Disclaimer:

Todos los personajes pertenecen a S.M, solo la trama es mía (:

Capítulo 4: Remodelación.

Bella's Pov.

El maldito despertador, volvió a sonar y me despertó de mi tan pacífico sueño. No era nada en especial. Eran recuerdos felices que había pasado con mis padre cuando aún todavía no se habían separado.

Ellos se separaron cuando yo tenía aproximadamente unos ocho años, por lo que llevan como diez separados.

Mi padre todavía no lo supera, eso lo sé muy bien aunque trate de esconderlo. Y bueno, mi madre. Ella sí que lo ha superado. Hace como dos años conoció a Phil. Maldito. Ese es otro tema.

Cogí la ropa que llevaría hoy. Un simple vaquero, un poco ajustado. No mucho. Una camiseta azul oscuro y con mi sudadera gris. Después me pondría mi gran y calentito chaquetón.

Iba hacia el cuarto de baño y como la mañana anterior, no había nadie en casa. Como esto siguiese así, parecía que vivía yo sola, en vez de con Charlie.

Me adentré en el cuarto de baño y me bañé rápidamente, porque no sabía cómo iba de tiempo. Ya tendría tiempo de darme una larga y relajante ducha cuando terminase los deberes y hacer la cena.

Me vestí y me dirigí de nuevo hacia mi habitación. Se me había olvidado coger mis fieles Converse. Me las puse y me dirigí de nuevo hacia el cuarto de baño para hacer algo con mi pelo, que era un desastre de nudos, a pesar de que me lo había enjabonado como unas tres veces.

Era como un nido. Tras desenredarlo, me lo recogí en una cola alta, dejando que varios mechones cayesen por mi cara.

Bajé y vi la hora. Todavía quedaban como media hora para salir de mi casa, por lo que desayuné tranquilamente, viendo Bob Esponja en el salón.

Me ponían histérica, pero por otro lado me encantaban. Sí, eso es lo malo de ser masoquista.

Todavía me quedaban como diez minutos para salir, pero necesitaba aire fresco y no estar en mi casa. Cogí las llaves de mi Audi, cogí mi mochila y revisé si lo llevaba todo: Carnet, móvil, dinero. Sí, lo tenía todo.

Salí y me subí a mi preciado Audi.

En cinco minutos ya había llegado y como el día anterior aparqué en el mismo lado. Solo que esta vez había un gran Jaguar XKR, creo. Lo deduje por lo que ponía en la parte trasera del coche.

Vi a todos los chicos en el Jeep de Emmett, que estaba al lado de mi puerta del copiloto. Cogí mi mochila y me bajé.

-¡Buenos días, Bella! – Alice vino corriendo y me abrazó. Yo me sorprendí pero le correspondí al tierno abrazo que me dio.

-Hola, Bella. – Saludó Rose, un poco menos animada que Alice. Pero estaba animada. Por supuesto que también me abrazó.

-Hola. – Saludé yo con una sonrisa.

-Ey, Bella. – Saludó Jasper. Se dirijo hacia mí y como el día anterior cuando nos conocimos, me dio un beso en la mejilla. Ya podía notar como la sangre se me iba acumulando en mis mejillas y por culpa de Emmett, me coloreé totalmente.

-Hola, Bella. – Me cogió y me dio un abrazo de oso como el día anterior. Entre que me sentía avergonzada y que no podía respirar por el abrazo de Emmett, seguro que estaría como un tomate.

-¡Suéltala, Emmett! ¡No puede respirar! – Le regañaron todos.

-Está bien. – Me dejó en el suelo y al igual que Jasper, me dejó un beso en mi mejilla.

-Egocéntrico. – Saludé al susodicho, el cual estaba con una pose indiferente, recargado sobre la puerta del Jeep.

-Simpática. - Me respondió. Los dos sonreímos sarcásticamente.

-¿Ahora qué tienes, Bella? – Me preguntó Rose.

-Lengua y Literatura, creo. – Lo consulté y me fijé que era así. - ¿Alguien está en esa clase? – Pregunté con alguna esperanza.

