Capitulo 4
El pequeño demonio verde corría por los pasillos para llegar con su señor, sabía que seguramente estaría en el despacho y así era, toco a su puerta y al recibir la señal la deslizo para entrar encontrándolo sentado leyendo papeles.
- ¿que sucede Jaken? – le pregunto el señor del palacio sin mirarlo
- Amo esto a llegado para usted, es una carta de las tierras del sur, del Señor Kumo
- Kumo…- repitió el demonio blanco despacio, él era el nuevo señor de las tierras del sur luego de la muerte de su padre, un demonio fuego amigo de la infancia de Sesshomaru, un gran aliado en las guerras, no había sabido de él en mucho tiempo y fuera lo que fuera que deseba, seguramente era importante.
Rin estaba aburrida, las lecciones con Dagel y Hami habían terminado temprano aquel día y pese a que el sol estaba brillante no deseaba salir, al menos no a sabiendas de que tendría que ser seguida por guardias para protegerla, ella no necesitaba protección, no era una doncella en peligro, ni mucho menos la señora del palacio como para que el amo se preocupara tanto por ella … no era necesario … ella no era nadie. Salio de su cuarto y camino por los pasillos hasta el jardín y luego cruzo el pequeño puente en el, levanto su cabeza y miro las nubes en el cielo, si que era un día hermoso, entonces al bajar el rostro pudo notar algo frente a ella, la brisa movía las hojas colgantes sobre lo que parecía ser una vieja puerta de madera, se acerco hasta ella curiosa, bien era cierto que había vivido ya mucho tiempo en el palacio, pero jamás en su vida había visto aquella puerta, jalo de ella y pudo notar que estaba muy bien cerrada, realmente no deseaban que nadie tuviera acceso a lo que había del otro lado de aquella puerta, lo intento de nueva cuenta sin éxito y de pronto sintió una presencia detrás de ella.
- necesitas una llave para esa puerta – dijo el gran Sesshomaru mirándola serio, la chica avergonzada afirmo sintiéndose un poco torpe por ser vista ahí y de esa forma- ese solía ser el jardín de mi madre, toda la parte norte del palacio era para ella, mi padre se la dio a mi madre al casarse con ella.
- ya.. ¿ya no hay nada ahí? – pregunto inocente la chica
- solo hiervas, es inservible ahora – le comento mientras seguía viendo la puerta al jardín en el que él jugo alguna vez de niño
- amo no diga eso, era de su madre y …- trato de decir Rin pero fue interrumpida
- no es más que un espacio desperdiciado ahora
- pero alguna vez fue un bello jardín – el señor de las tierras del oeste no dijo nada, sólo la miro fijamente
- si lo que quieres es entrar pide la llave a Dagel, el terreno es tuyo si lo deseas, intenta que reviva si puedes… - dijo frío el demonio – presentante en el gran salón tengo que hablar contigo y con Dagel
- si amo…- contesto formal la chica ocultando la alegría por el nuevo reto.
En el gran salón ya esperaba Dagel atenta, Rin se acerco hasta ella tomando asiento también mientras las puertas frente a ellas se abrían mostrando al amo del palacio.
- dentro de dos semanas tendremos la visita de alguien muy importante, es el amo de las tierras del sur, un viejo amigo de esta familia su nombre es Lord Kamu
- Lord Kamu – pronuncio en un susurro la demonio escuchado por la joven a su lado que no comprendía debido a que no conocía a tal lord.
- Quiero que todo este listo para su llegada, Dagel tu te harás cargo de los preparativos para su estadía aquí, pero quiero que enseñes a Rin mientras lo haces, como dama del castillo debe ser ella perfectamente capaz de llevar las riendas del lugar para ocasiones de esta importancia – comento el demonio mirando a ambas mujeres, Dagel abría los ojos desmesurada ante el comentario pues tal cargo era de suma importancia, tal vez era como si el amo admitiera algo sin decirlo abiertamente, mientras que Rin simplemente sonreía sin comprender absolutamente nada. – eso es todo pueden retirarse.
Rin salió del lugar sin más pero Dagel se quedo llamando a su amo
- amo, ¿a caso usted… Rin?- quiso preguntas la demonio pero no se atrevía a hacerlo como tal
- no pienses en tonterías, eso no pasara – contesto el amo mientras se retiraba sin mirarla
El gran Sesshomaru caminaba por el pasillo seguido por Jaken
- ¿ya tienes todo listo jaken? – pregunto serio el demonio
- si amito ya hice el encargo, el kimono será realizado con las más finas telas y lo entregaran en dos días, justo a tiempo para la visita de su amigo … aunque debo de admitir que creo que ha sido mucho lujo para la mocosa – dijo Jaken, de inmediato Sesshomaru se giro para mirarlo con ojos de asesino pero no pudo decir nada, pues frente a el estaba Hami que alarmado le pidió que regresara al gran salón, algo había pasado, el gran demonio blanco ingreso de nueva cuenta abriendo las puertas de golpe ante la noticia, frente a el estaba Dagel de pie, mientras que la joven Rin estaba de rodillas frente a uno de los soldados que había llegado herido al palacio luego de su ronda, Hami entro detrás del amo y este le miro pidiendo una explicación
- amo los rumores son ciertos, hay una criatura en nuestros bosques, no muy lejos del palacio, al fin a comenzado a atacar, debemos detener su paso antes de que se acerque a nosotros.
