Leiden, Holanda

- ¿Qué tal?– Daniela corrió la cortina del vestidor y mostró su vestuario

- Oh la la– Joe usó la expresión francesa ante su aprobación

- ¿No crees que está muy largo?– preguntó paseándose las manos a sus costados y observándose al espejo

- ¿¡Qué! –exclamó sorprendido – No dejaré que los demás… - bufó – miren más de la cuenta

- ¡Uy! Se siente celos en el aire… -rió por lo bajo

- Mentira… -Joe se recostó cruzando sus brazos dándole gesto de molestia

- Ya… ¡Siguiente! –se ocultó detrás del vestidor

- Es sólo mía… mía –Joe dirigió la mirada hacia la ventana por si había algo que les delatara

-… -

- No permitiré que babeen por ella… Me pertenece –soltó un risa parecida a una mueca

- ¿Quieres que me tatúe 'Propiedad de Joe' en mi cuerpo, ah? –apareció con otro vestido, ni largo ni corto, perfecto para su figura

- ¿Serías capaz? –se acercó a ella tomándola de la cintura

- Por ti… -le observo mordiéndose el labio – Todo… Absolutamente todo

- Linda… -la besó. Cuando Joe iba a ingresar con ella al probador para hacerla suya… De nuevo, está lo detuvo

- Hay cámaras… No quiero terminar en las noticias – él se largo a reír – Y peor aún… Es que sepan a dónde estamos y nos arresten

- Toda la razón – puso gesto de pensador – dejemos a un lado todo el problema en que estamos metidos… Vamos a comer

- ¡Claro! –saltó de la emoción, pero calló de repente – Tendré que pagar el vestido, no quiero un ejército de policías detrás de nosotros – carcajeó

- Yo pago –se adelantó al mostrador y financió el vestuario - ¿Ahora si?

- Gracias –depositó sus labios sobre los suyos. Ingresaron a un restaurante y al rato pidieron sus respectivos alimentos, aunque aquella no llenaba todo el plato, era un centro de comida de primera clase, como para cenas tipo V.I.P

- Está exquisito… –Joe se atragantó al sentir como la pierna de la chica viajaba desde el muslo hasta su entrepierna

- Si… Es verdad –dijo en referencia a lo que estaba cometiendo

- No querrás que grite aquí ¿O no? –preguntó Joe con malicia

- Hm… Sería… Divertido –su pie hizo presión sobre su intimidad

- ¡Ah! – respondió a la sensación - ¿Quieres burlarte de mí, acaso?

- Oh no…

- Menos mal – suspiró

- No eso…- vio como miraba sorprendida por su hombro, y éste se volteo

- ¡Diablos! Vayamos por atrás –Ambos vieron como un par de policías neerlandeses mostraban unas fotos suyas a la gente que se encontraba. Uno de ellos los reconoció y apuntó hacia el restaurante y los profesionales entraron al lugar ganándose la mirada de los presentes… Pero ellos ya no se encontraban.


Isla del Sur, Nueva Zelanda

- Joe… -dijo Daniela aferrándose a su brazo

- ¿Qué pasa? – se detuvo y la observó

- ¿No crees que se nos aparecerá algún animal peligroso?

- Vamos… -la animó y continuo caminando – Si fuera así, no nos habrían cedido el paso

- Ah -se golpeó la frente – De veras

- Cobarde - susurró y sonrío

- A ver… - lo enfrentó - ¿Cómo me llamaste? –frunció el ceño haciendo mueca con sus labios

- ¡Yo no dije nada! –alzó las manos como si dijera 'Yo no fui'

- Joseph. Adam. Jonas –lo apunto con el dedo haciéndole retroceder

- Eh… -se estremecía gracias su fulminante mirada

- Me dijiste 'Cobarde'

-… -

- Si, me dijiste 'Cobarde', estoy segura que lo escuché –golpeó repetidas veces su pecho con su índice

- Y entonces, ¿Para qué preguntas? –Joe soltó un 'Oh oh' cuando Daniela se sorprendió y se preparó para lanzarse encima

- ¡Vuelve aquí! –iba detrás suyo tirándole lodo de la zona más cerca del lago

- ¡Atrápame si puedes! –exclamó hasta que se tropezó con un rama y Daniela lo alcanzó lanzándose por su espalda hasta quedar a caballo

- ¡Ja! Te alcancé –lo besó en la mejilla y sus ojos brillaron al ver el lago

- ¿Qué tal? –tomó su mano cuando se bajó de él

- Es… ¡Es precioso! – exclamó

- Es una maravilla –ambos se encontraban frente al lago Mapourika de la Costa del Oeste del país – Definitivamente lo es

- Acerquémonos más –de hecho, trotaron hasta llegar al extremo del puente. Hacia su horizonte parecía como si de un acantilado se tratara su término, su límite. Sobre esa zona flotaba neblina, a sus costados se iniciaba un ascenso de tierra la cual era adornada por arboles. Hermoso. En aquel lugar hacia un calor húmedo cuando el cielo señalaba el comienzo del atardecer con colores sobrios.