-Yo, el más sexy, obvio. – Respondió Emmett, mientras se quitaba "polvo" de su hombro.

-Haber, dinos todas las clases de hoy. Así no te dejaremos sola. Esto puede ser muy peligroso cuando andas sola. Y sobre todo si te encuentras con la zorra mayor de Tanya y sus zorras menores. – Dijo Edward con desprecio cuando nombró a Tanya y a las otras. Me sorprendí. ¿No se suponía que él debería estar alegre por tener a las zorras tras él? Esto me estaba intrigando y quería llegar al fondo de todo este embrollo.

-Lengua, Educación Física. – Gemí. – Inglés, Historia, Matemáticas y Filosofía.

-Bien, en Lengua está solamente Emmett, en Educación Física estamos todos, en Inglés solo Edward, Historia Jasper y Rose, Matemáticas allí están Emmett, Rose y Edward y en Filosofía creo que solo estoy yo con Edward, ¿es así no? – Declaró Alice.

-Sí, así es. – Contestaron.

-Bien, ya va a tocar. Vayámonos. – Informó Jasper.

Todos se despidieron cuando Emmett y yo teníamos que desviarnos hacia otro lado. Emmett me hablaba de cosas triviales. Parecía un hombre pero con el alma de un niño pequeño. Llegamos y me informó que el único asiento libre era con él.

-¿Y eso? – Pregunté.

-Rose ya les ha advertido que como se acerquen a mí, lo pagarán muy caro y ninguna se acerca a mí. – Rió. Reí con él.

Me fui hacia la mesa en la que él se sentaba. Eran de las primeras y se veía la pizarra perfectamente.

Llegó la profesora y le dije que yo era la nueva. Y efectivamente me dijo que me tenía que sentar con Emmett.

Lengua, realmente me gustaba y mucho. Siempre sacaba sobresaliente y me sabía de carretilla todos los clásicos.

-Bien, chicos. Quiero que os leáis "Orgullo y Prejuicio" para dentro de un mes. – Gemí. ¿Por qué tuvo que mandar exactamente ese clásico si había millones?

Sí, me había traído toda mi colección de libros excepto ese. Ya que Phil lo cogió y el muy idiota se lo quedó y no me lo devolvió. Encargué uno en una librería, pero nunca lo traían, por lo que desistí.

Ahora tendría que pedirlo a una librería y seguramente, en Forks siendo tan chico, tardaría meses en llegar.

-¿Qué pasa, Bella? – Me preguntó Emmett, cuando me vio gemir. Recogimos nuestras cosas y salimos del aula, dirección al gimnasio.

-Pues es que me encanta ese libro, pero lo dejé en Phoenix y sabiendo lo pequeño que es Forks, tardará una eternidad en llegar un ejemplar. – Le expliqué. Él sonrió con sus típicos hoyuelos.

-No te preocupes, ya tengo algo en mente. – Dijo Emmett.

-Como seas como tu hermana… - Dejé la frase inconclusa. Emmett rió. – Por cierto, ¿Si tu eres el mayor, como que estás en el curso de tus hermanos? – Pregunté.

-Yo tengo diecinueve y lo que pasa es que el año pasado, me salí, para comenzar de nuevo este curso y así no dejar desprotegidos a mis hermanos. – Me contó.

-O sea, que te tomaste un año sabático. – Resumí.

-Exactamente. – Llegamos al gimnasio. – Ahora nos vemos, Bella. – Se despidió y se metió en el vestuario de los chicos. Yo me metí en el de las chicas, obvio.

Allí ya estaban Alice y Rose, cambiándose.

-Hola. – Saludé, ya que no habían notado mi presencia.

-¡Bella! – Saludaron.

-Cámbiate, te esperamos. – Me dijo Rose.

Me cambié rápidamente y salí con las chicas del vestuario de chicas. Allí ya estaban Emmett, Jasper y el egocéntrico con… sus queridas zorras.

-Hola. – Saludamos con una sonrisa.

