Capitulo 4

La base era lo suficientemente fría y oscura para que Bardock pudiera jugar con sus juguetes sin necesidad de preocuparse por extraños. Nadie entraba, nadie salía y los pocos que lo hacían ni siquiera tenían cerebro para poder hablar.

Su complejo era una antigua cárcel rusa que él había tomado tras siglos de abandono, rodeada por nada más que la fría nieve, era el lugar perfecto para él, además su interior era perfecto para encarcelar a sus cobayas y había varios instrumentos que le proporcionaba viejos métodos para tortura entre otros materiales de investigación útiles para su trabajo.

-¿Que tenemos aquí?

Abrió la celda 252 que correspondía a un pequeño niño de no más de cuatro años, tenía el cabello de un color rojo como la sangre y una mirada desafiante pero aterrada que se escondía tras sus pequeñas manos ya llena de cicatrices. Lo había capturado después de saber que poseía alguna habilidad de nacimiento sin explotar, algo que con lo que él se divertía experimentando.

-Erio Mondial.

Arrastró las palabras a propósito para ver el temblor del pequeño y sonrió mientras se acercaba para agarrar su pelo y obligarlo a mirarlo.

-Así que, cierta habilidad con el fuego...

-¡Mama!

-Callate bastardo.

Lo soltó y miro a uno de sus guardias para que agarrara al niño y lo llevara a la zona de pruebas, quería comprobar que tan fuerte era su fuego y que podía hacer con él, si podía controlarlo, tendría otra gama más de poder a su disposición.

-¡No es más que un niño!-grito otra voz.

Bardock se giro para mirar a la Doctora Shamal, la esposa de una de las agentes de las Fuerzas Especiales y su baza para controlar a la policía. Ella era la única de todos ellos a la que no podía dañar.

La necesitaba para torturarla y demostrarle a la policía que no estaba jugando si algo llegaba a ir mal.

-Es un monstruo.-dijo Bardock.-...si es verdad lo que dice aquí, es igual de abominable que sus padres y los demás que fueron creados en la primera remesa.

-Es un niño...-gruño Shamal.

-Veremos que tiene de niño si no logró ponerlo a mis ordenes.

Se escucho un ruido a lo lejos, un solo golpe que puso los nervios de Bardock a flor de piel mientras un rugido de protesta llenaba la cárcel con horror y miedo. Su criatura más peligrosa, el peor fallo de su vida estaba esperando para matarlo.

-¿Qu...que a sido eso?-pregunto Shamal.

-Donde voy a llevarte si no te callas.

Sin decir nada más, salió del cuarto hacia la sala de pruebas para comenzar con el niño mientras su mente trabajaba en una manera de calmar a su monstruo.

Te matare si tengo que hacerlo, Oficial...lo juro...


Signum era de las mejores en su trabajo, el rastreo en las Fuerzas Especiales era algo raro y que nadie quería hacer por su nivel de riesgo, pero ella siempre había llevado su trabajo y sus enemigos con orgullo.

Hasta el día que la persona más importante de su vida había sido apartada de su lado sin aparente razón.

Su esposa era la luz de su vida, había aparecido en medio de una espiral de dolor y pena donde Signum había caído y era incapaz de salir hasta que ella le había tendido la mano y la había hecho reír de nuevo.

-Signum, el Consejo a establecido la conexión con el Departamento de Policía que has solicitado.-dijo su compañera a su lado.

Vita tenía aspecto de niña, su pelo rojizo separado por dos trenzas le daba un aspecto de inocencia que no tenía, detrás de los ojos jóvenes se escondía una guerrera en toda regla y sin miedo a nada.

-¿Puedo preguntarte algo?

-Claro.

-¿Porque ellos?

Signum suspiro y miro de nuevo los papeles, podría equivocarse, podría cometer el error de su vida, pero como rastreadora profesional, había observado e investigado a Fate T. Harlaow lo suficiente para saber que ella era importante para este caso. Y para rescatar a su esposa.

-Creo que tienen el mejor equipo policial de la ciudad.-murmuro.

-Si, Fate T. Harlaow, Hayate Yagami y Nanoha Takamachi.-dijo Vita.-...las tres son las mejores en su campo y probablemente las más experimentadas.

-Necesito toda la ayuda que pueda.

-Y...supongo que no has hablado con Zafira sobre eso, ¿Verdad?-aventuro Vita.

Singum negó con la cabeza, Zafira era un gran amigo y seguramente la ayudaría en todo lo que pudiera, el problema venía con su esposa, Arf. La mujer era muy sobreprotectora con Fate, todas sus investigaciones lo decían y Zafira lo había confirmado era casi como su hermana mayor y no quería tener que decirle que había mandado a la rubia a una misión suicida.

Ella misma se sentía culpable a pesar de no conocer a la chica en cuestión, pero no podía dejar a Shamal allí con ese tipo, tenía que salvarla.

-Bueno...-susurro Vita.-...preparare a los chicos para cuando llegue, Takamachi.

-Bien, trae a Teanna.-dijo Signum.-...la necesito con Carim y Hayate, es la mejor en planificación.

-Y mientras yo vigilo a los chicos y Takamachi y Carim y Hayate están con Teanna, ¿que harás tu?-pregunto Vita.

-Mi trabajo.-contesto Signum.

Había nacido para rastrear y eso haría, miraría cada punto de secuestro de rehenes, cada detalle que la llevara a la guarida de Bardock Karpenski para desmantelarlo y deshacerse del bastardo.

Aguanta Shamal...


Chrono todavía no lo entendía, no podía hacer que su mente aceptara la idea de que su hermana iba a dejarse secuestrar por Bardock en orden de descubrir que estaba haciendo y si había algún tipo de cura para ello.

-Iré yo.-dijo como último recurso.

-¿Como?-pregunto Carim.

-No puedo dejar que mi hermana vaya allí, Carim.-susurro.-...no puedo.

Carim puso una mano en su hombro haciéndolo sentir como un niño pequeño, como cuando había perdido a su padre o cuando había encontrado a Fate en un estado más allá de lo inhumano.

-¿Que pasa?

-Ella no puede ir.-susurro Chrono.-...tiene miedo a los laboratorios, pánico, no podrá hacerlo.

-Es capaz, Chrono, confía en ella.

Chrono la miro y vio en la mirada de Carim confianza y firmeza, ella sabía que Fate aguantaría con todo para salvar al mundo de aquel tipo, demonios, él sabía que su hermana pequeña daría todo de si misma porque nadie fuera herido o peor. ¿Pero tenía que ser a costa de ella misma?

-Chrono, se que nadie puede contarlo y es un tema tabú pero...-susurro Carim.

-No puedo decirlo, se lo prometí a Fate.

Carim suspiro, fuera lo que fuera parecía traumatico incluso para Chrono, aunque pensándolo bien, por el tiempo donde Fate apareció en sus vidas, Chrono acababa de perder a su padre y eso ya era muy doloroso de por si.

-Tengo que saberlo.-dijo Carim.

-No...

-Chrono por favor, parece relevante y tengo que saberlo para poder ayudar mejor a tu hermana.-sentenció Carim.-...además soy su amiga y quiero ayudarla todo lo que pueda.

Chrono suspiro y puso sus manos a cada lado de su cabeza antes de acomodarse en la silla para hablar.

-Siéntate, te lo aconsejo.-susurro.

Carim le hizo caso, confundida y algo curiosa tomo un sorbo de su café observando a Chrono mirar sus zapatos como si fuera lo más importante del mundo en aquel momento.

-¿Y bien?

Chrono tomo aire, se dijo a si mismo que podía hacerlo, que era por el bien de ella y de todos, quizá así podía evitar que su hermana se marchara. Aunque pensar en aquello era suficiente para que quisiera olvidar todo lo que había tenido que vivir y ver en aquel lugar.

Tragó el nudo de su garganta, sintiéndose como un completo estúpido por no poder proteger a su hermana como debía, pero era lo que tenía que hacer, tenía que traicionarla para intentar salvarla, aunque ella no lo perdonara jamás.

Perdoname, Fate...

-Carim...-murmuro.-...Fate no es humana.