- Yo mismo me haré cargo – dijo el amo ordenando a Dagel traer sus cosas
- Yo también quiero ir – dijo Rin al ponerse de pie
- ¿Que te hace pensar que permitiré tal cosa? – le dijo sin perder de vista a Dagel que ya volvía con sus espadas y su armadura.
- Yo también soy un guerrero, he entrenado muy duro … lo único que quiero es ser un miembro útil de su palacio mi señor.
- Pero Rin tu ya tienes un papel aquí tu … - trato de decir la mujer demonio pero fue interrumpido por la chica
- ¡No!, no quiero ser ya una protegida, quiero ser parte de sus guerreros amo, quiero ganarme mi lugar a su lado, al menos como uno de sus guardianes – Sesshomaru ya había terminado de vestirse para cuando la chica termino, coloco su espada en su cintura y comenzó a dar pasos hacía la salida, Rin lo siguió con la mirada esperando su respuesta, entonces el hermoso guerrero de cabello blanco se paro justo antes de cruzar la puerta
- Has lo que quieras … - dijo antes de salir, Rin entendía perfectamente bien la respuesta, al igual que Hami que le entrego una espada y le animo a seguirle a la salida, Dagel de nueva cuenta trato de decir algo pero la joven no la escucho, ella sabía la verdad, Sesshomaru no la quería como un guerrero, la estaba preparando para ser una doncella, para tal vez … considerarla como debía… como él sabía que en el fondo la deseaba y Rin ni siquiera se había dado cuenta de ello mientras se seguía sintiendo insignificante ante la mirada de su amo, algo que por supuesto no era nada cierto, y ahora sin quererlo lo había rechazado, al negarse y preferir ser una guerrera.
Sesshomaru salio del palacio seguido por Hami y por Rin hasta lo más profundo del bosque cercano, las nubes tapaban levemente la luz de la luna haciendo difícil de ver el camino, pero presentía que la presa estaba cerca.
- Hami toma el lado izquierdo yo ire por el derecho
- Si amo
- Amo Sesshomaru yo – trato de decir la joven pero la mirada de su amo la detuvo
- Espera aquí hasta que te diga lo contrario
- Pero amo … - él joven simplemente ya no la escucho mientras se perdía entre las sombras, la chica se sintió avergonzada era obvio que no la estaban tomando en serio, entonces escucho un ruido no muy lejos de ahí, miro a los lados buscando a sus acompañantes y al no verlos siguió el origen de aquel sonido, si lograba derrotar a aquel demonio su amo estaría orgulloso de ella y finalmente la aceptara como alguien importante en su palacio, entre sus guardias.
Siguió el sonido hasta que frente a ella encontró un sendero, seguramente creado por la criatura al arrastrase, debía de ser un demonio muy grande y pesado pasa dejar tal marca, de pronto una leve corriente agito su cabello, dio un ágil brinco al frente al darse cuenta de que se trataba de la respiración de su enemigo detrás de ella.
- ¡sal a la luz maldito invasor! – grito Rin con furia, la criatura soltó una leve risa y comenzó a avanzar al frente.
- ¿Tu eres parte de los guardianes de Lord Sesshomaru?, te vez débil y patética … eres una simple humana- dijo mostrándose finalmente el monstruo con forma de araña, una bruja de los bosques sin duda.
- Pronto te darás cuenta de que no soy tan simple como crees – hablo la chica mientras sacaba su espada de su funda, la criatura la miro y comenzó con un ataque fuerte, Rin lo esquivo fácilmente, pero el segundo por poco logra darle, la bruja araña trato de sostenerla pero Rin corto con su espada el tronco viejo de un árbol derribándolo sobre ella.
Sesshomaru había detectado la esencia del enemigo en su bosque, pero se alerto al sentir el aroma de su protegida cerca de ella, a toda velocidad corrió hasta su encuentro y para su sorpresa la joven ya había apresado a su victima y estaba por eliminarla, Rin se dio cuenta de su amo en el fondo y se preparo para dar el golpe final, pero la dura piel del monstruo no hizo más que romper la espada que Hami le había proporcionado, ante la sorpresa la chica no pudo darse cuenta de cómo la enorme araña se liberaba de su encierro, se levanto en dos patas soltando su telaraña a la chica que desprevenida fue atrapada, Sesshomaru se acerco hasta ellas pero ya era tarde, el enorme demonio la tenía ya entre sus patas, Rin aún tenia una carta bajo la manga, saco su daga con dificultad del cinturón y soltó su mano, pero la araña demonio se dio cuenta y con sus colmillos quito la daga de la mano de Rin hiriéndola, en ese momento una gota de la sangre de la chica cayo en las mandíbulas del enemigo y de pronto su fuerza aumento.