-Ey. – Saludaron ellos. Bueno, Emmett y Jasper, porque el chulo prepotente estaba tratando de quitarse a las zorras de sus brazos para venir hacia nosotras.

El profesor Clapp entró y yo me acerqué para decirle que era la nueva. Me dijo que me sentara en las gradas por ser el primer día. Allí pasé la hora entera. Aburrida como una ostra.

¿Las ostras se pueden aburrir? No sé a qué viene ese dicho.

Cuando terminó la interminable clase, por desgracia me tocaba con el egocéntrico.

Ellos se fueron hacia otro lado mientras que yo iba con Edward por los pasillos del instituto.

-¿Por qué te mudaste? – Preguntó de repente.

-¿Tienes bipolaridad crónica? – Le pregunté yo, ignorando su pregunta.

-No… que yo sepa. ¿Por qué lo dices? – Frunció el ceño.

-Porque cuando me conociste en el avión, te comportaste amable pero después distante. Ayer igual. Amable pero después indiferente y te volviste como… triste. Y hoy igual. Estuviste simpático y amable cuando me saludaste por la mañana, pero ahora otra vez te vuelves indiferente e ignorante de todo. – Terminé de contar todo mi diálogo. Parecía que lo tenía ensayado y todo.

Se quedó callado durante el tiempo que tardamos en llegar al aula. Cuando nos sentamos, - sí, otra vez tenía que sentarme a su lado – me respondió.

-Es una larga historia y todavía no estoy preparado para contarla. Ni siquiera mi familia la sabe. – Vi que apoyaba los codos sobre la mesa y escondía allí su cara como si no quisiese que lo viera.

-Lo siento. – Susurré apenada. – No debería…

-No importa. Veo que eres muy observadora. – Sacó de su escondite la cabeza y me miró con eso ojos esmeraldas y esa sonrisa.

Le sonreí y no tuve tiempo para decir nada más, porque llegó el profesor. Me acerqué de nuevo y le dije todo el discurso. Me dijo que me tenía que sentar con Edward, porque era el único asiento que estaba libre.

Me volví a sentar y Edward volvió a pasar de mí durante toda la clase.

¿Por qué volvía a pasar de mí?

En serio, tenía graves trastornos de personalidad.

Me llevó hacia la entrada, donde ya esperaban todos. Salimos y el recreo pasó igual que ayer.

Las siguientes clases siguientes, que eran Historia, Matemáticas y Filosofía, pasaron igual.

Jueves y viernes pasaron igual. Hablé con Charlie y me dijo que él me daría todo el dinero para la pintura y los muebles nuevos.

Mañana llegarían los muebles y hoy era sábado por lo que hoy vendrían Alice y Rose para ayudarme a pintar el cuarto. Charlie se había ido y como siempre, no llegaría hasta tarde.

Tocaron al timbre y fue a abrir. Eran las chicas con… ¿Los chicos?

-Hola. – Saludé.

-Hola, Bella. – Saludaron todos efusivamente.

-¿Qué hacéis aquí? – Pregunté mientras los dejaba pasar.

-¿Quién te crees que va a mover los muebles? – Preguntó Alice riendo.

-Cierto. – Dije. - ¿Queréis algo?

-Empezar a trabajar. – Contestó Emmett.

-Pues manos a la obra. – Dije mientras me dirigía hacia el salón para poner música marchosa.

Todos subimos a mi cuarto y, cómo no, los chicos se empezaron a reír.

-No os riais. No vengo a esta casa desde los dos años.

-Ah, eso es otra cosa. – Dijo Jasper, parando las carcajadas.

-Pues, Emmett, Jasper y egocéntrico, ya sabéis lo que tenéis que hacer, quitar todos los muebles. – Dije yo.

-Está bien, simpática. – Dijo Edward. Ahora que me fijaba, todos llevaban ropa deportiva.

Se metieron en mi habitación y en veinte minutos ya tenían todos los muebles sacados.

