CAPITULO 4: INICIO DE UNA AMISTAD… POR AHORA.

Pasaron tres semanas e increíblemente James y Lily se llevaban realmente bien. A James le costó al principio el hecho de adaptarse y no bromear mas (al menos no frente a ella). Sin embargo, ambos parecían estar muy contentos de su recién estrenada amistad, y aprovechaban todo el tiempo posible a conversar, pasarla bien juntos y conocer mas cosas del otro. Aun así los dos mantenían algunos secretos.

Por su parte, por más que quisiera, James no podía decirle nada a Lily de que Remus era un licántropo, ni mucho menos que el y los Merodeadores restantes eran animagos. Ese secreto no solo le pertenecía a él, sino que también a sus amigos y jamás los traicionaría. Eso no podía revelarlo; tendría que esperar a que confiaran más en su reciente pero no oficial amiga, y que le permitieran explicárselo todo.

También, Lily tenía algunas cositas que prefería que James no supiera. Entre ellas se encontraba que un alumno de Slytherin la estaba acosando; se llamaba Max. Ella no le hacía caso alguno, pero aun así había veces que llegaba a intimidarla un poco. Tenía que esquivarlo cada vez que lo veía por un pasillo; ni las amenazas de sacarle puntos parecían surtir efecto. Esto no se lo decía a James para evitar un asesinato. Si se lo llego a contar lo mata en un segundo, y no puedo dejar que lo expulsen por culpa del idiota de Max, meditaba la pelirroja. Tampoco podía decirle que había otra cosa, o mejor dicho dos, que la tenían preocupada. Y es que aunque su nueva amistad con James le encantaba (y hasta ella estaba sorprendida por eso), aun temía que regresara el viejo James, y por eso aun no le había dicho a el que eran amigos de verdad. Era muy complicado en serio. Cada vez que él le decía algo como: "eres una amiga genial Lily", ella no le respondía nada y se "fugaba", por decirlo de alguna manera, y no volvía a tocar el tema. No le dejaba nada en claro al chico, que se estaba desesperando porque siempre lo rehuía cuando hablaba de su amistad.

A pesar de eso, James no se rendía porque estaba seguro de que Lily al menos lo quería como amigo, aunque no se lo dijera. Le plantearía el tema de nuevo y no dejaría que la chica se escabullera. Debían dejar todo claro de una maldita vez. Había algunos tontos jóvenes incrédulos que ya pensaban que James y Lily eran novios.

El último secreto de Lily, era que aunque ni siquiera se lo admitía a ella misma, estaba comenzando a ver a James de una manera distinta, especial. Y sus sentimientos no se quedaban atrás. Había embarazosas veces, que cuando ellos dos se quedaban mirándose fijamente por bastante tiempo, Lily desviaba la vista ruborizada, para deleite de James; quien no bromeaba al respecto.

James estaba decidido, le pediría a Lily que lo ayudara con alguna estupidez bastante sencilla y la abordaría acerca de su amistad. Así que, cuando almorzaban le dijo:

- Oye Lily, ¿me ayudas con un deber de Encantamientos luego?

- Claro, sin problema. Nos vemos en la Biblioteca en veinte minutos. - le respondió la chica.

- Genial, gracias- eso también era nuevo e inusual en él, ahora andaba agradeciéndole todo a todo el mundo.

Y, tal y como habían acordado, exactamente veinte minutos mas tarde ambos estaban sentados en una mesa alejada y muy concentrados. Los deberes de Encantamientos habían sido lo primero que se le había ocurrido a James como excusa. Pero no estaban nada fáciles y necesitaron trabajar duro para terminarlos.

Cuando acabaron, James se armó de valor y con una tímida mirada le dijo a Lily:

- Lily debemos hablar.

La chica que no se lo esperaba, se quedó sin habla. De repente sintió un desconocido y pequeño temor. No sabía si James bromeaba, o sacaría el tema de su amistad, o le pediría que su relación pasara a algo más y le pidiera por millonésima vez ser su novia.

- Tranquila, no es nada grave, pero creo que sí es serio y deberíamos conversar.- continuo James.

- ¿De que quieres hablar James?- le pregunto lo más calmada que pudo, pero aun así con un leve rastro de temblor en la voz.

- Bueno... de nuestra amistad.- se animo a decir- Quizás te parezca un poco tonto pero necesito saber si de verdad tu me consideras tu amigo. Para mí estas semanas han sido geniales y no me gustaría que se acaben. Por eso necesito saberlo, para sacarme esta incertidumbre de mi cabeza. Quiero que me respondas si quieres ser mi amiga de verdad, o... no. - añadió triste.

- Yo... James... es cierto que he disfrutado mucho de este tiempo contigo, pero... es que todavía me siento un tanto insegura respecto a ti. - ante esto, James suspiró abatido y derrotado.- Pero espera, quiero decir... estoy casi totalmente convencida de que si mantienes esta nueva actitud seremos grandes amigos.- se apresuró a añadir Lily, que no quería perderlo.

- ¿Sabes qué Lily? Yo ya estoy un tanto cansado de esperar. Contigo he sido todo lo paciente que he podido... pero no aguanto más. ¿Es que ni siquiera confías en mí para que sea simplemente tu amigo, luego de todo este tiempo?

- No es eso James, pero...

- Adiós, Lily- la cortó brusco James, y se fue de allí muy molesto y deprimido.

Lily estaba conmocionada. Jamás creyó que eso llegaría a suceder. De pronto, la abrumó la realidad: lo había perdido. Sí, lo había perdido como amigo o algo más... ¿algo más? Pero si no me gusta ese Potter, se dijo a si misma, no necesito a ese estúpido ni como amigo ni nada. Pero muy en el fondo sabía que no era cierto, y que lo extrañaría. Se marchó de la biblioteca muy triste, pero se encontró con quien menos deseaba encontrarse en un pasillo a solas: Max estaba allí y la observaba con una ancha sonrisa en la cara. Se estremeció al observar esa sonrisa. Max se le acercó y la agarró fuertemente.

- Hola Evans, ¿qué te pasa? ¿Acaso no te gusta verme?- le preguntó el asqueroso Slytherin.

- ¡Pues, la verdad es que no!- le respondió molesta.

- Mmm, yo si fuera tu no contestaría de esa forma, nena. Pero eso podemos arreglarlo.

Y sin previo aviso, se la llevó a un aula vacía y le dio una bofetada. Lily quedó completamente aturdida.

- Y ahora Evans, más te vale comportarte si no quieres otra- prosiguió Max.

- ¿Qué demonios quieres?

- Fácil, sangresucia. Te deseo. Así que bésame.

- ¡¿Qué? ¿Estás loco? Ni en mi peor pesadilla te tocaría siquiera...

- Veo que no has aprendido, creí que eras mas lista...- y le pegó nuevamente, aplastándola contra una pared.

- Suéltame...- dijo sin aliento Lily.

- No - respondió sencillamente.- Cuando quiero algo, lo obtengo.

Todo ocurrió muy rápidamente, cuando pudo pensar claramente, Lily se dio cuenta de que Max la estaba besando. Eso le dio tanto asco y rabia a la vez, que tenía ganas de vomitar y gritar al mismo tiempo. Se sentía impotente. El grandote la estaba aplastando al ser mucho más fuerte que ella. También sentía sus labios duros e insistentes contra los de ella. Las lágrimas comenzaron a desbordar sus ojos y resbalar por sus mejillas.

Mientras tanto, James se encontraba solo paseando por los pasillos. Lo que le había dicho Lily lo había lastimado. Se sentía muy solo y triste. ¿Quién se cree que es para rechazar mi amistad así?, se preguntaba amargamente. Tonto, si en realidad no te dio una respuesta clara y definitiva. De seguro ahora lo arruinaste todo. Debería ir y disculparme... sí, eso haré. Cuando volvió a la Biblioteca, Lily no estaba ahí, así que salió. De repente, sintió un grito que provenía de un aula cercana. Esa voz le resulto muy familiar, así que se apresuró a acudir en ayuda. Abrió la puerta y la situación con la que se encontró le produjo una rabia, indignación y descontrol hasta ahora desconocidos para él.

Lily se había podido separar por un segundo, y había gritado. Max rápidamente la acalló, pero ella rogó para que ese grito fuera suficiente y alguien la oyera. En seguida, oyó que la puerta se abría y se llenó de una inmensa gratitud, alivio y alegría al ver a James allí parado con cara de querer asesinar Max, que en ese momento estaba ocupado tocándola y besándola. Él no se dio cuenta de nada, y se sobresaltó al sentir que un enorme puño lo golpeaba en la cara con una tremenda fuerza. Miró a Lily, pero se dio cuenta de que ella no tenía tal fuerza, y girándose descubrió que había sido James. Este último se abalanzó sobre Max y comenzó a golpearlo con toda la fuerza que tenía. Sus manos le dolían. Lo soltó y dijo:

- ¡Maldito idiota, imbécil, pervertido, abusador! – eran el tipo de insultos menos agresivos que podían escucharse y entenderse entre las palabras que escapaban por entre sus dientes firmemente apretados. - Acabas de firmar tu sentencia de muerte al atreverte a ponerle un dedo encima a Lily, infeliz. No te acerques más a ella porque te mataré.- rugió un James completamente fuera de si, cegado de rabia. - Junto con mis amigos haré que desaparezcas del mundo. Vete antes de que me arrepienta y te mate.

Max huyó como el cobarde que era. A James le entraron ganas de perseguirlo y echarle encima los peores maleficios que encontrara, incluidos los Imperdonables. Pero escuchó un sollozo detrás suyo y comprendió que quien mas lo necesitaba en ese momento era Lily, su Lily. Se acercó despacio y la rodeó protectoramente con sus brazos, transmitiendo una cierta dulzura a la vez, para poder confortarla. Poco a poco, las gotas de agua salada dejaron de brotar de los ojos esmeralda. James le limpió a Lily el surco de lágrimas que aún tenía en el rostro.

- ¿Estás bien Lily? - le preguntó cautelosamente y con preocupación evidente en su tono de voz.

Ella solo asintió débilmente.

- ¿No te hizo nada más?

Ahora la chica negó con la cabeza.

- ¿Estas segura? ¿No quieres hablar de esto?

Nuevamente, ella negó con la cabeza.

- Bien, vamos a la enfermería a que te vea madame Pomfrey, así estaré mas tranquilo.

- No, no quiero que me revise, ni quiero decirle lo que pasó.

- Pero Lily, deberías hacerlo. Además lo que hizo el idiota ese es muy grave, y pudo haber sido peor. Yo… ni siquiera quiero pensar lo que te pudo haber hecho si yo no hubiera llegado... – confesó James, haciendo una pausa para respirar y calmar sus nervios.

- Pero no fue así y gracias a ti. Aun así debemos ir a la enfermería para que te cure a ti.

- ¿A mí?- preguntó extrañado James.

- Sí, mírate las manos. – se limitó a contestar la chica.

Cuando James le hizo caso, notó que sentía un dolor en esa zona. Tenía los puños amoratados y con sangre del infeliz, de tanto golpearle al estilo muggle.

- Mmm, será mejor que vaya. Pero antes te acompaño a la sala común.

- No, yo voy contigo.- replicó terca Lily.

- Está bien... Pero luego te acompaño en seguida a que descanses un poco.

Fueron a la enfermería y madame Pomfrey se sorprendió mucho al ver a James. Comenzó a preguntarle cómo se había lastimado de esa manera.

- Pues creo que sería mejor que Lily le contara la historia- dijo el muchacho.

Ante esto, a la muchacha no le quedo más remedio que decirle toda la verdad a la sanadora que se quedó horrorizada y escandalizada. Les dijo que informaría al director de eso.

- Muy bien, ahora no te me escapas. Lo siento Lily pero debes decirme absolutamente todo.- dijo un inusual serio James.

Lily suspiró derrotada y le contó todo lo que le había estado pasando con respecto a Max; que el la acosaba y perseguía desde hace tiempo. James se enojó un poco ante esa revelación de los hechos.

- ¿Por qué no me contaste Lily? Podríamos haber evitado toda esta situación...

- Lo siento, en serio. Más ahora, después de lo que ha pasado... - añadió triste la chica.

- Ya pasó Lily, está todo bien. Y te prometo que algo así… bueno, no voy a dejar que te pase nada más, nunca. - la consoló James.

- Sí, gracias. Pero debí haberte dicho...

- Es cierto, yo soy tu ami...- pero James se corto al recordar lo que le había dicho Lily en la Biblioteca.

Luego de unos minutos de tensión, en que ambos se quedaron callados Lily dijo:

- James, ahora que te expliqué todo, ¿puedo pedirte algo más?

- Claro, lo que tú quieras. – respondió sin vacilar ni un segundo el moreno.

- Bien… ¿aún quieres ser mi amigo? Es que en serio te necesito...- preguntó dubitativa y vacilante.

- Pero, ¿qué tipo de pregunta es esa? ¡Claro que sí! No necesitas ni preguntar.- exclamó radiante James, con una sonrisa de oreja a oreja.

Los dos muy contentos se fueron a su sala común. Lily se fue directo a la cama, aunque los demás le preguntaron que le pasó. James, que sabía que Lily también los consideraba sus amigos, les contó lo sucedido. Todos se indignaron y enojaron, y tuvieron que contener a Remus y Sirius para que no fueran a matar al idiota.

- Tranquilos Canuto y Lunático, yo ya le dejé unas cuantas marcas en la cara como recordatorio.- les decía James.

- Por ahora está bien, pero luego nosotras dos nos vengaremos. - dijo Katie y Alice estaba de acuerdo con ella.

- Y nosotros las ayudaremos.- añadió Remus.

- Claro que sí, de eso ni se discute.- añadió Sirius. Aunque Lily no era su mejor amiga, era importante para él porque James, que era su mejor amigo, estaba perdidamente enamorado de ella. Además, lo que hizo aquel enfermo mental no se le hace a ninguna chica, pensó Sirius.

James también se fue a su cuarto cansado, pero feliz de que por fin había llegado a ser el amigo de Lily.

Ella por su parte estaba un tanto confundida. Le gustó más de lo normal el abrazo de James. Y cuando le preguntó para ser amigos, en realidad quería algo mas que amistad... ¿Acaso me estoy enamorando de James Potter? No lo sé, todo es posible... Y con esos pensamientos rondándole la cabeza, cayó agotada física y mentalmente en un profundo sueño. Los acontecimientos la habían cansado muchísimo.