- Veamos cómo se encuentra el agua –tomó el antebrazo del chico, a esté le dio una vuelta y al segundo desaparecía bajo el agua

- ¡Hey! –se asomó a la superficie – Wow… Está excelente, tiene un clima impresionante – flotaba de espaldas mientras con su mano le señalaba a Daniela que fuera con él

- Deberíamos tomarnos un baño aquí siempre –dijo mientras nadaba hacia Joe – Contigo… Mucho mejor –rodeó sus piernas haciéndole frente – Te amo…

-… -se emocionó al escuchar aquellas palabras que hicieron espasmos por su cuerpo – Yo igual te amo – la besó febrilmente. Nunca antes, cuando una chica le decía aquello, lo sentía real. Era primera vez. Estuvieron en el lago por un largo tiempo hasta que uno de los guardabosques, por decirlo así, les indicó que abandonaran el agua y, al pisar tierra, la pareja se fue riéndose mientras que el otro maldecía por lo bajo.


Hanover, Alemania

- Verde, verde… Y verde– Joe cantaba mientras miraba por la ventana

- No verás nada más que eso – se burló Daniela

- Si sé… - bufó – No estaría mal tener su propia casa allí

- Y tener miles de hectáreas para uno

- Genial… -viajaban atreves del tren antes de llegar a la Estación Central Ferroviaria (Llamada en alemán Hauptbahnhof) – Me mareé con tanta ecología

- ¿Desean algo? –se les acercó un barman

- Eh… No gracias – contestó Daniela

- Un café estaría bien

- Vuelvo con su pedido – concluyó el señor

- ¿Porqué ella me mira tanto? –dijo la chica mirando de reojo a una que estaba en una mesa más adelante, al lado izquierda

- No lo sé… A lo mejor cree que es imposible que esté contigo… -se volteó a mirarla rápidamente

- Ok… -no lo creía, sabía que era por otra cosa

- Pareces nerviosa

- Joe… No he visto las últimas noticias sobre nosotros, ¿Qué tal si esa mujer nos encontró? O que…

- Aquí lo tiene…- el camarero llegó con el café

- Gracias –le sonrió y volvió a prestarle atención - ¿O que qué…?

- Sólo tómate tu líquido y olvidemos esto – se recostó y desvió su mirada a la ventana

- Te amo ¿Eso te hace sentir mejor?– le regaló una de las más tiernas sonrisas

-… - le dedicó una mirada y sonrió y le indicó con una mirada a que lo siguiera. La persiguió hasta que adentraron al baño y, quién sabe cuánto rato estuvieron y cuántas quejas venían con respecto a los pasajeros. El viaje, desde ese momento duró aproximadamente 1 hora y 45 minutos. La misma mujer, quién 'acosaba' visualmente Daniela, se reunió con los guardias que iban a bordo dl transporte para decirle que en éste se encontraba la pareja que ya era perseguida hace más de 4 meses.

- Bajemos luego –digo Joe al divisar cómo el grupo de investigación consultaba a la gente pasajera si habían visto a ellos – Quiero correr

- ¿No estás cansado?– Daniela hizo puchero

- Pf! Quién tomó el mando fuiste tú – sonrió – Te ayudo

- Pero… ¡Ah!– la chica prácticamente salió volando del tren cuando Joe corrió hasta salir del adén

- ¿A dónde vamos? – dirigió la mirada a varias partes

- No sé… Estoy más perdida que Colón buscando la India –el chico no pudo evitar carcajear ante el cometario y un poco más de la esquina logró ver un Hotel

- Tranquila… Ya la encontré

Ingresaron y pidieron la Suite matrimonial, ante la mirada curiosa de los recepcionistas tomaron el ascensor y, antes que Daniela abriera la puerta, Joe la tomó de la cintura teniéndola de frente y la cargó hasta la cama para terminar con lo que dejaron en el tren.


Londres, Inglaterra

- Parezco pitufa en estos taxis – reclamó Daniela

- ¡Hey! No me excluyas – dijo Joe aferrándola más a él

- Ya jóvenes, aquí los dejo en su destino – interrumpió el chofer. Bajaron y Daniela financió el viaje antes de que su mirada se retuviera en el enorme palacio

- ¿Estará la reina? – preguntó Joe

- ¿Quieres joderle la vida acaso?

- No estaría mal –sonrió y ambos observaron cómo en la entrada había una multitud que daba indicio que comenzaba un desfile - ¡Vamos!

- ¡Oh dios! ¡Qué corneta más ruidosa!– Daniela estaba al lado de la banda de música que daba la introducción al espectáculo

- ¿Qué tal? –Joe se posiciono al lado de uno de los marchantes e imitó sus marcas estilos militares

- No me dejes sola –la chica agarró su brazo y lo atrajo – Quiero una foto con ellos… Para el recuerdo – sonrió

- Tengo la cámara…- acarició su barbilla con gesto de pensador – Y adivina cómo me ir…

- Eh…-no alcanzó a emitir nada ya que el chico tomó su mano y se adentró dentro de las hileras hasta aferrarse a uno de los guardias y ambos chicos, con cara de burlas, tomaron la foto a los lados del él y, Joe carcajeándose le quitó el bastón y se largo a correr

- ¡Qué miedo! –dijo Daniela observando hacia atrás cómo la víctima con un par de policía los perseguían - ¡Se parece a Hulk! – reía mientras saltaba entre la gente que miraban sorprendidos la escena

- ¡Un auto! –exclamó Joe, se acercó al caballero que recién abría el auto y se adentró al transporte junto a la chica escaparon

- ¡No lo puedo creer! –gritaba Daniela ansiosa, horrorizada y feliz por lo que estaba cometiendo

- ¡Dios! Ahora traerán a la Guardia Real para que nos capturen –Joe manejo a una velocidad máxima, casi el triple de lo permitido en esa zona

- ¡Cuidado! ¡Ah! –Daniela apretujaba su brazo cuando Joe, con el volante, el auto iba de izquierda a derecha esquivando bruscamente los obstáculos - ¡Malditas sean las calles londinenses! ¿¡Acaso no saben que son muy estrechos! – atropelló un carro de maníes - ¡Más encima llueve!

- Carajo… -gruño Joe al divisar por el retrovisor cuando observaba decenas de autos policiales iban tras de ambos – Daniela, estamos acabados

- Aquí sí– le dedicó un tierna mirada – Pero más allá… Nadie nos detendrán –captó el mensaje y en un segundo, vio todo lo que había vivido, cada una de sus imágenes retenidas en su mente, desde sus primeros pasos hasta cuando comenzó este peligro juego

- Increíble –Joe hizo una mueca – Demasiado increíble… ¿Qué haré con mi gente?

- Joe… -Daniela suspiró y se aferró fuertemente desde los lados de su asiento cuando Joe dio vueltas en una curva muy empinada – Desde un principio te deje decidir si estar conmigo y sufrir mis consecuencias o irte con tu familia y quedarte callado o sino te iba dar muerte y no… Podrías, pero te arrepentirás de no haber con cumplido tu promesa –impaciente esperó su respuesta. Joe no daba señas de resultado, sin desviar su mirada de su camino, sonrió

- El río Támesis queda cerca –Joe se volteó a besarla fugazmente – En tan poco tiempo comencé con amarte con locura, contigo puedo hacer lo que quiera, ¡Soy libre!– Daniela embozó un gesto de felicidad - ¡Éste es mi verdadero yo! ¡Un ser que daría su vida por la persona amada! – llegaron al puente y vieron que por sus ambos extremos se acercaban carros de policías, incluso de prensa

- Dejemos el auto al señor –Joe detuvo el auto al centro de la construcción – Te apuesto que se sentirá mal si lo pierde ¡Y ni siquiera nos servirá!

- De veras –la pareja salió del aparato y se subieron al borde del puente – Supongo que ésta será nuestra entrada

- Es nuestra entrada –le corrigió Daniela y entrelazó sus dedos con los de Joe - ¿Listo?

- Contigo estoy listo para todo– le dio un pequeño beso – Vamos… No me quiero atrasar con nuestros planes

- Eres un demente

- Y al final termino siendo yo, también– los guardias no alcanzaron a atraparlos, veían, incluso la gente que se acumuló en el lugar, cómo estos chicos descendían hasta el agua y ésta se la devoraba hasta no dejar rastros de ellos. Las personas tomaban fotos, los reporteros trasmitían la noticia en vivo y directo a todos los canales mundiales y la familia de los dos chicos lamentaban sus pérdidas ante lamentos y gemidos de dolor, éstos habían seguidos sus rastros desde que escaparon y no pudieron evitar ésta tragedia. Mientras tanto, la pareja, libremente podían vivir su amor, sin nada que los interpongan… Son como 2 mariposas recién nacidas después de un duro invierno… Quién dice por ahí, el amor puede conducir hasta a la más grande de las locuras y de eso, no tienen ni la menor pizca de arrepentimiento…

Fin


Nota: ¡Ahora si que final definitivo! Lamento la tardanza... Salí en estos días y además estuve ocupada con la lectura para el colegio :B kjakajkajkajak! Y... esperoq ue sea de tu agrado xDDD :D ¡Te quiero! ^^