-Ahora venimos. – Dijo Emmett. ¿A dónde irían? Lo dejamos pasar y Alice, Rose y yo nos pusimos a pintar al ritmo de la música de Come On de Javi Mula. Es un poco – bastante – repetitiva, pero ahora necesitábamos marcha para el cuerpo.

A los veinte minutos, aparecieron de nuevo los chicos. Terminamos de pintar sobre las dos de la tarde.

Bajé y preparé algo fácil. Hamburguesas.

Alice y Rose me ayudaban en lo que yo les iba diciendo. Hablábamos de trivialidades, como siempre.

-¿Bella? – Preguntó Rose.

-Dime, Rose.

-¿Con cuántos años se separaron tus padres? – Preguntó.

-Pues más o menos cuando yo tenía como ocho años. Ya sé que no piso esta casa desde los dos. Pero mis padres mantuvieron una relación ha distancia que solo duró eso, unos años. Mi padre vivía aquí y no podía irse puesto que era y es el Jefe de Policía. Y a mi madre no le gustaba vivir en Forks. Por lo que tomó la decisión de irse a un lugar mucho más caluroso como Phoenix. Pero todavía estaban casados y se amaban. Mi padre siempre iba los fines de semana a Phoenix para visitarnos, así durante ocho dulces años. Hasta que mi madre, Renée, conoció a su nuevo esposo, Phil. – Dije el nombre con desprecio.

Alice y Rose iban a decir algo, pero llegó Emmett, diciendo que tenía hambre y ya no podía aguantar mucho más.

Pusimos la mesa y todos se sentaron a comer. Como siempre, me tocó al lado del egocéntrico.

Hoy se estaba mostrando mucho más unido y alegre que cuando se encontraba en el instituto. Incluso habíamos podido tener una conversación civilizada sin tener en cuenta nuestros "motes". Que le quede claro que siempre le voy a llamar así.

Comimos con trivialidades, como siempre. Parecía que ya me habían metido en su pequeño grupo. Y yo estaba más que agradecida.

-¿Bella? – Llamó Jasper.

-¿Sí, Jasper?

-Estás oficialmente en nuestro grupo. – Me informó el egocéntrico.

-¿En serio? – Pregunté estupefacta. – Si solo nos conocemos de unos días. – Dije apenada.

-Sí, y eso da igual. Se nota que eres buena persona y no como las otras que acosan a mi hermanito. – Me dijo Alice. Edward frunció el ceño.

-Gracias, de verdad, chicos. Tan poco tiempo que llevo en Forks y ya tengo a cuatro maravillosos amigos. – El egocéntrico carraspeó la garganta, como si le picase ésta. – Vale, cinco maravillosos amigos. – Rodé los ojos. – En serio, gracias. La verdad es que me hubiese marginado si Alice no se hubiera presentado de "esa forma". Me asustaste, Alice. Mucho. Pero bueno, a lo que iba, soy tímida y me cuesta hablar de mí misma y socializarme con la gente. Pero con vosotros hablo… como si os conociera de toda la vida. No sé, algo muy raro. – Reí. Todos se levantaron y me abrazaron.

Noté que el que me abrazaba por detrás era Rose, por delante… ¿Edward? Bah, da igual. Y después la enana por uno de mis costados y Jasper por el otro. Emmett podía darnos fácilmente un abrazo a todos juntos.

Se separaron de mí, después de unos minutos.

-¿Queréis postre? – Pregunté.

-¡Claro! – Respondieron.

Saqué más de medio trozo de tarta de chocolate para que comiesen un poco.

-Yo no puedo comer. – Me dijo Edward.

-¿Por qué, egocéntrico? ¿No quieres engordar? ¡Pero si hasta tú hermana y Rose comen! – Le pinché para que comiese.

-Bella, soy alérgico al chocolate. No puedo tomar nada de chocolate, ni el Cola-Cao. – Me informó. – Me pongo muy malo y tengo un shock anafiláctico. Me puede dar aguda, grave o incluso la muerte si no me tratan a tiempo. Este shock es cuando sufro una hipotensión, que es cuando se me baja la presión arterial.

Me quedé en shock.

