8. Risa

El cielo estaba completamente despejado aquella noche, las estrellas brillaban con intensidad iluminando todo a su paso.

Lily simplemente no se sentía parte de aquel encanto, no podía.

- No deberías dejar que te afecte – una voz sumamente conocía se escuchó tras su espalda – no existe nada en el mundo mágico que tú no pueda realizar, eres mejor que ellos. Lo sabes.

- Lo sé, James – respondió la chica sin quitar la mirada del cielo mientras una lágrima fugaz surcaba su rostro.

- Vamos, el baile aún no ha terminado, y aunque yo no sea tu pareja, aprovecharé esta oportunidad, tal vez tenga la suerte de oírte reír una vez antes de irme a dormir.

- ¿Qué tiene que ver mi Risa con la suerte? – dijo mirándolo por primera vez, de pie a unos pasos de ella, vestido con su traje de gala y una sonrisa que sólo pudo calificar como traviesa. James extendió una mano para ayudarla a levantarse del dintel de la ventana en la que estaba sentada.

- Me parece una locura, Lily Evans, que no sepas lo increíble que es poder verte sonreír, no he visto nada más hermoso.

La luz estelar pareció menguar cuando Lily iluminó aquel lejano salón de astronomía con su sonrisa, en tanto su corazón marcó el ritmo en aquella nueva canción.


Una de Tres, por la Inspiración viene a cuentagotas.