojos de llorar, temblaba y el terror estaba marcado en su rostro. Neji se acercó y acuclilló frente a esta.

―¿Te hizo daño, te…? ―Hinata negó de inmediato.

―No… no, no lo deje. Lo, lo único que logró, fue des-desgarrar mis ropas… ―Neji soltó un suspiró de alivió… por lo menos, Hinata no había sido "tocada" en ese aspecto. Pero aquel alivio que mostraba solo enmascaraba –y muy forzosamente– la indignación y furia que sentía en su interior.

―Sujétate ―pronunció Neji y Hinata asintió, la cargó y llevó a su cuarto que no se encontraba muy lejos del de Hinata.

Una vez adentro, Neji cerró la puerta y sentó a Hinata en el borde de su cama, contemplando a su prima ahí… víctima de aquel ataque sin sentido. Hinata alzó la mirada, encontrando la furia que brotaba de los ojos de Neji, el cómo su pecho expendía y contraía cada vez más y más rápido, señal de que pronto estallaría.

―Neji-kun… ―pronunció Hinata en un hilo de voz, regresando al chico a la realidad, solo para encontrarse con una dulce sonrisa y su mano izquierda siendo sujetada por la derecha de Hinata―. Gracias… ―agregó gentil… palabras que lo único que hicieron fue causarle más dolor a Neji.

―Hinata… ―pronunciaba Neji bajando su mirada cuando Hinata lo interrumpió

―Tenías razón ―Neji levantó la mirada encontrando esta vez a Hinata cabizbaja, pero sentía como la suave mano que lo sujetaba temblaba y apretaba su agarre cada vez más― tenías razón… Neji-kun.

―¿Acerca de qué? ―cuestionó Neji mientras se sentaba al lado de Hinata.

―Acerca de nuestro clan… Neji-kun ―pronunció Hinata entre sollozos apretando sus puños―, nu-nuestro clan... No quiero, no quiero que nuestros hijos, ni sus hijos tengan que pasar por esto, tenga que ser esclavos, tengan que llevar el peso que tú y yo llevamos hoy, que tengan que experimentar el odio… la frustración, impotencia…

―Hinata… ―musitó Neji, posando su mano sobre los nudillos blanquecidos de Hinata. Esta lo encaró con una mirada tan dolida como decidida.

―Construyamos un nuevo clan… uno donde nadie sea condenado por nacer de segundo, donde nadie tenga que ser sometido al dolor del sello maldito.

―La única forma de conseguir eso es…

―Un genocidio ―pronunció en un hilo de voz Hinata, palabras que le costaba creer que acaban de escapar de sus labios… pero que a la vez le produjo una sensación de paz el mencionarlas.

Así como a Hinata, a Neji le costaba asimilar el que ella hubiera pronunciado, aceptado aquella idea que él mismo había descartado solo un año atrás cuando las cosas de verdad empezaban a mejorar. Sin embargo, ahora y sin ningún tipo de ataduras y con el apoyo de Hinata… el exterminio del clan Hyuuga era solo cuestión de tiempo y de oportunidad… No le importaba cuanto tiempo le tomaría, sin lugar a dudas, exterminaría todo el clan Hyuuga hasta que solo dos Hyuugas quedaran en pie.

―Algo más… ―pronunció Hinata al tiempo que se levantaba de la cama y avanzaba un par de pasos colocándose frente al joven―… Neji-kun ―y con esas palabras… Hinata soltó las sabanas que la cubrían, revelando su cuerpo desnudo ante su primo, quien no tardó en abrir sus ojos por completo e incluso… retroceder de la impresión.

―Hi-Hinata…

―Por favor Neji… quiero que… ―Neji se levantó de golpe, para tomar las sabanas y cubrirla nuevamente, solo bastó con que esta sujetara gentilmente la cabeza del joven para congelarlo y forzarlo a ponerse de pie. Lo que Neji encontró en la mirada de Hinata fue dolor, amargo sufrimiento y tristeza― En-entiendo tu reservas… pero hoy estuve a punto de perder lo último sagrado que queda en este cuerpo… por eso quiero que tú lo tomes, quiero que me hagas tuya… Neji-kun.

―Pero Hinata, dijiste que… ―esta negó de inmediato.

―Hoy es seguro… y no tenemos que ir tan lejos si no quieres… pero por favor… te pido que hoy la tomes, quiero que seas tú quien la tomes… ―sus ojos se empezaron a llenar de lágrimas y la voz de Hinata empezaba a quebrarse― por favor, Neji-kun, por favor… ―Y sus palabras fueron cortadas cuando sintió una suave caricia en su mejilla, tan pronto levantó la mirada, Hinata se topó con los labios de Neji mientras era empujada contra su cuerpo.

Sus lenguas bailaban y delitaban la una con la otra, los brazos de Hinata envolvían el cuello de Neji mientras las manos de este recorrían su delicada figura, acariciando su espalda, electrocutando todo su cuerpo, forzándola a luchar contra ella misma para no soltar los labios de su querido.