-Lo siento, Edward. Debería haber preguntado antes. – Bajé la mirada apenada. Él me puso un dedo en mi mentón y me elevó mi cara.

-No pasa nada. – Me dijo sonriendo torcidamente. Depositó un tierno beso en mi mejilla pero no se separó. Sentía como los colores subían hasta mi rostro, permaneciendo allí.

Un carraspeo hizo que Edward se apartase de mí.

-Lo siento. – Se disculpó Rose. – Pero tu madre ha llamado y quiere que vayamos para allá cuanto antes. La noche se va a poner con tormentas y ya sabes que a tu madre no le gusta que vayamos conduciendo lloviendo. Así que, será mejor que subamos los muebles. – informó.

El egocéntrico asintió y salió de la cocina. Yo lo seguí, ya con un leve tono rojizo.

-Emmett, sube mi cama y mi armario. – Le dije ya que se tenían que ir ya.

-Eh, ¿Qué armario? ¿Qué cama? – Preguntó confundido. Jasper y el egocéntrico se miraron entre ellos y después posaron la mirada en Emmett.

-La mía. Súbela. Os tenéis que ir ya. – Le volví a decir.

-Sí, eh, esto, hemos tirado los muebles. – Dijo en un murmullo lo suficientemente alto como para que yo lo pudiese escuchar.

-¿QUE HABÉIS HECHO QUÉ? – Grité histérica avanzando hacia Emmett.

-Ya lo has escuchado. – Vaciló.

-¿CÓMO SE TE OCURRE? – Volví a gritar.

-Tú dijiste que los bajásemos y pues entendimos que eran para ti-tirarlos. – Me dijo Emmett.

-¡Entendiste! – Replicaron los otros dos.

-¡YO DIJE QUE LOS QUITÁSEIS, NO QUE LOS TIRASEIS! – Grité de nuevo.

-Pero, Bella, lo entendimos mal. – Dijo Emmett.

-¡ENTENDISTE! – Volvieron a replicar.

-Lo siento, Bella. – Susurró apenado.

-No pasa nada. – Dije un poco más calmada. – Pero ahora, ¿Dónde voy a dormir? – Pregunté al viento.

-¡En nuestra casa! – Chillaron Emmett y Alice.

-¿Qué? No, no puedo, me quedaré a dormir en el sofá. No me va a pasar nada.

-Que no. Tú te vienes con nosotros. Haz la maleta, mientras que Alice avisa a tu padre. Son muy amigos. – Dijo Emmett, guiñándole un ojo a su hermana.

-Está bien. – Dije después de muchos "Please, please, Bella, please". Llegué a pensar incluso que estaban cantando la canción "Please, Please" de "McFly". Una de mis favoritas de ellos. Aunque, mi favorita era "Falling in Love".

Alice se me adelantó y mientras que hablaba con mi padre, hizo mi maleta. ¡Dios con la enana!

Después de haber convencido a Charlie y de que Alice llamase a su madre para decirle que preparase la habitación de invitados, nos fuimos.

Todos habían venido en el Jeep de Emmett, por lo que uno iba a tener que ir encima de alguien. Decidimos que sería Alice, por ser más menudita. Iba encima de Jasper, detrás de Emmett. Yo iba en el asiento de en medio y el egocéntrico detrás de Rose.

Estaba nerviosa y ni siquiera sabía por qué.

Llegamos a una mansión blanca con un gran jardín, tanto delantero como trasero.

Conforme bajábamos del Jeep, estaba más y más nerviosa.

No es como si fueras a conocer a la madre y al padre de tu novio… ¿O sí?


Hola!

como prometí he vueltoo porque los reviews me emocionaron y me animaron a escribir ^^

Bueno, no os puedo decir nada más porque mi madre me está llamando para que nos vayamos xD

yo me voy a casa de Chika-midori no sé a donde irá ella xD

bueno, de nuevo, gracias por los revieews! *o*

si alguien quiere hablar conmigo, en mi perfil hay lugares donde me podréis encontrar ^^

Robert Ashley Cullen Swan (: