Capítulo cuatro
Cuando el sol se ha ido
A veinte minutos de haber llegado a la fiesta, Neeji fue el que se perdió y Kiba quien se agarró a golpes con un idiota universitario; ese chico iba a tener marcado el labio por lo menos una semana, pero vamos, que por accidente tropezaron y derramaron sus cervezas, era algo de la naturaleza.
Por otro lado, Naruto se había interesado en una chica castaña de largas piernas y, por la manera en que ella se pegaba a su cuerpo al bailar y le sonreía , parecía que el rubio iba a tener suerte esa noche.
Y así quedó solo entre un tumulto de personas que no conocía y que no pensaba conocer. Él estaba más enfocado en encontrar casualmente a Sakura, pero no veía ni su sombra.
— ¡Ya decía yo que no tenías una tarea tan pesada!
Cuando se dio cuenta, Itachi ya lo abrazaba por los hombros con una gran sonrisa. Enseguida el olor a alcohol molestó sus sentidos. Dios..., eso era lo último que quería, que un Itachi ebrio se le pegara en la fiesta.
Se apartó de él con fastidio y tomó de su propia bebida.
— Oh, ¿qué pasa? —continúa Itachi —. ¿No te la estás pasando bien? Te presentaré a unas amigas si quieres... O quizá unos amigos. No hemos tenido esa charla.
Sasuke no tenía paciencia para eso, ni siquiera para ofenderse.
— Así estoy bien —responde con sequedad.
Pero si Itachi es molesto al estar sobrio, mucho más en este estado.
— ¿Sabes qué? Tienes razón —le concede el mayor, asintiendo varias veces—. Mi hermanito tiene toda la razón. Ya desearía yo no alborotarme con cualquier chica bonita que veo, eso sólo trae problemas. Son el jodido karma...
La voz de Itachi fue perdiendo fuerza palabra a palabra, como si recapacitara al hablar, y una expresión sería fue lo que quedó en lugar de su sonrisa. Luego le dio un trago grande a su botella.
— No te acerques a tu auto las próximas doce horas —advirtió Sasuke y se alejó de ahí, antes de que Itachi consiga avergonzarlo.
Lamentablemente, fue por eso que no vio a Hidan acercarse a Itachi con una pequeña pipa cristalina en la mano.
La música cambiaba de ritmo cada diez segundos. Primero era electrónica, luego te seducía con melodías lentas y ¡bam!, volvía a ser una locura vibrante. Añadiendo eso a las luces multicolor parpadeantes, era difícil no querer unirse a dicha demencia.
Sakura ni siquiera intentó resistirse. Sonreía, cerraba sus ojos y bailaba; parecía que el lugar le pertenecía a ella y podía estar ahí cuanto quisiera. Por alguna razón se sentía cómoda. Y eso era extraño.
— ¿Quieres más?
Sasori apareció a su lado ofreciéndole un vaso rojo. Él ha sido su compañía desde que se encontraron en las escaleras; es como si no la perdiera de vista, y que quisiera cuidarla era ridículo llegado a cierto punto.
Cuando tomó del vaso, el vodka y la bebida energética pasaron suavemente por su garganta.
— ¿Qué te parece si descansas un momento? —le pregunta el pelirrojo. Y aunque ella quiso negar, él la tomó de la mano y comenzó a alejarla de la multitud.
— Eres un aguafiestas —se quejó, pero de igual manera sonreía.
Mientras se dejaba llevar, bebió más de aquel vaso rojo y echó un vistazo a las personas. Algunos se tambaleaban evidenciando lo mal que estaban, pero otros bailaban con ímpetu y unos que otros conversaban.
Entre éstos últimos, Naruto Uzumaki llamó su atención; él le hablaba al oído a una chica castaña y ella respondía sonriente. Luego hubo un beso y ahí fue cuando Sakura volvió la mirada al frente.
Sasori la llevaba hacia el segundo piso.
— Sasori...
Todo se puso raro en un segundo. Veía a Sasori caminar lento, pero a los demás ir demasiado rápido, incluyendo la misma música.
— Sasori...
No hubo respuesta. No se giró a verla ni se detuvo. Cuando subieron las escaleras, ella sintió una punzada en la cabeza y cerró un segundo sus ojos. Ahí estaba. Otra vez esa sensación de querer estar en cualquier otro lugar menos ese. Quería irse..., tenía que irse..., ya estuvo mucho tiempo ahí...