Neji intentó cambiar de lugar con Hinata para poder acostarla, pero esta no se lo permitió, causando una separación forzada de sus labios, cosa que denotaba sus lenguas aun extendidas y el fino hilo de saliva que las únia.

―Su, sucede algo Hinata… ―esta sonrió gentilmente y negó de inmediato.

―Solo… solo quiero "prepararte" Neji-kun.

―¿Pre…? ―y antes que pronunciara palabra alguna, Hinata selló sus labio con los de Neji, empujándolo hacia atrás para que se sentara en la cama, deslizando sus manos dentro de la ropa de Neji mientras ella rompía una vez más el beso que los únia solo para bajar por el cuello de este.

―Hi-Hina… ―tartamudeó el castaño, pero no pudo seguir, su cuerpo se electrificaba cada vez que los labios de Hinata tocaban su piel, que las finas manos de esta recorrían su pectorales… reacción que empezaba a reflejarse su miembro.

Mientras Hinata empezaba su descenso, Neji la ayudaba y abría el gi que llevaba puesto, dándole pasó a que los finos labios de la peliazul lo consintieran. Antes de que se diera cuenta, no solo su gi estaba abierto, los pantalones se habían ido y pudo sentir la mano de Hinata sosteniendo su erecto miembro, causándole una enorme sorpresa en ese instante.

―¿¡No me digas que…!? ―Neji cayó de espaldas sobre la cama cuando sintió la lengua de Hinata en su miembro, para seguidamente sentir la cavidad entera de Hinata y el suave movimiento que ella hacia, entonando una melodía tan repulsiva como maravillosa.

»―Hi, Hinata ―sus manos no tardaron en posarse en la cabeza de la peliazul… y esta no opuso resistencia y simplemente se quedó quieta dejando que Neji marcara el ritmo mientras sus caderas se movían y las manos de este la empujaban. Este no tenía control alguno de lo que hacía, el ser ninja no importaba en ese momento, era hombre, sí; estaba con la mujer que amaba, también; y esta lo había sumergido en una sensación que jamás había experimento, ella por cuenta y voluntad propia lo había introducido al mundo de placer, y él se había dejado llevar.

Sin embargo, él no era el único que disfrutaba, las manos desocupadas de Hinata se encontraban en su cuerpo, complaciéndose a ella misma, no podía negar que aquello era algo que había deseado en más de una ocasión cuando se encontraba a solas con Neji y ahora que lo experimentaba… lo amaba. Su izquierda masajeaba su seno, su derecha su clítoris, sus piernas temblaban ante el placer auto infringido y su lengua errática saboreaba el miembro de Neji con cada embestida, su entrepierna se humedecía cada vez más… estaba enloqueciendo, ¡todo su ser ardía! No podía creer el placer que le causaba aquella "humillante" unión, mucho más el hecho de que fue ella quien la empezó… pero no se arrepentía en lo más mínimo de lo que hacían.

»―Hinata… ―fue lo único que escapó de los labios de Neji cuando con lanzó aquella última y fuerte embestida logró liberar la presión que lo oprimía. Para cuando se dio cuenta de lo que acaba de hacer, que finalmente logró levantar la mirada en busca de Hinata, la encontró aún en su entrepierna, limpiándose los labios y entregándole una suave sonrisa con las mejillas coloradas en rojo suave.

―Lu-lubricado y… preparado… ―musitó Hinata apenada. Neji solo parpadeó un par de veces, se sentó, levantó y de manera rápida –y un poco tosca- Neji acostó a Hinata en su cama, arriba de ella y entre sus piernas, besando a la mujer frente a él.

―Diría que es mi turno de prepárate y humectarte… ―pronunció Neji, haciendo que la peliazul desviara la mirada ruborizada, soltando un suave gemino al sentir los dedos de Neji en su intimidad―, te masturbaste ¿no es así…?

―Lo-lo siento Neji, yo…

―¿Por qué te disculpas? ―aquellas palabras fueron cálidas y tranquilas, Hinata volteó solo para recibir una suave caricia de parte de Neji―, ya tendremos tiempo para eso más tarde, y otro día… deberías de haber conservado tus fuerzas para lo que viene…

―Qui-quizas… ―replicó bajando su mirada, viendo por entre sus enorme senos el miembro palpitante de Neji, deseoso y a la espera.

―¿Segura que quieres continuar? ―preguntó Neji con tono firme. Hinata asintió, envolviendo el cuello de Neji con sus brazos.

―Sí, sí quiero ―Neji respiró profundo, preparándose mentalmente para lo que estaba a punto de hacer.

―De acuerdo… tendré cuidado.

―Sé que lo tendrás Neji-kun ―pronunció antes de depositar un gentil beso en los labios del castaño. Neji cerró sus ojos y se terminó de posicionar, Hinata levantó un poco sus caderas, permitiéndole a Neji penetrarla.

En ningún momento hubo placer alguno, y si existió; el dolor lo aplacó de inmediato. Desde el instante que el miembro de Neji se empezó hacer paso dentro de Hinata, alarmas de dolor se dispararon en todo su cuerpo, aferrándose cuanto pudo a Neji, arqueado, aferrándose a la cama con los pie, conteniendo el deseo de gritar… impulso que le fue imposible de contener cuando sintió aquella ruptura, clavando sus uñas en la espalda de su querido castaño, conteniendo cuanto podía los gemidos de dolor. Ciertamente no era lo que había esperado.

Pero tampoco se arrepintió de su petición, el abrir sus ojos y encontrar aquella mirada consternada y preocupada ante el dolor que ella sufría hacía que este valiera la pena… se encontraba en las manos del hombre que amaba… se encontraba… segura.

.


.

―Recuerdo eso ―replicó Hanabi mientras se colocaba frente al cuchillo―, si mal no recuerdo, todos los involucrados fueron severamente castigados ―agregó al tiempo que se acuclillaba para recoger el arma que le había facilitado Hinata.

―Sí, pero eso no cambió el hecho de que ya habíamos tomado la decisión en aquel entonces ―replicó Hinata mientras seguía contemplando la hoja de metal en sus manos.

Tan pronto Hanabi alcanzó el mango del arma, sintió algo familia y no pudo evitar bajar la mirada para estudiar el cuchillo.

―Recuerdo estos, te los regalé hace tres años ―pronunció sorprendida, a lo cual Hinata replicó animada.

―¡Así es! Son los mismos cuchillos que me diste ese día.

―No me digas que… ¿desde ese entonces ya habías planeado este duelo? ―cuestionó Hanabi mientras empezaba a caminar con su derecha apuntando a Hinata, mano en la cual sujetaba su arma. Hinata imitó a su hermana y ambas empezaron a formar un círculo con sus pasos.

―De hecho no, pero tenerlos tan cerca de mí cuando preparaba tus comidas solo me producía ciertas fantasías que prefería ignorar ―Hinata rio por lo bajo, sin apartar su mirada de la hoja mientras continuaba con esa danza mortal con su hermana―, por eso los guarde. Pero decidí que los usaría para matarte cuando el tiempo llegara.

―Ya veo… Oportunidad que conseguiste gracias a Kakashi-sama por lo que veo… ―pronunció Hanabi tras haber hecho la conección entre las misiones de Hinata y Orochimaru. Su hermana asintió, entregándole una mirada serena mientras ella mantenía su expresión furiosa.

―Gracias a Kakashi-sama y nuestras misiones de vigilar a Orochimaru, pudimos hablar con él. A cambio de permitirle estudiar un poco nuestros cuerpos, así como la promesa de cuerpos Hyuugas… ―Hanabi se detuvo ante esas palabras, así como Hinata, quien regresó su mirada a la hoja en sus manos―, nos facilitó los recursos necesarios para llevar a cabo este genocidio. Después de todo, matar a Hyuugas no es tan fácil, si uno…

―Hinata… ―cortó Hanabi con un hilo de voz, uno que trasmitía un odio intenso― ¿me odias? ―y ante esas palabras Hinata finalmente detuvo le jugeto que mantenía con el cuchillo, respiró profundo y cerró sus ojos.

―No podría llamarme "humana" si respondiera que no…

―Me alegra escucharlo… ―e inmediatamente, Hanabi se catapultó contra Hinata, cortando desde abajo hacia arriba, golpe que Hinata detuvo con su propia arma y por primera vez… dos miradas llenas del odio reprimido entre hermanas se cruzaron― ¡Porque es lo único que tiene un maldito sentido en esta locura tuya Hinata! ―aquel choqué había marcado el inicio del fin… del clan Hyuuga.


Créanme que pude explayarme un poco más con el lemon, es decir; me quedaron más de trecientas palabras libres (si, para este reto, cada cap debe tener un máximo de 5000 palabras), pero la inclusión del mismo ya es suficiente para mí, que es mucho más de lo que hice originalmente que, cito de mi fic original:

«Aquella noche, se correspondieron en cuerpo y alma el uno al otro, jurando que ellos serían los nuevos pilares de un nuevo clan Hyuuga, uno único, en el cual, no existiría diferentes familias y las discriminaciones que hoy los atormentaba a ambos, un verdadero y único clan.»

Ese fue el lemon original. La escena del desnudo de Hinata también estaba, pero las cosas han cambiado un poco. Al fin y al cabo, la idea (para mí) es mantener la esencia del OS que escribí en un inicio.

En fin, espero lo hayan disfrutado… y si me disculpan, tengo que terminar el último capítulo para luego revisar los otros tres anteriores… aunque ya están subidos, voy a darles un último vistazo por errores. Estaré a la espera de sus reviews, sin más que decir; se despide su buen amigo AM. Hasta otra :)

Corregido el 16/08/2016

Espero haber corregido la mayoria de los errores, cualquier señalamiento es bien recibido :)