- una criatura blanca…- Dijo la criatura con sorpresa y en voz baja – hacía tiempo que habían desaparecido … tu sangre es mía ….- dijo queriendo comérsela pero Sesshomaru no espero ni un minuto más para atacarla con tokijin y partir a la criatura en dos.
Rin caía al suelo pero su amo la tomo justo a tiempo en sus brazos, la deposito con seriedad en el rostro en el suelo y la libero de sus amarres, la chica lo miro con algo de tristeza, sabía que su amo estaba enojado con ella y quería decirle algo al respecto pero le temía.
- amo... – trato de decir la chica pero el hombre le interrumpió sin mirarla
- desobedeciste mis ordenes
- amo disculpe yo …- ya no pudo continuar la chica, no tenía sentido, por mucho que ella se había esforzado en lugar de orgullecer a su amo lo había decepcionado, el dolor en su mano la distrajo, se miro su herida y se sorprendió por la profundidad de la misma, Sesshomaru había notado su dolor y se acerco a ella para observarla mejor, tomo su mano en su garra de una manera tan rápida y tan suave que la chica se quedo sin palabras. El demonio blanco también miro la herida, tenía leves rastro de la saliva de la araña por lo que temía que se fuera a infectar, hizo lo más lógico que su mente le pudo dictar, acerco la mano de la doncella a su rostro y la lamió con delicadeza. Rin se sonrojo por completo ante tan sensual acto, sabía que su amo lo hacía siguiendo sus instintos pero en ella estaba encendiendo un fuego completamente desconocido que daba pequeños choques eléctricos en su cuerpo, cuando finalmente el demonio termino la soltó y dio la media vuelta indicándole a la chica que lo siguiera, la joven tardo un momento en reaccionar hasta que lo vio en la distancia, corrió hasta el mirando su mano, su herida estaba completamente cerrada. Se reencontraron con Hami y salieron del bosque, pero Sesshomaru mantenía algo en su mente, de pronto sintió como si una extraña fuerza hubiera aumentado su poder … "seguramente la saliva de esa rara araña" , pesó el demonio blanco.
Los tres entraron al castillo aquella noche luego de la derrota de la criatura, Hami tomo las armas de ambos y las llevo a guardar dejando a la pareja sola, Rin caminaba tras su amo con la cabeza baja, aun sosteniendo sus manos junto a su estomago, Sesshomaru noto su semblante y detuvo su paso, no supo que pero algo lo impulso a hablar.
- hiciste un buen trabajo Rin…- fue todo lo que el demonio blanco dijo antes de continuar con su paso y entrar al palacio, Rin lo observo marcharse con un nuevo brillo en sus ojos mientras que una inevitable sonrisa se dibujaba en sus labios.
Al otro día Sesshomaru se había marchado solo nuevamente, Rin no pudo evitar sentir tristeza pero se distrajo al saber que todo debía de estar listo a su regreso para la llegada de su amigo.
Mientras tanto en el palacio del norte una hermosa demonio de cabello rojo cepillaba su cabello frente a su ventana.
- Suika, hija mía todo esta listo, espero que esto realmente cumpla tus deseos – la chica lo miro y le sonrió de manera extraña
- Muchas gracia padre, esto me ayudará a conseguir lo que deseo, a quien deseo
Sesshomaru había recorrido un largo camino en tan sólo medio día, necesitaba cumplir con su deseo y regresar a su palacio a tiempo para su visita. Totosai lo miro más que sorprendido… incluso sospechando que le mataría y sin embargo algo en la mirada del demonio le decía que no lo haría.
- pero que sorpresa verte aquí joven señor … creo que a pasado mucho tiempo … ¿o ha sido poco?- pregunto en anciano rascando su cabeza
- basta – dijo serio y sin ser grosero el lord – necesito un favor
- ¿un favor?… ¿que clase de favor?
- Necesito que me hagas una espada con esto – le dijo Sesshomaru mientras le lanzaba un pequeño saco, Totosai lo abrió y dejo salir su contenido en su mano, era nada más y nada menos que uno de los colmillos del demonio blanco frente a el
- Pero si esto es uno de tus colmillos, ¿tu quieres que te haga una espada con esto?, ¿pero como es posible?
- Necesito que sea liviana pero letal, de fácil uso, digna de manos suaves – le dijo mirándolo serio
- ¿Pero Sesshomaru?
- Y necesito que sea pronto – dijo dándole la espalda – esperare junto al río mientras terminas.
El anciano ya no dijo nada, haría el trabajo simplemente porque era rara semejante actitud en el primogénito de Inutashio, además de que seguramente la persona a la que le entregaría la espada debía de ser alguien especial para él.