Sin embargo, Sasori siguió caminando con ella de la mano. ¡Y quería decirle, maldición! Pero él no tenía la culpa y no pudo decirle nada. Sasori era genial con ella. A pesar de todo, Sasori era amable y no cualquier lugar era mejor que estar con él.
Él era una buena persona.
— Entremos aquí.
Estaban en el segundo piso, delante de una habitación cuya llave Sasori tenía. Había abierto la puerta y la hizo entrar.
— ¿Por qué me traes aquí? —pregunta ella y apenas escucha su propia voz.
Cuando Sasori se gira para verla, en su cara hay una sonrisa tranquilizadora.
— Pensé que estaría bien traerte a un lugar privado. Te noté un poco pálida allá abajo y me preocupé.
Sakura camina un poco por la habitación. Sus tacones resuenan hasta que se detiene en el tocador y se mira al espejo, confirmando lo que Sasori ha dicho. Su piel está más blanca y sus labios color tinto sobresalen. Además, su cabello largo está un poco alborotado.
— ¿Cómo te sientes? —cuestiona Sasori y ella lo ve a través del espejo.
— Estoy bien —asegura—. Sólo... bebí muy rápido los vasos que me diste. No es nada.
Diciendo eso, deja el vaso rojo en el mueble. Siente la mirada del pelirrojo sobre ella y los dos guardan silencio.
¿Por qué, si la estaba pasando tan bien? ¿Por qué sucede de un segundo a otro?
Se inclina hacia adelante y quita el seguro de sus tacones. Se los saca, baja al menos cinco centímetros y siente lo frío que es el suelo. Estando descalza camina hacia la cama y se deja caer ahí. Todo bajo la cautiva mirada de Sasori.
— Me tomaré unos minutos —declara la pelirosa—. ¿Te molestaría traerme jugo sin alcohol? Si vas a arruinarme la noche, al menos sé amable.
Él en serio parece meditarlo por un momento. Parece tener mucho en la cabeza, ¿pero qué? Como si fuera difícil dejarla sola.
Un instante después, se resigna a la petición de la joven y se va en silencio, cerrando la puerta.
Y Sakura respira hondo y exhala. Se pregunta qué fue todo eso que sintió hace poco. No fue un mareo, ella sabe bien cómo son. ¿Podría ser que sufrió un ataque de pánico? Había sentido ansiedad al querer irse, eso sí.
Murmullos la interrumpen de su auto diagnóstico y mira hacia la puerta. Nadie intenta abrir y no ve sombras entre el suelo y la puerta, pero poco a poco la música comienza a escucharse más fuerte.
Pronto se vuelve irritante, aturdidora. ¿Pero qué demonios les pasa? Sentía que estaba parada justo al lado de la bocinas.
— Joder, ¡basta!
Se levanta de la cama y va directo hacia el vaso que antes dejó. En enormes tragos se acaba el contenido, y ahora sí que sintió algo de ardor.
Pero por alguna razón comienza a calmarse. Como si su queja hubiese sido escuchada, la música vuelve a su volumen anterior y ella regresa a la cama. Despacio se acuesta boca abajo y usa la sábana blanca para cubrirse. Ahora hasta escucha sus propios latidos. Uno fuerte y otro débil..., dos débiles y uno fuerte...
Y ahí es cuando pierde la conciencia.
—... bien?
Siente náuseas. La luz verde contra sus ojos le cala como el mismo sol, y la voz que escucha al fondo la desorienta más.
— Vamos, despierta, Sakura.
Al forzarse a abrir los ojos confirma que no es Sasori, sino Sasuke quien le habla. Lo mira fijamente unos segundos y después a su alrededor.
Para su sorpresa, están en un auto.
— ¿Qué está pasando?
Naruto responde a sus espaldas, aturdiendo sus oídos.
— ¡Alguien te drogó! —exclama con el ceño fruncido y casi encima de la palanca—. Te encontramos inconsciente en un cuarto y no despertabas, así que vamos camino al hospital.
Sakura acude a su memoria. Debió quedarse dormida cuando se quedó sola, pero siendo así, Sasori debió despertarla al volver con aquel jugo. No tuvo que haber tardado tanto.
— Estaba cansada y me quedé dormida —comienza a explicar —. Nadie me ha drogado, estoy bien.
Enseguida Sasuke le dirige una pesada mirada.
— ¿Duermes con el vestido alzado hasta la cintura y con el escote abajo?
La pregunta queda en el aire. Sakura, inmersa en ella, baja la mirada hacia sus pies y nota que no trae sus tacones. Sabe que ella se los quitó..., y sabe que se cubrió de pies a cabeza con una sábana al acostarse.
Entonces..., ¿alguien se aprovechó de ella?
Se toca el vientre y aprieta las piernas. No siente molestia alguna, no se siente ningún dolor, pero jamás había pasado por algo así, por lo tanto no sabía qué esperar.
— Tienes que ir al hospital, ya estamos cerca.
— No..., no quiero ir. Sólo llévame a la farmacia.
Naruto reniega en el asiento trasero.
— ¡Podrías estar lastimada!
Sakura decide ignorarlo, porque considera a Naruto un cabeza hueca bastante terco. En lugar de eso, mantiene la mirada sobre Sasuke. Y él no luce contento.
— Sasuke, sólo llévame a la farmacia. No estoy herida, no quiero ir..., por favor.
El pelinegro guarda silencio y se limita a conducir. La noche no es para nada como había pensado; ni para él, ni para Sakura y ni para Naruto. Éste último fue quien consiguió las llaves del auto de Neeji. Después tendrían que llamarlo.
Suspira con pesadez antes de contestar.
— De acuerdo.
El trayecto hacia la farmacia de 24 horas es silencioso. Naruto estaba molesto, pero respetó la petición de Sakura. Mientras, ella miraba por la ventana y parecía tranquila. Sasuke se preguntó cómo era posible tal cosa. ¿No debería Sakura estar asustada, o alterada? Era como si nada hubiese pasado.
En poco tiempo se estacionó en la farmacia y Sakura salió de inmediato.
—Espera aquí, Naruto —pide a su amigo antes de seguir a la chica.
Y es que sabe que Sakura justo ahora no tiene ni un centavo encima. ¡Incluso iba descalza! Por lo que tuvo que ir con ella ofreciéndose a pagar lo que iba a comprar.
Píldoras postday.
La señora que les atendió los juzgó con la mirada hasta que salieron de ahí.
— Sakura, ¿en verdad te sientes bien?
Sakura se ha detenido para abrir la pequeña caja. Lo mira por un segundo y luego se lleva dos pastillas a la boca para tragarlas.
— Es por precaución. Sinceramente, no creo que quien me atacó haya llegado tan lejos.
Sasuke no está bien con esa actitud despreocupada.
— ¿Al menos tienes idea de quien pudo ser?
Mira a la chica cerrar los ojos. Sabe que no puede obligarla a decirle todo, pero él siente que debe hacer algo..., porque él está en serio cabreado.
— No, ninguna idea.
En ese estacionamiento, a plena madrugada, Sasuke ve en Sakura algo que nunca antes había visto.
Su forma de mentir.
Buenas, gente~ Gracias por seguir apoyando la historia, en serio que gracias :) ¡Y más por sus comentarios!, me hacen el día 3
Para responder adecuadamente, aclaro que sus opiniones y críticas son muy importantes para mí. Cualquier duda o inconformismo puede ser atendida siempre y cuando no se haga spoiler ;) Así que empiezo~
Yo sé lo que he plasmado en estos cuatro capítulos que van. De hecho, mi historia ya está totalmente escrita y sé lo que quiero comunicar y a lo que voy. Como dice L3onn, no sólo se trata de amor y vida color de rosa, sino de lo que pasa en verdad aunque a veces no nos toque verlo en primera persona.
Lo real es que a las chicas las acosan si las ven con faldas cortas. No son atacadas por una manada de lobos, pero siempre habrá alguno que piense "casi anda enseñando todo, seguro que es una fácil". Es lamentable pero no puede negarse.
El tema de Hana viene siendo importante y desagradable también, ¿verdad? Lo sé, es impensable ser una víctima y encima que te culpen y se burlen por ello. Pero también pasa. Es injusto pero ha pasado y en condiciones peores. Eso es lo que quisiera que entendieran, que Hana no es una villana y ni Sakura una heroína. Ahí no sucedió lo ideal para un final feliz, porque pocas veces eso ocurre y sí, es una desgracia.
No sé qué más podría añadir a eso, sólo que la historia tiene muchos colores y espero contar con el apoyo de todos.
Oh, y el pairing cuenta como spoiler xD
Gracias~
